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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2007

Hipocresas y esperanzas en Annapolis

Noam Chomsky
La Voz del Interior


Sin el apoyo de Estados Unidos, Israel no puede conseguir sus objetivos expansionistas. Eso hace que la responsabilidad recaiga en nosotros, los que vivimos en Estados Unidos.

Los crmenes contra los palestinos en los territorios ocupados y en otras partes, particularmente desde que los palestinos votaron "de manera equivocada" y dieron la victoria a Hamas el ao pasado, son tan escandalosos que la nica reaccin emocionalmente vlida es la furia y el pedido de acciones extremas.

Pero eso no ayuda a las vctimas, y es probable que les haga dao. Nuestras acciones tienen que estar adaptadas a las circunstancias del mundo real, pese a lo difcil que puede ser permanecer calmo al enfrentar crmenes vergonzosos, en los cuales nosotros, en los Estados Unidos, estamos directa y crucialmente implicados.

Nos estamos aproximando a la conferencia entre israeles y palestinos convocada por el presidente de Estados Unidos George W. Bush y que se realizar en Annapolis, Maryland. Es la primera iniciativa diplomtica potencialmente seria de esta administracin en relacin al conflicto.

De manera ideal, las negociaciones de Annapolis deberan comenzar en el punto que haban alcanzado en Taba, Egipto, en enero de 2001. Esa semana fue el nico momento en 30 aos que los Estados Unidos e Israel abandonaron la posicin de rechazo que han mantenido en virtual aislamiento hasta el presente. Y Taba estuvo a punto de llegar a un arreglo para la creacin de dos estados, con un razonable canje de tierras. La idea convencional es que en Taba los palestinos rechazaron la generosa oferta de Israel. De hecho, la conferencia termin abruptamente por decisin del primer ministro israel Ehud Barak, cuando los negociadores informaron que estaban a punto de llegar a un acuerdo.

Tal vez Taba estuvo al borde del xito porque Estados Unidos no actu como mediador. La poltica de Washington hacia israeles y palestinos ha sido por mucho tiempo una contorsin.

"Cada administracin (de Estados Unidos), desde 1968, cuando Israel gan la guerra y ocup Cisjordania y la Franja de Gaza, ha favorecido devolver, al menos en privado, casi todo el territorio a los palestinos con el propsito de crear un Estado palestino separado", observ hace dos meses el respetado analista de poltica Leslie Gelb en The New York Times Book Review. Observen la frase "en privado". Por qu no pblicamente?

Gelb no puede querer decir que la diferencia en la posicin viene del miedo al aterrorizante lobby israel, pues intenta negar la tesis de que se trata de una fuerza poderosa e intimidante. Entonces, por qu solamente de manera "privada"?

Tal vez porque ese tipo de interpretacin apoya la cmoda autoimagen de Estados Unidos como un "intermediario honesto", frustrado en sus nobles esfuerzos por culpa de extranjeros violentos e irracionales. Tambin se asigna a los palestinos el rol principal en el drama.

Sabemos lo que la administracin ha dicho pblicamente. El gobierno de Washington ha rechazado todo aquello que permita la creacin de dos estados. Eso viene ocurriendo desde 1976, cuando Estados Unidos vet una resolucin del Consejo de Seguridad reclamando un acuerdo de dos estados en la frontera internacional (la Lnea Verde), incorporando todo el fraseo relevante de la resolucin de la ONU 242, de noviembre de 1967.

Los dos estados. Ahora, casi todo el mundo est de acuerdo con la creacin de dos estados, segn las lneas en las que estuvieron a punto de ponerse de acuerdo en Taba. Esto incluye todos los estados rabes, que proponen una total normalizacin de relaciones con Israel. Incluye adems a Irn, que acepta la posicin de la Liga rabe. Incluye a Hamas, cuyos lderes han pedido repetidamente y pblicamente un acuerdo de dos estados, incluso en la prensa de Estados Unidos. Incluye tambin a la figura ms militante de Hamas, Khaled Meshal, exiliado en Siria. Israel ha rechazado de manera reiterada el consenso internacional. Y Estados Unidos apoya totalmente ese rechazo.

El presidente Bush ha llegado a nuevos extremos en ese rechazo, declarando que los ilegales asentamiento de la Margen Occidental deben quedar en manos de Israel. Pero la lnea del partido permanece imperturbable: Bush, la secretaria de Estado Condoleezza Rice y el resto desean que se concrete la "visin" de Bush de un Estado palestino, persistiendo en el noble esfuerzo de un "intermediario honesto" de larga data.

El rechazo va mucho ms all de las palabras. Ms significativas son las acciones en el terreno: programas de colonizacin, el muro de anexin, cierres, revisaciones y cosas mucho peores.

La historia contina a medida que la conferencia de Annapolis se aproxima. Slo un ejemplo: Israel acaba de confiscar ms tierra rabe para construir una ruta de desvo por la que puedan circular los palestinos. El propsito es "impulsar el trfico palestino entre Beln y Ramalah hacia el desierto e impedir de hecho que (los palestinos) tengan acceso a la parte central de la Margen Occidental", dijo Gush Shalom, una organizacin de pacifistas israeles. Eso forma parte del proyecto de desarrollo E-1, al este de Jerusaln, diseado para incorporar el pueblo de Ma'aleh Adumim dentro de Israel y, en efecto, para dividir en dos la Margen Occidental, seal Gush Shalom.

"Con este tipo de poltica que lleva a cabo el gobierno, la famosa conferencia de Annapolis queda vaciada de todo significado, mucho antes de que se realice", indic la organizacin.

No se ha adelantado ninguna propuesta realista que tome como punto de partida el acuerdo de dos estados, segn las lneas generales de Taba. Hubo negociaciones informales, que condujeron a varias propuestas detalladas, especialmente el Acuerdo de Ginebra de diciembre de 2002, aplaudido por la mayor parte del mundo pero descartado por "el jefe disfrazado de socio", como el analista poltico israel Amir Oren describe la relacin entre su pas y Estados Unidos. Sin el apoyo de Estados Unidos, Israel no puede conseguir sus objetivos expansionistas. Eso hace que la responsabilidad recaiga en nosotros, los que vivimos en Estados Unidos.

Hay un montn de escollos por delante. Algunos de los asesores ms cercanos del primer ministro Ehud Olmert han respaldado una versin de la poltica de "canje de tierras" de Avigdor Lieberman, el lder ultraderechista del partido Yisrael Beitenu. Ese tipo de canje le dara a los palestinos autoridad tcnica sobre la regin de mayora rabe en Israel, el "tringulo" que bordea la Lnea Verde. A cambio, Israel anexara los asentamientos que abarcan preciados recursos de agua y valiosas tierras, dejando el resto aprisionado y cantonizado, y con el valle del ro Jordn en manos de los israeles. Los habitantes, por supuesto, no sern consultados.

En las prximas semanas, y a largo plazo, hay gran cantidad de trabajo educativo y organizativo para hacer, entre la poblacin estadounidense, que es ampliamente receptiva, aunque ha sido inundada de propaganda y engaos. No ser fcil. Nunca lo es. Pero tareas ms difciles se han llevado a cabo con un esfuerzo dedicado y persistente.-

* Noam Chomsky, el intelectual vivo ms citado y figura emblemtica de la resistencia antiimperialista mundial, es Profesor de lingstica en el Instituto de Tecnologa de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.



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