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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2007

Tiene futuro la globalizacin?

Juan Seoane
Rebelin


La pregunta hoy, al calor de la soberbia del xito y el ruido de los ganadores, puede parecer ridcula; sin embargo una mirada atrs en el tiempo, quiz siembre, al menos, dudas razonables sobre si ese proceso que conocemos como globalizacin es irreversible.

El mejor modo de comenzar puede ser tratar de definir qu entendemos por globalizacin. sta se puede entender como la incorporacin de factores de produccin, (tierra, capital o trabajo) a un sistema econmico que previamente debido a su lejana geogrfica no era posible explotar. En los procesos globalizadores o internacionalizaciones econmicas anteriores (y en la actual), la llave que permiti incorporar estos factores fue la innovacin tcnica; sta aplicada al transporte de mercancas, personas o informacin transforma por completo los criterios de localizacin de la actividad econmica y genera crecimiento econmico al incorporar factores no explotados previamente.

sta definicin se cie al mbito econmico, sin embargo la capacidad de traslacin de estos cambios a los sistemas sociales, polticos e ideolgicos es tan importante que hace que dentro de esta definicin, entren tambin todos estos cambios producidos en cascada y as hablemos a su vez de: globalizacin social, poltica, cultural, etc...

Entendida de este modo y frente a las opiniones que hablan de la existencia de una nueva economa, la globalizacin no es algo totalmente nuevo, es ms, a lo largo de la historia se pueden distinguir al menos tres grandes oleadas de internacionalizacin econmica(1).

Desde esta perspectiva histrica las dudas respecto a la irreversibilidad del proceso, se hacen ms claras, al darse en los casos anteriores movimientos respecto a la apertura econmica internacional que recuerdan a un pndulo(2), con perodos de crecimiento y una gran permeabilidad en los intercambios y perodos de crisis y retorno a polticas de corte ms nacionalista y proteccionista. Las transformaciones sociales

Estas transformaciones de gran calado, estn provocando un autntico terremoto social, pese a que los silenciosos zapatos de la normalidad(...)(3) lo oculten.

Las vidas particulares de todos nosotros se estructuran en torno a dos ejes fundamentales; el trabajo y la familia.

En el mbito laboral se produce una marcada tendencia a la individualizacin(4), favorecida por las caractersticas del nuevo mercado laboral. La flexibilizacin del mismo introduce una falta significativa de objetivos a largo plazo, una falta de compromiso mutuo entre empresa y trabajador, as como una creciente movilidad geogrfica. Todos estos elementos aflojan rpidamente los lazos que contribuyen a crear colectivos en torno al empleo, desarrollndose de este modo la individualizacin. A corto plazo este parece un escenario interesante para la clase empresarial, ya que reduce de un modo significativo la conflictividad laboral y reduce el poder de negociacin del trabajo. Sin embargo, a medio plazo, y contemplndolo desde una perspectiva social crea un caldo de cultivo extraordinariamente inestable. Al igual que en lo personal, cuando sometemos a un individuo a un largo perodo de aislamiento, las decisiones que toma se vuelven errticas y en muchas ocasiones incomprensibles bajo una lgica ordenada, en el mbito de lo social, cuando millones de personas se ven atrapadas a lo unsono en esa situacin de huida errtica y falta de referentes (individualizados), las decisiones colectivas se vuelven imprevisibles y peligrosas(5).

La crisis de la institucin familiar, el otro gran eje vertebrador de la vida personal, est a su vez en relacin con lo ya mencionado. La prdida de poder en la negociacin de las condiciones laborales est provocando una exigencia cada vez mayor a los trabajadores; la incorporacin de la mujer al mercado de trabajo; la falta de tiempo para atender las obligaciones familiares una vez que la familia est formada... todo ello hace perder peso a la familia como ncleo capaz de transmitir tradiciones, entendidas como valores, hbitos de comportamiento... que las escuelas son incapaces de asentar(6), por si solas en el comportamiento de los nios que despus sern jvenes. A este proceso podemos denominarlo destradicionalizacin(7).

En una situacin como esta el movimiento sin objetivo y el utilitarismo, en el que slo importa el beneficio y su reflejo el xito, sustituyen a principios que hasta hace bien poco reconocamos como propios.

De este modo se extienden a nivel social dos elementos peligrosos desde el punto de vista de la estabilidad: la inseguridad y la desorientacin.

