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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2007

Bolivia: fin del gobierno popular de Evo?

Heinz Dieterich
Rebelin


1. La lucha por el poder del Estado

El dos de septiembre, el Vicepresidente boliviano, lvaro Garca Linera, caracteriz la lucha por el poder del Estado entre las fuerzas oligrquicas (gamonales) y las fuerzas emergentes indgena-populares, como un "empate catastrfico", desde los aos noventa. Y asever, que el gobierno ganara el conflicto mediante una "redistribucin pactada del poder con ncleo articulador indgena popular de los movimientos sociales".

Sin embargo, los ltimos acontecimientos en Sucre y las provincias sediciosas parecen indicar que se trata de un grave error de interpretacin de la realidad y que el gobierno no tiene las fuerzas ni la iniciativa ya, para derrotar a la oligarqua. La fase popular ha terminado y no se puede excluir que Evo pierda el gobierno enteramente en el corto plazo.

2. La estrategia gubernamental para vencer a los gamonales

lvaro plantea una estrategia econmica desarrollista, el capitalismo andino, para darle una "base material" a la redistribucin pactada del poder, y formula la condicin fundamental de su xito: "En lo poltico va a depender mucho de cmo el ncleo articulador indgena popular logra consolidar su base de expansin en el mbito de las clases medias y parte de las clases altas que hoy son objeto de disputa por los sectores conservadores fascistas Este proceso de transicin y resolucin del 'empate catastrfico' todava va a tardar al menos algunos aos, no es algo inmediato."

El Vicepresidente confa en el triunfo, porque la derecha solo tiene una resistencia regional y de proyectos locales, y mientras no desarrolle un proyecto de pas con un "horizonte antagnico" al del gobierno y con "la misma capacidad de influencia", no colapsar el gobierno de Evo. Cuando surgieran dos proyectos de pas, con dos horizontes antagnicos y con la misma capacidad de influencia pongamos las barbas en remojo, porque la cosa se complicara. Mientras tanto no.

3. Un modelo que contradice la realidad

Las premisas de xito del modelo de lvaro son tres: a) que la oligarqua no tiene un proyecto nacional antagnico con la "misma capacidad de influencia" que el del gobierno; b) el triunfo depende de las alianzas de clase que logre el "ncleo articulador indgena popular"; c) que el gobierno tenga varios aos para realizar su proyecto nacional. Es obvio que la primera premisa es falsa, porque las oligarquas y Washington tienen, por supuesto, un proyecto para cada pas latinoamericano y la tercera es ilusoria, como muestran los muertos y las llamas de Sucre.

Sin embargo, la manera ms fcil de juzgar la validez de esas premisas es contrastarlas con el desarrollo emprico de la correlacin de fuerzas entre la oligarqua y el bloque emergente, desde el inicio del gobierno de Evo en enero del 2006. Mencionamos algunos de estos parmetros.

1. Segn el mismo lvaro la derecha fascistoide ha logrado robar el liderazgo a la derecha conservadoraque aceptaba el mbito democrtico; es decir, el totalitarismo controla ahora al bloque oligrquico.

2. La oligarqua ha logrado bloquear a la Asamblea Constituyente (AC) que solo pudo ratificar la Constitucin bajo proteccin armada en un Liceo militar de Sucre, asediado por la derecha que consigui lo que buscaba: represin, muertos y heridos. De 255 asamblestas solo 136 (53%) del oficialismo votaban a favor de la nueva Constitucin. Bajo esas circunstancias la Carta Magna no tiene ninguna viabilidad real. Es letra muerta.

3. La oligarqua ha logrado desplazar el legtimo centro de decisin nacional desde el gobierno constitucional hacia el seno del Alto Mando Militar, lo que constituye una de facto militarizacin del pas.

4. En un ao y diez meses, el bloque gamonal se ha expandido como un cncer desde la periferia tropical del pas hacia los centros del poder gubernamental, La Paz, Oruro y Potos.

5. El gobierno perdi la iniciativa estratgica hace 16 meses, y no ha logrado recuperarla.

6. El separatismo de Santa Cruz no es local o regional, como dice lvaro, sino se trata de un proyecto mundial, generado, financiado y organizado internacionalmente por Washington, con los peones oligrquicos del Zulia (Venezuela) y Guayaquil (Ecuador) y operado a nivel mundial por Jos Maria Aznar y su camarilla de expresidentes, entre ellos Ricardo Lagos (Chile), Fernando H. Cardoso (Brasil), y Alejandro Toledo (Per). De hecho es parte integral de la campaa mundial imperialista contra la nueva revolucin nacional y desarrollista y el Socialismo del Siglo XXI, en Amrica Latina.

