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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2007

Amrica Latina
La resistencia a la doctrina del choque

Naomi Klein
The Nation

Traducido del ingls para Rebelin por S. Segu


En menos de dos aos, el periodo de arriendo de la mayor y ms importante base militar de Estados Unidos en Amrica Latina llegar a su fin. La base es la de Manta, en Ecuador, y Rafael Correa, el presidente izquierdista de ese pas, ha anunciado que slo renovar el arriendo en un caso: si nos dejan abrir una base nuestra en Miami, una base ecuatoriana. Si no hay problema en tener soldados destacados en suelo extranjero, sin duda nos permitirn abrir una base ecuatoriana en Estados Unidos.

Dado que una base militar ecuatoriana en South Beach es una completa fantasa, es muy probable que la base de Manta, que sirve de base logstica para la guerra contra las drogas acabe cerrada pronto. La desafiante posicin de Correa no es, como algunos afirman, una cuestin de antiamericanismo. Se trata ms bien de parte de una amplia gama de medidas que estn adoptando los pases latinoamericanos para hacer el continente menos vulnerable a las crisis y los choques provocados desde el exterior.

Es una cuestin crucial, por cuanto en Amrica Latina durante los ltimos 35 aos estos choques venidos de fuera han servido para crear las condiciones polticas requeridas para justificar la imposicin de una terapia de choque, entendiendo por tal la constelacin de medidas econmicas de emergencia siempre favorables a las grandes corporaciones, como privatizaciones a gran escala y grandes rebajas del gasto social que debilitan al Estado en nombre el libre mercado. En uno de sus ensayos ms influyentes, el difunto economista Milton Friedman articul la panacea tctica fundamental del capitalismo contemporneo, que yo califico como doctrina del choque. Friedman afirm que nicamente una crisis real o supuesta produce un cambio real. Cuando la crisis se produce, las acciones que se adoptan dependen de las ideas prevalecientes.

Amrica Latina ha sido siempre el principal laboratorio de esta doctrina. Friedman supo por primera vez cmo explotar una crisis de gran escala a mediados de la dcada de 1970, cuando asesor al dictador chileno general Augusto Pinochet. No slo estaban en ese momento los chilenos en estado de choque, tras el violento derrocamiento por Pinochet del gobierno del presidente socialista Salvador Allende, sino que el pas estaba tambin experimentado una grave hiperinflacin. Friedman recomend a Pinochet imponer una rpida transformacin de la economa en muchos frentes simultneamente: rebaja de impuestos, libre comercio, privatizacin de servicios, recortes en el gasto social y desregulacin. Fue la ms extrema transformacin capitalista nunca llevada a cabo, y pas a conocerse como la revolucin de la Escuela de Chicago. Un proceso similar se estaba llevando a cabo en ese momento en Uruguay y Brasil, tambin con la ayuda de licenciados y profesores de la Universidad de Chicago, y algunos aos ms tarde en Argentina. Estos programas de terapia econmica de choque pudieron llevarse a cabo mediante choques mucho menos metafricos, perpetrados en las muchas salas de tortura de la regin, a menudo a cargo de soldados y policas formados en Estados Unidos, y dirigidos contra aquellos activistas que se consideraba que podan oponerse a la revolucin econmica.

En las dcadas de 1980 y 1990, a medida que las dictaduras fueron dejando su lugar a frgiles democracias, Amrica Latina no escap a la doctrina del choque. Al contrario, nuevos choques prepararon el terreno para otra ronda de terapia de choque: el choque de la deuda de comienzos de los 80, seguido por una ola de hiperinflacin y de derrumbe de los precios de las materias primas de las que dependen sus economas.

Hoy, en Amrica Latina, en cambio, las nuevas crisis estn siendo repelidas y los viejos choques estn perdiendo su virulencia: una combinacin de tendencias que hace que el continente sea no slo ms resistente ante el cambio sino tambin que sea un modelo para el futuro mucho ms resistente a las doctrinas del choque.

Cuando muri Milton Friedman, el ao pasado, el intento global de imponer el capitalismo sin trabas que l contribuy a instalar en Chile tres decenios antes estaba el pleno reflujo. La necrolgicas elogiaron al difunto, pero muchas recogan un sentimiento de temor ante la idea de que la muerte de Friedman pona fin a una nueva era. En el National Post, de Canad, Terence Corcoran, uno de los ms devotos discpulos de Friedman, se preguntaba si el movimiento global que el economista haba lanzado tena alguna posibilidad de persistir. Como ltimo gran len de la economa de libre mercado, Friedman deja un vaco No hay nadie vivo hoy que iguale su estatura. A la pregunta de si los principios que Friedman articul y por los que luch sobrevivirn a largo plazo sin una nueva generacin de dirigentes slidos, carismticos y capaces, la respuesta es incierta.

Sin duda parece improbable. Los herederos intelectuales de Friedman en Estados Unidos, que utilizaron la crisis del 11 de septiembre de 2002 para lanzar una economa floreciente basada en la privatizacin de la guerra y la seguridad nacional, estaban en el momento ms bajo de su historia. El momento poltico lgido del movimiento haban sido los aos del copo a manos de los republicanos del Congreso de Estados Unidos en 1994; slo nueve das antes de la muerte de Friedman, stos volvieron a perder su mayora ante los demcratas. Los tres aspectos principales que contribuyeron a la derrota de los republicanos en 2006 fueron: la corrupcin poltica, el desbarajuste en la gestin de la guerra de Irak, y la percepcin, perfectamente articulada por Jim Webb, un candidato demcrata que consigui un escao en el Senado, en el sentido de que el pas haba deslizado hacia un sistema de clases desconocido para nosotros desde el siglo XIX.

Sin embargo, el lugar en el que este proyecto econmico se hallaba en su ms profunda crisis era donde haba comenzado: Amrica Latina. Washington siempre haba considerado el socialismo democrtico como un peligro mayor que el comunismo totalitario, fcil de desprestigiar y cmodo enemigo. En los aos 1960 y 70, la principal tctica para enfrentar la molesta popularidad del nacionalismo econmico y el socialismo democrtico consista en equipararlos al estalinismo, difuminando deliberadamente las claras diferencias entre ambos. Un ejemplo claro de esta estrategia se produjo en los primeros das de la cruzada de Chicago, como los muestran los documentos desclasificados relativos a Chile. A pesar de la propaganda financiada por la CIA, que pintaba a Allende como un dictador de tipo sovitico, las principales preocupaciones de Washington por la victoria de Allende las recoga Henry Kissinger en un memo de 1970 dirigido a Nixon: El ejemplo de un gobierno marxista en Chile, elegido y exitoso, sin duda tendra un impacto y un valor de precedente en otras partes del mundo, en particular en Italia. La extensin imitativa de fenmenos de este tipo en otros lugares afectara significativamente a su vez al equilibrio mundial y a nuestra propia posicin en l. En otras palabras, Allende tena que ser suprimido antes de que su tercera va democrtica se extendiese.

Pero el sueo que represent Allende nunca fue derrotado. Fue silenciado por un tiempo, empujado bajo la superficie por el miedo. Es por esta razn que, a medida que Amrica Latina emerge en estos momentos de sus dcadas de choque, las viejas ideas vuelven a la superficie junto con la extensin indicativa que tanto tema Henry Kissinger.

En 2001 este cambio ya no poda ser ignorado. A mediados de la dcada de 1970, el legendario periodista de investigacin argentino Rodolfo Walsh consideraba el ascenso de las teoras econmicas de la Escuela de Chicago implantadas bajo la dictadura militar como un paso atrs, pero no como una derrota definitiva. Las tcticas terroristas utilizadas por los militares haban puesto a su pas en estado de choque, pero Walsh saba que el choque, por su propia naturaleza, es un estado temporal. Antes de que lo matasen a tiros agentes de la polica argentina en las calles en Buenos Aires en 1977, Walsh estimaba que tomara de 20 a 30 aos hasta que los efectos del terror desapareciesen y los argentinos recuperarse en su normalidad, coraje y confianza, listos otra vez para luchar por la igualdad econmica y social. Fue en 2001, 24 aos ms tarde, cuando Argentina sali a la calle en protesta contra las medidas de austeridad prescritas por el Fondo Monetario Internacional y consiguieron poner de patitas en la calle a cinco presidentes en slo tres semanas.

