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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2007

Bernard-Henri Lvy y la izquierda zombi

Diana Johnstone
Red Voltaire



El ltimo libro de Bernard-Henri Lvy ha sido el ms comentado en los medios de comunicacin desde comienzos de ao. Diane Johnstone, que ve en este ensayista a un propagandista encargado de reciclar los tpicos desgastados de la Guerra Fra, no se sorprende de ello en esta poca de sarkozismo triunfante. Prefiere desmontar los mecanismos de esta retrica y subrayar su carcter mgico y antipoltico. En definitiva, se divierte en constatar que la hegemona de este discurso no suple su vacuidad y no logra hacerlo operativo.

El ensayo poltico ms comentado por los medios de comunicacin desde comienzos de ao, Ce grand cadavre la renverse (Ese gran cadver de espaldas), de Bernard-Henri Lvy (Grasset, Paris, 2007), se presenta al pblico como una reflexin consagrada a la izquierda francesa. Pero curiosamente, se trata en el fondo de algo muy distinto.

Bernard-Henri Lvy es con mucho el ms conocido de la pequea camarilla de propagandistas que hace unos treinta aos, con la etiqueta de nuevos filsofos, emprendieron una campaa para invertir el sentimiento antiimperialista que se haba hecho dominante en el mundo entero, sobre todo en reaccin contra la guerra llevada a cabo por Estados Unidos en Vietnam. La guerra haba terminado, y la izquierda francesa estaba debilitada por su dispersin sectaria y el hundimiento de sus esperanzas revolucionarias poco realistas. Los Jemeres Rojos, que haban tomado el poder en Camboya, tras los bombardeos y el destronamiento de Sihanouk fomentado por los Estados Unidos, cometieron el bao de sangre que los estadounidenses haban predicho sin razn para Vietnam. Por su descubrimiento tardo, aunque teatral y fuertemente mediatizado, del gulag sovitico ms de veinte aos despus de la muerte de Stalin, y calificando las aberraciones asesinas de los Jemeres Rojos de golpe fatal... contra la idea misma de revolucin (p. 124), los nuevos filsofos trataron de estigmatizar toda aspiracin a un cambio social radical como inevitablemente totalitaria. Contra la omnipresente amenaza totalitaria, se rehabilit a Estados Unidos como indispensable salvador de la democracia y defensor de los derechos humanos.

Es difcil medir el verdadero impacto de aquella campaa, que form parte de una ofensiva general de rehabilitacin del imperialismo americano bajo el estandarte de los derechos humanos. Es cierto que estos publicistas no fueron jams tomados en serio por los universitarios y los profesores de filosofa, pero ganaron una celebridad inmediata gracias al celo que pusieron los medios de comunicacin (empezando por le Nouvel Observateur) en difundir su nueva versin filosfica de la propaganda de la Guerra Fra.

No obstante, treinta aos ms tarde, su misin parece cumplida. Aunque no sea filsofo, Nicols Sarkozy encarna la nueva Europa soada por Rumsfeld al principio de la conquista de Irak, una Europa dispuesta a seguir ciegamente a los Estados Unidos en sus guerras de civilizacin.

Andr Glucksmann, el ms histrico del clan, se dio prisa en unirse a Sarkozy como filsofo de corte. Bernard Kouchner, el ms mundano de los guerreros humanitarios, esper a la eleccin de Sarkozy para unirse a l como ministro de Asuntos Exteriores.

Ms astuto que los dems, BHL rechaz perderse entre la multitud victoriosa. Durante la campaa se atribuy el papel de consejero ideolgico de Sgolne Royal. Tras su derrota, prefiri rezagarse en el campo de batalla poltica para hacerse con el estandarte cado de la izquierda. O bien, como sugiere el ttulo de su ltima obra, para recuperar su cadver. Este libro pretende dar lecciones a la izquierda con el fin de reanimarla. BHL querra infundir sus palabras y sus pensamientos al cadver, transformndolo en una especie de zombi para asustar a Sgolne, y alejarla de Jean-Pierre Chvnement, Noam Chomsky, Michael Moore, Rony Brauman, Alain Badiou, Rgis Debray, Harold Pinter y todos los dems adeptos de malas ideas que llevaran la izquierda, segn BHL, hacia un nuevo totalitarismo.

Y cul es este nuevo totalitarismo? El antiamericanismo, pues claro! Y el antiamericanismo, qu es exactamente? Segn BHL (pgina 265), el antiamericanismo es una metfora del antisemitismo. Aj.

Y claro, el antisemitismo es la acusacin que har desaparecer al adversario en una nube de humo, como hace la malvada hechicera en El Mago de Oz. Pero funciona siempre la magia? BHL tiene miedo de estar perdiendo su poder.

El mundo segn BHL

Aunque la etiqueta de filsofo sea exagerada, el escritor BHL tiene, como todo el mundo, su filosofa personal. De entrada, segn l, las ideas son las que gobiernan el mundo, para bien y para mal (p. 402). Sobre todo para mal, aparentemente. Las ideas pueden salir casi de la nada, lo que exige una vigilancia constante. Lo que l llama su fidelidad a la izquierda no tiene nada que ver con las relaciones socioeconmicas, y an menos con la oposicin a la guerra. Se trata ms bien de la denuncia de ciertos crmenes: la condena de Dreyfus, Vichy, diversos genocidios reales o supuestos. Se basa, como explica con detalle, en su propia galera personal de imgenes, acontecimientos y reflejos. Nunca en algn tipo de anlisis. Avanza como una especie de Isaas que clama en el desierto y no necesita tiles modernos de investigacin o de anlisis.

En este mundo de ideas, los hechos son secundarios, cuando no superfluos. BHL juega con ellos como juega con estas ideas maleables. Hay que adaptar los hechos a las ideas, no las ideas a los hechos. El concepto de Imperio puede aplicarse a China hoy en da o en el pasado a la URSS, a los turcos, a los rabes, a los aztecas , a los persas o a los incas. Pero es inoperante cuando se trata de una Amrica cuya lnea principal ha sido siempre el aislacionismo y que, contrariamente a las grandes naciones de la vieja Europa, nunca ha colonizado a nadie (pgina 281).

Esta afirmacin pasmosa sita a BHL claramente por encima y al margen de la realidad. En su libro, no se trata tampoco de la poltica tal como se suele entender. Se trata ms bien de enunciar, como dice claramente, al menos con toda la claridad de la que es capaz, una especie de religin sin Dios.

Puede parecer extrao viniendo de una celebridad de la jet set que se da la gran vida pero, para BHL, el modelo a emular no es otro que el profeta del Antiguo Testamento, fustigador de las malas ideas que llevarn al pueblo a su destruccin. Esto se hace explcito hacia el final de su ltimo libro (como tambin en uno de los primeros, El testamento de Dios). De hecho, si se empieza por el final del libro en vez de por el principio, se puede ver que el verdadero tema no es el partido socialista ni la izquierda, sino una exhortacin proftica a una especie de guerra de religin.

Al hablar de una evaluacin genealgica de las ideas de democracia y de derechos humanos, BHL expresa esta nostalgia por una poca bblica. De estas ideas, escribe (pgina 398): Se las puede considerar demasiado griegas... Se las puede juzgar demasiado romanas... Se puede lamentar que el universalismo tal como lo entendemos haya pasado con armas y bagajes al lado ni judo ni griego paulino y que haya olvidado por el camino el gusto por las singularidades que se podan encontrar todava entre los judos y los griegos. Se puede entonces, como Levinas, querer que se oigan de nuevo esas voces judas, ese aliento proftico, que acall el greco-romano-paulinismo.

Se refiere al filsofo lituano-franco-israel Emmanuel Levinas, cuyas contorsiones metafsicas sobre la culpabilidad y la inocencia llevaron a B-H Lvy y a Alain Finkielkraut a ver en l a su propio profeta contemporneo. En 2000, con Benny Lvy, que haba abandonado la direccin de la Gauche Proletarienne para volver al seno del judasmo tradicional, fundaron el Institut des tudes Lvinassiennes en Jerusaln y en Pars, consagrado (segn palabras textuales de Benny Lvy) al combate contra la visin poltica del mundo. Su referencia inagotable es el Talmud.

El estilo proftico sobrevuela los hechos para proferir lamentaciones, premoniciones y exhortaciones. Proyecta un ambiente de urgencia moral demasiado apremiante como para perder el tiempo en anlisis claros y razonados, fundados en el respeto escrupuloso de los hechos y la honradez en la presentacin de los juicios opuestos al suyo.

Para el escritor, esquivar el anlisis no es slo un artificio retrico, sino algo consustancial a su visin del mundo. Es una expresin de rechazo, por parte de ciertos sectores del pensamiento contemporneo, de todo intento de explicar los acontecimientos histricos a partir de causas materiales o polticas. Este rechazo es central en la actitud religiosa hacia el Holocausto, o la Shoah (es decir, el genocidio de los judos entendido en trminos religiosos). Para los defensores de esta religin contempornea es inaceptable buscar explicaciones materiales a acontecimientos que deben seguir siendo incomprensibles por su enormidad. El menor intento de explicar la ascensin de Hitler por hechos como una reaccin contra la humillacin de la derrota de 1918, la prdida de territorios nacionales y la inflacin galopante seguida del paro masivo, es rechazada como un intento de justificarla. Toda explicacin distinta del odio eterno a los judos se arriesga incluso a ser tachada de antisemita.

Esta negativa a analizar los factores materiales subyacentes a los fenmenos ideolgicos se extiende a otros acontecimientos. Cuanto intenta explicar la prdida de velocidad del espritu europeo, BHL no hace ninguna mencin al hecho, sin embargo cada vez ms evidente, de que la Unin Europea se haya convertido en el instrumento para imponer una poltica econmica, especialmente la privatizacin forzosa de los servicios pblicos, que el pueblo no ha elegido ni puede cambiar. No, si Europa ha empezado mal, es a causa del enorme agujero que es, en toda Europa, el vaco dejado por seis millones de judos asesinados. Ve la crisis de Europa en el grito de dolor de una Europa muerta al nacer, o nacida con una parte de s misma muerta, y que por ello ya slo sabe vivir de la vida de los espectros (p. 232).

Esta visin antipoltica de los acontecimientos es comparable a la que se tena de los brujos antes del desarrollo de la medicina moderna. La mayor preocupacin de estos lvinassiens es claramente el antisemitismo, tal como la peste negra era la gran preocupacin de los europeos en el siglo XIV. Estn incluso obsesionados por la posibilidad de su resurgimiento. Pero su enfoque religioso incluso si se declaran ateos (p. 405), les impide analizar las causas de un modo que ayude a evitar una nueva erupcin de esta enfermedad.

Guerra de religin

En su captulo dedicado al futuro progresista del antisemitismo (el neoantisemitismo ser progresista o no ser), BHL lo trata como una especie de demonio que merodea a travs de la historia con varios disfraces. Es ese largo grito de odio que, desde hace siglos y siglos, persigue al Pueblo de la Palabra. No hay que preguntar: por qu?. Slo hay que preguntar: cmo?.

A esta pregunta, BHL le da una respuesta. El antisemitismo har su prxima aparicin inevitable por la va de la izquierda. Sobre este tema, por el que siente un gran inters, llega a hacer algunas observaciones acertadas. Reconoce implcitamente una realidad que muchos otros rechazan, es decir, que en Europa, hoy en da, la autntica religin, aqulla cuyo sentido de lo sagrado an funciona, es la Shoah, el Holocausto. O, como afirma, la religin de la poca est cada vez ms claramente fundada sobre tres slidos pilares que son el culto a la vctima, el gusto por la memoria y la reprobacin de los malvados (el antifascismo triunfante, el amor por la vctima y el deber de la memoria). Dicho esto, se inquieta al ver que una cierta competicin entre vctimas alienta el resentimiento hacia los judos, a los que se acusa de haberse apropiado del capital victimario. Shoah business....

