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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2007

Eufemismos de la OCDE

Editorial de La Jornada
La Jornada


En un informe titulado Perspectivas econmicas de Amrica Latina 2008, dado a conocer de manera previa a la Cumbre Iberoamericana que comienza hoy en Santiago de Chile, la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmicos (OCDE) se refiri a los peligros que representa para la democracia y la estabilidad la lacerante desigualdad econmica y social que impera en Amrica Latina. Tras reconocer la existencia de 200 millones de pobres en la regin y la falta de concordancia entre el persistente crecimiento econmico logrado de manera conjunta por la regin en aos recientes, el organismo que agrupa a las naciones ricas y a una que otra de las pobres, como la nuestra, se escandaliza al descubrir el vasto descontento social que recorre el continente y la generalizada falta de credibilidad de las instituciones gubernamentales: de acuerdo con el documento, ocho de cada diez contribuyentes desconfan del destino de los impuestos que pagan y de la capacidad de las autoridades para administrarlos con eficiencia y probidad. Con base en esas premisas, la organizacin intergubernamental insta a las autoridades de la regin a que redistribuyan la riqueza, inviertan en infraestructura y emprendan, de una buena vez, el combate a la pobreza y la desigualdad.

As, con dos dcadas de retraso, la OCDE, que por norma ha hecho causa comn con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en la promocin del llamado Consenso de Washington y en su implantacin en Amrica Latina, descubre ahora la necesidad de contradecir algunos de los dogmas del modelo econmico que an est vigente en algunas naciones de la regin, Mxico entre ellas. Es posible que uno de los factores ms importantes de ese inopinado viraje sea el surgimiento en el continente de gobiernos que rechazan en diversos grados el neoliberalismo, que buscan mecanismos de integracin regional al margen de los cauces prescritos por las economas posindustriales y que sealan la necesidad de poner los indicadores macroeconmicos al servicio de las poblaciones y no de los capitales.

Con todo, el documento de la OCDE adolece de una imprecisin conceptual y de lagunas precisas en el anlisis. La crtica a los gobiernos continentales, por ejemplo, se centra en eufemismos tales como mala calidad de la poltica fiscal o ineficiencia del gasto pblico, pero se abstiene de mencionar la corrupcin administrativa, que en casos como el nuestro ha sido llevada a niveles escandalosos y exasperantes por los gobernantes del ciclo neoliberal.

Por lo dems, las cifras regionales de pobreza que maneja el organismo son tan confiables como las que entregan los gobiernos; y si de alguna manera son representativas las prcticas estadsticas implantadas en Mxico por los gobiernos panistas, que no fueron diseadas para reflejar la realidad sino para exaltar logros inexistentes, puede resultar dudosa la afirmacin de que en aos recientes 40 millones de latinoamericanos han dejado de ser pobres.

Desde otro punto de vista, resta profundidad y contexto al anlisis de la OCDE el olvido de las circunstancias precisas que llevaron a abandonar las polticas de desarrollo social y los programas de redistribucin de la riqueza: tales circunstancias fueron, en un primer momento (aos 80 del siglo pasado), la imposicin de pagos astronmicos a las deudas externas, y posteriormente, operativos de saneamiento o rescate de empresas particulares, especialmente financieras, cuyas deudas fueron asumidas por el sector pblico y se llevaron la mayor parte de los recursos presupuestales. Posteriormente las corporaciones fueron reprivatizadas a precios irrisorios y en procesos de adjudicacin en muchos casos marcados por la sospecha. No est de ms, por cierto, recordar que esos procesos de transferencia de los dineros pblicos a los acreedores extranjeros y a conglomerados empresariales casi siempre extranjeros, por los cuales hasta la expresin redistribucin de la riqueza lleg a considerarse una incorreccin poltica, contaron en todo momento con el beneplcito de la OCDE.


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