Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Silencio, habla el rey de Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2007

Educacin para la ciudadana: La asignatura pendiente del Monarca espaol, el Gobierno y las Fuerzas de Seguridad del Estado

Carlos Tena
Rebelin


Yo tena razn. Aquel joven de baja estatura, de modales altaneros, de rostro imperturbable, era un polica o un guardia civil, vestido de paisano para no alarmar a los pasajeros del vuelo a La Habana. Exiga, sobre todo a las personas de piel oscura, que se identificaran nuevamente (aunque ya haban pasado por el control obligatorio), que mostraran de nuevo sus pasaportes, las visas de entrada y salida de Espaa, amn del billete y el asiento en el avin. Todo ello con ademanes algo destemplados, ms propios de un aprendiz de chulo de barrio, cuando no de un macarra a lo Javier Sard, acomplejado por su escaso metro sesenta y, a pesar de ello, como Aznar o Hitler, convencido absolutamente de la superioridad de la raza blanca.

Lo mir con cara de quien est viendo una pelcula repleta de gags penosos, ante lo cual me conmin para que le mostrara de inmediato mis documentos. Se los entregu, y mientras me sentaba en un sof le dije: Cuando termine de revisarlos, me lo dice porque quiero salir rpidamente de este pas con aroma de cuartel. La furia que despert tal frase se notaba hasta en el sudor que comenz a brotarle por la frente en forma de pequeas gotas, fruto de la impotencia o la rabia, ya que no se haba identificado como miembro de la benemrita institucin y no poda impunemente darme un par de hostias, cosa que en un cuartelillo habra hecho ante el aplauso de sus jefes. Por eso, plido, furioso pero contenido, con el inconfundible aire que distingue a un servidor al que le han gritado desde nio, alzando la voz y una ceja, me dijo: Ya puede irse. Claro que me fui. Y bendiciendo mi destino, que era Cuba.

Y es que es lo que me digo: Por qu no se ensea en Espaa la asignatura de Educacin para la Ciudadana a los aspirantes a policas, guardias y militares? Estoy convencido de que si estudiaran un libro como ste, publicado por los benditos Luis Alegre, Carlos y Pedro Fernndez Liria, o siquiera por curiosidad le echaran un vistazo, como pueden hacer las personas de paisano (menos las del PP), obraran de distinta manera. Seran educados, sencillos, corteses pero hierticos, eficaces y pacficos, cultos y preparados, como sus homlogos cubanos.

No hay tal, y la fractura social es tan evidente, tan enorme, que los golpes caen siempre del mismo lado: en el de quienes intentan aprender democracia, solidaridad, civismo y e igualdad. Por el contrario, aquellos que deben proteger tales virtudes, se gradan en recintos donde impera la defensa de la violencia gratuita, los malos tratos al detenido, el desprecio a las personas de otras etnias, la incultura, la insolidaridad, el clasismo y el autoritarismo bananero o borbnico, que es lo mismo. Difcil combinacin, querido Sancho. Como deca mi amigo Eduardo: Qu clase de personas pueden surgir de un lugar donde se ensea a los alumnos a no hacer nada til, en medio de berridos e insultos, y a toda velocidad?

Los ltimos acontecimientos acaecidos en Espaa, con los fascistas campando por sus respetos, gozando de la venia de casi todas las autoridades municipales, autonmicas y estatales, han demostrado una vez ms que ese pas se parece ms a aquella sociedad en la que un general golpista impona el desorden y el caos, la tortura y el maltrato, que a un estado que combate por poner en prctica la autntica democracia como (ejem Un momento, que no se me ocurre ninguno en Europa, ni en el norte de Amrica).

Bueno, pues dir entonces como Venezuela y Cuba, naciones en las que la extrema derecha (la que le gusta al Borbn y que Zapatero tolera y comprende) gobern durante dcadas, en medio de una irrespirable atmsfera de corrupcin, autoritarismo, violencia policial y crmenes de toda clase, incluidos los del terrorismo de Estado y la habitual tortura y el asesinato en las crceles, comisaras, prisiones, penales y cuarteles, en los que los funcionarios se ensaan con los ciudadanos sin posibilidad de defensa. Hoy, en ambas naciones latinoamericanas, por fortuna, la verdadera voluntad del ciudadano es la que cuenta y no la del ciudadano con la cuenta corriente llena de ceros.

En el reino de Juan Carlos I, jams las leyes fueron tan violentadas desde los propios tribunales; jams los jueces esgrimieron tanta demagogia para justificar decisiones ilegtimas; jams hubo un entorno de tanta agresividad, que no flotaba en las calles desde los tiempos de la muerte del dictador; jams un organismo como el Constitucional haba sido cuestionado en foros internacionales. Se ha consagrado el Estado de Derecho Retorcido. (Por cierto, no s qu cara pondra el inquilino de la Zarzuela y sus mesnadas, si en la constitucin venezolana se integrara un artculo eximiendo al presidente de cualquier responsabilidad penal, como en la espaola, que protege al monarca ante cualquier denuncia, por cualquier presunto delito).

No hay ninguna duda. Espaa no es un pas en paz, democrtico, progresista, culto y divertido, sino en continua zozobra social, sufriendo retrocesos importantsimos en las libertades mnimas, inculto y aburrido. As las cosas, no sera extrao que Aznar fuera el prximo candidato al Premio Nobel de la Paz.

Enhorabuena a Zapatero, que ha logrado superar en desfachatez, mediocridad e inutilidad al mismsimo Felipe Gonzlez. Pero a Jos Luis, para tener contento a su rey y a su amigo Rajoy an le falta acabar con ETA. Ya sabe la frmula de su correligionario sevillano: unos cuantos millones de euros de los fondos reservados, veinte funcionarios como Vera o San Cristbal, Barrionuevo o Corcuera, unas conversaciones con Sarkozy, prohibiciones, porrazos a mansalva (debe aprovechar ahora que el recin nombrado Fiscal General de los USA es partidario de la tortura), miles de detenciones, amenazas, ms violencia, que en cien aos todos calvos.

Estoy seguro de que el Monarca nunca leer esa magnfica obra, Educacin para la Ciudadana. An hay mandatarios que creen en el sistema de las rdenes cuarteleras, donde el dilogo y la palabra se han condenado a galeras.


Educacin para la Ciudadana, de Pedro Fernndez Liria, Luis Alegre Zahonero, Miguel Brieva y Carlos Fernndez Liria. Editorial Akal. www.akal.com



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter