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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2007

La contrarrevolucin levanta la cabeza. Heinz Dieterich y el general Baduel

Allan Woods
InSurGente

En Venezuela las fuerzas de la contrarrevolucin estn ocupadas en una ofensiva general contra Chvez y la revolucin. Los estudiantes de derechas organizaron provocaciones armadas en los campus y en las calles; los medios de comunicacin burgueses, nacional e internacionalmente, han montado una campaa histrica contra la "tirana" y la "dictadura". El imperialismo norteamericano, con la ayuda de Juan Carls y la burguesa espaola, intentan aislar a Venezuela y crear un bloque antirrevolucionario en Amrica Latina, con base en Brasil, Colombia, Chile y Argentina.


Como en ocasiones anteriores, el golpe de 2002, el cierre patronal, el referndum revocatorio y las elecciones de 2005 y 2006, los reaccionarios utilizan la consigna de la supuesta "defensa de la democracia", como una manera de movilizar a las fuerzas contrarrevolucionarias, creando un clima de temor e inestabilidad para preparar el terreno para un golpe de la derecha.

En esta batalla quin se opone a la reforma de la Constitucin? Fedecamaras, es decir, los terratenientes, los banqueros y los capitalistas; la Conferencia Episcopal, que representa a la jerarqua reaccionaria de la Iglesia; los medios de comunicacin de derechas y el imperialismo. Al otro lado de las barricadas estn los trabajadores y los campesinos, los pobres y los desposedos, la juventud revolucionaria y la intelectualidad progresista, en otras palabras, todas las fuerzas vivas de la sociedad venezolana.

Por qu la clase dominante odia la reforma constitucional? Dicen que es porque Chvez desea introducir una dictadura, ser elegido presidente de por vida y otras cosas por el estilo. Pero la propuesta de reforma de constitucin no otorga estos poderes ni nada parecido. Simplemente elimina la restriccin que tiene el presidente que no puede ser elegido en ms de dos ocasiones. En Europa no existe esta limitacin. Sarkozy y Merkel pueden presentarse las veces que deseen, igual que Gordon Brown. En cualquier caso, la constitucin reformada slo permite a Chvez presentarse a las elecciones. Ser la poblacin la que decida elegirle o no.

Este debera ser el procedimiento normal para elegir al jefe de estado en una democracia. En Gran Bretaa, que se supone es una democracia, tenemos un jefe de estado hereditario que nunca fue elegido ni lo ser. Lo mismo ocurre en Espaa donde Juan Carlos, que se permite el lujo de mandar "callar" al presidente elegido de Venezuela, nunca fue elegido por nadie sino que fue nombrado por el dictador fascista Francisco Franco. Quin eligi al Episcopado venezolano? Quin elige a los editores de los peridicos de derechas? Quin eligi a los representantes empresariales? No fue el pueblo de Venezuela que vot masivamente a Hugo Chvez hace menos de un ao, y que sin duda lo har de nuevo en el referndum dentro de unas pocas semanas.

La reforma de la constitucin, por lo tanto, no es una receta para una dictadura, pero s contiene mucho puntos favorables a los intereses de las masas. Contiene la jornada laboral de 36 horas semanales, una de las razones para que a Fedecamaras no le guste esta reforma. Tampoco les gusta a los empresarios clusulas que facilitaran la nacionalizacin de sus bancos, latifundios y fbricas. No les gusta la idea de la formacin de milicias bolivarianas o consejos obreros en las fbricas. No les gusta el compromiso con la construccin de una economa socialista en Venezuela. Por eso luchan contra la reforma, por eso piden el "no" en diciembre. Por esa razn la clase obrera debe luchar con una determinacin an mayor por el "s" en el referndum.

Una Constitucin, incluso la ms democrtica, es slo un pedazo de papel. No significa nada a menos que la lleves a la prctica. Y esto depende de la correlacin de fuerzas de clase, de la disposicin de las masas a luchar. El resultado final de la revolucin no se decidir en los bufetes de abogados o en reuniones parlamentarias, sino en las calles, en las fbricas, en los pueblos y en los barracones del ejrcito.

Sobra decir que la lucha por el socialismo no terminar con el referndum. Pero el referndum es ms que una serie de batallas parciales, el resultado puede influir en las luchas de las masas en un sentido positivo o negativo. Cuando las masas avanzan hacia la transformacin socialista, los contrarrevolucionarios cada vez se desesperan ms y se vuelven ms agresivos. La revolucin debe hacer frente de una manera decidida a esta amenaza. La nica manera de desarmar a los contrarrevolucionarios es dando pasos firmes en direccin a completar la revolucin. El primer paso es conseguir un masivo "s" en el referndum, este resultado asestara un duro golpe a la contrarrevolucin y abrira el camino para ms medidas contra la oligarqua.

Hay algunos en la izquierda que se niegan a ver esto como una lucha entre las clases y que defienden la abstencin o incluso el "no" en el referndum. Es una postura funesta. Es necesario comprender que la victoria del "no" sera un triunfo de la oposicin contrarrevolucionaria. Desanimara a las masas y animara a la oposicin a intensificar su agitacin y conspiraciones contrarrevolucionarias. Si hay personas que se consideran revolucionarios o incluso "marxistas" que no comprenden este hecho elemental, slo podemos sentir pena por ellos.

Las declaraciones de Baduel


Las declaraciones del general Ral Isaas Baduel el 5 de noviembre fueron una parte clave de esta ofensiva contrarrevolucionaria. Hasta su retiro el pasado mes de julio, Baduel era Ministro de Defensa y aparentemente aliado de Hugo Chvez. Ahora Baduel se ha posicionado en contra del presidente. En una conferencia de prensa, describi los cambios propuestos por el presidente como un "golpe de estado de hecho" y una "imposicin no democrtica que nos hara retroceder de una manera trgica". Este ataque tena claramente la intencin de provocar una escisin en las filas del Movimiento Bolivariano y promover el "no" en el referndum sobre los cambios constitucionales previsto para el 2 de diciembre.

Cmo podemos evitar que la revolucin venezolana siga el mismo camino que Chile? Los marxistas decimos: slo haciendo avanzar la revolucin, golpeando de manera contundente a la burguesa contrarrevolucionaria, expropiando a los banqueros, terratenientes y capitalistas, haciendo que la revolucin sea irreversible. Para conseguirlo ser necesario armar a los trabajadores y a los campesinos para luchar contra las fuerzas contrarrevolucionarias, tanto dentro como fuera del pas.

Eso es lo que nosotros decimos. Pero hay otras voces que dicen cosas bastante diferentes. Una de estas voces ms persistentes es la de Heinz Dieterich, un profesor alemn que vive en Mxico que en los ltimos aos ha estado realizando una campaa estridente a favor de lo que l denomina "socialismo del siglo XXI", una especie de socialismo que difiere muy poco del capitalismo. Heinz Dieterich se ha opuesto sistemticamente a las expropiaciones y al control obrero. Est en contra de tocar la propiedad de los banqueros, los terratenientes y los capitalistas. Y, como es natural, se opone a tocar el estado burgus y el ejrcito.

No es una coincidencia que el general Baduel escribiera el prefacio del libro de Heinz Dieterich: El socialismo del siglo XXI (Hugo Chvez y el socialismo del siglo XXI) y que ayudara en su presentacin en Venezuela. Se puede decir que Heinz Dieterich no es responsable de las ideas y acciones de Baduel. Pero cul fue su reaccin ante las declaraciones del general? Se distanci de Baduel? Rechaz lo que dijo Baduel? En absoluto.

El 8 de noviembre apareci en Rebelin un artculo de Heinz Dieterich titulado: La ruptura Chvez-Baduel: impedir el colapso del proyecto popular. Reproducimos a continuacin todo el texto para que nuestros lectores puedan juzgar por s mismos, para que no se pueda hacer ningn tipo de sugerencia sobre si nosotros malinterpretamos las palabras del compaero Dieterich

El compaero Dieterich habl por s mismo, aqu est el texto completo del artculo:
La ruptura Chvez-Baduel: impedir el colapso del proyecto popular

1. Lo que est en juego

La convocatoria pblica del ex General en Jefe y Ministro de Defensa venezolano, Ral Isaas Baduel, de votar en contra de la reforma constitucional propuesta por el Presidente Hugo Chvez y avalada por la Asamblea Nacional, ha sacudido un orden nacional que pareca estable. Al mismo tiempo, ha abierto una fase de incertidumbre que podra tener graves consecuencias para el proyecto popular venezolano y la integracin bolivariana de Amrica Latina. Entender las causas objetivas, posibles consecuencias y soluciones de este conflicto es, por lo tanto, fundamental para evitar un triunfo de la oligarqua y del imperialismo.

Pese a tener una relacin personal de aprecio de muchos aos con ambos personajes, no har una apologa de ninguno de los dos protagonistas, sino un anlisis racional que pretende contribuir a una solucin progresista de la grave situacin. Una variable clave para entender el conflicto es la personalidad de ambos militares, pero no es el momento de introducir esa variable en el anlisis.

2. Las causas del conflicto

Las acusaciones de que Baduel se ha vendido a la extrema derecha, que su anticomunismo le ha ganado o que es un traidor, no llevan al meollo del problema. Desde que fue Comandante de la 42 Brigada de Infantera de Paracaidistas, ha habido muchos intentos de sobornarlo y varias conspiraciones para asesinarlo y no ha claudicado ante ninguna. Es un hombre que acta por convicciones, no por conveniencias y sa es la razn por la que se enfrent al golpe del 11 de abril, pese a que los golpistas lo trataron de sobornar para que colaborara. Y el hecho de que no particip el 4 de febrero y 27 de noviembre tiene su explicacin, que los lderes involucrados conocen y que algn da ser pblica.

La afirmacin de que se autoexcluy del proyecto bolivariano del Presidente, con su posicionamiento del 5 de noviembre, contra la reforma, es la clave para entender la actual situacin. Baduel no pudo autoexcluirse del proyecto gubernamental, porque ya estaba excluido. Estaba marginado, y la responsabilidad principal de esta marginacin es del gobierno.

3. El modelo de Lucius Quinctius Cincinnatus

Al salir del Ministerio de Defensa en julio del 2007, el General declar que se iba a retirar un tiempo de la vida pblica para trabajar en su finca y reflexionar sobre su futuro como hombre pblico, tal como haba hecho el cnsul Lucius Quinctius Cincinnatus hace 2.500 aos en Roma. El lunes, 5 de noviembre, esa fase de meditacin termin con la dramtica irrupcin pblica en el debate de la reforma constitucional.