4. El jaque mate de la oligarqua

Ante la asombrosa incapacidad del gobierno de parar a la oligarqua en su guerra de movimientos, sta ha decidido dar el jaque mate al gobierno popular en el mes de diciembre, con cuatro ofensivas coordinadas: a) crear ingobernabilidad y un levantamiento civil en Sucre; b) fomentar paros de transporte, desabastecimiento de energa y alimentos, y huelgas; c) formar un Consejo Nacional Democrtico, encabezado por el gobernador fascista de Santa Cruz, Rubn Costas, que tiene por objetivo la "defensa de la soberana, la unidad, la estabilidad econmica y la democracia" en el pas; d) la asuncin del "derecho democrtico de autogobierno" de las provincias de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Cochabamba.

El mes de diciembre 2007 en Bolivia asume crecientemente el perfil de los meses de agosto-septiembre de 1973, en Chile. De hecho, ya coexisten dos gobiernos y dos Estados en Bolivia, uno popular y uno gamonal. Esa dualidad solo puede ser temporal.

5. La solucin histrica

La solucin histrica de tal dualidad de poderes, analizada ejemplarmente por Lenin para la Revolucin sovitica, es la neutralizacin fsica del enemigo, mediante una fuerza civil o militar. La detencin del Rey Luis XVI por las mujeres de mercado, en las Tuilleries, en 1792, en la Revolucin Francesa y el ataque del ejrcito rojo al Palacio de Invierno en 1917, en San Petersburgo, son sendos ejemplos de esta solucin, que generalmente fue seguida por una dictadura revolucionaria.

Sin embargo, el gobierno boliviano no tiene a su disposicin una fuerza civil o militar capaz de resolver por la fuerza el conflicto de la dualidad de poderes. La Fuerza Armada no va a matar por el gobierno y la idea del envo de civiles del altiplano a las provincias sediciosas, o del campo a las ciudades, sera descabellada.

6. Las causas de la derrota

Entre las causas subjetivas de la derrota popular en Bolivia destacan las siguientes: la falta de experiencia del equipo gubernamental de Evo; la ausencia de un pensamiento estratgico realista, tipo Cromwell o Lenin, en su gabinete; parece increble, pero la vicepresidencia de lvaro invit dos semanas pagadas a uno de los principales confusionistas del imperialismo, Tony Negri, para que predicara en comunidades y universidades de Bolivia de la multitud, de las nuevas subjetividades y de la mierda que es el Estado Nacional, en palabras de Negri, en un discurso que encaja perfectamente bien con las mentiras de autonoma y descentralizacin departamental de los separatistas de Bush y Aznar; la subestimacin del enemigo tal como se manifiesta en el planteamiento de lvaro, as como el error estratgico ms grave, la sacralizacin suicida del constitucionalismo, con la Carta Magna y la Asamblea Constituyente.

Formar, en las condiciones concretas de Bolivia una Asamblea Constituyente, significaba iniciar una guerra por un trozo de papel (la Constitucin), en lugar de librar una guerra real por el poder real. Este error permiti a la derecha reagruparse y recuperar la iniciativa estratgica. La reforma constitucional en Venezuela es un error semejante, aunque de dimensiones menores, cuyo efecto se manifestar a mediano plazo. Ojala, que la Asamblea Constituyente del Ecuador aprenda de estas experiencias y ratifique como primera medida en su agenda, la convocatoria a nuevas elecciones, para disolver legalmente a la partidocracia de la oligarqua y quitarle el principal reducto que le queda, el Congreso.

7. Como salvar al gobierno de Evo?

Dado que el gobierno no tiene a su disposicin el recurso de la violencia legtima a gran escala, por ejemplo, la declaracin e imposicin del estado de sitio, como tampoco lo tuvo Salvador Allende en 1973, ni la violencia insurreccional del pueblo, le quedan solo dos opciones: negociar en condiciones desfavorables las demandas de la oposicin, o dejar la quimera de la Carta Magna y de la Asamblea Constituyente en el olvido y convocar a nuevas elecciones generales.

Congresos de humanismo y contra la guerra en La Paz; ilusiones inventadas desde el exterior sobre el Premio Nbel de la Paz y seminarios sobre la nueva subjetividad de las multitudes ---en el pas ms comunitario de Amrica Latina!--- solo pueden profundizar el grave peligro en que se encuentra el gobierno popular.

Es urgente, para todas las fuerzas progresistas, salvarlo, porque Bolivia es, hoy da, el eslabn ms dbil en la cadena de los pases bolivarianos. Las consecuencias de su derrota para los gobiernos en Venezuela, Ecuador y Nicaragua, seran estremecedoras.



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