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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2004

Elecciones en Afganistn: "ni limpias, ni libres, ni democrticas"

Carmen Esquivel
Prensa Latina


Las elecciones presidenciales en Afganistn trascurrieron hoy en medio de denuncias de fraudes masivos e irregularidades que evidenciaron la imposibilidad de efectuar una consulta democrtica en un pas ocupado por Estados Unidos.

"Si el presidente norteamericano, George W. Bush quiere poner un presidente en Afganistn, que venga y lo haga, pero que no llame a esto elecciones", dijo a la prensa el aspirante presidencial Abdul Latif Pedram. Un grupo de 15 candidatos pidi a la Comisin Electoral cancelar los comicios, ante la falta de limpieza y libertad y los evidentes fraudes detectados, pero la entidad rechaz la solicitud y prometi decidir ms adelante si la votacin era legtima o no. "Cualquier gobierno que acceda al poder en estas elecciones no tiene credibilidad, ni validez y es ilegtimo", dijo el tambin aspirante Abdul Satar Sirat, en breve conferencia de prensa, a la que asistieron el enviado especial de la ONU, Jean Arnault, y el de la Unin Europea, Frances Vendrell. Sirat denunci que los electores fueron forzados a votar por el candidato favorito de Estados Unidos, el actual presidente Hamid Karzai, quien utiliz tres millones de tarjetas de identidad falsas para favorecer sus aspiraciones de ser elegido.

Mientras en la ciudad de Peshawar "se vio a nios que no tenan ms de 14 o 15 aos echando sus votos sin ser anotados", segn dijeron testigos. En numerosos centros del pas fue detectado que la tinta con la que se marcan los dedos pulgares de los electores, y que debera ser visible tres semanas despus, desaparece fcilmente, lo cual permite votar ms de una vez. En Kabul y en la ciudad de Mazar-i-Sharif, la ms importante del norte, muchas personas mostraron a los periodistas la facilidad con que podan quitarse la tinta de la piel.

"Esto indica que se puede votar hasta 10 veces", denunci Massuda Jalal, la nica mujer entre los aspirantes a la presidencia, quien se neg a participar en la votacin por considerar que "estas no son unas elecciones libres, ni justas". Las denuncias fueron confirmadas por el mayor grupo de observadores electorales independientes de Afganistn, el cual asegur que el problema se ha detectado en Kabul y tambin en todas las provincias.

En un intento por aplacar el escndalo, el embajador de Estados Unidos en Afganistn, Zalmai Khalizad, visit la casa del candidato Sirat, para -segn dijo- resolver los problemas.

El diplomtico norteamericano ha sido acusado de injerencia en el proceso electoral y de favorecer a Karzai, en detrimento de los otros 17 aspirantes.

En opinin de Pedram, el proceso electoral afgano est diseado para beneficiar a dos presidentes: Hamid Karzai y George W. Bush. "Un triunfo cmodo de Karzai en una eleccin cuidadosamente controlada impulsara las posibilidades de reeleccin de Bush y esa es la razn de que exista un campo de juego electoral disparejo en Afganistn", dijo Pedram.

Las dos veces aplazadas elecciones se efectuaron en medio de un creciente clima de inseguridad, que slo en un ao dej mil 600 muertos, pero la Casa Blanca ejerci presiones para se efectuaran antes de los comicios del 2 de noviembre en Estados Unidos.

A fin de controlar la jornada electoral, Estados Unidos puso en estado de alerta a los 20 mil soldados bajo su mando en Afganistn, envi a una fuerza de reaccin rpida y orden la movilizacin de los ms de nueve mil efectivos de la llamada Fuerza Internacional de Apoyo a la Seguridad (ISAF).

La contienda coincidi con el tercer aniversario de la invasin contra el pas centro asitico, encabezada por Washington con el pretexto de capturar a Osama bin Laden, responsabilizado con los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentgono.

El lder de Al Qaeda sigue sin aparecer, pero Washington se empe en celebrar los comicios para legitimar la intervencin extranjera y dar una imagen de xito en su llamada campaa antiterrorista, opinaron los expertos.

Un comentario del diario The New York Times intitulado "Estados Unidos tiene un favorito en Afganistn, eso es un problema", auguraba hace poco que las elecciones se veran socavadas, si el proceso era visto como un teatro poltico dirigido por los estadounidenses para impresionar a los votantes norteamericanos en vez de a los afganos.

Afganistn, tres aos despus

Inmersos en la campaa electoral, el tercer aniversario de la invasin de Estados Unidos contra Afganistn pas inadvertido, menos para los afganos que sufren las consecuencias en una nacin golpeada por la guerra, el narcotrfico y la inseguridad.

En octubre de 2001, Washington y sus aliados iniciaron una campaa, que paradjicamente fue bautizada como Libertad Duradera, con el pretexto de capturar a Osama Bin Laden, responsabilizado con los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentgono.

En nombre de la libertad, uno de los pases ms atrasados del planeta fue atacado con bombarderos B-1, B-2 y B-52, aviones de combate, bombas de precisin y misiles Tomahawk.

Despus de 78 das de bombardeos, el general norteamericano Tommy Franks, jefe de la operacin, dio por concluida la campaa, aunque admiti desconocer el paradero de Bin Laden. Se desconoce con exactitud cuntos civiles murieron durante esta agresin, pero algunas fuentes coinciden en que suman ms de cinco mil, entre ellos un elevado nmero de mujeres y nios. Estados Unidos derroc al movimiento talibn e impuso en el poder al presidente Hamid Karzai, pero ste ha sido incapaz de ejercer su influencia ms all de la capital. No en balde muchos de sus crticos lo llaman el alcalde de Kabul.

Tres aos despus de la invasin, el pas centroasitico est devastado por la guerra y con una economa basada en un 90 por ciento en actividades ilegales. "Afganistn est encerrado en un crculo vicioso de la economa informal, donde el negocio de las drogas y la violencia se alimentan recprocamente", asegur un reciente informe del Banco Mundial.

El narcotrfico se convirti en la principal actividad econmica y es el sostn de los caudillos o "seores de la guerra", que controlan la mayora de las provincias y tienen un ejrcito de 100 mil efectivos.

Afganistn sigue siendo uno de los pases ms pobres del mundo. Con una poblacin de 24 millones de habitantes, la tasa de analfabetismo alcanza al 79 por ciento de las mujeres y al 49 de los hombres, mientras que la mortalidad infantil es de 115 por cada mil nacidos vivos, por slo citar algunos datos.

A esta crtica situacin hay que aadir el creciente clima de inseguridad, agravado por la intervencin norteamericana y las constantes operaciones militares de las tropas de ocupacin en el sur y el este contra supuestos seguidores del talibn y de la red Al Qaeda. Slo en el ltimo mes murieron en ese pas unas 60 personas en atentados, ataques contra organizaciones internacionales, enfrentamientos entre caudillos rivales o en bombardeos de la aviacin norteamericana contra supuestos escondites del talibn.

"La situacin de seguridad empeora cada da", dijo Nick Downie, asesor de las organizaciones de ayuda internacional en territorio afgano, muchas de las cuales tuvieron que abandonar el pas.

En medio de este clima de violencia tendrn lugar maana las dos veces aplazadas elecciones presidenciales, sin que existan las ms mnimas garantas de seguridad, pero con el apremio de Estados Unidos que necesita mostrar ante el mundo el xito de su llamada campaa antiterrorista.

Washington est empeado en que los comicios funcionen y para ello puso en estado de alerta a 100 mil militares y policas, entre ellos los 20 mil de las tropas de ocupacin estadounidenses y los nueve mil de la llamada Fuerza Internacional de Apoyo a la Seguridad (ISAF), al mando del Eurocuerpo.

Estados Unidos expres abiertamente su apoyo al presidente Hamid Karzai, de origen pashtun, quien aspira a mantenerse en el poder.

Hay adems otros 17 candidatos a la jefatura del Estado, entre ellos el tayiko Yunis Kanuni, ex ministro de Educacin y prominente miembro de la llamada Alianza del Norte, el caudillo Abdul Rashid Dostum, de origen uzbeco, y Haji Mohammad, de la etnia hazara.

Pero muchos dudan de la validez de lo que han dado en llamar las "primeras elecciones libres" en un pas ocupado y sometido a una guerra, donde sus habitantes no pueden elegir su propio camino, sino un modelo impuesto desde el exterior.





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