Hay, sin embargo, dos diferencias fundamentales con el modelo histrico: a) el General no fue convocado por las fuerzas del Estado para "salvar a Roma", sino motu proprio, por su propia iniciativa y, b) escogi el momento y el terreno que garantizara el mximo efecto del golpe de sorpresa que iniciara su carrera poltica del futuro. Parte del efecto consisti en que unos 18 das antes todava haba apoyado pblicamente la reforma constitucional.

Estn en lo cierto, sin embargo, los observadores que constatan que haba seales inconfundibles pblicas de preocupacin en Baduel frente a la evolucin del proyecto bolivariano que l vea: tales como el escaso vigor en el combate a la corrupcin, el desarrollo inflacionario de la economa, la discrecionalidad en el uso de los ingresos de PdVSA y la falta de definicin de la institucionalidad del Socialismo del Siglo XXI.

4. La ofensiva del General procura ocupar el centro poltico del pas

El terreno del golpe poltico escogido por el General fue la reforma constitucional y el momento, el inicio de la campaa oficial por el S, y de las protestas violentas de la derecha. Ral Baduel es un extraordinario militar con visin estratgica lo que explica el contenido y el momento de la declaracin pblica. Contrariamente a lo que dice la propaganda oficial y el sectarismo, no es un hombre de la extrema derecha que, por definicin, es extra-constitucional, sino un hombre de leyes. Su pronunciamiento a favor de la Constitucin de 1999, contra la aglomeracin excesiva del poder ejecutivo, es el discurso para ocupar el centro poltico del pas.

Careciendo de una organizacin nacional y de fondos adecuados para iniciar una campaa poltica nacional, el general convirti la creciente controversia sobre los contenidos y procedimientos de la reforma constitucional en lo, que en trminos militares, es la reserva estratgica de un beligerante: una fuerza preorganizada en stand by, para fines ofensivos o defensivos eventuales. En la dramtica situacin del lunes, despus de las manifestaciones en pro y contra de la reforma, una declaracin del tipo que hizo, le dara de inmediato un foro mundial meditico y, dentro de Venezuela, un liderazgo en el centro poltico, que el pas ahora no tiene.

5. La ruptura con el Presidente y la batalla decisiva

La declaracin del General significa, como es obvio, la ruptura abierta con el Presidente y el proyecto bolivariano, que el mandatario est configurando desde 2003 a la fecha. El momento escogido puede parecer brutal, porque inicia una "guerra" sin cuartel al estilo de Bolvar. El retiro inmediato de las escoltas del General y de su familia, por parte del Ministerio de Defensa, al terminar la conferencia de prensa, es uno de los ejemplos de esta situacin. Pero es obvio que Baduel consideraba todas las naves quemadas y que, al pasar a la ofensiva, juzg que el golpe tena que ser contundente.

La intervencin del General equivale a una batalla decisiva, porque si el Presidente no gana el referendo o si no lo gana al menos con el 60 por ciento de los votos, estara obligado a convocar nuevas elecciones. Es decir, la convocatoria al "no" es mucho ms que una simple cuestin electoral o un debate sobre prerrogativas constitucionales del Estado y del pueblo: es, por ahora, la batalla decisiva sobre el proyecto de pas configurado por el Presidente en los ltimos cuatro aos, desde el "socialismo a la venezolana" hasta los cambios fundamentales que se pretenden introducir en la Constitucin de 1999.

6. Venezuela entra en una fase de incertidumbre

Es indudable que la intervencin del General ha causado dos efectos importantes: a) ha reforzado a todas las fuerzas del "No", desde los radicales hasta los moderados; esta es una responsabilidad histrica de enormes dimensiones que sin duda pesar sobre la conciencia del General hasta el fin de su vida; b) ha anulado la abstencin como opcin.

Sin embargo, es difcil prever con precisin las consecuencias. Ral Baduel ha perdido, sin duda, el gran apoyo que tena dentro del "Chavismo" duro. Habr que ver, si el apoyo que gana en el Centro y con los bolivarianos decepcionados, puede compensar esa prdida de capital poltico. De parte del Presidente habr que ver si logra movilizar contingentes de electores en su favor, que antes estaban indecisos o inertes.

Dentro de este clculo es necesario recordar que una caracterstica poltica de Venezuela es que, desde el ao de 1999, el gobierno no ha logrado reducir el bloque opositor, que tiene una base dura de alrededor de 35 a 40 por ciento de la poblacin; lo que es una plataforma bastante alta para un salto hacia el gobierno, en cualquier crisis.

7. La salida: alianza estratgica entre Chvez y Baduel

Con el peligro de una derrota, absoluta o relativa del "s", se abre nuevamente una fase tendencialmente catica en Venezuela que en pocos aos podra terminar con el gobierno de Hugo Chvez. Y s Chvez sale del Palacio de Miraflores, la integracin de Amrica del Sur podra pararse. Esto es lo que est en juego.

Para evitar ese futuro incierto e impedir que la derecha y el imperialismo puedan hacerse con el poder en Venezuela, ser necesario que Chvez y Baduel lleguen a un acuerdo negociado que se base en una alianza estratgica entre el Centro poltico del pas y el Bolivarianismo. Sera conveniente dejar de sacralizar la nueva Constitucin y verla por lo que es: un modus vivendi normativo construido sobre la correlacin de las fuerzas reales en un momento histrico. Si no, se corre el peligro de pagar el precio poltico que est pagando Evo Morales en Bolivia, por la Asamblea Constituyente.

Es evidente, que la nueva Constitucin no es necesaria para avanzar el carcter antiimperialista y popular del proceso bolivariano que encabeza el Presidente en los mbitos nacional e internacional, ni tampoco es necesaria para avanzar hacia el Socialismo del Siglo XXI. Y es igualmente obvio que el modelo actual tiene una serie de debilidades estructurales, que pueden hacer crisis el prximo ao, particularmente en la economa y en la falta de dialctica en los rganos de conduccin del pas.

A la luz de lo que est en juego para el pueblo venezolano y los pueblos latinoamericanos, un pacto estratgico entre ambas fuerzas no slo es necesario para proteger el proceso, sino tambin, para volver al espritu democrtico colectivo original del Samn del Guere. Quien piense que esto es imposible despus de la declaracin de Ral Isaas Baduel est olvidando el conflicto entre el teniente coronel Arias Cardenas, del MBR-200 y el Presidente Hugo Chvez.

En el ao 2002 Arias Crdenas dijo textualmente durante un programa en vivo en el canal RCTV que Chvez era un "asesino", una "persona enferma, paranoica" y "jefe de esa banda de delincuentes" que est en el gobierno. Aos despus fue nombrado por el Presidente como Embajador de la Repblica Bolivariana de Venezuela ante las Naciones Unidas y hoy es el jefe del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el estado ms poderoso del pas, el Zulia.

La poltica es el arte de las alianzas posibles y, a la luz de lo que est en juego, la responsabilidad histrica ineludible de ambos ex compaeros de armas, Hugo Chvez y Ral Isaas Baduel, es resolver la crisis poltica actual ---y econmica futura---, de tal manera que la oligarqua y el imperialismo no puedan adjudicarse otro triunfo estratgico en la Patria Grande".
(Hasta aqu el artculo de H. Dieterich)

Qu significa?


Qu significan estas palabras? En primer lugar, debemos observar que Dieterich no critica la esencia del discurso de Baduel, menos an lo rechaza. Todo lo contrario, asume el papel de testigo de la defensa. En la primera parte del artculo dice que Baduel "ha sacudido un orden nacional que pareca estable". No sabemos de qu pas habla el compaero Dieterich, pero no puede ser Venezuela. El "orden nacional" all no es estable en absoluto ni lo ha sido durante un tiempo.

En Venezuela existe una feroz lucha de clases. Las masas luchan por conseguir un cambio fundamental en la sociedad, es decir, lucha por la revolucin socialista, mientras que un puado de parsitos adinerados, la oligarqua, se aferra a su riqueza, poder y privilegios. Para conseguirlo, la oligarqua est dispuesta a cualquier cosa, movilizar a la muchedumbre en las calles para provocar violencia y caos, realizar un sabotaje econmico, organizar conspiraciones para derrocar a un gobierno elegido democrticamente, intrigar con potencias extranjeras. Si esta situacin es la que el compaero Dieterich llama "estabilidad" nos gustara entonces saber qu es la inestabilidad.

El enloquecido odio hacia Chvez y el deseo de librarse de l a toda costa es, en el fondo, un odio de clase. La burguesa y los imperialistas saben que detrs del lder bolivariano estn las masas venezolanas: los trabajadores, los campesinos, los pobres y los oprimidos, a los que ha despertado la Revolucin Bolivariana y que ahora desafan la propiedad privada y los "sagrados derechos" de direccin. Las masas estn aprendiendo de su experiencia y empujar hacia adelante la revolucin en direccin a la expropiacin de los terratenientes y capitalistas. Ese es el verdadero temor de la clase dominante. Esa es la razn de que chillen por la "tirana" y la "dictadura".

La Constitucin de 1999 limita a los presidentes a dos mandatos de seis aos cada uno, por lo tanto, la presidencia de Chvez terminara en 2012. Esa es el principal objetivo de la oposicin y el ala pro-burguesa del Movimiento Bolivariano: librarse de Chvez tan pronto como sea posible. Calculan que sin l, el movimiento se disipara y fracturara. A lo que realmente ponen objeciones es a las 69 enmiendas que incluyen medidas a favor de las masas y contra la oligarqua. Incluyen la jornada laboral de 36 horas semanales y ms expropiaciones. Esto implica un movimiento mayor en direccin anticapitalista, algo intolerable no slo para la oligarqua venezolana y sus amigos en Washington, sino tambin para aquellos sectores del Movimiento Bolivariano que se oponen a la revolucin socialista.

El principal peligro de la revolucin, como hemos dicho en muchas ocasiones, no es tanto el enemigo externo como el enemigo interno: los agentes de la contrarrevolucin dentro del Movimiento Bolivariano, la quinta columna burguesa, esos "bolivarianos" que llevan una camiseta roja pero que, en secreto, se oponen al socialismo, que temen a las masas y flirtean con la oposicin. Esas personas quieren frenar la revolucin y llegar a un acuerdo con la oposicin contrarrevolucionaria.

