Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Silencio, habla el rey de Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2007

Si hay que callarse que se callen los cobardes

Milson salgado
Rebelin


 

Cuando uno suele ser espectador por los medios de comunicacin de los sucesos que acontecieron en las postrimeras de la Cumbre Iberoamericana celebrada en la Repblica de Chile, por lo acostumbrado que nos tienen los pleitos en los parlamentos europeos y asiticos, y por los altercados que se producen continuamente en el parlamento mexicano y aun en el hondureo, los hechos que originaron la polmica entre el Presidente de Venezuela Hugo Chvez, el Rey de Espaa Juan Carlos y el Presidente Jos Luis Rodrguez Zapatero se convierten en pequeas ancdotas que nicamente trascienden como curiosidades mediticas y que condimentan tanto la poltica exterior Iberoamericana como los manidos y bostezantes actos protocolarios que en eventos como ste se deben de seguir al pie del abecedario. Sin embargo si nos retrotraemos a los tiempos de la Colonia esto se volvera un hecho normal, un pan nuestro de cada da en las encomiendas y mitas, porque solamente un chanchero, un amanuense o un ex presidiario o un ordeador de vacas venido de ultramar tenan en ese tiempo todo el derecho de mandar a callar a cualquier habitante de estas tierras, pues stos para aquellos ni tan siquiera estaban revestidos de un alma humana. Solamente las leyes nuevas le daran a los indios por voluntad de un soberano que decida incluso sobre la vida y la muerte, un alma inmortal catlica copiada intemporalmente de los gnsticos quienes deliberadamente copiaron al seor Platn y quien adversando la posicin de los filsofos materialistas, le copi la idea al seor Pitgoras y la lista se vuelve interminable.

Pese a los siglos transcurridos, el Rey Juan Carlos cuando viene a nuestra Amrica no se da cuenta todava que el tiempo de la Colonia ya pas, y que si l pervive con las telaraas de su anacrnica monarqua en su impecable casimir ingls es porque sus ciudadanos atados a la costumbre de pocas falsamente inmemoriales no renuncian a sus sueos con hadas madrinas que hacen carrozas de calabazas, y con prncipes impecables que con sus vidas licenciosas y con dosis profusas de carbohidratos y colesterol se convierten en sapos. Y los reyes y prncipes mismos por no adjurar del buen vestir para desplazar a las actrices y actores plebeyos de las portadas de las revistas estadounidense y europeas, renunciaron a su papel preponderante en la direccin de los hilos polticos, y realizaron alianzas estratgicas con quienes les garantizaran sus bodas fastuosas, sus banquetes con caviar y champaa, sus vestidos y joyas hechos en las mejores casas de Modas y orfebreras en el mundo.

Resulta un acto de herosmo para el Rey Juan Carlos de Espaa mandar a callar al presidente Chvez, porque la derecha mundial a la que debe su sobrevivencia se ensimisma con estos triunfos aparentes de poner en su lugar a los que consideran sus enemigos, pero no se puede soslayar el afn del Rey de querer legitimar su status empantanado en bolitas alcanforadas de naftalina, de justificar la existencia de una institucin decorativa y medieval totalmente contradictoria con los principios parlamentarios democrticos, que hoy por hoy despilfarra con la impunidad ms natural del mundo los impuestos y los sudores de sus ciudadanos. Pero lo que mas llama a reflexin de este mundillo de la diplomacia es como el ciudadano Presidente Jos Luis Rodrguez Zapatero defendi a su antes homologo Jos Mara Aznar, sobre todo por sus posiciones ideolgicas claramente antagnicas. En esto de la diplomacia uno como ciudadano comn tiene que entender que para las personas que representan las legaciones es ms importante defender a una persona pblica equivocada, por un anquilosado principio de urbanismo diplomtico, que dar un grito de protesta contra un aliado de Estados Unidos que utiliz a un pueblo muy admirable para servirle de comparsa en la inmoral guerra al pueblo de Irak, y que produjo para dolor del sufrido pueblo espaol los fatdicos atentados en Madrid. Adems de ser un cmplice silencioso de una tentativa de golpe contra un gobierno de Venezuela que fue elegido democrticamente, solamente para balbucear el lenguaje que el seor Aznar tanto le gusta utilizar cuando incurre en el reduccionismo del trmino Democracia. Admitir lo anterior solo le es atribuible al espacio del inventario histrico que saca a luz las verdades cuando a los personajes activos solo les causa un perjuicio a las memorias de sus deudos. A Jos Mara Aznar no le gustaba que Fidel Castro hablara mucho como tampoco al Rey le gusta que Chvez hable mucho porque todava atados a los recuerdos de sus propios fracasos expansionistas no rehsan como la generacin literaria del 98 a considerarnos su Colonia e intentan con la petulancia de sus sueos de imperio ponernos en su lugar, pero de Espaa ya hace muchos siglos nos independizamos, y de Estados Unidos a pesar de no tener mas que un corto lapso de tiempo de existencia poltica, y de no pertenecer a la Europa milenaria, Venezuela ya no juega el papel de borrego al que ellos pese a entrar a un espacio de prosperidad econmica se han acostumbrado a personificar.

No cabe duda que el Rey de Espaa se gan las palmas de su bien dilecto amigo George Bush de quien no habra ninguna intencin en hacerlo callar porque entre bobos se entienden o de dejarlo actuar en razn de que ha provocado tanto dao a la humanidad pero no a su reino de museo. Tampoco me cabe duda de que ese puesto inventado de Rey que avergonzara incluso hasta la misma burguesa hoy ya decadente, ser apoyado en el mediano plazo contra personas que como yo sabemos de su inutilidad absoluta. Pero que el Rey sepa bien que ni Chvez ni ningn ciudadano de Amrica Latina estar ya dispuesto a callarse, pues Amrica Latina ya antes les tap la boca con sus posiciones dignas, y ya no es partidaria ni de su cobarda ni de su papel de Rey convertidos por arte y magia de la sumisin en arlequines y bufones de palacio que se mueven al ritmo que le imprimen los hilos de mando de la derecha mundial, y que sepa adems que el nico rey a quien nosotros los latinoamericanos le permitiremos seguir siendo el rey es al mexicano Jos Alfredo Jimnez que no ocupa ni trono ni reino. Y que Zapatero sepa tambin que no se pueden defender las razones de un mequetrefe que pese a su fracaso como gobierno con el partido popular sigue defendiendo en el mundo las bonanzas teidas de sangre de la democracia liberal burguesa y el libre mercado. Por eso seor Presidente de Espaa, le instamos a no defender las mentiras de los hipcritas principios diplomticos, dedquese a hacer un buen gobierno en su pas para que por lo menos garantice que el impopular partido espaol no vuelva al poder para felicidad de su ciudadanos. Por esta y otras razones es que recurro en este libelo, al viejo refrn milenario universalmente conocido: Zapatero a tus Zapatos.

 

Milson salgado.

Escritor hondureo



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