La dictadura recin termin! afirm el pueblo en ese momento. Con ello quera decir que haban sido necesarios 17 aos de democracia para que el legado de terror se desvaneciese, tal como Walsh haba predicho.

Desde entonces, este renovado coraje se ha extendido a otros antiguos laboratorios del choque en la regin. Y a medida que la gente ha ido librndose del miedo colectivo producido por los tanques y las picanas, con fugas de capital y recortes brutales, muchos exigen ms democracia y ms control sobre los mercados. stas demandas representan la principal amenaza al legado de Friedman porque ponen en cuestin su afirmacin principal: el capitalismo y la libertad son parte de un mismo proyecto indivisible.

Los ms resueltos opositores a las economas neoliberales en Amrica Latina han venido ganando eleccin tras eleccin. El presidente de Venezuela, Hugo Chvez, basndose en una plataforma de Socialismo del siglo XXI, fue reelegido en 2006 para un tercer perodo, con el 63% de los votos. A pesar de los intentos del gobierno de Bush para presentar a Venezuela como una falsa democracia, una encuesta realizada ese mismo ao mostr que el 57% de los venezolanos estn felices con el estado de su democracia, una tasa de aprobacin que es la segunda del continente slo despus de la de Uruguay, pas en el que la coalicin de izquierdas Frente Amplio fue elegida para gobernar y en el que una serie de referndums han bloqueado las principales privatizaciones. En otras palabras, en los dos pases latinoamericanos en los que las elecciones han dado como resultado desafos al consenso de Washington, los ciudadanos han renovado su fe en la capacidad de la democracia para mejorar sus vidas.

Desde el colapso argentino de 2001, la oposicin a las privatizaciones se ha convertido en el tema definitorio en el continente, una cuestin capaz de crear gobiernos y destruirlos; a finales de 2006 estaba creando prcticamente un efecto domin. Luiz Incio da Silva, Lula, fue reelegido presidente de Brasil en gran medida porque transform la votacin presidencial en un referndum sobre las privatizaciones. Su oponente, perteneciente al partido responsable de las principales ventas de empresas pblicas de Brasil en los aos 90, lleg a presentarse disfrazado de piloto de carreras socialista, con una chaqueta y una gorra de bisbol cubiertas con los logos de las compaas pblicas que todava no haban sido vendidas. Los votantes no se lo creyeron y Lula consigui el 61% de los votos. Poco ms tarde, en Nicaragua, Daniel Ortega, ex presidente con los sandinistas, hizo de los frecuentes apagones que sufre el pas el centro que su campaa ganadora. La venta de la compaa nacional de electricidad a la empresa espaola Unin Fenosa, tras el huracn Mitch, afirm, era el origen del problema. Quien trajo a Unin Fenosa a este pas?, pregunto. El gobierno de los ricos, el de los que estn al servicio del capitalismo brbaro..

En noviembre de 2006, las elecciones presidenciales de Ecuador se convirtieron en un campo de batalla ideolgico similar. Rafael Correa, un economista de izquierda de 43 aos, gan las elecciones contra lvaro Noboa, magnate del banano y uno los hombres ms ricos del pas. A los acordes de Were Not Gonna Take It! 1 , del grupo de rock neoyorquino Twisted Sisters, como msica de fondo de su campaa electoral, inst a su pas a vencer todas las falacias del neoliberalismo. Tras su victoria, el nuevo presidente de Ecuador declar que no era, en absoluto, un fan de Milton Friedman. Ya entonces, el presidente de Bolivia, Evo Morales, estaba cumpliendo su primer ao en el cargo. Despus de enviar al ejrcito a recuperar los campos de gas del saqueo de las transnacionales, procedi a nacionalizar otras partes del sector minero. Ese mismo ao, en Chile, bajo el liderazgo de la presidenta Michelle Bachelet encarcelada durante la dictadura de Pinochet los estudiantes de secundaria organizaron una serie de protestas militantes contra el sistema educativo de dos niveles, introducido por los Chicago Boys. Los mineros del cobre de ese mismo pas iniciaron poco despus sus propias huelgas.