La nueva carta permitira a Chvez ser reelegido y reducir la influencia de los gobernadores y alcaldes. La razn es que no se puede confiar en muchos de ellos. Baduel no es un caso aislado. Otros supuestos seguidores de Chvez tambin han roto con l, incluido Ismael Garca del partido Podemos, que se ha pasado a la oposicin.

Este hecho no debera sorprendernos. La polarizacin entre las clases, entre trabajadores y capitalistas, campesinos y terratenientes, pobres y ricos, se refleja en una diferenciacin interna dentro del Movimiento Bolivariano. Un sector de los dirigentes, alarmados por el ascendente movimiento revolucionario y totalmente opuestos al socialismo, giran rpidamente a la derecha, hacia la contrarrevolucin, mientras que las masas y la base bolivariana giran incluso ms rpidamente a la izquierda, en direccin a la revolucin socialista.

Las masas se han puesto alrededor de Chvez, a quien ven como el representante de sus intereses. Una vez ms, Chvez demostr que era capaz de movilizar a sus seguidores en una manifestacin de masas a favor del socialismo y de la nueva constitucin. Una vez ms las calles de Caracas se llenaron de trabajadores y jvenes con camisetas rojas. En el mitin, el presidente describi correctamente a los lderes estudiantiles como "mocosos burgueses ricos" y tambin atac a la jerarqua de la Iglesia Catlica Romana por su papel. Estos sentimientos fueron aplaudidos de forma entusiasta por los manifestantes. Las masas no estn dispuestas a aceptar de manera pasiva la agresin de la contrarrevolucin. Esta es la respuesta a todos aquellos que afirman que la revolucin est acabada, que las masas no lucharn, que la correlacin de fuerzas es desfavorable y que debemos llegar a un compromiso con la oposicin contrarrevolucionaria.

Qu intereses defiende Baduel?


Lenin explic que el Estado, en ltima instancia, se reduce a cuerpos de hombres armados. El ejrcito es la cuestin clave en la revolucin venezolana. Aunque est claro que la aplastante mayora de la base de los soldados apoya la revolucin, la situacin en las filas superiores no es tan clara. Muchos oficiales son leales al presidente, pero no se aplica a todos, como ha demostrado Baduel. Se supona que un chavista leal, pero Pinochet tambin supuestamente era un demcrata y seguidor leal de Allende, hasta el 11 de septiembre de 1973.

Qu efecto podra tener Baduel dentro de las fuerzas armadas? Es imposible de decir. Pero se sabe que existe una intensa discusin interna en el ejrcito. El ejrcito, cualquier ejrcito, es slo el reflejo de la sociedad en general. Cuntos Baduel hay en los escalafones superiores a la espera de que llegue su momento para actuar? La nica manera de tratar este problema y desarmar a los elementos contrarrevolucionarios antes de que sean capaces de volver sus armas contra la revolucin es que la revolucin penetre en las fuerzas armadas.

En su discurso, Baduel eligi cuidadosamente las palabras. Utiliz la palabra "golpe", como una provocacin deliberada. Es la oposicin, no el presidente, los que intentan preparar el terreno para un golpe. Pero, como sola decir Churchill, la mejor defensa es un ataque. Cilia Flores, presidente de la Asamblea Nacional, dijo lo siguiente de Baduel: "Es un traidor y aqu el pueblo reniega de los traidores". Est muy bien dicho. Es una cuestin muy seria. La intencin es provocar el mximo de caos y preparar el camino para un golpe militar. Jos Vicente Rangel, el anterior vicepresidente, avis el fin de semana de que l tena informacin de inteligencia sobre que algunos en la oposicin poltica estaban preparando el terreno para un golpe. No lo dudamos.

El inters de la contrarrevolucin es causar el mximo caos e inestabilidad. Qu intereses defiende Baduel cuando ataca a Chvez? Dieterich contina:

"Al mismo tiempo, ha abierto una fase de incertidumbre que podra tener graves consecuencias para el proyecto popular venezolano y la integracin bolivariana de Amrica Latina".

Claro que podra! Precisamente esa es la intencin de Baduel. Abiertamente juega la carta de la contrarrevolucin. Espera jugar el papel de Bonaparte y el de sepulturero de la revolucin. Habra que estar ciego para no comprenderlo. Pero como dice el refrn, no hay ms ciego que el que no quiere ver.

Cmo plantea Dieterich la cuestin


Heinz Dieterich nos dice que "entender las causas objetivas, posibles consecuencias y soluciones de este conflicto es, por lo tanto, fundamental para evitar un triunfo de la oligarqua y del imperialismo". Cules son las "causas objetivas"? Dieterich, de manera modesta, nos informa de que l tiene "una relacin personal de aprecio de muchos aos con ambos personajes". A Heinz siempre le gusta decir que est cerca de tal o que se ha reunido con cual. Su intencin es dotarse de una autoridad especial y perspicacia en los asuntos de estado. Cree tener el derecho no slo a decirnos lo "que realmente significa Chvez", sino tambin decirle al propio Chvez lo que realmente l quiere decir.

Desgraciadamente, ahora se encuentra en dificultades porque Baduel y Chvez ahora estn enfrentados totalmente. Cmo sale Heinz de esta pequea dificultad? A pesar de su amistad con ambos hombres, "har una apologa de ninguno de los dos protagonistas, sino un anlisis racional que pretende contribuir a una solucin progresista de la grave situacin".

El Sybil [orculo N.d.T] en la antigua Grecia haca declaraciones misteriosas que nadie poda comprender. Los sacerdotes despus interpretaban estas declaraciones para el pblico ignorante. Necesitaramos los servicios de tal sacerdote para responder a una pregunta muy simple: en el conflicto entre Chvez y Baduel dnde se posiciona Heinz Dieterich? Est en el medio. Intenta actuar como un rbitro entre los dos, en este proceso se sita por encima de ambos, ya que el rbitro siempre decide en caso de conflicto y la decisin arbitral es la final.

Una explicacin trivial


Intentando cumplir su papel de Sybil-rbitro, Heinz nos informa:

"Una variable clave para entender el conflicto es la personalidad de ambos militares, pero no es el momento de introducir esa variable en el anlisis".

Esto es clsico de Heinz Dieterich. Significa: "Conozco a estos dos hombres mejor que vosotros. Los conozco mejor que nadie. En realidad, los conozco mejor que ellos mismos. Tambin conozco que esto, en el fondo, slo es un conflicto de personalidades. Pero no os dir cmo o por qu lo s, porque entonces sabrais tanto como yo!"

Slo una mente superficial intenta interpretar los acontecimientos polticos importantes en trminos de personalidades. Se trata de una aproximacin trivial a la historia y la poltica. Est al nivel de las novelas sentimentales y el periodismo de chismorreo. No explica nada en absoluto. Si las personalidades de Chvez y Baduel ahora son diferentes, tambin lo eran hace cinco o diez aos. Por qu el enfrentamiento ocurre ahora y no entonces?

En realidad, el conflicto entre Chvez y Baduel es, en el fondo, una cuestin de clase. Los elementos psicolgicos y personales juegan, en el mejor de los casos, un papel secundario. Estos hombres no actan en el vaco social. Baduel refleja las ideas, los intereses y la psicologa de la burguesa, mientras que Chvez expresa las aspiraciones, los intereses y la psicologa de las masas de pobres y oprimidos. Por eso Baduel, inmediatamente, fue recibido como un hroe y salvador por la burguesa y los medios de comunicacin, a nivel nacional e internacional, mientras que Chvez recibi el apoyo de los trabajadores y los campesinos. Una vez ms, slo un ciego no podra comprender esto.

Ahora llegamos a las causas del conflicto, Heinz nos dice:

"Las acusaciones de que Baduel se ha vendido a la extrema derecha, que su anticomunismo le ha ganado o que es un traidor, no llevan al meollo del problema".

En realidad es una formulacin muy extraa! O Baduel se ha vendido a la derecha y es un traidor, o no lo ha hecho y no lo es. Qu piensa el compaero Dieterich? No sabemos. No lo dice. Todo lo que dice es que estas acusaciones "no llevan al meollo del problema". Qu tipo de afirmacin es esta? Es de la clase de circunloquio de un abogado y una sofistera que se supone explica algo pero que slo intenta desviar la atencin de alguien.

Dieterich defiende a Baduel


Dieterich est muy ansioso por presentar a su amigo de la manera ms favorable. Nos dice: "Es un hombre que acta por convicciones, no por conveniencias". Estas palabras suponen la defensa del general que est atacando la revolucin y apoya a la oposicin contrarrevolucionaria. Incluso si aceptamos lo que dice Dieterich, que Baduel slo acta por conviccin, esa no sera una justificacin. Un contrarrevolucionario que acta por conviccin, no por conveniencia, es ms peligroso que un enemigo que est guiado por consideraciones personales de corto plazo.

Nos recuerda que l "se enfrent al golpe del 11 de abril" [2002] y nos dice que el hecho de que no participara en el intento de golpe de Chvez de 1992 "tiene su explicacin, que los lderes involucrados conocen y que algn da ser pblica". Una vez ms se pone la capa de Sybil e insina que l (Heinz Dieterich) conoce muchos secretos que ignoramos y sobre los que no puede hablar. Es un argumento muy interesante. Es como un hombre al que se le pide que pague el alquiler al final de mes con el siguiente argumento: conozco una frmula secreta que te permitir ganar a la lotera, pero no puedo hablar ahora de ello. Esto podra impresionar a muchas personas, pero no convencer al terrateniente ni le impedir que eche al inquilino, junto con sus frmulas secretas, a la calle.

Por qu Baduel se opuso a la reforma el 5 de noviembre? Baduel era incapaz de aceptar el proyecto del gobierno porque l ya estaba excluido, Dieterich nos dice: "Estaba marginado, y la responsabilidad principal de esta marginacin es del gobierno". Aqu lo tenemos! El fallo de la situacin no es de Baduel, porque el pobre ya estaba "excluido". Entonces qu fall? Por el gobierno y el presidente. Por supuesto! Qu significa esto? En este conflicto que, como ya hemos explicado, es un enfrentamiento de clase, un choque entre las fuerzas de la revolucin y la contrarrevolucin, Dieterich est al lado de la segunda contra la primera. Ningn tipo de sofistera ni ambigedad podr ocultarlo.

La lnea de argumentacin utilizada por Dieterich es absolutamente tpica: es la sofistera del abogado. Haremos una analoga que lo aclarar. Un hombre es acusado de quemar la casa de su vecino con l dentro. Es llevado a juicio y su abogado defensor es un amigo al que conoce desde hace muchos aos. Su amigo puede decir que no es culpable? No, no puede hacer eso, porque la casa fue quemada a la luz del da y todo el mundo vio lo que hizo. El caso parece perdido, entonces el abogado recurre a un truco para salvar a su amigo. Qu argumento utiliza? No niega la acusacin (porque no puede) pero dice que la acusacin "no va al meollo del problema".

