| Moratinos: “El gobierno Aznar no condenó, endosó y dió legitimidad internacional al golpe de estado en Venezuela” |
Señorías,
El
objetivo de esta comparecencia -que el Gobierno ha solicitado a
petición propia-, es establecer si faltaron a la verdad las
afirmaciones que realicé el pasado lunes 22 de noviembre en el programa
59 segundos de TVE1 sobre los sucesos ocurridos en Venezuela del 11 al
14 de abril del 2002.
Espero en esta comparecencia aclarar
todos aquellos aspectos e interrogantes relacionados con mis
afirmaciones, lo que, lógicamente, no es posible en 59 segundos.
Soy
perfectamente consciente de la importancia política que tiene demostrar
su veracidad. Este país no está dispuesto a consentir nunca más que sus
gobernantes le mientan. Y yo he venido a decir la verdad.
Han
distribuido en sala fotocopia de la trascripción de mis palabras en el
programa 59 segundos en relación con Venezuela. Sus señorías pueden
consultarla. Mis afirmaciones fueron:
1. que hubo un golpe de estado en Venezuela;
2. que el Embajador español recibió instrucciones del Gobierno;
3.
que el objetivo de estas instrucciones, o mejor dicho, para evitar
juicios de intención, que el efecto de la ejecución de esas
instrucciones y de otras actuaciones fue apoyar el golpe.
En
ningún momento acusé al anterior Gobierno español de instigar o
participar en la preparación y ejecución del golpe de estado.
Mis
palabras deben entenderse en el sentido de que por apoyar quise y
quiero decir que no condenó el golpe de estado, que lo endosó y que le
ofreció legitimidad internacional.
Pasaré a demostrar la
veracidad de cada una de estas afirmaciones. Toda la información que
voy a utilizar procede exclusivamente de los archivos del Ministerio de
Asuntos Exteriores y de Cooperación, las hemerotecas y el Diario de
sesiones de esta Cámara.
Señorías,
Como ustedes saben,
existen otras informaciones públicas de fuentes distintas. Pero mis
afirmaciones se ciñeron a los tres puntos antes señalados y
especialmente a las instrucciones del anterior Gobierno español. Y es
por eso que mis explicaciones se fundamentaran en documentos españoles.
Me lo exige además mi sentido del estado. Y espero que ese mismo
sentido del estado sea compartido por sus Señorías.
Asimismo
me he entrevistado con el que entonces era el Embajador de España en
Caracas, el Sr. Viturro de la Torre, cuya versión de lo acaecido
aquellos días he escuchado con atención. Estoy convencido de que el
Embajador Viturro actuó siempre convencido de que las instrucciones que
recibió no eran contrarias a su conciencia y desempeñó sus funciones
con celo profesional.
Tal vez podríamos obviar la cuestión de
demostrar que en Venezuela hubo un golpe de estado, porque existe un
consenso generalizado entre todas las fuerzas políticas de que en
Venezuela se produjo un golpe de estado el 12 y 13 de abril de 2003.
-El
entonces Ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Piqué, en declaraciones a
Radio Nacional de España el 14 de abril del 2002 señaló que no se podía
distinguir entre golpes de estado buenos y malos.
-El portavoz
de Asuntos Exteriores del PP en esta comisión, Gustavo de Arístegui,
que en un primer articulo en El Mundo ese 14 de abril había considerado
que la revuelta popular del jueves abre una puerta a la esperanza y
saludaba con optimismo al Presidente Provisional Carmona, no dudaba
tras su fracaso de calificar lo ocurrido de golpe cívico-militar en
otro artículo publicado cuatro días más tarde en el mismo diario.
Sin
embargo, no podemos obviarlo. Porque es importante demostrar que el
calificativo de golpe de estado es exacto jurídica y políticamente.
Exacto para designar el pronunciamiento de Pedro Carmona como
Presidente de la Junta Cívico?Militar en la madrugada del día 12 de
abril del 2002. Y exacto también para calificar el llamado Decretazo, o
Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad
Nacional por el que se designaba a Pedro Carmona Estanga en la tarde de
ese mismo día 12 de abril de 2002 Presidente de la República de
Venezuela.
Y, efectivamente, como señaló el Ministro Piqué, no hay golpes de estado buenos y malos. Afirmación que comparto plenamente.
Señorías,
El
anterior Gobierno dio correctamente ese calificativo de golpe de estado
a lo ocurrido después de los hechos, cuando se restableció la legalidad
constitucional el día 14 de abril en Venezuela. Pero lo cierto es que
no utilizó esa calificación de golpe de estado públicamente los días 12
y 13 ni en la Declaración Conjunta ni en la Declaración que hizo como
Presidencia de turno de la Unión Europea.
El Gobierno anterior
interpretó públicamente lo que estaba sucediendo en Venezuela, es decir
el golpe de estado, como un vacío de poder para que pudiese encajar en
las previsiones del artículo 350 de la misma Constitución venezolana y
transformar un golpe de estado malo en un traspaso de poderes
provisional bueno dentro de los marcos legales constitucionales. Tras
lo cual, el régimen golpista de Carmona podría ser reconocido
internacionalmente.
Vayamos a los hechos.
Efectivamente, en un telegrama fechado el día 8 de abril, el Embajador Viturro informaba que y cito:
la
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), anuncia con apoyo
patronal, paro mañana martes día 9, que podría llegar a ser indefinido.
Entre tanto, existe riesgo algunos sectores oposición intenten
aprovechar situación para, una vez más, incitar a ejército a derrocar
presidente Chávez (?) Por otra parte -continuaba el Embajador-
exclusión definitiva vía diálogo y despidos se están realizando ha
radicalizado actitud oposición, sindicatos y empresarios, que pretenden
aprovechar esta ocasión para dar golpe definitivo a Presidente Chávez
(?) Igualmente circulan rumores distintos sectores oposición,
vinculados preferentemente a Bandera Roja, están recibiendo algún tipo
armas para generar en momento y lugar adecuados (se menciona
universidad Central Venezuela-Caracas) situación caos que pudiera
llevar, en intención citados grupos, a intervención ejército (Tierra,
Armada y, más dividido, Aire) para restablecer tranquilidad y, llegado
el caso, establecer junta patriótica, que contaría, por primera vez,
con apoyo totalidad partidos oposición.
Al día siguiente, día
9, una vez iniciado el paro convocado por la Confederación de
Trabajadores de Venezuela, el Embajador vuelve a informar. Y cito:
los
rumores de golpe de estado militar (?) y se ha confirmado presencia en
Caracas del General Enrique Medina Gómez, destinado en Washington como
representante de Venezuela en Comité militar OEA, que goza de gran
prestigio entre Fuerzas Armadas y que, se dice, podría liderar golpe
cívico militar en unión de Efraín Vázquez Velasco, Comandante del
Ejército de Tierra.
El Embajador concluía subrayando que
intervenciones
oficialistas no se recatan en manifestar que no se trata de una huelga
con reivindicaciones laborales o de otro tipo, sino de un intento de
desestabilizar Gobierno y provocar anticonstitucionalmente salida
presidente Chávez.
Es decir, ese mismo día 9, el Gobierno ya
había sido advertido por el Embajador que se podría estar gestando un
golpe cívico-militar para provocar anti-constitucionalmente salida del
Presidente Chavez.
En un tono cada vez más acuciante, el
Embajador Viturro siguió informando, con celo profesional, en idénticos
términos a lo largo de los días 10 y 11.
A la una de la
madrugada del día 12, después de que se confirmaran una veintena de
muertos en las inmediaciones del palacio presidencial y se difundieran
imágenes de los francotiradores apostados que supuestamente habían
disparado, envió uno de sus telegramas más elocuentes en el que
concluía:
estrategia oposición dirigida a conseguir salida
Presidente Chávez a través presión ejército, está dando, pues
resultado. Confederación trabajadores Venezuela patronal aprovecharon
conflicto Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PeDeVeSA) para
conseguir movilización masiva población caraqueña, que por su parte..
- y quiero llamar la atención de sus señorías sobre la siguiente frase-
puso
ayer tarde muertos necesarios para provocar intervención ejército,
única fuerza en este país, frente a debilidad partidos políticos
oposición, capaz de poner fin al Gobierno del Presidente Chávez.
Repito:
puso
ayer tarde muertos necesarios para provocar intervención ejército,
única fuerza en este país, frente a debilidad partidos políticos
oposición, capaz de poner fin al Gobierno del Presidente Chávez.