Qu hay del genocidio de los indios americanos? me pregunt un da el jefe indio antisemita Russell Means. Nada; los judos americanos lo han tomado todo; se han apropiado hasta de la idea de genocidio. Sobre esto, BHL hace incluso una inslita mencin de los palestinos, cuyo peor enemigo sera el estrpito que se arma en torno al sufrimiento del pueblo judo, que cubre/acalla su propia voz (p. 318).

La respuesta de BHL no es otra que insistir de nuevo en que la Shoah es realmente nica en la Historia, aadiendo que los musulmanes estuvieron del lado de Hitler y no pueden entonces ser considerados como vctimas inocentes del sionismo. Y que tales quejas no son ms que manifestaciones de la nueva oleada de antisemitismo. Todo ello se sigue de la premisa segn la cual no puede haber otra explicacin del antisemitismo que la propia naturaleza eterna del antisemitismo. Ni puede, sobre todo, haber ninguna causa por la que ciertos judos, en este caso el Estado de Israel, puedan tener parte de responsabilidad.

En vez de analizar, BHL profetiza. Prev la prxima oleada de antisemitismo en la unin del negacionismo, el antisionismo y la competicin entre las vctimas. Qu hacer ante este peligro? De nuevo una exhortacin y un nuevo enemigo fascista a combatir: el islamofascismo o, como prefiere llamarlo, el fascislamismo.

Programacin de la Izquierda Zombi

BHL se dirige a la izquierda zombi, a la que pretende inspirar con sus profecas.

Exhortacin nmero uno: dejad de hablar de Israel y de Palestina! Hay que limitar la referencia obsesiva a Israel. Hablad ms bien de Darfur, de Chechenia...

Segunda exhortacin: reemplazad el concepto de tolerancia por la laicidad. Es decir, ninguna tolerancia con el fascislamismo, que llega a divisar incluso en las posiciones relativamente moderadas de un Tariq Ramadn, por ejemplo, por no hablar de las mujeres con velo y de los musulmanes que se enfadan con las caricaturas del Profeta representado como un terrorista.

Tercera exhortacin: reconocer en el islamismo una forma de fascismo.

Este zombi programado es finalmente todo lo que BHL ofrece a la izquierda o a los judos.

Con qu resultado posible?

El hecho de que las reseas pasen de puntillas sobre el judeocentrismo flagrante del libro sugiere que cierta forma de intimidacin funciona eficazmente. Pero cabe preguntarse si el hecho de no atreverse a cuestionar ninguna afirmacin hecha en nombre de los judos (sin pedir su opinin!) es verdaderamente bueno para los judos. El propio BHL, al hablar de la competicin de las vctimas, expresa algunas dudas. Pero persiste.

Es evidente que sera mejor para la izquierda, para los judos, para todo el mundo, superar estas inhibiciones religiosas y mirar de frente la realidad del mundo, incluyendo Israel, Irak invisible en este libro-, Palestina, Irn y, s, los Estados Unidos y su desatado complejo militar-industrial que encuentra pretextos para la utilizacin de su podero militar en la histeria neoconservadora en torno al islamofascismo. El modo proftico por el que BHL muestra tanta aficin no es ms que una irracionalidad emotiva, tal como el antisemitismo, diversos delirios religiosos e incluso el fascismo. Se trata de una postura ideolgica, sin ninguna relacin con un concepto sensato de poltica progresista.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article152881.html

Artculo original publicado el 12 de noviembre de 2007

Traducido para Tlaxcala por Nuria lvarez Ag

Nuria lvarez Ag es miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

URL de este artculo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=4202&lg=es




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