Portada :: EE.UU. :: El ideario del imperio
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2004

Habla el influyente lder de la comunidad juda norteamericana el rabino Shmuley Boteach:
"El verdadero destino manifiesto de Estados Unidos, en su rol providencial como primera repblica democrtica del mundo, es dirigirlo en libertad. Los estadounidenses son el nuevo pueblo elegido"

Rabino Shmuley Boteach
somethingjewish.co.uk

Traducido para Rebelin por Germn Leyens. Stira? Humor negro? No, aunque no lo parezca el rabino Shmuley Boteach habla en serio. Shmuley Boteach es director de la L'Chaim Society, una organizacin de educacin juda que presenta a personalidades y estadistas mundiales que dan conferencias sobre liderazgo basado en valores. Tambin es un presentador de radio nacional en la red Talk America. Ha aparecido en casi todos los programas de entrevistas y noticias de EE.UU., entre otros The Today Show, The View, Politically Incorrect, Larry King Live, The OReilley Factor, CBS This Morning, NBC Evening News, Hannity and Colmes, Donahue, The Roseanne Show, Entertainment Tonight, Extra!, Access Hollywood, Inside Edition, y el Howard Stern show. El rabino Shmuley ha sido presentado en Time Magazine, Newsweek, The New York Times, el London Telegraph, The Washington Post, The L.A. Times, The Jerusalem Post, Chicago Tribune, The South China Morning Post, Sydney Morning Herald, The Miami Herald, The New York Post, The New York Daily News, y Newark Star-Ledger. Presentamos su opinin sin ms comentarios. Nuestros lectores sabrn formarse la suya sobre lo que dice Shmuley, que fue colocado por Jewsweek.com en el nmero 17 de su lista anual de los 50 judos ms influyentes en EE.UU. [N.d.T.]


Los estadounidenses se han convertido en los nuevos judos del mundo. No son muy apreciados. Estados Unidos est viviendo lo que los judos han vivido a travs de su historia: un odio irracional, una animosidad injustificada.

Los eruditos dirn que todo esto se debe a la envidia de EE.UU. Somos los ms grandes, los ms fuertes en la calle. As que todos nos odian. Por cierto, jams deberamos subestimar el papel que los simples celos y la envidia juegan en la alimentacin del odio a EE.UU. y cmo lleva a acusaciones de arrogancia y distanciamiento estadounidenses.

Pero como enfoque general para la comprensin del creciente anti-americanismo en el exterior, sta es una explicacin simplista y superficial, y totalmente errnea. La Unin Sovitica fue igual de fuerte que Estados Unidos durante cuatro contundentes decenios. Tambin fue mucho ms intimidante. Y sin embargo, tena aplogos en todo el mundo.

En realidad, las causas del anti-americanismo son mucho ms profundas que la simple envidia. En breve, EE.UU. es odiado sobre todo porque bajo George W. Bush ha llegado a abrazar una poltica externa moral orientada a la lucha contra dspotas y a derrocar dictadores, y estos nobles esfuerzos han hecho que el resto del mundo aparezca egosta, absorto en s mismo, moralmente ciego, y cobarde. A nosotros, los estadounidenses, no nos odian por nuestra fuerza, sino ms bien por los buenos propsitos a los que hemos dedicado esa fuerza. Irnico, no es as? Que nos odien porque somos buenos. Pero, sean bienvenidos al club. Los judos han sido miembros desde hace tiempo.

El aumento del odio global a EE.UU., es, desde luego, un estudio en hipocresa. Pases a los que les import un bledo la matanza en Ruanda, el genocidio en Sudn, o lo que Sadam hizo a los kurdos, tienen el descaro de criticar a EE.UU. como un matn global. Enseo y aparezco en la televisin y en la radio en todo el mundo y tengo por lo tanto una visin de primera mano del flagrante odio a EE.UU. y de la olmpica hipocresa que conforma su base.

Me han puesto constantemente a la defensiva en todos mis viajes. "Ustedes los estadounidenses son arrogantes e ignorantes", es un refrn que escucho regularmente. Sorprendentemente a Estados Unidos lo critican por cosas de las que sus crticos casi siempre son ms culpables. Francia, por ejemplo, acusa a Estados Unidos de mangonear, y al mismo tiempo amenaza a las naciones europeas ms pequeas con excluirlas de la Unin Europea si no rinden pleitesa a Pars.

Francia, desde luego, otorg la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes a Michael Moore. El momento ms impresionante de esta pelcula es cuando acusa a George W. Bush de quedarse sentado sin hacer nada durante siete minutos mientras ardan las torres gemelas. Caramba! A los franceses les encant esa escena, lo que es curioso ya que Jacques Chirac permiti en el verano de 2003 que 10.000 franceses y francesas murieran de insolacin mientras l pasaba sus vacaciones. Ni siquiera volvi a Pars cuando los ancianos de su pas se asaban en sus apartamentos.

Europa ocupa un sitio especial entre los odiadores, lo que no sorprende, ya que EE.UU. represent una ruptura con el pasado europeo y estableci un nuevo orden mundial. Como los judos, que se separaron del resto del mundo al establecer el monotesmo y promulgaron los Diez Mandamientos, Estados Unidos rompi con la aristocracia europea y el sistema de castas afirmando en su Declaracin de Independencia que toda la humanidad "no slo los ricos y privilegiados" naci con derechos otorgados por Dios.

Europa siempre ha considerado a Estados Unidos como un vil advenedizo y ha tratado de difamar a la democracia estadounidense como si fuera algo falso que favorece a los ricos y trata de crear una aristocracia de los ricos. La reaccin esencial de Europa ante la virtud democrtica estadounidense es que no es virtuosa.

Reconoce que siempre ha tenido una aristocracia de la sangre. Pero arguye que EE.UU. simplemente la ha reemplazado por otra del dinero. Qu groseros son esos codiciosos estadounidenses, y para rematarla, poco pulidos. Adems, el socialismo europeo se alimenta en gran medida de la antipata contra el capitalismo estadounidenses y de un deseo de diferenciarse del "egosmo estadounidense" aunque salga perdiendo.

Desde luego, la hostilidad de Europa hacia Estados Unidos se basa en una filosofa del olvido: alianzas olvidadas e ingratitud. Estados Unidos salv dos veces a las democracias europeas de la extincin. Cun extrao es que la salvaguardia de la libertad por EE.UU. haya alentado realmente el odio a EE.UU. entre nuestros "amigos".

Cuando liberamos a Francia y Alemania, no pareca importarles que hayamos enviado ejrcitos de cientos de miles lejos de nuestras fronteras. Cuando sucedi en Irak, sin embargo, estallaron en un coro de protesta. Podr ser que es porque les importa menos la libertad de otros? Me lo pregunto.

En este punto Estados Unidos tiene que aprender algo de los judos. Durante casi medio siglo, EE.UU. ha sido el guardin de la libertad en todo el mundo. Pero los estadounidenses que esperan gratitud debieran recordar que no hay buena accin que no reciba su castigo. Los judos le dieron su Dios al mundo, slo para ser masacrados en Su nombre. Imagnate, ser matado por causa de un concepto que t creaste y otros veneran.

Pero eso no redujo el compromiso o la relacin juda con Dios, ni debiera reducir el compromiso estadounidense con la liberacin de otros. Especialmente a la luz de la principal razn de la antipata europea. El gasto de EE.UU. en dinero y sangre por cuenta de otras naciones ha hecho que esas naciones se sientan dependientes y que su debilidad haya quedado a la luz del da. En vez de sentir gratitud, sienten resentimiento.

Pero todo esto slo apunta a los paralelos ms profundos entre el odio a EE.UU. y el antisemitismo. La conexin, en esencia, es la siguiente: Las naciones que defienden lo que es justo son vilipendiadas porque arruinan la fiesta de todas las otras.

La causa subyacente de todo el antisemitismo es que los judos han emergido como la conciencia del mundo. Por ser los progenitores de los Diez Mandamientos, un cdigo moral que fue adoptado casi universalmente por el mundo, los judos se convirtieron automticamente en rbitros del bien y del mal. EE.UU. ha emergido igualmente hoy en da como la conciencia moral de un mundo cada vez ms amoral, un mundo profundamente indiferente ante el sufrimiento humano, dispuesto a tolerar a gente como Sadam Husein y mirar para otro lado ante las milicias Janjaweed en Sudn.

Adems, igual como los judos le ensearon al mundo acerca de Dios, EE.UU. es actualmente el nico pas occidental que proclama orgullosamente su lealtad a Dios. El fuerte nfasis de EE.UU. en Dios y la religin son anatema para la Vieja Europa, que vive en la era poscristiana. Por cierto, los europeos se refieren a menudo a los cristianos estadounidenses evanglicos, de opinin conservadora, como un ejemplo de la torpeza y las payasadas estadounidenses, gente simplona y suficiente estpida para creer en un mundo descarnado del bien y del mal, en negro y blanco.

