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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2007

La prensa espaola y Venezuela
Un uso prctico de la realidad virtual

Pablo Roldn
Rebelin


 
Cuando era ms joven sola sorprenderme la inocencia de los ciudadanos norteamericanos que no saban, o no queran saber, de las barbaridades que, en defensa de sus intereses, eran cometidas por sus gobiernos en Amrica latina.
Los medios suelen presentar los excesos de la poltica exterior norteamericana como algo del pasado, justificable por la coyuntura histrica de la guerra fra.
 
As, por ejemplo, la desclasificacin por parte de la CIA de sus joyas de la corona - donde se cuentan intentos de asesinato, espionaje domstico, secuestros e infiltraciones en grupos de izquierda - pretende presentar estas prcticas como algo que fue pero ni es ni ser jams.
 
Como coment el director de la CIA al anunciar su desclasificacin, "muchos de los documentos han aparecido ya en la prensa, y muchos son poco favorecedores, pero es la historia de la CIA.
 
La principal razn por la que una gran mayora de ciudadanos norteamericanos no sabe de la implicacin de sus gobiernos, demcratas y republicanos, en los golpes de estado que sacudieron Amrica latina en la segunda mitad del siglo XX o en los regmenes terror, como Guatemala y El Salvador, que sembraron Amrica central de violencia, muerte y sufrimiento en la pasada dcada de los 80, es la misma por la que una gran mayora de ciudadanos espaoles desconoce la implicacin del gobierno del PP en el golpe de estado en Venezuela en abril de 2002.
 
Es simple, quienes supuestamente deben informarnos - los medios de comunicacin - en el mejor de los casos, no lo hacen y, en el peor, nos desinforman.
 
En los aos que precedieron a la cada en Nicaragua del dictador Somoza en 1979, los canales de televisin norteamericanos dedicaron exactamente una hora a Nicaragua, y esta fue enteramente a cubrir el terremoto de Managua en 1972.
 
De 1960 a 1978, el New York Times dedic tres editoriales a Nicaragua. No es que nada estuviera ocurriendo all, sino que nada remarcable estaba pasando. Nicaragua no era una fuente de preocupacin en tanto en cuanto el tirnico gobierno de Somoza no se encontrara en peligro. [i]
 
Sin embargo, una vez que la revolucin sandinista triunfa y, entre otras medidas revolucionarias, se apresta a poner en marcha importantes programas educativos y de salud, la prensa norteamericana se lanza a una enorme campaa de propaganda y desinformacin.
 
Una campaa que reflejaba en larga medida el consenso de las elites, y fue exitosa en su principal objetivo de movilizar apoyo para los Estados terroristas esponsorizados por los EEUU (El Salvador o Guatemala), mientras demonizaba a los sandinistas y eliminaba del Congreso y los medios de comunicacin cualquier controversia que fuera ms all del debate tctico sobre los medios que deberan ser empleados para devolver a Nicaragua al modelo centroamericano y contener su agresividad. [ii]
 
Igualmente, antes de la victoria del movimiento bolivariano en 1998 y la posterior radicalizacin del proceso revolucionario, Venezuela para los espaoles era el lugar de donde venan los culebrones y las misses universo nacan. Nada ms, nada menos.
 
As, si nunca fuimos informados del Caracazo y de los sangrientos das de represin que le siguieron, cuando cientos de personas fueron asesinadas en las calles de Caracas por el ejrcito y la polica venezolanos a las rdenes de Carlos Andrs Prez, ahora esos mismos medios que juzgaron aquellos eventos como intrascendentes, nos someten a un constante bombardeo sobre las amenazas contra la libertad de expresin, las protestas de la oposicin democrtica o la violencia de los pistoleros chavistas.
 
Desde abril de 2002, cuando todos los medios espaoles dieron la bienvenida al golpe fascista encabezado por Carmona Estanga, el incidente que mejor revela el papel que stos juegan a la hora de oscurecer la verdad cuando la verdad choca con los intereses de sus dueos, amigos y socios, ha sido la famosa salida de tono del Rey Don Juan Carlos en la cumbre iberoamericana de Santiago de Chile.
 
Segn nos cuentan todos, desde El Pas al ABC, Hugo Chvez insult a Aznar llamndole fascista y, como intentaba interrumpir a Rodrguez Zapatero cuando ste sali en defensa del ex presidente del Gobierno ante los extemporneos e inaceptables ataques de Chvez, su majestad intervino conminndole a callarse.
 
As, gracias a insignes columnistas de El Pas, como Ernesto Erkaizer, sabemos que Hugo Chvez lleg a Santiago con una idea: usar la Cumbre Iberoamericana para reforzar el s a sus mximos poderes y su perpetuacin en el poder[iii]; que, segn Fernando Savater, la actitud de rey fue excusable, ya que su majestad estaba lgicamente caldeado por el comportamiento provocativo y grosero del insoportable Chvez, () un demagogo que mezcla denuncias sociales razonables con un antiimperialismo de manual descatalogado[iv].
 
Para Maruja Torres[v], el rey Rey salt por el sonsonete. El vigor patrio de la prosodia y de la rapsodia porque, como a ella misma le pasa, desde que Chvez asom su varonil rostro en la escena mundial y abri la cremallera para regurgitar su verbo empalagoso, fue verle y acudirme esas mismas palabras de Su Majestad, aunque yo aada -por hallarme sola al volante de mi propio tresillo- la castiza apostilla "... de una puta vez".
 
A Luis Garca Montero le resulta imposible identificarse con un personaje como el caudillo Hugo Chvez[vi]; y para Josep Ramoneda, La sensacin de que los reyes sienten, viven y sufren como los dems provoca inicialmente cierta sensacin de alivio. Si adems, como en el caso del incidente de Chile, se puede apreciar en la espontnea reaccin del Rey un gesto de defensa de los espaoles sin distincin ideolgica, el alivio es mayor todava[vii].
 
Moiss Nam[viii], quien fuera ministro venezolano de desarrollo en el gobierno de Rafael Caldera, nos dice que Su Majestad, adems de hacer la cumbre ms divertida, revel importantes tendencias en Amrica Latina. A saber, La primera es que los jefes de Estado de Amrica Latina estn hartos de Hugo Chvez.; y la segunda, que stos no se atrevan a discrepar de Chvez porque esto es peligroso.
 
Finalmente, la ms reluciente estrella de El Pas, Mario Vargas Llosa[ix], habla de la existencia de una Amrica Latina anacrnica, demaggica, inculta y brbara que tiene como gobernantes a gentes como Chvez, Ortega o Evo Morales, para no mencionar a Fidel Castro. Para Vargas Llosa, que sean o hayan sido populares y ganaran elecciones no hace de ellos demcratas. Por el contrario, muestra la profunda incultura poltica y lo frgil que son las convicciones democrticas de sociedades capaces de llevar al poder, en libres comicios, a semejantes personajes. A esta Amrica se contrapone otra Amrica Latina, ms decente, honrada, culta y democrtica que la representada por estos energmenos.
 
Cuando nos alejamos de la opinin y nos adentramos en el ms asptico terreno de la informacin, el panorama que encontramos no es muy diferente y cunden los titulares del tipo: Espaa se ha cubierto de Gloria (sobre las declaraciones del embajador de EEUU), El PSOE compara a Aguirre con Chvez por su control de los medios, Chvez carga contra el rey y avisa que revisar las relaciones diplomticas con Espaa, Moratinos critica la persistencia declarativa del presidente venezolano, Chvez sigue amenazando, Protesta en la calle, Mas heridos en las protestas estudiantiles en Venezuela, Apoyos al rey y Zapatero, Chvez insiste en que el rey le pida excusas y espera que no se agrave la relacin, El trueno de Chvez, Chvez mantiene el pulso con el gobierno, Ortega, el aliado fiel(en alusin al presidente nicaragense), etc. [x]
 
Los medios conservadores no ofrecen nada diferente. Hay, sin embargo, un par de pequeas variaciones.
Si bien, tanto conservadores como progresistas estn unidos contra Chvez y el proceso revolucionario que se extiende por Amrica latina, los progresistas defienden la actuacin de Zapatero como una muestra de su talante y maneras, mientras que los conservadores le culpan a l y a su poltica exterior del incidente.
 
De esta manera, unidos ante el enemigo comn, se caen a golpes cuando llega la hora de cosechar los rditos polticos.
Adems, los medios conservadores demonizan a Chvez desde una tradicin, ms enraizada en el discurso y tradiciones de la derecha espaola, ms rancia.
 
Ciertamente, Lo tienen ms fcil. No tienen que convencer a ningn progre trasnochado de lo reaccionario que es el gobierno revolucionario de Venezuela.
 
Y sta es una tarea complicada; Hugo Chvez fue reelegido como presidente con ms del 60% del voto en las elecciones de diciembre de 2006, que contaron con casi un 75% de participacin y fueron declaradas como limpias y justas por observadores internacionales de todo signo. Adems, bajo su gobierno, se han desarrollado importantes programas sociales que, entre otros resultados, han erradicado el analfabetismo y dado cobertura mdica, universal y gratuita, a toda la poblacin.
 
Esa es la razn detrs de los intensos ataques contra la revolucin Bolivariana en los medios progresistas.
As, en su edicin del domingo 18 de Noviembre, El Pas dedic a combatir a Chvez todos los textos eran crticos contra el presidente venezolano-, tres llamadas en primera pgina, un artculo de anlisis en Internacional, un reportaje a dos pginas completas en Espaa, un artculo a cuatro columnas en Economa firmado en Tehern, uno de los dos editoriales, uno de los dos textos seleccionados de ente la prensa extranjera, una pgina entera de Opinin de la firma ms prestigiosa de su plantel y tres reportajes, desde tres pases distintos, que ocupan un total de seis pginas completas del suplemento Domingo.[xi]
 
De las miles de palabras escritas, de los cientos de artculos y pginas dedicadas al incidente de la cumbre de Chile no ha habido nadie, con la excepcin de Javier Ortiz y Rafael Reig desde sus columnas en Pblico, que se haya salido de la lnea en defensa del rey y la difamacin de Chvez.
 
Nadie se ha preguntado, si quiera, si Chvez estaba calificando o descalificando a Aznar. Es decir, si fascista es un trmino que describe con meridiana precisin al ex-presidente del gobierno y si su utilizacin era pertinente dentro del contexto del debate y la intervencin de Chvez, que no lo olvidemos, repasaba la historia reciente de las ingerencias imperialistas en Amrica latina y el caribe, tanto norteamericanas como europeas.
 
Como era de esperar, el desplante del rey se ha vendido como un acto de gallarda y noble humanidad; algo que le eleva por encima del comn de los mortales, hacindole Rey, y a la vez, le acerca a sus sbditos, pues la sangre azul, Oh, Se ha demostrado!, tambin es presa de pasiones mundanas, como la ira.
 
El mensaje unnime de los medios es claro. Nuestras empresas son modernizadoras y dinmicas, embajadoras de la grandeza espaola; nuestros gobiernos presentes, pasados y, claro, tambin futuros son adalides de las libertades individuales y democrticas y de los derechos sociales; Hugo Chvez, y sus secuaces, Evo, Daniel, Correa y Fidel, son unos criminales y unos tiranos, tipos peligrosos que lo nico que buscan es el perpetuarse en el poder y no dudan en engaar y embaucar a las masas empobrecidas de Latinoamrica con cantos de sirena sobre justicia social y retrica antiimperialista, mientras atacan a la oposicin, culta, democrtica, pacfica y preferiblemente blanca, que valientemente se enfrenta a tales autcratas.
 
No se permite la menor fisura. Los cimientos sobre los que ha levantado su realidad meditica son tan dbiles que la menor grieta pondra en riesgo toda la estructura del edificio.
 
Paradjicamente, en Venezuela, donde, de acuerdo a nuestros medios, la libertad de expresin est amenazada o, segn los casos, ya no existe, la crtica a Chvez, que es constante, va pareja al insulto - y no es este un caso sobre el grado de precisin y pertinencia del adjetivo, como con Jos Mara Aznar - siendo tambin comn escuchar y leer llamados a la violencia para sacarlo.
 
As, sin necesidad de ir ms all de lo que dio de s la cumbre de Chile, comentarios como los siguientes son la tnica general en la prensa venezolana de capital privado, como por ejemplo El Universal, uno de los peridicos de mayor difusin en Venezuela y plataforma de la oposicin democrtica y moderada.
 
Para Roberto Giusti, el respiro de alivio y satisfaccin que exhal ms de un venezolano al observar como el rey Juan Carlos le pona un "parao" a Chvez evidenci el grado de control, dominacin e impunidad con que el presidente venezolano hace y deshace, no slo al interior del pas, sino en la mayor parte de los foros internacionales.[xii]
Luis Vicente Len opinaque el presidente venezolano es un lder prepotente y autoritario, que no reconoce pares y cree monopolizar la razn y la verdad, cuyo comportamiento estrambtico lo convierte en una vedette; un individuo con la paranoia tpica de los concentradores extremos de poder[xiii].
 
El incidente de Santiago de Chile no difiere sustancialmente de lo ocurrido aquel 23 de febrero nos comenta Manuel Caballereo en referencia al golpe de Tejero - el Rey se enfrent a la grosera de un chafarote, y lo puso en su lugar. (.) No era el Rey dirigindose a un vasallo, sino un seor bien educado hablndole a un azote de barrio. Una sola cosa le criticara al Rey ; no haber aprovechado que ya la "ee" fue aceptada en las computadoras para rematar su frase con la ms espaola de todas las interjecciones[xiv]
 
La agresin verbal del Presidente venezolano a los espaoles, en su ataque directo y frontal al ex presidente Aznar, ha trado consecuencias adversas al rgimen bolivariano, comenta a quien quiera leerle Robert Carmona Borjas, para quien la "revolucin bolivariana", que no es ms que un proyecto totalitario que intenta someter a los venezolanos y ms all a los latinoamericanos, hoy a los bolivianos, ecuatorianos y nicaragenses, pisoteados por regmenes populistas y demagogos, est disminuida. Sus "postulados", de corte totalitario, con ingredientes militaristas, contraran, chocan, con los principios democrticos ms elementales reconocidos universalmente.[xv]
 
Y as, hasta que uno se canse de leer. Y no es de extraar la semejanza de opiniones mostradas por los grandes diarios espaoles y venezolanos, que no nace, como pretenden hacernos creer, de una visin compartida de democracia y libertad, sino en una estrecha comunidad de intereses econmicos y polticos.
 
En Nicaragua, la campaa meditica contra el gobierno sandinista permiti la pasividad de los ciudadanos americanos ante la guerra sucio de la contra, que sus gobiernos organizaron y financiaron hasta que consiguieron acabar con la revolucin.
 
La actual campaa meditica contra la revolucin bolivariana, centrada con especial virulencia en la figura de su lder, Hugo Chvez, busca, como la Campaa Manos Fuera de Venezuela ha venido denunciado desde su fundacin a finales de 2002, justificar cualquier desenlace violento y antidemocrtico contra el legtimo gobierno venezolano[xvi].
Viva la revolucin Bolivariana!
 
nete a Manos fuera de Venezuela y defindela!


[i] (Noam Chomsky, 1993) en el captulo Teaching Nicaragua a lesson de What uncle Sam really wants en internet http://www.zmag.org/chomsky/sam/sam-2-03.html
 
[ii] (Edward S. Hermann & Noam Chomsky, 1988) de las conclusions del libro Manufacturing consent: the political economy of the media. En internet http://www.thirdworldtraveler.com/Herman%20/Conclusions_ManufacConsent.html
 
[iii] La estrategia de Hugo Bolivar de Ernesto Ekaizer. El Pas, edicin impresa, 14-11-07
 
[iv] Enfado regio y preocupacin real de Fernando Savater. El Pas. Edicin impresa, 16-11-07
 
[v] Borboneces de Maruja Torres en la edicin impresa de El Pas, 15-11-07.
 
[vi] La niebla de Luis Garca Montero. El Pas. Edicin impresa, 16-11-07.
 
[vii] Monarqua y visibilidad de Josep Ramoneda. El Pas. Edicin impresa, 15-11-07.
 
[viii] El reality show de la cumbre iberoamericana de Moiss Nam. El Pas. Edicin impresa, 18-11-07
 
[ix] El comandante y el Rey de Mario Vargas Llosa. El Pas. Edicin impresa, 18-11-07.
 
[x] Titulares sobre Venezuela o Chvez aparecidos en El Pas del 11 al 18 de noviembre. Muestra escogida al azar.
 
[xi] El Pas contra Chvez de Pascual Serrano. Rebelin. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=59219
 
[xii] Viva Juan Carlos de Roberto Giusti. El Universal, 13-11-07.
 
[xiii] El elefante en la cristalera de Luis Vicente Len. El universal. 18-11-07.
 
[xiv] Viva el Rey de Manuel Caballero. El Universal. 18-11-07
 
[xv] Toando fondo de Robert Carmona Borjas. El Universal, 18-11-07
 
[xvi] Cllate t, Juan Carlos, porque no nos representas, comunicado de la campaa Manos Fuera de Venezuela sobre el incidente de la cumbre de Chile. http://www.manosfueradevenezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=309&Itemid=1
 


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