La inseguridad y la desorientacin son en realidad la respuesta lgica frente a un mundo que se disuelve como un azucarillo(8). La sensacin de prdida se apodera de las personas al desaparecer lenta pero inexorablemente, un mundo de raz industrial, y encontrarse en una suerte de estacin de transito.

Como dira Z. Bauman, el mundo industrial se reblandece, pierde consistencia... se licua. El mundo slido que surja de esta situacin es an una incgnita. Estas incgnitas no desveladas y la ausencia de un marco de referencia definido en el que las personas incardinen sus vidas estn en la base de la actual situacin.

Pero no todo el mundo pierde en estas circunstancias, para aquellas personas capaces de adaptarse a esta situacin (no todas pueden), ste es un mundo lleno de posibilidades. Son aquellos que a los que R. Sennett se refiere cuando dice: Estas realidades prcticas requieren, no obstante, una fuerza particular del carcter, la de alguien que tiene la seguridad necesaria para moverse en el desorden, alguien que florece en medio de la dislocacin (...)(9)

La adaptacin de sus cualidades personales a las nuevas circunstancias(10) revierte para muchas de estas personas en grandes xitos profesionales y les convierte a su vez en potentes modelos sociales y creadores de opinin.

Las transformaciones polticas

El xito ejerce una enorme atraccin como modelo a seguir. El mimetismo de los grupos sociales menos favorecidos respecto a los valores y hbitos de aquellos que ocupan una posicin social de privilegio no es ninguna novedad. Como ya vimos en el apartado anterior, los triunfadores de hoy, son aquellos capaces de adaptarse a unas normas laxas, a unos cambios constantes, y a un mundo inseguro e inestable(11). Su propio xito les hace poseedores de una fe inquebrantable en su capacidad(12) y en el progreso(13).

El resultado es la reaparicin de una ideologa muy cercana en sus propuestas a la vieja escuela de Manchester.

Vamos a tratar de enumerar algunos de los principios que hoy constituyen la materia prima ideolgica de los grupos sociales privilegiados y debido a su influencia, la ideologa dominante. Tan dominante y aceptada que en muchas ocasiones su carcter ideolgico se oculta y ambiciona presentar realidades intemporales:

Fe en el progreso.

Autoconfianza.

Individualismo.

Utilitarismo.

Bsqueda del beneficio y del bienestar individual.

La capacidad de desprenderse del pasado, la seguridad necesaria para aceptar la fragmentacin: stos son dos rasgos de carcter que se manifiestan en Davos entre las personas que de verdad se sienten cmodas en el nuevo capitalismo(...)(14).

Pese a la aparente novedad de estos planteamientos, no son ms que la puesta en vigor de principios anteriores, los textos seleccionados se refieren a la internacionalizacin producida en el ltimo tercio del siglo XIX y principios del siglo XX.

En resumen, para el liberalismo clsico, el mundo humano estaba formado por tomos individuales con ciertas pasiones y necesidades, cada uno de los cuales buscaba por encima de todo las mximas satisfacciones y las mnimas contrariedades(...)(15)

Los designios sociales eran, por tanto, una suma aritmtica de designios individuales(...)(16)

(...)el utilitarismo puro, que reduca todas las relaciones humanas al patrn que acabamos de disear, estuvo limitado en el siglo XVII a algunos filsofos faltos de tacto como el gran Thomas Hobbes, o a confiados campeones de la clase media como la escuela de pensadores y publicistas britnicos asociados a los nombres de Jeremas Bentham (1748-1832), James Mill (1773-1836) y sobre todo los economistas polticos clsicos(...)(17)

[Las clases poseedoras] Para ellas, desde luego, el estado haba sido siempre slo una bien organizada fuerza policaca.(...) Antes que sbditos de una monarqua o ciudadanos de una repblica eran esencialmente personas particulares. Esta particularidad y la preocupacin primaria por ganar dinero haba desarrollado una serie de normas de conducta que han sido expresadas en diversos proverbios: Nada triunfa como el triunfo, El que puede tiene razn, Lo justo es lo til, etc., que necesariamente proceden de una sociedad de competidores(...)(18)

De esta forma esta pertenencia a cualquier tipo de comunidad es para Hobbes un asunto temporal y limitado que esencialmente no cambia el carcter solitario y privado del individuo(...) ni crea lazos permanentes entre el y sus semejantes(...)(19) La clasificacin de la burguesa como clase poseedora slo es superficialmente correcta, porque una de las caractersticas de esta clase ha sido la de que poda pertenecer a ella todo el que concibiera la vida como un proceso de hacerse perpetuamente ms rico y considerara al dinero como algo sacrosanto(...)(20)

La vida en s misma parece haber quedado en una pureza fantsticamente intensificada cuando un hombre se aparta de todos los lazos sociales ordinarios(...) El hecho de que el juego no tenga un objetivo definido es lo que le hace tan semejante a la vida misma(...).(21)

El gobierno civil, en la medida en que es instituido en aras de la seguridad de la propiedad, es en realidad instituido para defender a los ricos contra los pobres, o a aquellos que tienen alguna propiedad contra los que no tienen ninguna.(...)(22)

Es importante no olvidar que estos planteamientos ideolgicos responden a una coyuntura econmica y social que explicamos detenidamente en el primero de los apartados de este texto, y que presentan a su vez grandes similitudes con los profundos cambios que desencaden la revolucin industrial durante el siglo XIX.

Al igual que hizo el liberalismo decimonnico, el rebrote, con una fuerza extraordinaria, de estos principios proporcionan los ms agudos filos radicales con que tajar las instituciones tradicionales(...)(23).

Los planteamientos ideolgicos o para ser ms precisos, los apoyos que reciben estn condicionados por situaciones econmicas y sociales concretas. As la bsqueda del bienestar individual aparece en otras filosofas con gran xito en momentos de crisis y desconcierto. Los epicreos en un momento de crisis de la polis clsica como construccin poltica, ya planteaban de un modo descarnado estas cuestiones. As llegaron, ante una situacin de desorientacin y desconcierto, a conclusiones similares a las del liberalismo decimonnico o a las actuales; la preocupacin deba ser individual y as buscar cada hombre su propia felicidad, defendiendo ya una asociacin muy clara entre moral y utilidad(24).

No deberamos por tanto dejarnos cegar, por la fortaleza de los planteamientos ideolgicos hoy vigentes, ya que estos son hijos de su tiempo, de un tiempo que no durar siempre y que ante un hipottico cambio de situacin se disolvern rpidamente.

Conclusin

A modo de conclusin planteamos algunas dudas razonables respecto a la pregunta que da ttulo al texto.

El futuro de la globalizacin, tal cual la definimos previamente se ve ensombrecido por varios hechos que enumeramos:

La propia naturaleza cclica de nuestro sistema econmico. El estudio detallado de los ltimos perodos globalizadores (el ltimo tercio del siglo XIX por ejemplo) muestra con claridad que los cambios encaminados hacia una mayor apertura comercial y financiera no son unidireccionales y que se pueden producir vueltas atrs o retornos hacia el proteccionismo si se dan determinadas circunstancias.(25)

El elemento cclico que acabamos de mencionar introduce otro factor a tener en cuenta, nuestro sistema econmico favorece el cambio, tiende a la inestabilidad(26). sta genera un elemento muy peligroso para los sistemas sociales al desencadenar procesos de cambio difcilmente predecibles y susceptibles de provocar cambios incontrolados(27).

En relacin con los dos aspectos ya mencionados y en parte como un reflejo de los mismos estara lo que podemos denominar la financiarizacin(28) de la economa, o lo que es lo mismo, la concrecin en el mbito econmico de la globalizacin. Al igual que sucediera en el ltimo tercio del siglo XIX este proceso no hace sino ahondar la inestabilidad y la profundidad de los ciclos econmicos.

Si unimos estos tres factores (naturaleza cclica y claramente inestable de nuestro sistema econmico con la financiarizacin de la economa) no podemos sino coincidir con las observaciones de Paul Krugman, en las que advierte que se est produciendo un retorno hacia situaciones que podran recrear graves depresiones econmicas(29).

Las consecuencias potenciales de confirmarse estas tendencias seran graves en dos aspectos:

En el mbito internacional, la vuelta al proteccionismo, motivada por una limitacin del crecimiento y el intento de mantener la actividad econmica bajo control en momentos de crisis, pueden agudizar las tensiones internacionales, especialmente peligrosas en un momento de falta de liderazgo mundial claro, y de prdida de peso del orden institucional creado tras la Segunda Guerra Mundial. Las rivalidades internacionales son una amenaza clara para el futuro de la globalizacin.

