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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2007

Uribe a Chvez: haz en tres meses lo que yo no consegu en cinco aos

Okrim Al Qasal
Rebelin


Cuando lvaro Uribe subi al poder (aciago da para Colombia), en el ao 2002, lo hizo acompaado de su eslgan "Mano firme, corazn grande".

Un bogotano me coment amargamente, el ao pasado, que "lo que no sabamos era para quin era la mano firme, y para quin el corazn grande". La mano firme fue para los movimientos sociales, las radios comunitarias, los campesinos e indgenas, la guerrilla y todo aquel que se le opusiera por la izquierda (estar a la izquierda de Uribe es por otro lado tan fcil como ser ms culto que Manuel Rosales). El corazn grande fue para los paramilitares, responsables de las ms graves violaciones de derechos humanos en el pas (ms que la guerrilla, si atendemos a lo afirmado por todas las ONGs internacionales). De ah se gan su apodo AUV, tomando las iniciales de lvaro Uribe Vlez, fonticamente bastante similares a AUC, la ms brutal de las organizaciones de los paracos.

Uno de sus mejores chistes de campaa, con el que acompa su engaoso lema de manos que ahogan y corazones que sangran, fue el de que iba a acabar con la insurgencia de las FARC y el ELN en dieciocho meses. S, dijo eso, en el 2002. Colombia todava espera.

Adems de contar con el Plan Patriota, es decir una lluvia de asesora, armamento, soporte, entrenamiento, personal, ayuda de toda clase y hasta rezos por parte de ese pas que sabe bastante de matar gente (EE.UU.), Colombia dedica entre un 3 y un 5% de su PIB a la defensa (en 2006, aproximadamente entre 4 mil y 7 mil millones de dlares), para acabar con una guerrilla que segn la propaganda oficial est siempre debilitada y sin apoyos, cuyas filas se estiman en unos 17 mil combatientes. Curiosamente, ese nmero es bastante estable, por ms guerrilleros que mata el ejrcito colombiano, siempre son 17 mil, seal del evidente descontento social del pas: los que mueren en combate son rpidamente reemplazados por gente sin oportunidades, de esa que va dejando el neoliberalismo regada por ah, revolcndose en la miseria.

Cuando Uribe nombr a Piedad Crdoba como facilitadora para lograr un intercambio humanitario entre las FARC y el gobierno colombiano, y sta llam a Chvez para que hiciera de mediador, de inmediato pens que Uribe haba quedado en una posicin muy incmoda. Porque, de conseguirse llegar a un acuerdo -por el cual las FARC liberaran a 45 personas, y el gobierno a unos 500 guerrilleros o colaboradores- el mrito no iba a ser para l. Y muchos colombianos se preguntaran "No era que con las FARC no se puede negociar? No era que son narcoterroristas sin alma? Y sobre todo, no era que usted seor Uribe los iba a exterminar en ao y medio? Cuntos muertos se habra ahorrado Colombia de actuar antes hacia un acuerdo?".

Por tanto, a Uribe lo que le interesaba era apostar al fracaso, y si alguna vez mostr algo de inters (simulado) en resolver la cuestin del canje humanitario fue por la enorme presin que ejercan sobre su gobierno los familiares de estas personas, algunas con ms de diez aos en manos de la guerrilla y por la muerte de diez secuestrados, en un incidente todava sin aclarar. Y qu hace Uribe si fracasa el dilogo? Decir triunfante: "No hay nada que hablar con las FARC: guerra total", y llevar al pas a una mayor y ms duradera matazn con sufrimiento y barbaridades por partes de ambos bandos.

Uribe pretenda que Crdoba y Chvez resolvieran en tres meses lo que l no pudo resolver en cinco aos. No contento con eso, sus condiciones para el dilogo parecan (eran?) obra de un esquizofrnico. Quera que hubiera dilogo entre Chvez y las FARC, pero adverta que si vea a algn guerrillero camino a Venezuela, sera capturado o, como dicen eufemsticamente los medios colombianos, dado de baja.

Crdoba y Chvez subestimaron el fanatismo ultraderechista del ejrcito y gobierno colombianos, y en momentos puntuales slo consiguieron irritar a ese poco de desquiciados (lo que es sumamente fcil de conseguir). Ejemplo? Las repetidas invitaciones para conversar de Chvez a Manuel Marulanda, a veces demasiado informales ("Marulanda: te espero en la raya"), y la comparecencia en pblico de Ivn Mrquez en Miraflores, sede de la presidencia venezolana.

Estos detalles, sumados a las presiones internas y externas (el Departamento de Estado gringo debe estar en estos momentos babeando de placer) hicieron que Uribe tomara una decisin aferrndose a un incidente que con buena voluntad no era tan grave.

El martes Uribe fij un plazo final para llegar a una acuerdo concreto: el 31 de diciembre. El jueves, bot a Chvez y Crdoba del asunto. No hay que ser detective para deducir que lo del martes se debi a que alguien, o varios alguien, lo presionaron, y no contentos con el plazo de mes y medio, el jueves contraatacaron: "Esa presin no es suficiente. Acaba esa vaina".

La oposicin venezolana, que como no es capaz de obtener victorias propias se aferra, en un patetismo digno de limosna, a festejar las derrotas que supuestamente otros infligen a Chvez (como el incidente del Rey), ha hecho de esto una fiesta. Pero cuidado! El gobierno venezolano ha quedado como un seor con su comunicado, acatando la orden y reiterando su voluntad de colaborar.

Por contra, ahora Uribe se tiene que enfrentar a una presin casi tan grande como la de sus amigos ultraderechistas: la de los familiares de los ciudadanos en poder de la guerrilla. Esposo, ex-esposo, madre e hijos de Ingrid Betancourt, la secuestrada ms emblemtica, as como asociaciones de familiares, partidos polticos y otros sectores de la sociedad colombiana ya han mostrado su frustracin con la decisin de Uribe, y le han pedido que la reconsidere. Cuando pasen unos das, dejarn de pedrselo para comenzar a exigrselo. Lo mismo har el gobierno francs (Betancourt tiene tambin esa nacionalidad), que confiaba en la labor del presidente venezolano. Hoy mismo emitieron una declaracin, que no ser la ltima, y en breve le llegar a Uribe una carta del presidente francs Sarkozy, pidindole lo mismo.

Y Uribe, por obedecer presiones internas y externas (ser coincidencia que nuestro querido William Brownfield sea actualmente el embajador de EEUU en Colombia?) puede sufrir un duro revs poltico no slo internacionalmente, si no tambin dentro de su propio pas, que al fin y al cabo es el pas que debera importarle.

http://okrimopina.blogspot.com


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