De esta manera comienza a confundir al jurado y desviar la atencin de la acusacin central, despus contina creando una cortina de humo con cuestiones irrelevantes:

1) Conozco al acusado desde hace muchos aos y es un hombre bueno.

2) El acusado slo acta por conviccin. Slo quem la casa por conviccin, en realidad, siempre quema casas por conviccin.

3) La casa era muy fea y mereca ser quemada.

4) Los vecinos le haban dejado de invitar a cenar y esta situacin le hizo sentirse marginado. Por lo tanto, los vecinos son los responsables de sus acciones y merecen ser quemados.

Con esta retrica de abogado se despoja de todo embellecimiento, su deshonestidad es clara para cualquier persona inteligente. El abogado no niega que su cliente es culpable de los cargos, pero le defiende como una persona e intenta presentar sus acciones criminales de la mejor manera posible. Despus procede a justificar el propio crimen y hace que las vctimas del crimen parezcan los agresores y el criminal como la vctima real. Si el abogado es lo suficientemente habilidoso, algunas veces puede tener xito en convencer al jurado para que libere al criminal, que inmediatamente procede a quemar ms casas.

Un contrarrevolucionario "sincero"


Heinz Dieterich, como hemos visto, no niega que Baduel se haya pasado a la oposicin contrarrevolucionaria. No puede negarlo porque todos en Venezuela saben que es verdad. Por esa razn intenta justificar sus acciones, presentando su discurso contrarrevolucionario como la accin de un verdadero demcrata y un patriota. Dice que acta slo por conviccin, no desde el soborno u otros motivos.

Como no hemos estado presentes en las reuniones entre el general y la oposicin, no tenemos acceso a su cuenta bancaria, no tenemos forma de saber si es verdadero o falso. Sin embargo, debemos observar que Dieterich se contradice cuando escribe: "Parte del efecto [de la declaracin de Baduel] consisti en que unos 18 das antes todava haba apoyado pblicamente la reforma constitucional". Cmo un "hombre de conviccin" cambia sus convicciones sobre la Constitucin en un espacio de 18 das?

Evidentemente, las convicciones del general se parecen a las del poltico que deca: "Bien, si no te gustan los principios los cambiar!"

Incluso si aceptamos que l ha actuado slo por conviccin, este argumento no dice nada. Muchos de los mayores villanos de la historia han actuado por conviccin. El loco emperador Nern no dud en actuar por conviccin cuando quem Roma y culp a los cristianos. Adolfo Hitler siempre actu sobre la base de convicciones muy profundas, convicciones de superioridad racial y fascismo. Tanto Tony Blair como George Bush dijeron que estaban motivados por profundas convicciones, convicciones imperialistas, tienen un dios que les da derecho a gobernar el mundo. Para justificar su apoyo a la invasin criminal de Iraq, Blair le dijo al pueblo britnico: "Lo hice porque yo crea sinceramente que tena razn". Este hecho hace que los crmenes de estos hombres sean menos atroces ya que eran sinceros y "actuaban por conviccin"?

Muchos en la oposicin venezolana estn profundamente convencidos de que Chvez es un revolucionario peligroso, una amenaza para el orden social existente que debe ser derrocado e incluso asesinado para salvar a la Patria. S, lo creen sinceramente. Y desde su punto de vista de clase estn en lo correcto. Estn actuando por conviccin. La oposicin contrarrevolucionaria defiende con sinceridad el punto de vista de los terratenientes, los banqueros y los capitalistas. Baduel francamente defiende a la oposicin contrarrevolucionaria. Y Dieterich con franqueza (asumimos) defiende a Baduel. Sin embargo, no estamos interesados en si ellos son sinceros o no, sino qu intereses defienden.

La nica manera de que podamos juzgar las acciones de Baduel no es desde el punto de vista de la sinceridad personal sino desde un punto de vista de clase. Por nuestra parte, defendemos sinceramente el punto de vista del socialismo y la clase obrera. Defendemos al presidente Chvez contra los ataques de la contrarrevolucin. No hacerlo en esta situacin sera una traicin. Y tambin la nica forma de que podamos interpretar las acciones de aquellos que actan la sofistera del abogado para defenderle. Si a un pirmano se le permite escapar de la justicia debido a los argumentos de abogados inteligentes, entonces estar libre para quemar casas. Si se tolera a un contrarrevolucionario, l participar en conspiraciones contrarrevolucionarias que amenazan la vida de muchas ms personas que un solo pirmano.

En nuestra opinin, la revolucin bolivariana ya ha sido demasiado indulgente con los contrarrevolucionarios. Cuntos golpistas de abril de 2002 estn en prisin? Hasta hace poco, ninguno, por lo que sabemos. Este es un error serio y la revolucin pagar un precio muy caro por esta indulgencia.

La "preocupacin" de Baduel


"Sin embargo, los observadores que constatan que haba seales inconfundibles pblicas de preocupacin en Baduel frente a la evolucin del proyecto bolivariano que l vea: tales como el escaso vigor en el combate a la corrupcin, el desarrollo inflacionario de la economa, la discrecionalidad en el uso de los ingresos de PdVSA y la falta de definicin de la institucionalidad del Socialismo del Siglo XXI". (El subrayado es mo).

No tenemos la ms mnima duda de que Baduel y toda la derecha del Movimiento Bolivariano estaban preocupados por la evolucin del proyecto bolivariano. Por qu estaban preocupados? Estaban preocupados porque la revolucin comenzaba a ir ms all de los lmites del capitalismo y amenaza la riqueza y la propiedad de la oligarqua. Estaban preocupados por las nacionalizaciones y la no renovacin de la licencia a RCTV, ese nido de agitacin contrarrevolucionaria y centro neurlgico de los golpistas.

Tambin estaban preocupados por la corrupcin, pero no por las razones que da Heinz Dieterich. Todo el mundo sabe que Chvez personalmente es incorruptible pero que est rodeado por una capa de burcratas corruptos y arribistas que estn saboteando la revolucin desde dentro. Estos elementos son la quinta columna de la contrarrevolucin y son ms peligrosos que los contrarrevolucionarios abiertos.

Se quejan del "uso discrecional de los ingresos de PdVSA". Vaya chiste! Como si los ingresos de PdVSA no se utilizaron siempre para fines polticos! La nica diferencia es que en el pasado los enormes recursos de PdVSA eran utilizados para beneficio de la oligarqua, sus amigos y sirvientes polticos. Ahora estos recursos ya no estn controlados por la burguesa y eso no les gusta. Sus protestas por la corrupcin apestan a hipocresa.

Es bastante cierto que hay burcratas en PdVSA, pero no slo en PdVSA, que necesitan ser purgados. Pero como se hace esta tarea? Es necesario coger una gran escoba y barrer a todos estos funcionarios "bolivarianos" corruptos y crear un nuevo Estado que sea adecuado para la transformacin socialista de la sociedad. Esto slo se puede hacer con la implicacin activa de las masas, los trabajadores y los campesinos, en la gestin de la industria, la sociedad y el Estado.

Lo que hace falta es la expropiacin de la oligarqua y el desmantelamiento de la vieja maquinaria estatal burocrtica y corrupta. Esa es la nica manera de conseguir una clara "definicin de la institucionalidad del Socialismo del Siglo XXI". Eso es lo que Baduel y Dieterich proponen? No. Se oponen con vehemencia a ello. Estn en contra de la nacionalizacin y del control obrero. Cuando hablan de "Socialismo del Siglo XXI" en absoluto significa socialismo, sino slo capitalismo pero con otro nombre. Lo que les "preocupa" es la direccin que ha tomado el proyecto bolivariano. Estn decididos a detener en seco la revolucin.

En realidad, el propio Baduel explicaba cul era su verdadera preocupacin en el momento de su discurso de despedida como ministro de defensa. Aunque visti su discurso con fraseologa socialista, lo que dijo est muy claro. Por ejemplo, dijo que "el socialismo es la distribucin de la riqueza, pero antes de que se pueda distribuir la riqueza hay que crearla", este es un argumento tpico de los reformistas en todas partes contra el socialismo y la nacionalizacin. Aadi que "un rgimen de produccin socialista no es compatible con un sistema poltico que es profundamente democrtico con contraofertas y divisiones de poder", aadiendo que "debemos alejarnos de la ortodoxia marxista que dice que la democracia con la divisin de poderes es slo un instrumento de dominacin burguesa". Y aadi: "s, debemos ir hacia el socialismo, pero se debe hacer sin caos ni desorganizacin". Y utilizando una analoga extraa con la Nueva Poltica Econmica de Lenin declar: "no podemos permitir que nuestro sistema se convierta en un tipo de capitalismo de estado, donde el estado es el nico propietario de los medios de produccin". Y aadi: "el comunismo de guerra en la Unin Sovitica nos ense que no se pueden implantar cambios profundos en el sistema econmico... la abolicin total de la propiedad privada y la socializacin brutal de los medios de produccin siempre tienen un efecto negativo en la produccin de bienes y servicios, y provoca descontento general entre la poblacin". Est bastante claro lo que estaba diciendo. Estas analogas incorrectas con el comunismo de guerra y la NEP en Rusia slo son una cobertura de lo que realmente estaba diciendo: "no deberamos avanzar hacia la nacionalizacin de la economa".

Algunas personas en ese momento dijeron que el discurso de Baduel no era una crtica de Chvez, sino ms bien, que slo estaba planteando su idea del "socialismo democrtico" (es decir, reformas dentro de los lmites del capitalismo). A propsito, estas son las mismas ideas que Heinz Dieterich ha estado planteando con el nombre de "Socialismo del siglo XXI", socialismo sin nacionalizacin de los medios de produccin, es decir... capitalismo! Por esta razn Baduel era tan entusiasta con las ideas de Dieterich y escribi el prlogo de la edicin venezolana de su libro: Hugo Chvez y el Socialismo del Siglo XXI. En este prlogo Baduel dice cosas muy elogiosas sobre el libro de Dieterich: "Primero, el gran honor que siento al hacerlo, ya que reconozco en esta obra una grandsima contribucin a la construccin de la teora de la nueva sociedad no capitalista", aade que a pesar del llamamiento hecho por el presidente a participar en el debate sobre el socialismo: "sin embargo pasado un tiempo, el aporte de Heinz Dieterich, permanece como una referencia casi nica y obligada debido a la claridad y sencillez de sus ideas". Baduel estaba en realidad tan impresionado con las ideas de Dieterich que sugiri que el captulo 7 de su libro: "considero que este nuevo capitulo pudiese muy bien ser publicado como una obra aparte y ser reproducido para su distribucin masiva en escuelas, universidades, sindicatos, fabricas, hospitales, comunidades campesinas, consejos comunales y en fin en todos los espacios donde hace falta generar un debate y sana discusin sobre el socialismo que queremos construir".

Estas palabras deben ser realmente embarazosas para Dieterich! La persona que hace slo unos pocos meses alababa sus ideas tanto, ahora ha roto con el proyecto bolivariano y se ha unido a la contrarrevolucin. Quiz esta sea la razn por la que Dieterich es tan entusiasta a la hora de argumentar que Baduel no es realmente un contrarrevolucionario y que, en ltimo instancia, Chvez y Baduel deberan formar una alianza. Pero se podra decir que las ideas de Baduel han cambiado y que, por lo tanto, Dieterich no es realmente responsable de su ltima evolucin ideolgica. Nada poda estar ms alejado de la verdad. Lo que atrajo a Baduel de Dieterich fue la idea de este ltimo de que se puede tener "socialismo" sin la nacionalizacin de los medios de produccin. Ese era el tipo de "socialismo" con el que Baduel podra vivir. Y eso es lo que explic en su discurso de despedida el 23 de julio. Qu dijo en su discurso el 5 de noviembre? Exactamente lo mismo. Citemos con detalle:

"Segn esto, la motivacin de la reforma constitucional, tal como se ha presentado es llevar al pueblo venezolano hacia un proceso de transicin, hacia algo que se denomina de manera genrica "socialismo" sin indicar claramente a que se refiere este trmino. Como ya indique en otra ocasin cuando entregue el Ministerio de la Defensa, la palabra socialismo no tiene un significado uniforme y puede incluir regmenes como el de Pol Pot en Camboya y la Unin Sovitica Estalinista, hasta el llamado Socialismo Nrdico o el Socialismo Democrtico Europeo. A que socialismo se nos quiere llevar? Por qu no se le dice al pueblo claramente hacia donde se piensa conducir a la nacin? Tenemos como pueblo que exigir que se nos diga claramente el destino de nuestro futuro y no se nos mienta con un supuesto socialismo a la venezolana".

El propio Baduel admite que sus ideas no han cambiado! Y el mismo Dieterich describa el discurso de despedida de Baduel como "un gran paso hacia el socialismo del siglo XXI" (Ver: Hugo Chvez, Ral Baduel, Ral Castro y el Bloque Regional de Poder Popular avanzan el Socialismo del futuro http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54425).

La razn por la que Baduel se ha pasado a la oposicin es clara: ve que todo lo que se habla de socialismo podra realmente significar socialismo y no est de acuerdo con eso. Estaba contento con aceptar el socialismo de variedad Dieterich (es decir, socialdemocracia), pero se opone totalmente al genuino socialismo. Chvez explic esto muy bien cuando dijo: "cuando un submarino se sumerge, la presin se incrementa y puede soltar un tornillo flojo, los puntos dbiles van a ir saliendo. Es bueno que salga".

Una analoga engaosa


Despus de comenzar a confundir la cuestin, Dieterich contina por el mismo camino, slo que en esta ocasin nos remonta a hace 2.500 aos, a la antigua Roma. Baduel, veis, est siguiendo el modelo de Lucius Quinctius Cincinnatus:

"Al salir del Ministerio de Defensa en julio del 2007, el General declar que se iba a retirar un tiempo de la vida pblica para trabajar en su finca y reflexionar sobre su futuro como hombre pblico, tal como haba hecho el cnsul Lucius Quinctius Cincinnatus hace 2.500 aos en Roma. El lunes, 5 de noviembre, esa fase de meditacin termin con la dramtica irrupcin pblica en el debate de la reforma constitucional".

Cualquiera que haya ledo los libros y artculos de Heinz Dieterich sabr que le gusta citar todo tipo de analogas histricas. Con ello pretende dar una impresin de gran erudicin y de esta manera situarse en una posicin de autoridad intelectual incuestionable. Tambin juega un papel similar al de un calamar, que, cuando desea distraer al enemigo suelta una gran cantidad de tinta. La cantidad de tinta esparcida por Heinz Dieterich distraera a todos menos al oponente ms persistente. Pero ya sabemos que con esta tctica no nos distraer. Tambin somos conscientes de que las analogas histricas de Heinz con frecuencia son engaosas.

Cincinnatus era un noble en los das de la Repblica Romana. A diferencia de nuestros terratenientes venezolanos modernos, l trabajaba el campo con sus propias manos. Un da, un mensajero lleg para informarle de que Roma estaba siendo atacada. Como buen ciudadano patriota romano abandon su arado y se fue a la ciudad a dirigir el ejrcito y la ciudad hacia la victoria.

En aquellos remotos tiempos, en poca de emergencia nacional se elega a un dictador romano por un perodo seis meses, durante ese tiempo l tena todo el control. Al final de su perodo de mandato, entregaba el poder y regresaba a su granja. Los romanos estaban muy orgullosos de que su lder slo quisiera servirles. En esta poca, a los ciudadanos estadounidenses les gusta comparar a George Washington con Cincinnatus. Washington tambin regres a su arado, regres a su granja de Mount Vernon, donde, a diferencia del general romano, no trabaja con sus manos sino que dependa de los servicios de sus esclavos negros.

Qu tiene esto que ver con el caso de Baduel? No tiene nada que ver y lo ha sacado a relucir, como es habitual en Dieterich, para confundir la cuestin. Baduel fue ministro de defensa, que es un cargo importante, pero difcilmente un dictador con poder absoluto. No lleg al poder por aclamacin universal del pueblo de Venezuela, sino que fue nombrado por el presidente Chvez, que ahora ha decidido prescindir de sus servicios.

Baduel no renunci voluntariamente al poder para trabajar la tierra con sus manos. Fue destituido y abandon el cargo a regaadientes, se neg a pronunciar el juramento de lealtad: Patria, Socialismo o Muerte. Este fue un acto criminal de insubordinacin que indicaba claramente el modo de pensamiento del general. No le requiri nada de tiempo considerar si plantaba patatas o no. Su mente ya estaba preparada. En realidad, llevaba preparada hace mucho tiempo.

Baduel estaba dispuesto a seguir a Chvez mientras la Revolucin Bolivariana permaneciera dentro de los lmites de la propiedad privada y el capitalismo. Pero la revolucin est superando estos lmites y Baduel era incapaz de detenerla desde dentro. Era inevitable un enfrentamiento con Chvez y Baduel supo exactamente que deba hacer. La razn de la demora no tena nada que ver con Cincinnatus, las patatas o la meditacin, sino slo logstica de la planificacin.

"Hay, sin embargo, dos diferencias fundamentales con el modelo histrico: a) el General no fue convocado por las fuerzas del Estado para salvar a Roma', sino motu proprio, por su propia iniciativa y, b) escogi el momento y el terreno que garantizara el mximo efecto del golpe de sorpresa que iniciara su carrera poltica del futuro. Parte del efecto consisti en que unos 18 das antes todava haba apoyado pblicamente la reforma constitucional".

S, toda analoga histrica es buena dentro de ciertos lmites. Pero esta idea es falsa de principio a final. El pasaje anterior es tan peculiar que deja a uno rascndose la cabeza para encontrar algn sentido en l (es una sensacin que se experimenta con frecuencia al leer algo escrito por este autor). Nuestro Cincinnatus moderno "no fue convocado por las fuerzas del Estado para salvar Roma'", Realmente no! Las "fuerzas del Estado" despidieron al general precisamente porque "Roma" estaba en peligro (es decir, Venezuela).

Nuestro Cincinnatus venezolano ahora est atacando pblicamente a esas mismas "fuerzas del Estado" y apoya abiertamente a la oposicin contrarrevolucionaria. Y por supuesto lo hace de motu proprio, es decir, por su propia iniciativa, y por supuesto elige el lugar y el momento adecuado "para garantizar el mximo impacto y sorpresa". En otras palabras, elige el momento y el lugar adecuados para infligir el mximo dao a la Revolucin Bolivariana, la campaa para el referndum de diciembre. Eso es lo que est haciendo, como Dieterich se ve obligado a admitir, no para el beneficio de la Repblica, sino para iniciar "su carrera poltica del futuro". Es lo mismo que decir, hace precisamente lo contrario de lo que hizo Cincinnatus. Heinz le ve como una figura heroica en la tradicin del hroe romano. Este hecho nos dice mucho sobre cmo Heinz entiende la historia antigua, y tambin la poltica moderna.

Un candidato para el bonapartismo


Heinz Dieterich es un reformista utpico, un acadmico que vive en un mundo de sueos y (por alguna razn) se considera un supremo realista poltico. No sera justo describirle como un contrarrevolucionario. No, el profesor detesta la contrarrevolucin y desea evitarla. No sera correcto describirle como un revolucionario, porque tambin teme la revolucin, que es impulsada hacia delante por las "masas poco instruidas", que ir mucho ms lejos (ya ha ido muy lejos) y provocar (ha provocado ya) a la contrarrevolucin. Para Heinz todos los extremos son malos y debe haber moderacin en todas las cosas. Por lo tanto, la respuesta est en el centro.

Heinz Dieterich insiste en que el general no ha girado a la derecha. Entonces hacia donde ha girado? Ahora es el candidato del centro, nos dice Heinz. Qu es el centro? En Venezuela no hay centro, excepto en la febril imaginacin de Heinz Dieterich. En Venezuela hay una profunda polarizacin entre izquierda y derecha, es decir, una intensa polarizacin entre las clases que ahora se ha convertido en un abismo insalvable. Todo el mundo lo sabe. La oposicin lo sabe, las masas tambin, Hugo Chvez lo sabe, Baduel tambin, el Departamento de Estado de EEUU es consciente de esta situacin, un nio de seis aos lo comprende, incluso George W. Bush lo sabe. Pero Heinz Dieterich no. l pretende resolver todos los problemas de la revolucin uniendo a todos en el centro y formando una alianza entre Chvez y Baduel.