En el mbito interno (nacional) la extraordinaria destructividad social e institucional que la globalizacin econmica y financiera genera incrementa el riesgo de desajustes sociales graves, favorecidos por el incremento constante de la desigualdades. Ante la volatilidad e inestabilidad que la globalizacin genera la presin social para mitigar la inseguridad ser cada vez mayor, y definitiva en el caso de que una crisis econmica grave provoque que esa inseguridad salpique o acabe alcanzando a los grupos sociales ms acomodados e influyentes.

En conclusin, el futuro de la globalizacin no es demasiado brillante. En mi opinin nos encontramos a las puertas de un gran viraje en lo que a polticas econmicas y comerciales se refiere. De vuelta hacia polticas ms proteccionistas y de componente ms nacionalista.

Notas

Ver Robertson, Robbie, Tres olas de globalizacin, Alianza, Madrid, 2005

2 Ver James, Harold. El fin de la globalizacin, Turner, Madrid, 2003

3 Beck, Ulrich, La sociedad del riesgo, Paidos, Barcelona,1998, Pg 17.

4 Consiste en transformar la identidad humana de algo dado en una tarea, y en hacer responsables a los actores de la realizacin de esta tarea y de las consecuencias (...) de su desempeo. Bauman, Zigmunt, Modernidad lquida ,FCE, Buenos Aires, 2002, pg. 37.

5 Ibdem.4, pg 282.

6 La ausencia de normas o su mera oscuridad anomia- es lo peor que le puede ocurrir a la gente en su lucha por llevar adelante sus vidas(...) Si las tropas de la regulacin normativa abandonan el campo de la vida, slo quedan la duda y el miedo. Bauman, Zigmunt, Modernidad lquida ,FCE, Buenos Aires, 2002, pg. 26

7 Ibdem.4

8 De una manera similar a como en el siglo XIX la modernizacin disolvi la sociedad agraria (...) la modernizacin disuelve hoy los contornos de la sociedad industrial (...) Ob. Cit.4, pg 12.

9 Sennett, Richard, La corrosin del carcter, Anagrama, barcelona, 2005, pg 65

10 En esta cita la autora se refiere a personas y acontecimientos del ltimo tercio del siglo XIX y principios del siglo XX, sin embargo las similitudes entre las caractersticas de carcter descritas son sorprendentes con respecto a la actualidad. (...) no sentan obligacin alguna respecto de las leyes elaboradas por el hombre. La nica ley que obedecan era la ley de la expansin, y la nica prueba de su legalidad era el xito.(...) Lo que les hace camaradas es la comn experiencia de ser -a travs del peligro, el miedo, la sorpresa constante, la profunda falta de hbitos, la perpetua disposicin a cambiar sus identidades- (...) en poltica un juego inacabable slo puede acabar en catstrofe(...) quienes les empleaban saban lo que queran(...) Pero este triunfo de los inversionistas hambrientos de beneficios result temporal y concluyeron debidamente engaados cuando unas pocas dcadas ms tarde conocieron a los jugadores del juego del totalitarismo, un juegos jugado sin motivos ulteriores, como el del beneficio, y por eso realizado con tal eficiencia homicida que devor incluso a aquellos que lo haban financiado. Arendt, Hannah, Los origenes del totalitarismo, Taurus ,Madrid, 2004, pg 284, 286, 287

11 Esas condiciones de vida impulsan a la gente a buscar ejemplos, no lderes. La instan a esperar que las personas famosas todas y cualquiera de ellas- les muestren cmo hacer las cosas que importan (...). Despus de todo, todos los das le dicen que lo qu est mal en su vida es consecuencia de sus propios errores, que es culpa de ella y que debe repararlo con sus propias herramientas y su propio esfuerzo. Bauman, Zigmunt, Modernidad lquida ,FCE, Buenos Aires, 2002, pg. 77

12 (...)estaban imbuidos del feroz y dinmico orgullo de aquellos a quienes sus fabulosas carreras les demuestran que la divina providencia, la ciencia y la historia, se han puesto de acuerdo para presentarles en bandeja toda la tierra(...). Hobsbawm, E.J., Las revoluciones burguesas, Labor, Barcelona, 1985, pg 332.

