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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2007

El clima ya ha cambiado, ahora nos toca a nosotros

Jos Luis Pea, Florent Marcellesi


Es oficial: el cambio climtico ya est aqu. La comunidad cientfica lo ha confirmado este ao a travs del 4 informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climtico (IPCC). Ya tenemos evidencia cientfica slida de que el consumo indiscriminado de combustibles fsiles est detrs del calentamiento global. Tambin sabemos qu actividades industriales han contribuido ms: las del transporte y la produccin de energa. Y, por ltimo, ya nos han dicho cules van a ser las consecuencias: ms desastres naturales, sequas ms frecuentes y problemas a gran escala para la agricultura y el abastecimiento de agua a las ciudades.

La demostracin de la realidad, el alcance y las causas del calentamiento global le han valido al IPCC el premio Nobel de la Paz, junto a Al Gore. De paso, est terminando con los intentos interesados de los principales causantes y sus aliados polticos por negar la evidencia, continuar con su impunidad contaminadora y seguir engordando su cuenta de ganancias. En el 17 de Noviembre se ha presentado en Valencia el Informe de Sntesis, destinado a convertirse en referencia obligada para cientficos, polticos y activistas sociales.

Tambin nos han dicho que el cambio climtico es irreversible: aunque los gases que hemos estado lanzando alegremente a la atmsfera desaparecieran maana por arte de magia algo que no va a suceder, el calentamiento global seguira haciendo dao durante dcadas. Cuanto ms tiempo sigamos dependiendo del petrleo que roza los 100 dlares el barril, ms tiempo sufriremos. Lo pagaremos con nuestra salud, con nuestro modo de vida y, por supuesto, con nuestra cartera. Otros, en el Sur, lo pagaran ms caro; a veces, con su propia sangre. Esto ltimo lo decimos mirando a qu clase de gente estamos alimentando con el petrleo: la monarqua Saudita, famosa por su desprecio a los derechos humanos y su promocin de la intolerancia religiosa, las grandes empresas petroleras y su conocido amor por alimentar regmenes militaristas y corruptos, etc. Cada vez que pagamos la calefaccin o llenamos el depsito, estamos alimentando la corrupcin, el sufrimiento y la desigualdad en todo el mundo.

Esto tiene que acabar: ahora es el momento de cambiar nuestro estilo de vida y liberarnos de la adiccin al petrleo. De veras queremos seguir subvencionando guerras como la de Irak, opresin como la de las monarquas del Golfo o corrupcin como la de Guinea Ecuatorial cada vez que llenamos el depsito o ponemos la calefaccin? Los Verdes no queremos y por eso impulsamos la idea de que, cuando antes acabemos con la adiccin al petrleo, mejor ser para todos los seres humanos, ya sean de Sur, del Norte, del Este o del Oeste.

Quisiramos dedicar un recuerdo emocionado para aquel bonito principio de quien contamina, paga que, en teora, est guiando nuestra poltica ambiental. Decimos en teora porque en la prctica estamos pagndoles a los pjaros arriba mencionados para que sigan contaminando a placer. Tanto la industria automovilstica como la energtica reciben toda clase de subsidios y ayudas: permisividad para seguir sacando al mercado coches nuevos con motores tan sucios y derrochadores como los del siglo pasado, factura nuclear, centrales de carbn que siguen quemando carbn que ahora hay que importar Es difcil saber cul de estas industrias se aprovecha mejor de la credulidad o ser complicidad? de los partidos desarrollistas, sean liberales, nacionalistas o socialistas. Pero de que se estn aprovechando, de eso no hay ninguna duda.

El Gobierno Vasco, por ejemplo, lejos de avanzar las decisiones valientes que necesitamos, sigue con su poltica cosmtica, legando a las generaciones futuras y a los pases del Sur el honor de pagar las consecuencias ecolgicas y sociales del cambio climtico. Aunque se comprometi a superar en 2012 slo en un 14% el nivel de emisiones de gases a efecto invernadero de 1990 (un punto menos que el resto del Estado) el Pas Vasco ya lo est superando del 21,9%. En este contexto, el Plan de lucha contra el cambio climtico, elaborado a travs de un simulacro de participacin social, es un parche ms y un rosario de propuestas con poca coherencia global y escasas medidas de alcance. Pero sobre todo, es poca cosa frente al desarrollismo dominante de todos los partidos tradicionales gobernando en los diferentes niveles de poder. Supersur, TAV, puertos deportivos o exteriores, incineradoras, urbanismo salvaje, etc. son un sinfn de proyectos y polticas que no son parte de la solucin sino del mismsimo problema.

Por tanto, quien dice emergencia mundial, dice polticas y polticos a la altura del reto planteado a la humanidad. Y digmoslo claro: creer que el crecimiento econmico es decir el aumento continuo del PIB puede hacer sostenible y justo el sistema es un cuento que va negando cada da la cruda realidad. Al contrario: hace falta apostar por un decrecimiento justo y selectivo, es decir otro sistema que alienta el decrecimiento all donde resulte necesario y el crecimiento slo donde sea posible y deseable. Adems de la internalizacin de los costes ecolgicos, esto pasa por la relocalizacin de la economa, la instauracin de un nuevo sistema de distribucin de la riqueza a travs de una Renta bsica de ciudadana y una disminucin radical del consumo. Este ltimo objetivo no se alcanzar sin la entrada en vigor de una verdadera fiscalidad verde capaz de tasar las actividades productivas dainas para el medioambiente o sin una regulacin decidida de la publicidad, pilar del hiperconsumo.

Frente a la crisis energtica, hoy ya no vale cerrar los ojos o mirar para otro lado. Es urgente salir del dogma del crecimiento hacia otra concepcin de las finalidades y las riquezas humanas: el clima ya ha cambiado, ahora nos toca cambiar a nosotros.

Jos Luis Pea, Tcnico en accin humanitaria y Florent Marcellesi, portavoz de Berdeak/Los Verdes



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