Y
así fue. De nuevo, el Embajador Viturro explicaba en la madrugada, hora
de Caracas, del día 12 de abril, el pronunciamiento de la Junta
Cívico-Militar presidida por Carmona. Cito:
Presidente
Carmona, rodeado de militares habían conseguido renuncia expresidente
Chávez, anunció desde cuartel general ejército tierra fin paro nacional
indefinido y llamó a pueblo venezolano a reanudar actividades vida
normal en la más absoluta calma. Durante negociación con expresidente
Chávez, se acordó que éste decretaría previamente destitución su equipo
ministerial y especialmente vicepresidente República, quien está
constitucionalmente llamado a suceder al Presidente República en caso
acefalía del Estado. Sólo tras firma dicho documento, se procedió a que
Presidente Chávez firmara su renuncia. De esta forma se pretende cubrir
jurídicamente cambios se están produciendo. Legitimidad junta cívico
militar nombró a Pedro Carmona Presidente Gobierno provisional vendría
dada en Artículo 350 esta Constitución.
Señorías,
Este telegrama informa perfectamente, sin ambigüedad ni confusión posible, de la trama jurídico-política del golpe de estado.
Repito y reitero lo que dice el telegrama:
de esta forma se pretende cubrir jurídicamente cambios se están produciendo.
En
ese mismo telegrama el Embajador Viturro explicaba el contenido del
artículo 233 de la Constitución, aunque de manera parcial, al olvidar
que éste también exigía que dimitiesen el Presidente y Vicepresidente
de la Asamblea Nacional, dando simplemente por buenas las palabras de
los golpistas de que el presidente Hugo Chávez había dimitido, tras
cesar antes a su Vicepresidente ?oculto para protegerse- y a todo su
gobierno.
No señaló sin embargo que el artículo 233 de la
Constitución exigía que además dimitiesen el Presidente y el
Vicepresidente de la Asamblea Nacional.
Como sabemos todos,
los documentos de renuncia del Presidente Hugo Chávez y el decreto de
cese de su Vicepresidente y Gobierno jamás fueron mostrados
públicamente por la Junta Cívico-Militar, ni han aparecido después.
Pero
insisto, aún cuando eso hubiera ocurrido, el artículo 233 exigía que
también dimitiesen de sus responsabilidades el Presidente y el
Vicepresidente de la Asamblea Nacional. Y les aseguro que tanto en
nuestra Embajada en Caracas como en nuestro Ministerio de Asuntos
Exteriores en Madrid existían copias de la Constitución Venezolana de
1999.
Me he permitido también distribuir copias de estos artículos de la Constitución venezolana.
No
cabía por lo tanto, siguiendo las informaciones del propio Embajador y
con la Constitución de Venezuela en la mano, malentendido alguno:
aquello era un golpe de estado.
Mientras tanto, en Madrid,
el entonces Secretario de Estado de Cooperación e Iberoamérica, Miguel
Ángel Cortés -según declaraciones propias que recoge El País en su
edición de 24 de noviembre del 2004, y amplía la del 25 de noviembre-,
inició contactos para hacer pública la Declaración Conjunta sobre
Venezuela que les he distribuido. Incluso ha trascendido a través de
declaraciones públicas de altos funcionarios que participaron en la
elaboración del texto, que la iniciativa de la Declaración Conjunta
partió del Gobierno español.
En dicha Declaración, se
manifestaba el rechazo a los actos de violencia y se pedía su cese, se
expresaban el deseo de una normalización democrática plena, la
consolidación de las instituciones democráticas con ayuda de la
Organización de Estados Americanos, y la convicción de que sólo un
marco democrático estable puede ofrecer un futuro de libertad y
progreso al pueblo venezolano.
Dicha Declaración Conjunta fue
distribuida después del pronunciamiento de la Junta Cívico-Militar y la
detención por los militares golpistas del Presidente constitucional de
Venezuela Hugo Chávez en la madrugada del día 12, pero antes de que
Carmona y la junta golpista emitiesen el llamado Decretazo, designando
a Carmona presidente provisional y estableciendo un gobierno
provisional en abierta violación del orden constitucional.
¿Por
qué era tan importante esa declaración? Ante todo porque ponía en
cuestión que el Gobierno del Presidente Chávez fuese capaz de asegurar
un marco democrático estable, la plena garantía de los derechos y
libertades fundamentales, el orden público y la seguridad ciudadana.
Todos ellos elementos extraídos del Artículo 350 de la Constitución
venezolana de 1999, en el que se afirma textualmente que
el
pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la
independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen,
legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y
garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.
Este
Artículo 350 es clave, como acertadamente había informado antes el
Embajador Viturro, porque la legitimidad de la junta cívico militar
sólo podía sustentarse en él, para a continuación aplicar el articulo
233 y producir así una transición de poderes en el marco
constitucional. Porque la Constitución de Venezuela de 1999 simplemente
no contempla la posibilidad de un vacío de poder y por eso exige la
renuncia en cadena de hasta cuatro autoridades del estado.
Señorías,
Recordemos,
para dar continuidad a la línea argumental, que el anterior Gobierno de
España sabía que el fundamento jurídico del golpe de Estado se basaba
en el artículo 350 de la Constitución venezolana y que cualquier
posicionamiento internacional de España o la UE, daría amparo
internacional a las pretensiones de los golpistas.
Y ello era
además fundamental, porque la Carta Democrática Interamericana aprobada
por la OEA el 11 de septiembre de 2001 en Lima, que España ha hecho
suya, hacía imposible que los estados miembros pudieran reconocer un
Gobierno surgido de un golpe de estado, haciendo imposible invocar la
doctrina Estrada. Si la junta provisional golpista quería ser
reconocida por la OEA, tenía que argumentar jurídicamente que se había
producido un traspaso de poderes constitucional y no un golpe de
estado.
Como sabemos, tras intensos debates que comenzaron el
día 13 de abril, el Consejo Permanente de la Organización de Estados
Americanos, en sesión extraordinaria, acabaría condenando sin ambages
el golpe de estado.
Nuestra embajada ante la OEA, que tiene
estatuto de observadora, remitió inmediatamente al Secretario General
Gaviria copia, tras hacerse pública, de la Declaración como Presidencia
de la UE emitida por el anterior Gobierno español, en la que se hacia
un reconocimiento implícito del Gobierno Provisional golpista.
El
Ministro Piqué, según un telegrama de nuestra embajada en la OEA
fechado el día 13, habló por teléfono con Gaviria sobre la conveniencia
de retrasar la reunión extraordinaria del Consejo Permanente, a la
espera de los resultados de la Cumbre del Grupo de Río, que se reunía
en San José de Costa Rica, y cito:
evitar asistencia del todavía
representante permanente de Venezuela, Embajador Jorge Valero, cuya
presencia podría producir situación tensa.
Quiero subrayar que
también el Grupo de Río condenó sin paliativos el golpe de estado el
mismo día 12 de abril y que dicha decisión fue adoptada por los jefes
de estado de los 19 países latino-americanos antes del Decretazo.
Asimismo,
el gobierno de Chile cesó a su Embajador en Caracas como consecuencia
de sus declaraciones de apoyo a Carmona después del Decretazo. Además,
cuatro países a los que se solicitó que sumasen su firma a la
Declaración Conjunta, se negaron. Estamos hablando de México, Brasil,
Argentina y Francia.
El entonces canciller mexicano, Jorge
Castañeda ?que no era precisamente un admirador de Chávez- ha afirmado
públicamente que hubo el intento de buscar una declaración que, de
alguna manera, apoyara, sancionara, avalara el golpe de estado y
reconociera al nuevo gobierno, una declaración que no procede de un
observador distante, si no del Ministro de Asuntos exteriores de un
país que había sido invitado a sumarse a la Declaración. Estas
afirmaciones se recogen El País en su edición de 27 de noviembre
último.
El Ministerio de Asuntos Exteriores conoció la
promulgación del Decretazo y la ruptura de cualquier atisbo de
legalidad constitucional, con posterioridad a que se hiciera pública la
Declaración conjunta, que instaba a los golpistas a preservar las
apariencias de legalidad rotas. Por ello dio instrucciones al Embajador
Viturro para que se entrevistase con el autoproclamado Presidente
Carmona y le subrayara la importancia de mantener la apariencia de
legalidad constitucional, condición imprescindible para su
reconocimiento internacional.
Ese telegrama del Embajador Viturro, fechado el mismo día 13 de abril comienza con cuatro palabras:
siguiendo instrucciones V.E., (de Vuecencia)
Repito:
siguiendo instrucciones V.E.
Y continua:
fuimos
recibidos por Presidente Gobierno provisional, Pedro Carmona, y por
Ministro de Asuntos Exteriores José Rodríguez Iturbe. Desde primer
momento, puntualizábamos que se trataba de una gestión de
representantes de dos países amigos de Venezuela que por su parte se
consideraban amigos del Sr. Carmona y que gestión no tenía por objeto
inmiscuirnos en asuntos internos.