13 (...)el progreso no representa ninguna cualidad de la historia sino la confianza del presente en s mismo. Ob. Cit. 10,pg 141

14 Ob. Cit. 9,pg 65

15 Hobsbawm, E.J., Las revoluciones burguesas, Labor, Barcelona, 1985, pg 417.

16 Ibdem.

17 Ibdem.

18 Arendt, Hannah, Los origenes del totalitarismo, Taurus ,Madrid, 2004, pg 198

19 Ob. Cit. 17, pg 200

20 Ibdem. pg 205

21 Ibdem. Pg 286

22 Simth, Adam, La riqueza de las naciones, Alianza, Madrid, 2005, pg 681

23 Ob. Cit. 14, pg 420

24 La finalidad del epicureismo fue, en trminos generales, la misma de toda la filosofa tica posterior a Aristteles, es decir producir en sus alumnos un estado de autarqua individual(...)El sabio actuar con justicia porque los frutos de la injusticia no merecen la pena de arriesgar el ser descubierto y castigado. La moral es idntica a la utilidad(...)Hasta la Edad Moderna no hubiera sido posible explotar todas las posibilidades de tal teora de la evolucin social y de una filosofa poltica basada en el egosmo puro y el contrato(...) . Sabine, George, Historia de la teora poltica, FCE, Madrid, 1994, pg 122 a 124

25 En la introduccin el autor vincula el fin de la globalizacin y la Gran depresin. La catstrofe financiera rescat del olvido los viejos resentimientos y reacciones del siglo XIX, pero de una forma mucho ms militante y virulenta. En lugar de la armoniosa visin liberal de un mundo prospero e integrado, la certeza de la inevitabilidad del conflicto y de la importancia de las prioridades nacionales dominaron a los pueblos y a sus polticos (...) Las tensiones domsticas e internacionales destruyeron los mecanismos e instituciones que haban mantenido la cohesin del mundo, e impidieron toda reforma institucional efectiva. La reaccin contra la economa internacional puso fin a la globalizacin. James, Harold. El fin de la globalizacin, Turner, Madrid, 2003, pg 45

26 En este sentido, el capitalismo es muy diferente a anteriores rdenes sociales, en los que la propiedad y las instituciones sociales tenan por objeto preservar el equilibrio, y no podan permitirse correr los riesgos que el cambio comporta. Maddison, Angus, Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas dinmicas, Ariel, Barcelona, 1991 pg 11

27 Inestabilidad e inseguridad van indisolublemente unidas. Creo que la siguiente descripcin resultar ilustrativa: Si busco una frmula prctica para definir la poca de antes de la Primera Guerra Mundial, la poca en que crec y me cri, confo en haber encontrado la ms concisa al decir que fue la edad de oro de la seguridad. (...) Para los hombres de hoy, que hace tiempo excluimos del vocabulario la palabra seguridad como un fantasma, nos resulta fcil rernos de la ilusin optimista de aquella generacin, cegada por el idealismo (...) Tuvimos que dar la razn a Freud cuando afirmaba ver en nuestra cultura y nuestra civilizacin tan slo una capa muy fina que en cualquier momento poda ser perforada por las fuerzas destructoras del infierno (...) Hoy cuando ya hace tiempo que la gran tempestad lo aniquil sabemos a ciencia cierta que aquel mundo de seguridad fue un castillo de naipes. Zweig, Stefan, El mundo de ayer, Acantilado, Barcelona,2001, prefacio. La descripcin de la sociedad actual como una sociedad del riesgo, hecha por Ulrich Beck no se distancia mucho de lo comentado en este apartado.

28 Al mismo tiempo, el control sobre los bancos, los mercados de valores y otras instituciones financieras se va disipando y emergen las tensiones especulativas propias de una actividad financiera sin apenas lmites (...) las legislaciones nacionales se hacen ms favorables para las salidas y entradas de inversiones, y se produce una rpida liberalizacin de los mercados financieros que alcanzan dimensiones apotesicas en los aos noventa. (...) Se consolida as el proceso de financiarizacin de la actividad econmica (...) merced al cual las principales decisiones de los agentes privados y pblicos (...) pasan a depender de variables asociadas a los mercados financieros. Palazuelos Manso, Enrique, Fases del crecimiento econmico de los pases de la UE de los 15, ICEI

29 Krugman, Paul, El retorno de la economa de la depresin, Crtica, Barcelona, 1999



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