En diciembre de 2006, un mes despus de la muerte de Friedman, los dirigentes de Amrica Latina se reunieron en una cumbre histrica celebrada en Bolivia, en la ciudad de Cochabamba, en la que un levantamiento popular contra la privatizacin del agua haba obligado a la transnacional Bechtel a abandonar el pas unos aos antes. El presidente Morales abri las sesiones con un compromiso para cerrar las venas abiertas de Amrica Latina. Se trataba de una referencia al libro de Eduardo Galeano de ese mismo ttulo, lrico relato del violento saqueo que convirti a un continente rico en uno pobre. El libro fue publicado en 1971, dos aos antes de que Allende fuese derrocado, precisamente por haber intentado taponar algunas de esas venas abiertas, mediante la nacionalizacin de las minas de cobre de su pas. Ese acontecimiento dio paso a una nueva era de furioso pillaje, durante la cual las estructuras construidas por los desarrollistas del continente fueron saqueadas, vaciadas y vendidas.

Hoy los latinoamericanos est recuperando el proyecto tan brutalmente interrumpido hace aos. Muchas de las polticas que estn surgiendo suenan familiares: nacionalizacin de los sectores clave de la economa, reforma agraria, grandes inversiones en educacin, alfabetizacin y cuidados sanitarios. No son ideas revolucionarias, pero en su visin sin concesiones de una gobernacin que contribuya a que se alcance la igualdad, estas ideas son, sin duda, un firme rechazo de la afirmacin expresada por Friedman, en 1975, en una carta a Pinochet en la que afirmaba: El principal error, en mi opinin, consisti () en creer que era posible hacer el bien con el dinero de otras personas..

Si bien enlazan claramente con una larga historia de rebeliones, los actuales movimientos de Amrica Latina no son unas copias exactas de sus antecesores. De todas las diferencias, la ms llamativa es clara visin de la necesidad de protegerse de los choques que ocurrieron en el pasado: golpes de estado, terapias de choque extranjeras, torturadores formados en Estados Unidos, choques de la deuda y hundimiento de la moneda. Los movimientos de masas de Amrica Latina, que han sido el motor de las victorias electorales de los candidatos de izquierda, estn aprendiendo a crear amortiguadores de dichos choques en sus modelos de organizacin. Son, por ejemplo, menos centralizados que en los aos 60, lo que hace ms difcil desmovilizar todo el movimiento mediante la eliminacin de unos pocos dirigentes. A pesar del abrumador culto a la personalidad que rodea a Chvez, y de sus cuestionables medidas para centralizar el poder a escala estatal, las redes progresistas de Venezuela estn al mismo tiempo altamente descentralizadas, y el poder est disperso entre los niveles de base y comunitarios, en miles de consejos vecinales y cooperativas. En Bolivia, los movimientos populares que llevaron a la presidencia a Morales, funcionan de manera similar, y han dejado ya meridianamente claro que Morales no goza de un apoyo incondicional: los barrios lo apoyarn mientras siga siendo fiel a su mandato democrtico, ni un momento ms. Este tipo de enfoque en red es lo que permiti a Chvez sobrevivir al intento de golpe de 2002: cuando la revolucin estuvo amenazada, sus seguidores bajaron de los barrios de ranchos 2 que rodean Caracas para exigir su restauracin, un tipo de movilizacin popular inexistente durante los golpes de la dcada de 1970.