Señorías,
Antes de
continuar con la descripción de lo que ocurrió en esa entrevista, la
primera que concedió a representantes extranjeros el golpista
Presidente Provisional Carmona tras su designación por los 50 firmantes
del Decretazo, permítanme Sus Señorías recapitular hasta donde hemos
llegado en la exposición de los hechos.
1. En
Venezuela hubo un golpe de Estado el día 12 con el pronunciamiento de
la junta cívico militar, que detuvo al Presidente Chávez y a los
miembros de su Gobierno.
2. Este golpe basaba su legitimidad
en el artículo 350 de la Constitución, que he leído antes, y en la
veintena de muertos asesinados por francotiradores.
3. La
junta cívico militar anunció que el Presidente Chávez había renunciado
a su cargo y que el Vicepresidente había abandonado su cargo. Sin
embargo, no presentó documento alguno que lo probara. El Embajador
Viturro envió la versión de los militares golpistas a Madrid sin
contrastarla.
4. A partir del la condena sin paliativos del
Grupo de Río del día 12 al Gobierno español sólo le caben 2 opciones: O
sumarse a la condena de los países más importantes de América Latina o
adoptar otra posición.
5. De acuerdo con el Artículo
233 de la Constitución Bolivariana, la jefatura del Estado correspondía
en esta situación al Presidente de la Asamblea Nacional. Este y su
Vicepresidente se opusieron al golpe de Estado y no dimitieron. Es en
esas circunstancias cuando la junta cívico militar decide firmar el
Decretazo y disolver la Asamblea Nacional, quitándose así cualquier
disfraz de legalidad constitucional y colocándose fuera de la Carta
Democrática Interamericana.
Si hasta ese momento se podía
hacer una interpretación, por forzada que fuera, de los hechos,
comprensiva o alegar un supuesto vacío de poder, no cabe duda alguna
que tras el Decretazo, esta interpretación sólo podía repugnar a la
razón.
Señorías,
Volvamos ahora, tras esta
recapitulación, a la entrevista del Embajador de España con Pedro
Carmona Estanga, Presidente provisional golpista tras el Decretazo.
El
Embajador Viturro -que se entrevista con el golpista Carmona siguiendo
instrucciones, reitero, siguiendo instrucciones, mientras el Presidente
constitucional Chávez está retenido por las fuerzas golpistas- informa
a Madrid. Cito:
la conversación que se desarrolló en ambiente
distendido y cordialidad nos permitió incluso subrayar nuestra sorpresa
por la disolución de la Asamblea (?) y que actitudes como esa podían
hacer difícil que pudiésemos en el futuro, expresar nuestra amistad
hacia él y nuestra comprensión hacia el anunciado proceso de
consolidación de las instituciones democráticas en Venezuela.
Me
permito aquí subrayar ese insólito en el futuro, porque previamente el
Embajador Viturro había expresado a Carmona, según su telegrama, cito:
nuestra
sorpresa por algunas de las medidas de este Decreto que contradecían
expresiones que el Presidente Carmona había hecho al asumir mandato
provisional en la noche anterior, en el sentido de que se respetaría al
máximo legalidad vigente.
Cabría pensar que el anterior
Gobierno de España había actuado de buena fe desde la madrugada del día
12, cuando se produce el pronunciamiento cívico-militar, hasta el
Decretazo.
Sin embargo, los hechos antes relatados demuestran
que el Gobierno anterior cometió un grave error de apreciación y
gestión diplomática de esta crisis.
Las gestiones posteriores
del Ministro Piqué y del Secretario de Estado Miguel Ángel Cortes y las
instrucciones que se impartieron oralmente y de las que el Embajador
Viturro acusó recibo tuvieron lugar sabiendo que se trataba de un golpe
de estado y participando en la articulación de su reconocimiento
internacional.
Pero además, hay un elemento adicional aún más
revelador. El día 12, bajo su exclusiva responsabilidad, como
Presidencia de la Unión Europea, el Gobierno español hizo público una
declaración que citaré a sus Señorías y que también ha sido
distribuida.
En su último punto decía, traducido al castellano del original inglés:
Finalmente,
la Unión Europea confía que el Gobierno Provisional ?insisto, gobierno
provisional, no ya la junta cívico-militar- respetará los valores e
instituciones democráticas con el objetivo de superar la actual crisis
en un marco de concordia nacional y respetando plenamente los derechos
y libertades fundamentales
Señorías,
El objetivo
de la entrevista del Embajador con el Señor Carmona era insistir en que
el Decretazo había violado precisamente los valores e instituciones
democráticas y no cabía la menor duda que no respetaba los derechos y
libertades fundamentales del Presidente Constitucional Hugo Chávez y de
los miembros de su Gobierno a los que retenía por la fuerza.
El Embajador Viturro finaliza el informe de su entrevista con el Señor Carmona así:
insisto
en subrayar la cordialidad y franqueza con que se desarrolló toda la
conversación en la que los hechos y opiniones fueron expuestos sin
paños calientes y que tanto mi colega como yo coincidimos en la
percepción de que los propósitos de nuestros interlocutores eran
sinceros.
Sobran comentarios.
Para evitar que persista la menor duda, permítanme sus Señorías llegar a las mismas conclusiones por otras vías.
De
nuevo, ¿Le podía caber al Embajador Viturro y al Gobierno español
alguna duda de que el autoproclamado Presidente Carmona estaba fuera de
la legalidad?
Difícilmente. En cualquier caso, toda posible justificación desaparece entrado el día 13.
En
ese día 13 el Embajador Viturro advirtió en un informe que la Fiscal
del ministerio publico venezolano y directora de derechos fundamentales
del citado organismo se había personado el día 12 en Fuerte Tiuna, base
militar donde estaba retenido Chávez. Solicitó verle y exigió
constancia escrita expresa de su renuncia como Presidente y que ambas
peticiones le habían sido denegadas.
En el mismo informe
enviado por telegrama, el Embajador Viturro añadía que la ONG de
derechos humanos PROVEA había exigido la expulsión de Venezuela como
miembro de la OEA por el golpe de estado, que el Presidente de la
Federación Iberoamericana de Ombudsman había anunciado que elevaría una
denuncia ante al Comisión de Derechos Humanos en Ginebra el siguiente
18 de abril por las violaciones de los derechos fundamentales que
estaban cometiendo los golpistas, y que también habían denunciado el
golpe de estado el Fiscal General de la República y el Defensor del
Pueblo, mientras que los documentos de renuncia exigibles por el
artículo 233 seguían sin aparecer.
A pesar de todo ello, el
Gobierno siguió insistiendo en su línea de actuación. El entonces
Presidente José María Aznar, atendió la llamada telefónica que le hizo
Carmona, como confirmó el mismo en esta Cámara en respuesta al Señor
Llamazares el 17 de abril del 2002.
El Presidente del Gobierno
español, insisto, no podía ignorar que estaba hablando por teléfono con
un golpista porque así lo había informado el Embajador de España en
Venezuela.
El Embajador continuó informando.
Ese mismo
día 13 de abril, advierte que los tres francotiradores detenidos tras
lo asesinatos del jueves pertenecían a la policía metropolitana de
Caracas, a la policía del municipio de Baruta y a la policía del
municipio de Chacao, curiosamente ?advierte el Embajador- todos ellos
controlados por partidos opositores al Gobierno Chávez.
Añade además:
número
de militares apoyan restablecimiento constitución 1999 es más numerosos
del que se cree y, pidiendo calma población, afirmaron se iba a
restablecer situación en próximas horas.
De hecho,
efectivamente, la normalidad institucional se restablecería pocas horas
después, acabando con el golpe cívico militar encabezado por Carmona.
Carmona
se dirigió al país el mismo día 13 por la noche para reconocer la
asunción de la Presidencia por el Vicepresidente constitucional
Cabello, de acuerdo con el artículo 233 de la Constitución Venezuela
que Carmona evidentemente sí conocía y no había ignorado como otros.
Con
la evidente intención de preparar su defensa posterior y mantener hasta
el último momento la ficción de que había actuado de acuerdo con el
artículo 350 de la Constitución, hizo entrega de su cargo como
Presidente golpista, paradójicamente, a la misma Asamblea Nacional que
había disuelto cuando ni su Presidente ni su Vicepresidente habían
dimitido.
El día 14 el diario Ultima Noticia de Caracas
publicaba en portada un texto manuscrito del Presidente Chávez, firmado
el día 13, en el que aseguraba que en ningún momento había renunciado a
su cargo como Presidente Constitucional de Venezuela.
Preguntado
el entonces Secretario de Estado Director del Centro Nacional de
Inteligencia (CNI), Jorge Dezcallar, en una entrevista publicada por El
País el 28 de abril del 2002 si,
- Hablando de eficacia, ¿Se enteró previamente el CESID de la crisis que se estaba preparando en Venezuela?
-
El Sr. Dezcallar responde: Tuvimos una información bastante buena. Se
supone que iba a ser más tarde y todo se precipitó. Aquello tuvo altos
y bajos, ni los propios actores sabían como iba a terminar. Que la
situación se estaba degradando y se descontroló en un momento
determinado?..Si, estuvimos en condiciones de saberlo. Tenemos un
servicio que es bueno?en aquello de lo que sabemos
Señorías,
El propio Embajador Viturro, al hacer balance de lo sucedido en un telegrama del día 16 de abril del 2002, decía:
Citado gobierno nació ilegalmente,
Repito, según el propio Embajador:
Citado
gobierno nació ilegalmente si bien es cierto que articulo 350
Constitución 1999 permite y justifica derecho de rebelión frente a
autoridad establecida, esa misma Constitución establece que Presidencia
República debe recaer en Vicepresidente y, por interpretación
analógica, en Presidente Asamblea Nacional en caso ausencia aquel.
Autoridad constituida tras derrocamiento Presidente Chávez era ilegal.
Pero esa ilegalidad se hizo mas fuerte, y Carmona mostró su gran
torpeza al no saber disimularla, cuando decreto establece gobierno
transición democrática disuelve Asamblea Nacional, destituye titulares
órganos del estado y faculta a dicho gobierno para deponer a
gobernadores y alcaldes elegidos democráticamente y para legislar por
encima Constitución y ordenamiento jurídico establecido.
No puedo estar más de acuerdo, ni se puede explicar mejor.
Continuando con su balance de los sucesos en telegrama del día 17, el Embajador Viturro añadía:
Conforme pasan los días, se van conociendo más datos sobre sucesos pasado jueves 11
Quiero de nuevo llamar su atención sobre lo que sigue:
que
confirman tesis inicial había avanzado esta embajada sobre intento
aprovechar crisis Petróleos de Venezuela (PeDeVeSA) para provocar
muertes dieran lugar derrocamiento Presidente Chavez a cargo militares
estaban siendo incitados a ello por ciertos grupos conspiradores
oposición.
Señorías,
No quiero cansarles más y lamento
haberme alargado bastante más que 59 segundos para sustentar lo mismo
que dije en el programa de televisión.
Abusando de su paciencia, permítanme por tercera y última vez recapitular lo expuesto:
1. No existe duda alguna de que en Venezuela se produjo un golpe de estado.
2.
Los inspiradores del golpe de estado, la junta cívico militar, buscaba
una transición de poder con apariencia constitucional que le permitiese
ser reconocido internacionalmente como el nuevo Gobierno de Venezuela
de acuerdo con la Carta Democrática Interamericana de la OEA.
3.
El anterior Gobierno de España tomó la iniciativa de emitir un
comunicado conjunto, que pretendía facilitar legitimidad internacional
al golpe en los mismos términos que el artículo 350 de la Constitución
Venezolana y la Carta Democrática Interamericana de la OEA. Otros
cuatro países que fueron invitados a sumarse a la declaración conjunta
declinaron hacerlo. Por otra parte, el Gobierno de España como
Presidencia en ejercicio de la Unión Europea emitió una Declaración en
la que se elude cualquier referencia al golpe y se menciona el gobierno
provisional. Ello contrasta con la declaración de condena del Grupo de
Río en la que se condena la ruptura institucional.
4. La
resistencia de Hugo Chávez, el ocultamiento del Vicepresidente Cabello,
y la oposición del Presidente y Vicepresidente de la Asamblea Nacional
bloquearon una transmisión de poderes de apariencia constitucional, a
los golpistas de acuerdo con el artículo 233 de la Constitución
Bolivariana. Ello situó a Carmona y al resto de los firmantes del
Decretazo que proclamaba el Gobierno provisional fuera de la legalidad
constitucional y la Carta Democrática Interamericana de la OEA.
5.
Que a pesar de todo lo anterior, y haber sido informados con gran
detalle por el Embajador de España y por otras fuentes de que se
trataba de un golpe de estado, los entonces responsables del Ministerio
de Asuntos Exteriores dieron instrucciones al Embajador, de las que
éste acuso recibo, para que se entrevistase con el Presidente
Provisional golpista Carmona. Y ello mientras estaba detenido por la
fuerza el Presidente constitucional Chávez y su gobierno, y le
advirtiese no que debía liberar inmediatamente al Presidente
Constitucional, sino que debería respetar los compromisos rotos por el
Decretazo para que el Gobierno provisional surgido de la junta cívico
militar pudiera ser reconocido por la OEA. El propio Presidente Aznar
respondió a la llamada de Carmona, a pesar de saber que era un
golpista, para aconsejarle en este mismo sentido.
Con ello he
demostrado fehacientemente que mis tres afirmaciones son ciertas: que
en Venezuela hubo un golpe de estado; que el Embajador Viturro recibió
instrucciones; y que el efecto de dichas instrucciones ayudaba a
legitimar el golpe de Estado de la junta cívico militar, dándole
cobertura internacional.
Y sólo cuando el golpe fracasó, la
ambigüedad implícita de los términos utilizados permitió que el mismo
discurso sirviera para exigir al Presidente Chávez diálogo y respeto de
los derechos cívicos para los golpistas que acababan de violarlos.
Insisto.
En ningún momento se puede interpretar de mis palabras que el anterior
Gobierno español instigase o participase en la preparación y ejecución
del golpe de estado. Nunca dije eso. Afirmar lo contrario sería una
calumnia.
Mis afirmaciones deben entenderse en el sentido de
que por apoyar quiero decir no condenar el golpe de estado, endosarlo y
tratar de ofrecer legitimidad internacional. Pero de todo lo anterior
se deduce que el anterior Gobierno cometió, cuanto menos, un grave
error de apreciación y de gestión de la crisis, en contra de la
práctica y los usos diplomáticos.
Señorías,
Hasta aquí
les he relatado lo acaecido, la secuencia de los hechos. Hechos sobre
los que no mentí. Ahora bien, aún siendo ciertas mis afirmaciones, creo
que existe un consenso general en el país, que yo también comparto, que
el lugar para hacer esas afirmaciones, aunque sean verdad, no era el
adecuado ni el momento el oportuno y que fueron desafortunadas. Por lo
tanto asumo mi error y me disculpo.
Este Gobierno, como ha
explicado en varias ocasiones el Presidente Zapatero, tiene a gala
reconocer sus errores ante los ciudadanos y corregirlos. Y eso hago en
este instante sobre la oportunidad y el momento de mis afirmaciones,
que he demostrado por otra parte, ciertas.
Dicho lo cual, queda un último aspecto.
¿En qué coyuntura política se inscribe esta polémica?
Mis
declaraciones se produjeron cuando el Partido Popular estaba
interpelando al Gobierno y a mí mismo como Ministro de Asuntos
Exteriores y de Cooperación sobre la política iberoamericana y en
concreto sobre Venezuela. Lejos de buscar espacios para el consenso,
las críticas del principal partido de la oposición arreciaron tras la
Cumbre Iberoamericana de San José de Costa Rica. Esta fue también la
actitud del representante del Partido Popular, creando tensión y
buscando polarizar la discusión en el debate televisivo, del pasado
lunes 22.
Nunca existió por mi parte voluntad alguna de
ofrecer la oportunidad de desatar una confrontación política en torno a
este tema. La política exterior se ha convertido en parte esencial del
debate político ciudadano, que exige la construcción de un nuevo
consenso en defensa de nuestros intereses nacionales y nuestros
objetivos internacionales, pero a partir de unos valores democráticos y
ciudadanos, entre ellos y sobre todo, la verdad, lo que para mí es
esencial.
Desde que tuve el honor de asumir mis
responsabilidades como Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación
siempre he ofrecido en todas mis intervenciones parlamentarias a todos
los grupos parlamentarios la voluntad de construir un consenso en
política exterior. Hasta ahora desde el Partido popular sólo hemos
escuchado rechazos.
No obstante, una vez más, apelo al sentido
de estado del Partido Popular para que podamos construir todos juntos
una política exterior de estado.
Asumo que he podido estar
desafortunado en la forma. Me obliga a esta admisión una exigencia
ética que me he impuesto siempre por encima de cualquier otra
consideración de conveniencia personal o política. Pero me lo exige
también, y sobre todo, una adhesión incondicional al juego limpio
político que dignifica a esa política con mayúsculas que se encuentra
en las antípodas de la política partidista con minúsculas y de regate
corto.
Concluyo. Lamento que mis declaraciones hayan sido
aprovechadas para crear una polémica política sobredimensionada. Muchas
de sus Señorías y gran parte de la ciudadanía saben de mi trayectoria
personal y profesional. En todas mis responsabilidades siempre me he
guiado por mi compromiso con los principios y valores democráticos. El
respeto al otro y el diálogo siempre han sido parte de ese compromiso.
Muchas gracias.
Acta del Congreso de los Diputados