Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Silencio, habla el rey de Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2007

La supuesta valenta del Rey
Juan Carlos, por que te escondiste durante el 23-F?

Carlos Martnez y J. MiKi Maus
Rebelin


El rey de Espaa le ha dicho a Chvez que se callase, se ha levantado y abandonado la reunin de Jefes de Estado Iberoamericanos cuando el presidente de Nicaragua le ha recordado el psimo papel de las empresas espaolas en su pas. Por primera vez vemos al rey enfadado en pblico, pero ocasiones ha tenido para mostrar ese mismo coraje que ha escenificado en Santiago de Chile.

Por ejemplo, fue nombrado por Francisco Franco, dictador y genocida. Sin embargo, no se conoce que tuviera ningn enfrentamiento con el criminal y, an hoy, ni siquiera permite en su presencia que se hable mal del generalsimo.

Tampoco demostr ser un hombre valiente en el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, da en el que las tropas del ejrcito espaol ocuparon el parlamento y los medios de comunicacin bajo el mando de su secretario, Jefe de la Casa Real y hombre de confianza el general Alfonso Armada. Los golpistas estaban convencidos de que el rey los apoyaba y razones no les faltaban. ste slo se dign ordenar que las tropas volvieran a los cuarteles en la madrugada del da siguiente, forzado por la administracin norteamericana que lo convenci de que el golpe ya haba conseguido su propsito: dar por finiquitada la transicin y domesticar a la izquierda transformadora.

En todo caso, no demostr en aquellas fechas ser un hombre valiente, ni a la vista de los demcratas a quienes tuvo en vilo durante muchas horas ni a la de los militares a quienes dej en la estacada.

El desplante torero del Rey ante los presidentes de Nicaragua y Venezuela es realmente ridculo, digno de un chulito de barrio. El coraje se demuestra ante los poderosos. Slo podr tenerle consideracin cuando se enfrente a presidentes como Bush o a la reina Isabel II, que tiene ocupada una parte de su reino o, sencillamente, cuando deje de matar osos borrachos. Y, an as, aunque fuera realmente un hombre valiente, seguira siendo republicano, pues no hay institucin que me parezca ms irracional y antidemocrtica que la monarqua.



Franko... pariendo, por J. MiKi Maus



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