Cualquiera que haya vivido en Europa Occidental, como yo durante 11 aos, o en Canad, puede dar fe de cmo Dios est esencialmente muerto en esas regiones, reemplazado por un cristianismo sin alma manejado por el estado, que atrae a las iglesias a menos de un 5 por ciento de la poblacin en cualquier domingo. Cuando viv en Inglaterra, incluso recuerdo un artculo de portada de Newsweek a fines de los aos 90, que afirmaba que en Europa Occidental haban acabado con Dios. En breve, Europa Occidental rinde culto de los dientes para afuera a su propia forma reblandecida de cristianismo, y se pregunta qu es lo que puede haber llegado a poseer a esos estadounidenses simplones, suficientemente estpidos para excitarse por la fe.

E igual que se odiaba a los judos por haberles arruinado la fiesta a todos los dems al impartir al mundo la idea de la moralidad religiosa, EE.UU. es odiado por recordar al mundo sus responsabilidades morales de proteger la vida humana y de luchar contra la tirana.

La respuesta tanto a estadounidenses como a judos ha sido tpica. Maten al mensajero. Los roles de judos y estadounidenses como guardianes morales de la Tierra han llevado a intentos organizados de difamacin de sus respectivos dirigentes. Los lderes judos y los primeros ministros israeles han sido continuamente acusados de intentar de apoderarse de Medio Oriente y del mundo.

"Los protocolos de los sabios de Sin", una infame falsificacin, fue identificada como el programa para los intentos judos de controlar el universo. Ahora vemos que se presenta la misma acusacin contra Estados Unidos. EE.UU. no est interesado en llevar la democracia a los rabes, sostienen los europeos, sino que desea su petrleo. Quiere la hegemona en Medio Oriente.

Igual como los judos fueron difamados como pequeos demonios, a George W. Bush lo odian como el gran demonio, el anticristo que se atreve a desafiar la indiferencia de Jacques Chirac y de los otros guardianes autoproclamados de la complacencia mundial. En lugar de unirse a la visin de Bush de librar al mundo de malvados tiranos y terroristas, el mundo ha preferido el camino mucho ms fcil de declarar que el propio Bush es malvado, un charlatn cuyo verdadero propsito es enriquecer a sus amigos en Enron y Halliburton.

Son sorprendentes los paralelos entre la acusacin de que los judos estn tratando de apoderarse del mundo, y de que EE.UU. es el hampn global. Ambos grupos son acusados de buscar el dominio global. El grito judo por la moralidad en el mundo antiguo fue rpidamente malinterpretado por los oponentes al judasmo como cnicos intentos de dirigir el planeta. De la misma manera, los honestos esfuerzos de EE.UU. de llevar la democracia a las regiones ms aquejadas de problemas del mundo son interpretados como un intento de imponer la hegemona estadounidense sobre la Tierra.

Respecto a los judos, la acusacin es, desde luego, absurda, porque constituyen, en realidad, la nacin ms perseguida y no la ms poderosa de la historia. En cuanto a Estados Unidos, la acusacin es igualmente absurda porque si quisieran hegemona, no hubieran retirado sus tropas de Alemania y Japn despus de conquistarlos con la prdida de numerosos heroicos soldados.

Creo que a pesar de todas sus pretensiones de tolerancia, gran parte del odio que existe en Europa contra EE.UU., tiene mucho que ver con que EE.UU. es un pas de inmigrantes. A los europeos, que acusan a EE.UU. de arrogancia, no les gustamos porque nos ven como si furamos gentuza. En esto, Europa, o debera decir la vieja Europa, ha vuelto a sus antiguos prejuicios.

Y aqu tenemos un paralelo ms entre EE.UU. y los judos. El judasmo fue, por cierto, un rechazo de un orden mundial corrupto, como lo fue la fundacin de Estados Unidos. EE.UU. fue una idea nueva y democrtica que rechaz las costumbres de la vieja Europa, dominada por clases. Y ese orden viejo jams ha perdonado a las dos naciones por poner al descubierto su atraso.

Pero nada en esta animosidad puede disuadir a Estados Unidos de su papel vital y justo de polica global. La moralidad y la decencia determinan que las bendiciones del dinero y del poder obligan al ms fuerte a proteger al ms dbil. El uso de nuestro gran podero para imponer un orden moral en el mundo es la responsabilidad de una gran sociedad.

Cuando Gran Bretaa era la gran superpotencia mundial, utiliz su gran podero para colonizar a otras naciones y saquear sus recursos. Cuando la Unin Sovitica era una superpotencia, se trag a otros pases y los escupi en trozos. Nosotros, los estadounidenses, utilizamos nuestro gran podero para liberar a las naciones oprimidas. Creo que esta demostracin de la bondad estadounidense es lo que causa el patriotismo estadounidense sin igual. Porque nosotros, los estadounidenses, nos sentimos orgullosos de nuestro pas de una manera que slo puede maravillar a los europeos. (Por cierto, recuerdo haber ledo un sondeo en el International Herald Tribune, cuando viva en Inglaterra, que afirmaba que la mitad de todos los sbditos britnicos afirman que abandonaran el pas si tuvieran los medios necesarios),

Estados Unidos debe hacer todo lo posible por no ser influenciado por las actuales crticas globales y no rehuir sus responsabilidades de utilizar las bendiciones divinas para hacer que el mundo sea ms justo, democrtico y libre. Aunque la humildad es una virtud y debemos cuidarnos siempre de la arrogancia, no debemos interiorizar la crtica mal encauzada e intencionada.

Un punto central en esta idea de la responsabilidad global es el reconocimiento de que Naciones Unidas se ha convertido, trgicamente, en un foro para el odio contra EE.UU. en suelo estadounidense. Es hora de que nos pongamos de acuerdo con nosotros mismos. Naciones Unidas es un foro anti-estadounidense incondicional que ahora considera que su objetivo primario es limitar el poder de EE.UU. Es un organismo profundamente amoral que invariablemente se encuentra de parte de tiranos y dictadores. Ya no creo que Estados Unidos pueda influenciar significativamente a Naciones Unidas y producir una reforma positiva. Ms bien, es hora de que nuestro gran pas lance una alternativa a Naciones Unidas y considere excluir a Naciones Unidas de nuestro suelo.

Estados Unidos, bajo Franklin Roosevelt, fund Naciones Unidas. Pero le ha ido muy mal y es un proyecto que falla por su base. Ahora, igual como Estados Unidos estableci la OTAN para compensar la amenaza sovitica, debera establecer la ONDU, la Organizacin de Naciones Democrticas Unidas, en la que puedan participar slo pases que son democracias y estn dedicados al progreso de la democracia.

Mientras tanto, habra que mudar Naciones Unidas a Pars, donde Francia podr cobrar su trofeo de un cuerpo internacional innime que pasa su tiempo bloqueando sanciones contra pases como Sudn, incluso si esos pases estn perpetrando genocidio.

Y escojo intencionalmente a Francia porque se ha ganado una ignominia especial entre los que odian a EE.UU. Este fue el pas que rpidamente colabor con Hitler despus de que fueron conquistados en la II Guerra Mundial. Se podra pensar que estaran en la vanguardia de los que exigen que los hijos ideolgicos de Hitler, como Sadam, fueran derrocados. Pero en lugar de limpiar su pasado, Francia ha decidido abrazarlo y convertirse en uno de los principales protectores de tiranos del mundo.

Pero Europa no es slo una entidad que existe al otro lado del Atlntico. En Canad tenemos cada vez ms un vecino europeo al norte. Por desgracia, muchos canadienses se estn convirtiendo en fanticos crticos de EE.UU. Por cierto, durante los ltimos aos, la caracterstica nacional definitoria de Canad es que no son americanos.

Esto no debiera sorprendernos ya que Canad nunca se rebel contra los britnicos, sino que sigui siendo una colonia hasta bien entrado el siglo XIX. Los canadienses nunca combatieron por su independencia contra el colonialismo europeo, y sienten ms afinidad con Europa que con Estados Unidos.

Finalmente, no se puede escapar del propio destino. Los estadounidenses solan creer en un destino manifiesto que llev al pas a expandir de mar a mar. Pero como lo declar tan magistralmente Abraham Lincoln en su discurso de Gettysburg, EE.UU. no es slo un emplazamiento geogrfico, es una proposicin, un pas dedicado al ideal divino de que "todos los hombres fueron creados iguales". El verdadero destino manifiesto de Estados Unidos es su rol providencial, como primera repblica democrtica del mundo, de dirigir al mundo en libertad.

En la escena poltica mundial, los estadounidenses son el nuevo pueblo elegido. Dios ha favorecido la causa de EE.UU. hasta el punto en que ahora se ha convertido en la nacin ms rica y prspera de la historia. Como han aprendido los judos, el pueblo eternamente elegido por Dios, elegido para difundir el mensaje de Sus leyes, ser elegido invita al odio, incluso al sufrimiento. Los estadounidenses tambin sufren ahora, especialmente nuestros valientes soldados en Irak que estn en la primera lnea en la batalla contra la tirana.

Pero el ser elegido sigue siendo un privilegio. No hay virtualmente ningn judo que yo conozca que tratara de ser miembro de otro pueblo, y casi ningn estadounidense que conozca que cambiara su ciudadana para unirse a otra nacin. El futuro de EE.UU. reside en ser audaz y valeroso, hacer caso omiso de los ignorantes que nos odian y en trazar un futuro estadounidense nico que sea leal a nuestra historia y est anclado en los cimientos de nuestros valores fundadores.

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http://www.somethingjewish.co.uk/articles/1188_new_chosen_people_.htm






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