Esto significa unir la revolucin con la contrarrevolucin, que slo es un poco ms difcil que unir el fuego con el agua, que convertir el plomo en oro o cuadrar el crculo. Sin embargo, nuestro amigo Heinz no es un hombre que se desanime con estos pequeos detalles. Baduel, nos dice, es muy inteligente al posicionarse como candidato a lder del centro. Pero el general tiene un pequeo problema. El centro no existe. Despus de haber roto con el Movimiento Bolivariano (donde siempre ha estado a la derecha) no tiene otra alternativa excepto girar an ms a la derecha.

Baduel no tiene otra alternativa sino encontrar una causa comn con la oposicin, con quien no tiene diferencias reales. Algunos de los oposicionistas ms estpidos no le quieren. Ven todo remotamente conectado con el chavismo como un enemigo. Pero los ms inteligentes que dirigen la oposicin le darn la bienvenida con los brazos abiertos. Ms importante an, el Departamento de Estado norteamericano, que mueve los hilos de la oposicin, le dar seguro la bienvenida con los brazos abiertos. Esta circunstancia tiene su propia lgica.

Baduel elige el momento para garantizar el mximo impacto sobre la opinin pblica, nacional e internacionalmente. Es natural, los medios de comunicacin controlados por las grandes empresas le han dado mucha publicidad, le han alabado como un hroe. Es el hroe del momento, para los contrarrevolucionarios. Se est proponiendo como el futuro salvador de la nacin, una nacin que ha abandonado el camino de la "democracia" y se desliza hacia el caos y la anarqua. Es necesaria una mano firme para salvar la nacin. Eso significa la mano de un general y ste es Baduel.

Para cualquier que tenga el ms mnimo conocimiento de la historia, este es el lenguaje del bonapartismo. La verdadera analoga histrica para Baduel no es Cincinnatus sino Napolen Bonaparte que lleg al poder sobre el cadver de la Revolucin Francesa. Fue Bonaparte el que se aup al poder con la consigna de la unidad nacional y el orden. Eso signific aplastar a las masas revolucionarias que bajo los jacobinos haban "ido demasiado lejos". Fue la destitucin y el asesinado de Robespierre y los dems lderes revolucionarios y el Terror Blanco contra sus seguidores. Supuso la restauracin del rango y el privilegio, la dominacin de Francia por los banqueros y capitalistas, aliados con los que haban conseguido sus fortunas de la revolucin mediante la corrupcin y el arribismo, y que estaban convencidos de que la revolucin haba ido demasiado lejos.

Si lo consigue, Baduel no ser el candidato del centro inexistente sino el candidato de la reaccin. No ser el candidato de la clase media sino de la oligarqua que explota los temores y prejuicios de la clase media. No ser el candidato de la moderacin y la democracia, sino de la violenta contrarrevolucin. Cuando l habla de unidad lo que quiere decir es la nocin bonapartista de situarse por "encima de todas las clases" y hablar por la Nacin. Pero no existe la Nacin aparte de las clases que conforman la Nacin. El lder bonapartista que pretende hablar por la Nacin en realidad habla por los ricos y poderosos que poseen la riqueza de la nacin y que celosamente la guardan.

Al citar el ejemplo del hroe romano Cincinnatus, Dieterich lo que hace es dar crdito a la propaganda de la clase dominante y los imperialistas. No fue Cincinnatus un hroe? No salv a la Patria en el momento que lo necesitaba? La oligarqua est desesperada y busca un hombre fuerte que pueda presentarse frente a Chvez y detener la revolucin. Cuando ellos hablan de "salvar Venezuela" lo que quieren decir es salvar el poder y el privilegio de la oligarqua que estn amenazados por el movimiento de las masas. Gritan por el orden, y eso significa un golpe y una dictadura que ponga fin a la revolucin y en ensea a las masas una leccin que nunca olvidarn.

Centro o derecha?


Todo el mundo sabe que Baduel ha girado a la derecha, directamente al campo de la contrarrevolucin, todo el mundo, excepto Heinz Dieterich. l est convencido de que "la ofensiva del General procura ocupar el centro poltico del pas". Y Dieterich expresa su admiracin ilimitada por las tcticas del general:

"Ral Baduel es un extraordinario militar con visin estratgica lo que explica el contenido y el momento de la declaracin pblica".

Y contina: "El terreno del golpe poltico escogido por el General fue la reforma constitucional y el momento, el inicio de la campaa oficial por el S, y de las protestas violentas de la derecha".

Y una vez ms:

"Careciendo de una organizacin nacional y de fondos adecuados para iniciar una campaa poltica nacional, el general convirti la creciente controversia sobre los contenidos y procedimientos de la reforma constitucional en lo, que en trminos militares, es la reserva estratgica de un beligerante: una fuerza preorganizada en stand-by, para fines ofensivos o defensivos eventuales. En la dramtica situacin del lunes, despus de las manifestaciones en pro y contra de la reforma, una declaracin del tipo que hizo, le dara de inmediato un foro mundial meditico y, dentro de Venezuela, un liderazgo en el centro poltico, que el pas ahora no tiene".

Dieterich escribe como el comentarista de un partido de beisbol, destacando de manera favorable la tcnica de uno de los jugadores, pero de modo intencionado se niega a decir qu equipo apoya. S, podemos estar de acuerdo en que Baduel era un contrarrevolucionario habilidoso y que su tcnica y ritmo son excelentes desde el punto de vista de la contrarrevolucin. Su intervencin estuvo organizada cuidadosamente para coincidir con las provocaciones violentas de los estudiantes de derechas en las calles y campus universitarios. El general consigui aadir caos e inestabilidad, ayud materialmente al campo del voto al "no". Bravo por Baduel!

Si buscamos analogas histricas podemos encontrar muchas otras ms recientes que la de Cincinnatus. Mussolini era un tctico incluso ms inteligente que Baduel. Sus tcticas en 1919-1923 fueron impecables y le llevaron a la toma del poder absoluto y el establecimiento de un estado fascista en Italia. Eso nos da derecho a escribir con admiracin sobre Mussolini? A presentarle como un militar extraordinario con una visin estratgica?

Los miles de trabajadores, socialistas, comunistas, sindicalistas italianos que fueron asesinados, torturados y encarcelados por Mussolini encontraran algo difcil compartir tal admiracin. Y en Venezuela, las consecuencias de la victoria de la contrarrevolucin no seran menos serias. No debemos olvidar que antes de su conversin al fascismo, Mussolini haba sido uno de los dirigentes del Partido Socialista Italiano. A pesar del hecho evidente que Baduel acta en coordinacin con la derecha, Dieterich lo sigue negando:

"Contrariamente a lo que dice la propaganda oficial y el sectarismo, no es un hombre de la extrema derecha que, por definicin, es extra-constitucional, sino un hombre de leyes. Su pronunciamiento a favor de la Constitucin de 1999, contra la aglomeracin excesiva del poder ejecutivo, es el discurso para ocupar el centro poltico del pas".

Estas palabras se basan en varias malinterpretaciones. La extrema derecha no necesariamente es "por definicin extra-constitucional". Recordemos que Hitler hizo un uso habilidoso de la Constitucin de Weimar para maniobrar en el poder. Con la ayuda de las grandes empresas se present a las elecciones e incluso lleg al poder por medios parlamentarios en 1933, gracias a la poltica criminal de los estalinistas y socialdemcratas alemanes. Lo mismo ocurri con otros fascistas como Dolfuss en Austria y Gil Robles en Espaa. Incluso hoy la extrema derecha se presenta a las elecciones y tiene representantes parlamentarios en varios pases e incluso (hasta hace poco) un grupo parlamentario en el Parlamento Europeo, que inclua a la nieta de Mussolini.

En Venezuela, la oposicin contrarrevolucionaria hace uso o no de todos los mecanismos democrticos y constitucionales que tiene a su disposicin, segn sus consideraciones tcticas. Utilizaron el mecanismo de la revocacin que les proporcionaba la Constitucin de 1999 para intentar librarse de Chvez. De haberlo conseguido, inmediatamente habran abolido el derecho de revocacin y liquidado la Constitucin. No lo consiguieron debido al elevado nivel de conciencia revolucionaria de las masas. En 2005 boicotearon las elecciones legislativas porque saban que seran derrotados y queran sembrar duda sobre la legitimidad de los resultados. No lo consiguieron, as que el pasado mes de diciembre participaron en las elecciones presidenciales y movilizaron a sus seguidores en manifestaciones masivas. Una vez ms las masas mostraron un alto nivel de madurez, salieron a las calles y votaron masivamente a Chvez. Ahora la oposicin combina mtodos extra-parlamentarios (provocaciones armadas, tumultos y sabotaje econmico) con tcticas parlamentarias (defendiendo el "no" en el referndum). En otras palabras, para ellos es puramente una cuestin tctica.

Para llegar a la conclusin de que el general Baduel se ha pasado a la derecha y se ha unido a las filas de la oposicin contrarrevolucionaria no necesitamos hacer referencia a la "propaganda oficial" o el "sectarismo" (sea lo que sea). Slo nos referimos a los hechos, y los hechos son algo testarudos. La campaa del "no" en Venezuela est organizada por la oposicin contrarrevolucionaria con el apoyo del imperialismo norteamericano? S, as es. La intencin de esta campaa es desacreditar y derrocar a Chvez y dar marcha atrs a la revolucin. S, as es. Est coordinada con las provocaciones violentas de los estudiantes de derechas? S, as es. Estos ltimos pretenden sembrar el caos y la inestabilidad, crear una atmsfera favorable para un golpe como el de abril de 2002? S, lo intentan.

Cul es el papel de Baduel en esta situacin? Ocupar el centro poltico del pas? No, no lo es. Pblicamente se ha alineado con la extrema derecha que busca destruir la revolucin y hacer retroceder a Venezuela. Su intencin (que Dieterich encuentra tcnicamente excelente) es sembrar el caos y la inestabilidad, que es lo mismo que persiguen los provocadores de derecha. Frente a estos hechos cmo alguien puede negar que el general se ha pasado al lado de la contrarrevolucin? Por qu el se considera un demcrata y hace referencia a la Constitucin de 1999? Lo mismo ocurre con otros demagogos de derechas en Venezuela (aunque se opusieran a la Constitucin de 1999 en su momento!).

Pero miremos lo que Baduel dijo realmente en su discurso en el que rompi con Chvez. Es verdad que no hizo un llamamiento abierto a un golpe militar, pero s dijo lo siguiente: "Este proyecto de una nueva Constitucin promueve la polarizacin y contribuye al enfrentamiento entre los venezolanos, siendo absurdo tratar de fabricarla entorno a una ideologa, debiendo ser esta un pacto social de mximo consenso amplio entre todos los venezolanos, si no es as, una amplia mayora no aceptara y tratara siempre de cambiarla aunque deba acudir a vas violentas para hacerlo". (El subrayado es mo).

