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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2007

La tra (ns) icin de Jos Luis Rodriguez Zapatero

Carlos Tena
Rebelin



Ser fiel a las promesas es siempre un asunto de coraje. Y no es precisamente esa virtud la que distingue al actual presidente Zapatero, que slo una vez en su carrera poltica supo hacer frente a ese compromiso; fue cuando retir a los mercenarios espaoles de Irak para enviarles a Hait. Tal vez sea la excepcin que confirma la regla de un socialista que baila la yenka: izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, atrs un, dos tres (lase con nfasis cuartelero)

 El 18 de agosto de 1936, en Len, las huestes del golpista Francisco Franco fusilaban a Juan Rodrguez Lozano, capitn del ejrcito republicano espaol, que, fiel al juramento realizado, dio su vida en nombre de la democracia y la legalidad, vigentes desde 1931. En una carta que dejara a su familia, peda que, cuando fuera necesario, se defendiera su nombre, declarando que se senta orgulloso de no haber sido un traidor a su patria, que su credo fue un deseo infinito de paz, amor por la justicia y el progreso social de los humildes. 

Su nieto, Jos Lus Rodrguez, que un da concluyera su discurso de investidura haciendo suyo el credo del capitn, entreabri la puerta a la realizacin del ltimo deseo de su abuelo. Pero slo un poco. El Consejo de Ministros aprobaba un proyecto de ley destinado a rehabilitar la memoria de las vctimas del levantamiento armado. Muy pronto, los fusilados, los encarcelados, los exiliados y los condenados a trabajos forzados iban a ver su honor restablecido oficialmente.

Desde hace unos aos, varias asociaciones trabajan duramente para la rehabilitacin de la memoria de las vctimas del campo republicano, topndose con las continuas zancadillas, presiones y chantajes del PP, que lograron suavizar el deseo del presidente. La llamada transicin poltica exiga la impunidad para todos los crmenes del franquismo, e incluso los cometidos desde 1975, tras la muerte del Caudillo golpista.

La democracia surgida de ese viaje a ninguna parte, permiti que esos polticos de la extrema derecha, que jams condenaron los desmanes de la dictadura, adems de otros colocados en el espectro del centro-derecha y centro-izquierda (PSOE e IU), consiguieran hace unas semanas que las familias de los represaliados y los poqusimos supervivientes de la asonada que an sufren en silencio, pudieran ver rehabilitada siquiera la memoria de aquellos que fueron juzgados y condenados sin garanta alguna.

 Rajoy y Zapatero, fundamentalmente, han dejado en el mar de la historia del siglo XX una mancha de tales dimensiones, que convierte a los castigados por su fidelidad a la ley poco menos que en delincuentes, y a los golpistas y sus mesnadas, en hroes con monumentos, placas y toda suerte de homenajes en calles, iglesias, catedrales y plazas pblicas. 

Los franquistas, y los personajes que hicieron su carrera durante la dictadura, han hecho valer sus amenazas y la Ley de la Desmemoria Histrica se ha consagrado oficialmente para vergenza de la inteligencia, los derechos humanos y la justicia. Los republicanos fueron perseguidos por mostrarse fieles al rgimen legal, por declarar su lealtad a la democracia, mientras que los vencedores del golpe de estado del 18 de Julio de 1936, santificaban los fusilamientos, las palizas, las torturas y desmanes, con la presencia de representantes de la Iglesia Catlica, apostlica y romana, la misma que predica el amor, la fraternidad y la piedad.

Durante dcadas, en silencio y con miedo, los deudos de esos miles de republicanos, fusilados y enterrados apresuradamente en fosas comunes, buscaban los cuerpos de los suyos para exhumarles y darles una digna sepultura, sin financiacin ni ayuda pblica de ninguna clase. Aproximadamente se han podido encontrar unos mil cadveres en estos cinco ltimos aos, pero las asociaciones evalan en 30.000 el nmero de ellos que esperan an en las fosas, zanjas y los campos de Espaa.

El Gobierno se ha negado no slo a establecer los mecanismos para que los familiares de los asesinados recibieran una mnima ayuda econmica oficial para sufragar los gastos de esa dolorosa bsqueda, sino que adems se opuso a suscribir la principal y previa peticin asociaciones: la anulacin de los juicios pronunciados por los tribunales militares establecidos por el rgimen franquista , sobre todo a partir del verano 1937, y que distaban mucho de respetar las normas jurdicas internacionales. Estos tribunales tambin enviaron a innumerables espaoles a realizar trabajos forzados, en campos de exterminio, en prisiones, en condiciones a menudo espantosas. 

La cacareada justicia han rechazado sistemticamente la revisin de estos consejos de guerra. Los partidos mayoritarios, con la inestimable ayuda de otros colectivos, instituyeron tmidos mecanismos de rehabilitacin individual a peticin de las vctimas o sus familias, para que estas, durante un ao, formularan una solicitud ante la comisin interministerial, que hara las investigaciones necesarias.

El ejecutivo que preside Zapatero ha legalizado parcialmente el recuerdo de la victoria franquista, respetando las placas, monumentos y smbolos de todo tipo y material, que se hallen en capillas, iglesias y catedrales, por considerar que son patrimonio artstico . El crimen consagrado doblemente. La memoria de los que combatieron por el fascismo, la intolerancia y la incultura es hoy tan respetable como un retablo del siglo XVI. La de quienes cayeron combatiendo el delito, por el progreso y la justicia para todos, incluidos los enemigos de la ley, sigue siendo un mal recuerdo para los demcratas de esta monarqua, consagrada por un asesino. Se ha consumado la tra (ns) icin de Zapatero. 

El recuerdo del abuelo fusilado no ha afectado mucho al nieto presidente. Le aconsejo que para clarificar su actual postura, solicite de la direccin del PSOE la fusin inmediata (en fro y en caliente) con el PP y aqu paz y despus Quin sabe? Todo, menos gloria.



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