Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Silencio, habla el rey de Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2007

La Cumbre, por los suelos

Javier Ortiz
Pblico


Por ms que repaso las funciones que el art. 62 de la Constitucin atribuye al Rey, no veo en cul de ellas podra encajar que el titular de la Corona de Espaa se dirija pblicamente a un jefe de Estado extranjero y le reclame de malos modos que se calle, como hizo nuestro Borbn en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile.

El conminado, Hugo Chvez, respondi al monarca espaol que, por muy Rey que sea, no es quin para cerrar la boca al presidente electo de un Estado soberano. Lo cual, desplantes pendencieros al margen, es jurdicamente exacto. La Constitucin Espaola (art. 64) fija en qu condiciones debe actuar el Rey en poltica: siempre con el previo refrendo del Ejecutivo, puesto que su persona est exenta de responsabilidad (art. 56.3).

Tratan ahora de convencernos de que los aspavientos de Juan Carlos de Borbn, incluido su posterior abandono airado del saln donde se celebraba la Cumbre, haban sido acordados de antemano con el Gobierno. Es absurdo. Primero, porque lo que sucedi no poda estar previsto (o es que lo haban acordado tambin con Chvez y con Ortega?). Segundo, porque no tendra sentido que el Gobierno espaol utilizara como ariete pendenciero a un Jefe de Estado cuyo papel poltico est legalmente limitado a la mera representacin institucional.

En resumen: es obvio que el Rey perdi los papeles. Tiene poco que hacer y lo hace mal.

Todo lo cual es por completo independiente de la desabrida discusin que mantuvieron Zapatero y Chvez, aunque sa tambin se las trajo.

Para empezar, el presidente del Ejecutivo espaol podra haberse ahorrado sus paternales lecciones de economa neoliberal. Alguien debera haberle dicho que seran interpretadas como una defensa de los desmanes de las multinacionales espaolas, que se estn cubriendo de gloria en Amrica Latina.

Por su parte, el presidente de Venezuela debera saber que no es una prioridad determinar qu (des)calificativo cuadra mejor al anterior presidente del Gobierno de Espaa.

Un da antes, Zapatero haba dicho que en esta Cumbre se iba a pasar de los discursos a los actos. La verdad: yo pens que se refera a otra cosa.

Ms sobre lo de Chvez

(Entindase lo que sigue como un comentario a aadir a lo que he escrito hoy en mi columna de Pblico.)

Hugo Chvez puso en un brete al jefe del Gobierno espaol al interrumpir reiteradamente su intervencin en la Cumbre Iberoamericana de Chile para calificar a Aznar de fascista.

El presidente venezolano cometi con ello tres errores.

El primero fue no tener en cuenta que ni Rodrguez Zapatero ni nadie que ostente la representacin poltica de un Estado en una solemne reunin internacional (hablo de la representacin poltica efectiva, no la meramente formal) puede permitir que se le interrumpa una y otra vez cuando est en su turno de intervencin.

El segundo fue no darse cuenta de que, al dedicarse a insultar de modo tan reiterado a su antecesor (porque Aznar, adems de ser Aznar, es tambin el ltimo jefe de Gobierno que ha tenido el Estado espaol), estaba poniendo a Rodrguez Zapatero en una posicin incomodsima, casi imposible. Hay obligaciones de carcter institucional que le atan, incluso legalmente.

El tercer error en el que incurri Chvez, ligado al anterior pero separable, lo cometi al dar una importancia tan desmesurada a la catalogacin de Jos Mara Aznar como fascista.

El presidente venezolano tiene todo el derecho del mundo a mostrar su indignacin por el papel que el Gobierno de Espaa, presidido entonces por Aznar, jug en la intentona golpista que sufri en 2002, pero ni el escenario, ni el momento, ni tampoco el modo que eligi el sbado para formular esa denuncia fueron los adecuados.

La cuestin no es decidir si Aznar es o no es fascista, entre otras cosas porque eso nos obligara a llegar a un acuerdo sobre qu es, en rigor, el fascismo. No todas las ideologas y prcticas polticas identificables con las derechas autoritarias, incluyendo a las que se atienen a los parmetros de las actuales democracias occidentales, pueden ser catalogadas como fascistas.

Quiz haya quien crea que s. Quiz lo crea Chvez. En todo caso, haba que dilucidar ese punto el pasado fin de semana en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile?

Claro que existe otra posibilidad, que obligara a reescribir todo lo anterior: que Chvez acudiera la pasada semana a la Cumbre de Chile con la firme voluntad de hacerla fracasar. De convertirla en un fiasco. No es una hiptesis descabellada, pero tampoco he encontrado demasiados datos objetivos que permitan respaldarla. Le interesa a Venezuela enfrentarse tambin al actual Gobierno espaol? La relacin de fuerzas existente en este momento en el conjunto de Amrica Latina hace aconsejable la ampliacin de ese frente de hostilidades?

Yo creo que no. Pero tampoco puedo asegurarlo.

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En todo caso, qu espectculo tan bochornoso, el de la casi totalidad de los medios de comunicacin espaoles, sacando la cara por el Borbn!

Y qu exhibiciones de pattico chovinismo!

Poco importa las diferencias que pueda tener con l; si a un espaol se le ataca fuera de Espaa, mi obligacin es defenderlo, dijo Zapatero. Ovacin general.

Qu memez! Que se vea obligado a decir algo para proteger a Aznar del chorreo de Chvez por razones institucionales, pase. Pero porque es espaol? Y si atacaran al Dioni, tambin sacara la tizona?



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