Los nuevos dirigentes de Amrica Latina estn tomando tambin medidas audaces para bloquear cualquier tipo de golpe militar apoyado por Estados Unidos que pudiera socavar sus victorias democrticas. Chvez ha hecho saber que si elementos de extrema derecha de la provincia de Santa Cruz, en Bolivia, llevan a la prctica sus amenazas contra el gobierno de Morales, las tropas venezolanas saldrn en defensa de la democracia boliviana. Entretanto, los gobiernos de Venezuela, Costa Rica, Argentina, Uruguay y Bolivia han anunciado que ya no enviaran estudiantes a la Escuela de las Amricas (bautizada ahora como Instituto de Cooperacin para la Seguridad Hemisfrica 3 (SOA/ WHINSEC, por sus siglas en ingls) el centro de formacin policial y militar situado en Fort Benning (Georgia, EE UU) en el que tantos de los peores criminales del continente aprendieron las ltimas tcnicas en materia de antiterrorismo, para luego ponerlas en prctica inmediatamente contra los campesinos de El Salvador o los trabajadores del sector del automvil en Argentina. Adems de cerrar la base militar estadounidense, Ecuador pronto cortar tambin sus vnculos con la citada escuela. Es difcil exagerar la importancia de estos hechos. Si los militares estadounidenses pierden sus bases y sus programas de formacin, su capacidad para infligir choques en el continente se ver seriamente debilitada.

Los nuevos dirigentes de Amrica Latina estn tambin preparndose mejor para los choques producidos por los voltiles mercados. Una de las fuerzas ms desestabilizadoras de las ltimas dcadas ha sido la velocidad con que el capital puede plegar velas y trasladarse otro lugar, o el modo como el hundimiento repentino de los precios de los productos bsicos puede devastar todo un sector agrcola. Pero en gran parte de Amrica Latina estos choques tenido ya lugar, dejando tras ellos fantasmales suburbios industriales y grandes extensiones de tierras de cultivo inertes. La tarea de la izquierda latinoamericana, por consiguiente, consiste en tomar los restos abandonados de la globalizacin y volver a ponerlos en funcionamiento. En Brasil, este fenmeno es claramente apreciable en el milln y medio de campesinos del Movimiento de los Sin Tierra (MST), que han formado centenares de cooperativas con el fin de reclamar las tierras no utilizadas. En Argentina, este aspecto queda de manifiesto en el movimiento de empresas recuperadas, en las 200 empresas en bancarrota que sido resucitadas por sus trabajadores y las han convertido en cooperativas que funcionan democrticamente. Para las cooperativas no existe el riesgo de tener que hacer frente a un choque econmico debido a una huida de los inversores, por cuanto los inversores ya han desaparecido.

Hugo Chvez ha hecho de las cooperativas de Venezuela una prioridad poltica primer orden, dndoles preferencia en los contratos gubernamentales y ofrecindoles incentivos econmicos para que negocien entre s. En 2006 haba aproximadamente 100.000 cooperativas en el pas, que daban empleo a 700.000 trabajadores. Muchas de ellas son parte de la infraestructura estatal puestos de cobro en autopistas, mantenimiento de carreteras, centros de salud puesta en manos de las comunidades para su gestin. Se trata de un movimiento opuesto a la lgica predominante de subcontratacin del gobierno: en lugar de subastar partes del Estado en beneficio de las grandes corporaciones y perder con ello el control democrtico, las personas usuarias de los recursos reciben la autoridad para gestionarlos, creando as, al menos en teora, tanto nuevos empleos como unos servicios pblicos ms responsables. Muchos de los crticos de Chvez ridiculizan estas iniciativas calificndolas de regalos y subvenciones injustas, por supuesto. No obstante, en una poca en que Halliburton, desde hace ya seis aos, considera al gobierno de Estados Unidos como su cajero automtico personal, del que ha retirado ms de 20.000 millones de dlares slo en contratos para Irak, que se niega a contratar trabajadores locales tanto en la costa del Golfo Prsico como en Irak, que luego a modo de agradecimiento a los contribuyentes estadounidenses traslada sus oficinas a Dubai (con los consiguientes beneficios fiscales y legales), no cabe duda de que las subvenciones directas de Chvez a la gente corriente parecen significativamente menos radicales.

