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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2004

Afganistn, votacin y democracia

Pascual Serrano
Rebelin


El pasado 9 de octubre Afganistn entr a formar parte de los pases democrticos. Votaban. Segn el miope modelo propuesto para todos los ciudadanos del mundo, la votacin simboliza la llegada de la democracia, la libertad, los derechos humanos. Para los bienpensantes la disyuntiva es, parafraseando a Rosa Luxemburgo, votacin o barbarie. Por ello, el segundo sbado de octubre Afganistn dej de ser barbarie.

Pero hay algunas cuestiones accesorias que algunos quisiramos recordar. Insisto, pequeos detalles irrelevantes que para nada deben afectar al alborozo que nos debe despertar la llegada de Afganistn a la familia de los pueblos democrticos.

Detalles como que los afganos no conocan a los candidatos porque fsicamente no los pudieron ver debido a cuestiones de seguridad, a su imagen slo pudieron acceder la cuarta parte que son quienes tienen televisin y leer el programa, difcilmente en un pas con un 80 % de analfabetismo.

Segn comentaba algn corresponsal de prensa, los afganos el da anterior todava ignoraban cmo se ejercitaba el voto, crean que deban introducir su tarjeta censal en la urna, no saban que deban marcar con un bolgrafo a su candidato, bolgrafo que cogern por primera vez en su vida cuatro de cada cinco afganos.

Por supuesto, unas votaciones, es decir, la llegada a la democracia, supone el fin de la marginacin de la mujer afgana. Eso son rmoras de pases islamistas y terroristas, en Afganistn pueden votar. Eso s, si les dejan sus maridos muchos de los cuales de las zonas rurales del sur ya han declarado que no lo permitirn. O si estn en el censo. Un flamante censo elaborado en diez meses por la ONU a pesar de la situacin de violencia y falta de comunicaciones del pas. No entiendo como, en cambio, otros censos, como el del Sahara resultan tan complicados de realizar. Pero es que ese pomposo padrn electoral slo contabiliza un 42 % de mujeres en un pas cuyos hombres llevan 23 aos de guerra, incluso en la zona pastn, el censo de las mujeres apenas llega al 21 %.

Por otro lado, estas elecciones se hacen en cumplimiento de un texto constitucional aprobado por la Gran Asamblea Constitucional o Loya Jirga que por supuesto no fue elegida por los afganos. Ente las pocas cuestiones de carcter electoral que estableci esa constitucin votada por nadie y elaborada por personas que tampoco fueron elegidas democrticamente por nadie, se encuentra la obligacin de que las elecciones presidenciales y legislativas sean simultaneas. Algo que no se ha cumplido porque el pasado 9 de octubre slo se eligi presidente. O sea los afganos elegirn un poder ejecutivo para que ejecute las decisiones de un poder legislativo que no han elegido.

Otro pequeo detalle es saber quin se presenta a las elecciones, o mejor dicho, quin se puede presentar. Slo existen 18 candidaturas a la primera vuelta, y de ellas slo cuatro corresponden a partidos polticos. Y es que los candidatos deben hacer un depsito de mil euros, una cantidad nada balad para la economa de los afganos, adems de presentar la fotocopia de 10.000 tarjetas de votantes de diferentes regiones. Resulta al menos peculiar que lo hayan podido lograr catorce candidatos particulares, pero slo cuatro partidos polticos.

Y en cuanto al desarrollo de la jornada, basta con saber que las condiciones de inseguridad no permiten la existencia de suficientes observadores ni nacionales ni extranjeros, que la jornada de reflexin se caracteriz por la explosin de veinte bombas, que los occidentales deban estar ocultos no entiendo por qu si les habamos proporcionado el secreto de la democracia- y que desde haca varios das antes los vehculos con matriculas de otras provincias no podan acceder a Kabul.

Eso s, la Comisin Electoral que vela por el cumplimiento de la democracia la integran seis afganos y cinco extranjeros. Por cierto se denomina oficialmente JEMB, es decir, por sus siglas en ingls.

Pero lo importante es que los afganos han votado. Son pobres, sus pueblos y ciudades estn arrasadas por las bombas inseparables de las urnas, lo nico que cultivan es opio, no tienen acceso a la cultura, no existe sanidad alguna y sus elecciones son un puro sainete. A ver si van aprendiendo en Cuba y se convierten tambin a la democracia, que se lo estn perdiendo.

www.pascualserrano.net




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