Lo que dice claramente es que a menos que Chvez retire la reforma constitucional y acepte una que complazca a la oposicin contrarrevolucionaria, entonces ellos utilizarn medios violentos de oposicin. Estas ideas son una amenaza clara! Y no es democrtica ni parlamentaria.

Adems, Baduel termin su declaracin con aviso a no "subestimar la capacidad de los militares venezolanos de analizar y pensar", que slo se puede interpretar como un llamamiento en clave a las fuerzas armadas para que salgan contra la reforma y el referndum.

Si algo parece una salchicha, huele como una salchicha y sabe como tal, entonces hay muchas posibilidades de que sea una salchicha. Si un hombre acta como un contrarrevolucionario, piensa como un contrarrevolucionario y habla como tal, entonces es igualmente muy posible que pueda ser un contrarrevolucionario.

Ruptura con Chvez


En la parte titulada: La ruptura con el Presidente y la batalla decisiva, podemos leer:

"La declaracin del General significa, como es obvio, la ruptura abierta con el Presidente y el proyecto bolivariano, que el mandatario est configurando desde 2003 a la fecha. El momento escogido puede parecer brutal, porque inicia una guerra' sin cuartel al estilo de Bolvar. El retiro inmediato de las escoltas del General y de su familia, por parte del Ministerio de Defensa, al terminar la conferencia de prensa, es uno de los ejemplos de esta situacin. Pero es obvio que Baduel consideraba todas las naves quemadas y que, al pasar a la ofensiva, juzg que el golpe tena que ser contundente".
Dieterich seala de pasada que Baduel ha roto con el presidente y el proyecto bolivariano. Hace esta observacin como si fuera un detalle insignificante, algo perfectamente natural que no debera provocarnos ninguna sorpresa excesiva o conmocin: "Oh, a propsito, Baduel ha roto con Chvez y la revolucin bolivariana, por favor, psame la mostaza".

Por qu lo hace de esta manera? Porque desea presentar la traicin de Baduel como algo sin importancia. Adems, como veremos, desea un acuerdo entre Baduel y Chvez. Contina dulcificando a Baduel. No satisfecho con compararle con el hroe romano Cincinnatus, ahora le compara con Simn Bolvar, el Libertador: "El momento escogido puede parecer brutal, porque inicia una guerra' sin cuartel al estilo de Bolvar". Tambin es del estilo de Bolvar ponerse al lado de los ricos y poderosos contra los pobres y explotados, con los opresores frente a los oprimidos? Penamos que no.

El momento fue brutal porque tena el objetivo de coincidir con las provocaciones violentas de la derecha y la agitacin contrarrevolucionaria contra los cambios constitucionales. Pero Dieterich entrecomilla la palabra "guerra", una vez ms, para hacer que el acto de agresin de Baduel parezca menos severo, una simple insignificancia, en absoluto una guerra real, sino slo un pequeo juego alegre, una "guerra" de palabras, un pequeo malentendido entre amigos que quieren reconciliarse lo ms pronto posible y as poner fin a la "guerra".

Pero no, esto no es un juego sino precisamente una guerra, una guerra de clase, y la guerra que se ha iniciado es seria. Es una guerra entre dos campos mutuamente antagnicos e irreconciliables. Y como dice correctamente Dieterich, es una guerra sin cuartel. Tanto los revolucionarios como los contrarrevolucionarios lo saben. Saben que juegan con las apuestas lo ms altas posibles. En cuanto a Heinz Dieterich, l adopta la poltica de "una de cal y otra de arena". En una frase pone "guerra" entre comillas y en la siguiente dice:

"La intervencin del General equivale a una batalla decisiva, porque si el Presidente no gana el referendo o si no lo gana al menos con el 60 por ciento de los votos, estara obligado a convocar nuevas elecciones. Es decir, la convocatoria al no' es mucho ms que una simple cuestin electoral o un debate sobre prerrogativas constitucionales del Estado y del pueblo: es, por ahora, la batalla decisiva sobre el proyecto de pas configurado por el Presidente en los ltimos cuatro aos, desde el socialismo a la venezolana' hasta los cambios fundamentales que se pretenden introducir en la Constitucin de 1999". (El subrayado es mo).

As que en un par de frases pasamos de falsa "guerra" a una batalla decisiva, una batalla para decidir el tipo de pas en que se convertir Venezuela. Y eso, en parte, es correcto. La revolucin venezolana ha pasado por una serie de batallas donde las clases antagnicas han luchado sin cesar para conquistar el terreno, palmo a palmo. El terreno ha sido defendido intensamente por la clase dominante y por aquellos que tienen fortunas e intereses poderosos que defender. La ltima batalla es la reforma constitucional y el referndum de diciembre, que en realidad es una etapa importante en la lucha por determina qu tipo de sociedad tendr Venezuela.

En esta importante batalla, Baduel ha tomado parte por la contrarrevolucin. Y Heinz Dieterich ha tomado parte por Baduel. En un sentido, no obstante, podemos estar de acuerdo con Heinz Dieterich. Quienquiera que gane esta batalla, la guerra an no se habr ganado. Una constitucin, despus de todo, es slo un pedazo de papel, refleja la correlacin de fuerzas existente. Es necesario ganar esta batalla, pero una vez ganada, debemos continuar con la movilizacin y luchar para que el programa socialista sea puesto en prctica. Hechos, no palabras y pedazos de papel, eso es lo que necesita la revolucin para triunfar.

Sin embargo, antes de llegar a X, Y y Z, primero debemos pasar por A, B y C. La batalla por el referndum de diciembre hay que ganarla antes de que la revolucin pueda ser vencida por sus principales enemigos. Y para derrotar a sus principales enemigos, primero hay que aclarar el terreno, echar a un lado a todos estos supuestos "amigos" que constantemente aconsejan el compromiso, la retirada y la rendicin, y no dar la batalla porque se podra perder. Si Simn Bolvar hubiera escuchado el consejo de estos "amigos" cuando inicio la revuelta con slo un puado de seguidores, los pueblos de Amrica Latina an languideceran bajo la bota del colonialismo espaol. Y todava el profesor Dieterich presume de hablar en nombre de Bolvar!

La cuestin del Estado y las fuerzas armadas ocupa ahora una posicin clave en la ecuacin revolucionaria. El Estado burgus ha estado desintegrado durante algn tiempo, pero en su lugar no se ha creado un nuevo poder estatal. Esta situacin es peligrosa. La formacin de un nuevo poder estatal necesariamente implica un nuevo tipo de ejrcito, un ejrcito del pueblo, una milicia de trabajadores y campesinos. La nueva Constitucin incluye previsiones para la creacin de la Milicia Popular Bolivariana (Art. 239), "como una parte integral de las fuerzas armadas bolivarianas" y afirma que deberan estar formadas por "unidades de la reserva militar". En ellas hay ms de milln y medio de venezolanos. Esta fuerza sera un poderoso instrumento revolucionario para luchar contra los enemigos de la revolucin tanto dentro de cmo fuera de las fronteras nacionales.

No es casualidad que una de las cuestiones que provocaron la destitucin de Baduel como ministro de defensa fuera su oposicin a la cuestin de un ejrcito de milicias en su debate contra Muller Rojas.

Si los sindicatos fueran organizaciones dignas de la clase, inmediatamente habran tomado esta propuesta y creado milicias obreras en cada fbrica y centro de trabajo. Los trabajadores deben aprender el uso de las armas para defender sus conquistas, defender la revolucin contra sus enemigos y proceder a nuevas conquistas.

En cuanto al ejrcito, como cualquier otro ejrcito, refleja la sociedad en la que vive y respira. La aplastante mayora de los soldados, suboficiales y jvenes oficiales estn con la revolucin, como la aplastante mayora de la poblacin. En las filas superiores hay oficiales honestos que sirven lealmente al pueblo y la revolucin. Pero cuanto ms se sube en las filas superiores la situacin ya no es tan clara.

La nica manera de garantizar que todos los Badueles son eliminados del ejrcito es con la introduccin de la democracia en el ejrcito, permitiendo a los soldados total libertad para unirse a los partidos polticos y sindicatos. Los oficiales deberan estar sometidos peridicamente a la eleccin, como todo funcionario pblico. Aquellos que son leales a la revolucin no tendran nada que temer.

La correlacin de fuerzas


El profesor Dieterich ahora demuestra una tierna preocupacin por el destino del presidente Chvez:

"La intervencin del General equivale a una batalla decisiva, porque si el Presidente no gana el referendo o si no lo gana al menos con el 60 por ciento de los votos, estara obligado a convocar nuevas elecciones". (El subrayado es mo).

Heinz Dieterich no quiere que el presidente celebre el referndum, por que podra perderlo! Sobre esta lgica, Chvez nunca debera haberse presentado a unas elecciones o celebrado ningn referndum en el pasado, porque podra haberlos perdido en su momento. Este es un argumento, no contra las reformas de Chvez, sino contra la democracia en general. Sabemos que las masas, los trabajadores y los campesinos, no existen para Heinz Dieterich. No tiene tiempo para ellas, no tiene fe en ellas, no confa en ellas. Toda su confianza est depositada en burcratas y generales como Baduel. Pero la principal fuerza motriz de la revolucin ha sido el movimiento de las masas.

Para empeorar las cosas, Dieterich inventa una nueva barrera: Chvez debe conseguir al menos el 60 por ciento de los votos o si no convocar elecciones. Por qu? Quin lo dice? Un referndum, como cualquier eleccin, se gana o se pierde por mayora simple. Chvez no tiene ninguna obligacin de convocar unas elecciones porque hace poco ha ganado unas elecciones por una mayora aplastante, en realidad, la mayor victoria de la historia de Venezuela. Una vez ms, Heinz Dieterich intenta asustar la revolucin con el redoble de la retirada.