La proteccin ms decisiva de Amrica Latina frente a futuros choques (y por consiguiente frente a la doctrina del choque) proviene de la creciente independencia del continente respecto a las instituciones financieras de Washington, como resultado de una mayor integracin entre los movimientos regionales. La Alternativa Bolivariana para las Amricas (ALBA) es la respuesta del continente al Area de Libre Comercio de las Amricas, sueo corporativo, actualmente enterrado, de una zona de libre comercio que se extienda desde Alaska a Tierra del Fuego. Aunque el ALBA est en sus primeras etapas, Emir Sader, un socilogo brasileo, describe su promesa como un perfecto ejemplo de autntico comercio justo: cada pas proporciona lo que puede producir con ms facilidad, y a cambio recibe lo que ms necesita, con independencia de los precios de los mercados globales. As pues, Bolivia proporciona gas a precios reducidos estables; Venezuela ofrece petrleo fuertemente subvencionado a los pases ms pobres y comparte sus conocimientos para el desarrollo de las reservas; Cuba enva a miles de mdicos a proporcionar cuidados sanitarios en todo el continente, mientras que forma a estudiantes de otros pases en sus escuelas de medicina.

Se trata de un modelo muy diferente del tipo de intercambio acadmico que comenz en la Universidad de Chicago a mediados de los aos 50 del siglo pasado, cuando centenares de estudiantes latinoamericanos aprendieron una nica y rgida ideologa, y luego volvieron a sus pases para ponerla uniformemente en todo el continente. El principal beneficio es que el ALBA es esencialmente un sistema de trueque en el que los pases deciden por s mismos el valor de un determinado producto, en lugar de permitir que sean los traders de Nueva York, Chicago o Londres los que fijen los precios en su lugar. Esto hace a estos pases menos vulnerables a las fluctuaciones de precios que tanto han perjudicado a Amrica Latina en otras ocasiones. Rodeada por turbulentas aguas financieras, Amrica Latina est creando una zona de relativa tranquilidad y predecibilidad econmica, algo que se consideraba imposible en la era de la globalizacin.

Cuando un pas se halla ante dificultades financieras, esta integracin potenciada significa que no debe necesariamente dirigirse al FMI o al Departamento del Tesoro de Estados Unidos en busca de ayuda financiera. Lo cual constituye una bendicin, por cuanto la Estrategia de Seguridad Nacional para 2006 4 establece claramente que para Washington, la doctrina del choque sigue plenamente vigente: En caso de crisis, la respuesta del FMI deber reforzar la responsabilidad de cada pas por sus propias opciones econmicas, dice el documento. Un FMI ms focalizado reforzar las instituciones y la disciplina de mercado en sus decisiones finales Este tipo de disciplina de mercado slo puede aplicarse si los gobiernos piden ayuda a Washington. Tal como el vicedirector ejecutivo del FMI, Stanley Fischer, explic con ocasin de la crisis financiera asitica, el prestatario slo puede prestar ayuda si se le solicita, pero cuando (un pas) no dispone de dinero, no tiene muchos lugares a donde ir. Ahora, ya no es as. Gracias a los altos precios del petrleo, Venezuela ha surgido como un prestatario importante a otros pases en vas de desarrollo, permitindoles poner fin a su dependencia de Washington. Ms significativo an, el prximo mes de diciembre ver el nacimiento de una alternativa regional a las instituciones financieras de Washington: el Banco del Sur, que prestar fondos a los pases miembros y promover la integracin econmica de stos.

Ahora que pueden dirigirse a otras instancias en busca de ayuda, los gobiernos de la regin estn evitando al Fondo Monetario Internacional, lo que tiene consecuencias importantes. Brasil, encadenado a Washington durante tanto tiempo por su enorme deuda, se niega a firmar un nuevo acuerdo con el Fondo. Venezuela est estudiando su retirada del FMI y del Banco Mundial, e incluso Argentina, antes alumno modelo de Washington, ha adoptado esta misma actitud. En su discurso sobre el estado de la Nacin, de 2007, el Presidente Nstor Kirchner (al que ha sucedido ahora su esposa, Cristina) dijo que los deudores externos del pas le haban dicho: Deben llegar a un acuerdo con el Fondo Internacional a fin de poder pagar la deuda. A lo que les respond: seores, somos soberanos. Queremos pagar la deuda, pero de ninguna manera vamos a establecer otro acuerdo con el FMI. Como resultado, el FMI, un poder supremo durante la dcada de 1980 y 1990, ya no constituye una fuerza en el continente. En 2005, Amrica Latina representaba el 80% de la cartera de prstamos del FMI; en la actualidad, el continente representa slo el 1%, un cambio ocenico en slo dos aos.

Esta transformacin va ms all de Amrica Latina. En slo tres aos, la cartera de prstamos a escala mundial del FMI se ha reducido de 81.000 millones de dlares a 11.800 millones de dlares, y la mayor parte de la misma en Turqua. Convertido en un paria en aquellos pases en los que ha gestionado las crisis como un medio para conseguir beneficios, el FMI est desapareciendo.

El Banco Mundial se halla ante un futuro igualmente precario. En abril, Rafael Correa revel que haba suspendido todos los prstamos del Banco y haba declarado al representante de esta institucin en Ecuador persona non grata, lo que se trata de una medida excepcional. Dos aos antes, explic Correa, el Banco Mundial haba utilizado un prstamo de 100 millones de dlares para hacer fracasar medidas econmicas que hubieran supuesto la redistribucin de los recursos petroleros del pas en beneficio de los pobres. Ecuador es un pas soberano y no soportaremos la extorsin por parte de esta burocracia, afirm. Entretanto, Evo Morales anunci que Bolivia se retirara del organismo de arbitraje del Banco Mundial, organismo que permite a las corporaciones multinacionales llevar a los tribunales a los gobiernos nacionales cuando stos establecen medidas que reducen sus beneficios. Los gobiernos de Amrica Latina, y creo que el mundo, nunca ganan estos casos. Las transnacionales siempre salen vencedoras, afirm Morales.

Cuando Paul Wolfowitz se vio obligado a dimitir como presidente del Banco Mundial en mayo pasado, qued meridianamente claro que la institucin necesitaba adoptar importantes medidas si quera recuperarse de la profunda crisis de credibilidad que sufre. En pleno asunto Wolfowitz, el Financial Times inform que cuando los gestores del Banco Mundial hacan llegar sus consejos al mundo en desarrollo, ste se rea en su cara. Si a ello se aade el fracaso de las conversaciones de la Organizacin Mundial de Comercio en 2006 (con declaraciones que afirmaban que la globalizacin est muerta) en la actualidad parece como si las tres principales instituciones encargadas de imponer la ideologa de la Escuela de Chicago con carcter de inevitabilidad econmica estn en riesgo de extincin.

Parece lgico que la revuelta contra el neoliberalismo tenga su vanguardia en Amrica Latina. Como habitantes del primer laboratorio del choque, los latinoamericanos han tenido ms tiempo para recuperarse, y comprender cmo funcionan las polticas de choque. Esta comprensin es fundamental para una nueva poltica adaptada a nuestros tiempos de choque. Cualquier estrategia basada en la explotacin de la ventana de oportunidad que abre un choque traumtico --el elemento central de la doctrina del choque- descansa en gran medida en el elemento sorpresa. Un estado de choque es, por definicin, un momento en el que hay una brecha entre los acontecimientos que se suceden rpidamente y la informacin existente para explicarlos. Sin embargo, tan pronto como tenemos una nueva narrativa que ofrece una perspectiva sobre los acontecimientos del choque, volvemos a estar reorientados y el mundo comienza a tener sentido una vez ms.

Una vez entendidos los mecanismos de la doctrina del choque, en profundidad y colectivamente, cada vez ms difcil resulta tomar por sorpresa a las comunidades, y ms difcil confundirlas.

http://www.thenation.com/doc/20071126/klein

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1 No vamos a tragar eso (N. del T.)

2 Chabolas, villas miseria (N. del T.)

3 http://www.soaw.org/type.php?type=18 (N. del T.)

4 2006 National Security Strategy, 18.3.2006 (N. del T.)



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