Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2007

Castillos de naipes en EEUU

Joseph Stiglitz
Sin Permiso


Hay veces en que haber tenido razn no reporta ningn placer. Durante varios aos mantuve que la economa de Estados Unidos era sustentada por una burbuja inmobiliaria que haba reemplazado a la burbuja del mercado accionario de los aos noventa. Pero ninguna burbuja puede expandirse eternamente. Con el estancamiento de los ingresos de la clase media en Estados Unidos, los norteamericanos no podan darse el lujo de hogares cada vez ms costosos.

Como dijo de manera genial uno de mis antecesores en el cargo de presidente del Consejo de Asesores Econmicos del Presidente de Estados Unidos, lo que no es sostenible no se sostiene.

Los economistas, a diferencia de quienes se ganan la vida apostando con acciones, no se declaran capaces de predecir cundo llegar el da del ajuste de cuentas, mucho menos de identificar el fenmeno que derribar la casa de naipes. Pero los patrones son sistemticos, con consecuencias que evolucionarn gradual y dolorosamente con el tiempo.

Aqu existe una macrohistoria y una microhistoria. La macrohistoria es simple, pero dramtica. Al observar el derrumbe del mercado de hipotecas de alto riesgo, algunos dicen no hay que preocuparse, es solo un problema en el sector inmobiliario. Pero esto desestima el papel clave que el sector de la vivienda ha desempeado recientemente en la economa norteamericana, con una inversin directa en bienes races y dinero obtenido de las casas a travs de la refinanciacin de hipotecas, que representan entre las dos terceras partes y las tres cuartas partes del crecimiento en los ltimos seis aos. Los precios en auge de la vivienda dieron a los norteamericanos la confianza y los medios financieros para gastar ms que sus ingresos. La tasa de ahorro de los hogares norteamericanos estaba en niveles que no se vean desde la Gran Depresin, ya sea negativa o nula. Con las tasas de inters ms altas, que deprimen los precios de la vivienda, el juego termin. A medida que Estados Unidos pase, digamos, a una tasa de ahorro del 4 por ciento (todava baja segn los parmetros normales), la demanda adicional se debilitar, y con ella la economa.

La microhistoria es ms dramtica. Las tasas de inters que marcaron un mnimo rcord en 2001, 2002 y 2003, no hicieron que los norteamericanos invirtieran ms ya haba capacidad en exceso-.

En cambio, el dinero fcil estimul la economa, induciendo a los hogares a refinanciar sus hipotecas y gastar parte de su capital.

Una cosa es pedir prestado para hacer una inversin, lo cual fortalece los estados de cuenta; y otra, pedir prestado para financiar unas vacaciones o un rapto de consumo. Pero esto es lo que Alan Greenspan incit a hacer a los norteamericanos. Cuando las hipotecas normales no cebaban lo suficiente la bomba, los alent a tomar hipotecas a tasa variable en un momento en que las tasas de inters no podan ms que subir.

Los prestadores rapaces fueron un paso ms all y ofrecieron crditos de amortizacin negativa, de manera que la cantidad debida aumentaba ao tras ao. En algn momento en el futuro, los pagos aumentaran, pero a los prestatarios les decan nuevamente que no se preocuparan: los precios de la vivienda subiran ms rpido, lo que facilitara la refinanciacin con otro crdito de amortizacin negativa. La nica manera (segn esta postura) de no ganar era quedndose al margen. Todo esto representaba un desastre humano y econmico en ciernes. Ahora la realidad golpe a la puerta: los diarios mencionan casos de prestatarios cuyas cuotas hipotecarias exceden el total de sus ingresos.

La globalizacin implica que el problema hipotecario de Estados Unidos tiene repercusiones mundiales. La primera corrida bancaria se produjo con la entidad de crdito britnica Northern Rock. Estados Unidos logr transferir las hipotecas malas por un valor de cientos de miles de millones de dlares a inversores (incluso bancos) en todo el mundo. Ellos enterraron las hipotecas malas en instrumentos complicados; las enterraron tan profundo que nadie saba exactamente cun malas eran, y nadie poda calcular cmo ponerles un nuevo precio rpidamente. Frente a semejante incertidumbre, los mercados se congelaron.

Quienes en los mbitos financieros creen en el libre mercado, temporalmente perdieron la fe. Para bien de todos (por supuesto, nunca es para satisfacer sus propios intereses egostas), arguyeron que era necesario un rescate. Si bien el Tesoro de Estados Unidos y el FMI advirtieron que los pases del este de Asia enfrentaban crisis financieras hace diez aos por los riesgos de los rescates y les dijeron que no aumentaran sus tasas de inters, Estados Unidos ignor sus propios consejos sobre los peligrosos efectos morales; compr miles de millones en hipotecas y baj las tasas de inters.

Sin embargo, las tasas de inters, a corto plazo ms bajas, condujeron a tasas de inters a mediano plazo ms altas, que son ms relevantes para el mercado hipotecario, quiz por los crecientes temores sobre presiones inflacionarias. Talvez tenga sentido que los bancos centrales (o Fannie Mae, la principal compaa hipotecaria de Estados Unidos patrocinada por el Gobierno) compren cauciones respaldadas por hipotecas para ayudar a darle liquidez al mercado. Pero aquellos a quienes se las compran deberan ofrecer una garanta, de manera que el pblico no tenga que pagar el precio de sus malas decisiones de inversin. Los dueos de capital en los bancos no deberan aprovecharse de la situacin.

La securitizacin, con todas sus ventajas en la distribucin del riesgo, tiene tres problemas que no se previeron de manera adecuada. Si bien implic que los bancos norteamericanos no resultaran tan afectados como lo habran estado sin ella, las malas prcticas de prstamo de Estados Unidos tuvieron efectos globales.

Es ms, la securitizacin contribuy al mal prstamo: en los viejos tiempos, los bancos que generaban malos prstamos asuman las consecuencias; en el nuevo mundo de la securitizacin los generadores pueden transferirle los prstamos a otros (como diran los economistas, los problemas de la informacin asimtrica aumentaron).

En los viejos tiempos, cuando a los prestatarios les resultaba imposible efectuar sus pagos se reestructuraban las hipotecas; las ejecuciones eran malas tanto para el prestatario como para el prestador. La securitizacin hizo que la reestructuracin de la deuda resultara difcil, si no imposible.

Las vctimas de los prestadores rapaces son las que necesitan ayuda del Gobierno. Con hipotecas que representan el 95 por ciento o ms del valor de la vivienda, la reestructuracin de la deuda no ser fcil. Lo que se necesita es dar a los individuos altamente endeudados una manera expeditiva de empezar de nuevo. Por ejemplo, una clusula de bancarrota especial que les permita recuperar, digamos, el 75 por ciento del capital que originalmente invirtieron en la vivienda, y que los prestadores asuman el costo. Hay muchas lecciones para Estados Unidos y el resto del mundo; pero entre ellas figura la necesidad de una mayor regulacin del sector financiero, especialmente una mejor proteccin contra el crdito rapaz, y ms transparencia.

Joseph Stiglitz es premio Nobel de Economa.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter