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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2004

Mujeres 1 - Hombres 0

Osvaldo Bayer
Pgina 12


En Berln se dio a conocer la gran novedad: por primera vez en la historia trabajan ms mujeres que hombres. Legalmente, con los seguros de trabajo. Una noticia oficial que hasta hace muy poco hubiera parecido una fantasa. Cmo que hay ms mujeres trabajando afuera de su hogar que hombres? No, no puede ser. Si el hombre fue y es el sexo fuerte. Pero... s. Las mujeres son las que ahora ponen el mundo en marcha.

Pero esto es bueno o malo para la mujer? Las feministas dudan. Lo nico que faltaba: las mujeres ponen en marcha el hogar, cran los hijos y ahora, adems, traen el sustento.

Porque, claro, la pregunta es: qu clase de trabajo hacen? Los de arriba o los de abajo? No ser esto un paso ms en la explotacin de la mujer? Ya hemos visto, ahora es soldada y en Estados Unidos hasta la han empleado como torturadora.
S, sin duda alguna: es un paso ms en la explotacin de la mujer. La mujer sigue siendo sometida, dbil, y ahora la mandan al frente de la sociedad. Pero vayamos primero a los nmeros. En Berln trabajan 516.163 hombres y 549.093 mujeres. Es decir, unas 33 mil mujeres ms. Hasta el ao 2000, los hombres ganaban fcilmente y luego comenz a darse vuelta la estadstica. A partir de ese momento, las mujeres fueron ocupando trabajos de hombres. Tambin adems de Berln en los estados de Meckemburgo, Vorpommern y Sachsen-Anhalt hay ms mujeres en el trabajo que hombres.

Razones?

Las patronales estn proponiendo mujeres en vez de hombres. Lo que se ha notado es que la mujer se inscribe ms en los cursos de perfeccionamiento, para ascender o asegurarse un puesto. Despus, de acuerdo con otras estadsticas, el hombre abusa ms del alcohol por las noches, de manera que en su trabajo, por las maanas, es menos efectivo. Adems, la mujer es ms disciplinada y menos discutidora que los hombres en el trabajo. De ah la preferencia patronal por la mujer. Y, por sobre todo, las tareas de cuidado de nios y ancianos en los institutos respectivos, que aumentan anualmente, se han ido convirtiendo casi exclusivamente en una tarea femenina. Pero, como dice Herbert Buscher, del Instituto de Investigacin Econmica de Halle: Las mujeres estn obteniendo notas ms altas que los hombres en los exmenes, y adems no rehuyen la movilidad dentro del empleo. Por ejemplo: aceptan ser trasladadas a otros departamentos de trabajo y a otras ciudades. Los hombres en esto ponen obstculos, prefieren quedarse en sus domicilios de siempre, alegando el medio que los rodea, familia y amigos.

Dos personalidades se van acentuando: el achatamiento en los hombres y las ganas de nuevos horizontes y relaciones, en las mujeres. En eso est teniendo gran influencia la profusin de revistas y publicaciones para la mujer.

Habr que revisar todo esto? En vez de liberar a la mujer se va modificando su misin por excelencia, la maternidad y el cuidado y educacin de los nios y as su influencia en las prximas generaciones? Volvemos a caer en el mismo tema de siempre. Cmo reaccionarn las feministas ante esta nueva perspectiva: adems de cumplir su misin de siempre de atender el hogar e hijos, reemplazar al hombre en su trabajo y terminar hacindolo todo? No sera acaso se el ideal del hombre?

Por eso, los silbidos con que fue recibido el futuro comisario de Justicia de la Unin Europea, el italiano Rocco Buttiglione, son justos por la forma en que se expres. Pero sirven para comenzar la polmica. Este poltico dijo: La familia es para permitir a la mujer tener hijos y estar protegida por su marido.

S, seor Buttiglione, claro, pero a la madre hay que asegurarle libertad, medios y preparacin para la crianza y educacin del nio. Que ella vea que es mejor dar vida que no ir todos los das a servir caf a miles de turistas chinos o europeos, o a lavar camisetas de hinchas de ftbol. Son indispensables esa libertad y esos medios para que la mujer conserve su dignidad en el papel de madre.

La madre tiene derecho a asistir por lo menos a dos horas de cursos sobre la cultura de la maternidad que le permitan la discusin y la respuesta a sus problemas. Y no esperar que todas las noches el marido le conteste desde el silln del televisor.

Tenemos que avizorar el mundo futuro. En estos das lo estuve observando en Berln. Lo que nos espera. Par en el hotel Park Inn. Treintisiete pisos. Centenares de pasajeros que vienen y van por el hall. Colas. Los ascensores que suben, suben y bajan, bajan, atestadas de cabezas con ojos que no saben a dnde van. Chinos, norteamericanos, japoneses, turistas europeos viejos que eligen octubre. Colas y colas para el desayuno. Aqu la taza de caf, all el pancito, por all la manteca. Y suerte para encontrar un lugarcito en una mesa. El mundo futuro. La industria del turismo. Todo atendido por mujeres que limpian, que fregan, y algn hombre con ojo de guardin. Todo esto como resultado de que por fin las mujeres les ganaron a los hombres? No. Que nos ganen en ternura y ambiente familiar. Junto a nuestras estufas, leyendo catlogos de flores y pjaros, en un hogar lleno de voces infantiles. Pero nada de ojos avizores de jefes de familia. Compartir con la caricia.



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