La correlacin de fuerzas de clase sigue siendo enormemente favorable para la revolucin socialista en Venezuela. Esto se demostr una vez ms con el resultado de las elecciones presidenciales del pasado mes de diciembre. Aunque han pasado nueve aos (y qu aos!), a pesar de todas las dificultades, las escaseces, las privaciones, el sabotaje y la corrupcin, la persistente ofensiva de los medios de comunicacin, las masas han permanecido absolutamente firmes e inquebrantables en su apoyo a la revolucin y el socialismo. Pero los escpticos como Dieterich no lo ven. Slo ven problemas, dificultades y peligros. Cuando valora las oportunidades de Baduel y Chvez escribe:

"Sin embargo, es difcil prever con precisin las consecuencias. Ral Baduel ha perdido, sin duda, el gran apoyo que tena dentro del Chavismo' duro. Habr que ver, si el apoyo que gana en el Centro y con los bolivarianos decepcionados, puede compensar esa prdida de capital poltico. De parte del Presidente habr que ver si logra movilizar contingentes de electores en su favor, que antes estaban indecisos o inertes".

Es cierto que Baduel ha perdido todo el apoyo entre las masas bolivarianas que representan a la mayora decisiva de la sociedad venezolana. Los rumores sobre los "partidarios" simplemente se hacen eco de la propaganda venenosa de los medios de comunicacin de derechas. En cuanto a los "bolivarianos decepcionados" difcilmente apoyarn a Baduel. Si los bolivarianos estn decepcionados no es porque la revolucin vaya demasiado deprisa sino todo lo contrario, porque no va lo suficientemente rpido, no porque haya ido demasiado lejos, sino porque no ha ido lo suficiente lejos.

Por eso es esencial y necesario que, despus de ganar el referndum, se pongan en prctica inmediatamente todas las medidas prometidas, dejando a un lado toda la resistencia. La nica manera de que el presidente pueda movilizar a su favor las fuerzas electorales que anteriormente estaban indecisas o inertes, no es llegando a acuerdos con la oposicin o retirando su programa, sino mostrando la absoluta determinacin de llevar a cabo la transformacin socialista de la sociedad. Todo indica que las masas una vez ms se arremolinarn en defensa de la revolucin y el voto por el "s".

Uno por uno, hemos desenmaraado los argumentos falsos y demaggicos de Heinz Dieterich, que ahora prcticamente estn tan desnudos como el da que naci. Pero le dejaremos una chaqueta para que cubra su desnudez y de su manga saque su ltima carta:

"Dentro de este clculo es necesario recordar que una caracterstica poltica de Venezuela es que, desde el ao de 1999, el gobierno no ha logrado reducir el bloque opositor, que tiene una base dura de alrededor de 35 a 40 por ciento de la poblacin; lo que es una plataforma bastante alta para un salto hacia el gobierno, en cualquier crisis". (El subrayado es mo).

La oposicin ha sido regularmente derrotada en cada una de las elecciones y el referndum durante estos ltimos nueve aos. En 2005, ni siquiera se presentaron a las elecciones legislativas porque saban que conseguiran un resultado ridculo. En las elecciones presidenciales de diciembre de 2006 fueron aplastados. Como una pista repetida en un viejo gramfono, Dieterich mantiene la misma idea de que la oposicin es tremendamente fuerte y que las fuerza revolucionarias son enormemente dbiles.

Esta idea no tiene sentido. Las fuerzas revolucionarias son ms fuertes que nunca, y este hecho se ha podido ver en el impresionante crecimiento del PSUV, que, con 5,5 millones de militantes, debe ser el partido poltico ms grande de cualquier pas. Adems, la lucha de clases no slo es una cuestin de estadsticas electorales. Los millones que votan a la oposicin son principalmente elementos pequeo burgueses. Las tropas de choque de la contrarrevolucin son hijos de pap, mocosos consentidos de clase media, como correctamente llama Chvez a los provocadores estudiantiles. Ellos seran aplastados rpidamente en cualquier enfrentamiento serio con los trabajadores y campesinos.

"Una fase de incertidumbre"


La mayor preocupacin de nuestro amigo Heinz Dieterich es entrar en una fase de incertidumbre. Pero quin es responsable de esta incertidumbre? Por parte de las masas no hay incertidumbre ya que reiteradamente han demostrado su ardiente deseo de cambiar la sociedad, derrocar a la oligarqua y moverse hacia el socialismo. Esta voluntad de cambiar la sociedad se demostr una vez ms en las elecciones presidenciales de diciembre pasado.

La oposicin es la que hace todo lo que est en su poder para crear una atmsfera de temor e incertidumbre, para desestabilizar al gobierno elegido democrticamente y crear las condiciones para un golpe de estado. En este trabajo sucio, la oposicin cuenta con uno de los activos ms valiosos en la persona de Baduel. Dieterich admite este hecho en muchas palabras:

"Es indudable que la intervencin del General ha causado dos efectos importantes: a) ha reforzado a todas las fuerzas del No', desde los radicales hasta los moderados; esta es una responsabilidad histrica de enormes dimensiones que sin duda pesar sobre la conciencia del General hasta el fin de su vida; b) ha anulado la abstencin como opcin".

Ah lo tenemos: la intervencin del general ha reforzado todas las fuerzas del "no", es decir, ha reforzado a la oposicin contrarrevolucionaria. Y se nos dice que "es una responsabilidad histrica de enormes dimensiones que sin duda pesar sobre la conciencia del general hasta el fin de su vida". Dieterich teme que la revolucin "vaya demasiado lejos". Pero tambin teme que la contrarrevolucin "vaya demasiado lejos". Por lo tanto, pide al general que piense cuidadosamente antes de actuar, apelar a la conciencia de Baduel. Un detalle muy conmovedor!

Sin duda el general perder mucho sueo por este llamamiento a sus ms finos instintos. En las cuestiones serias como la lucha de clases, la conciencia de los generales raramente tiene problemas. Pero mientras que Dieterich apela a Baduel slo a que examine su conciencia, en el caso de Hugo Chvez le exige mucho ms. Le pide rendicin total a la contrarrevolucin. Qu propone? Slo lo siguiente: una alianza estratgica entre Chvez y Baduel.

S, lo habis ledo correctamente! Para salvar la revolucin, Chvez debe aliarse con la contrarrevolucin. Cmo llega Dieterich a esta maravillosa conclusin? Como es habitual, intenta asustarnos con el espectro de la derrota:

"Con el peligro de una derrota, absoluta o relativa del s', se abre nuevamente una fase tendencialmente catica en Venezuela que en pocos aos podra terminar con el gobierno de Hugo Chvez. Y s Chvez sale del Palacio de Miraflores, la integracin de Amrica del Sur podra pararse. Esto es lo que est en juego".

Este es el escenario que l presenta: si hay un referndum sobre la reforma constitucional, Chvez no ganara (una absoluta derrota), o si lo hace, lo hara con menos del 60 por ciento (una derrota relativa). La posibilidad de que pueda ganar no entra en los clculos de Heinz. Prev la peor de las variantes: la derrota (absoluta o relativa) en el referndum de diciembre abrir una fase catica crnica que terminar con Chvez expulsado del Palacio y un frenazo a la integracin de Amrica del Sur.

Dejamos a un lado la observacin de que la nica manera de conseguir una unificacin genuina y duradera de Amrica Latina slo se puede lograr por medios revolucionarios, como comprenda muy bien Simn Bolvar. Mientras los oligarcas continen dominando, todas las palabras sobre la integracin de Amrica del Sur son slo humo. Los ltimos doscientos aos son una prueba suficiente de ello. Una vez que la revolucin venezolana se lleve hasta el final, lo que significa la expropiacin de los terratenientes y los capitalistas, los trabajadores y campesinos de Amrica Latina seguiran su estela, crearan las condiciones para una federacin socialista de Amrica Latina.

La primera tarea es acabar lo que se ha empezado: llevar a cabo la revolucin socialista en Venezuela. Pero eso es lo que no quieren Baduel ni Dieterich:

"Para evitar ese futuro incierto e impedir que la derecha y el imperialismo puedan hacerse con el poder en Venezuela, ser necesario que Chvez y Baduel lleguen a un acuerdo negociado que se base en una alianza estratgica entre el Centro poltico del pas y el Bolivarianismo".

Lo que propone Dieterich es unir revolucin con contrarrevolucin, es decir, unir el fuego con el agua. Cmo se puede conseguir este milagro? Ambas partes deben hacer concesiones. Qu concesiones pide a Baduel? Sugiere que el general examine su conciencia. Realmente no es una concesin tan grande! Qu concesiones exige al presidente Chvez? Dejemos que sea l mismo quien lo explique:

"Sera conveniente dejar de sacralizar la nueva Constitucin y verla por lo que es: un modus vivendi normativo construido sobre la correlacin de las fuerzas reales en un momento histrico. Si no, se corre el peligro de pagar el precio poltico que est pagando Evo Morales en Bolivia, por la Asamblea Constituyente".
Qu significan estas palabras? Significan que, para complacer al general Baduel (que slo se representa a s mismo), Hugo Chvez (que representa a la aplastante mayora de la poblacin), debe cambiar la poltica por la que sali elegido, suspender el referndum y abandonar la reforma constitucional. Este hecho significara abandonar el movimiento hacia el socialismo, dejar la tierra en manos de los terratenientes, los bancos en manos de los banqueros y las fbricas en manos de los capitalistas. Tambin supondra que la mayora se rendira ante la minora. Eso es precisamente lo contrario a la democracia. Pero para Heinz Dieterich la democracia slo significa: el mundo al revs.

Si el presidente Chvez est lo suficiente loco como para prestar atencin a Heinz Dieterich, la realidad es que perdera el poder y muy rpidamente. Esta rendicin lamentable a las fuerzas de la reaccin desmoralizara a millones de personas que votaron por un cambio decisivo el pasado mes de diciembre y que miran al presidente para que lleve a cabo esa tarea. Una vez que los reaccionarios vieran que las masas ya no estn dispuestas a luchar, organizaran una ofensiva en todos los frentes. Iniciaran las provocaciones y causaran caos a tal estala que se crearan las condiciones par aun golpe de estado, pero en esa ocasin triunfara. Ese es el escenario real que ocurrira si escuchramos a Dieterich. Afortunadamente, no le escucharn.

El ejemplo de Evo Morales es relevante, pero no en el sentido que pretende Dieterich. El problema con Evo Morales no es que se enfrentara a la oligarqua, sino que no lo hizo con la fuerza y determinacin suficientes. El tipo de poltica defendida por Dieterich la ha intentado Evo Morales con resultados fatales. Es imposible llegar a un acuerdo con la burguesa contrarrevolucionaria con la moderacin y la negociacin. Eso slo la anima a intensificar su campaa de sabotaje y provocacin.

Aquellos que como Heinz Dieterich defienden que la revolucin bolivariana ha ido demasiado lejos y que debe dar marcha atrs, juegan un papel pernicioso. Es imposible detener la revolucin a medio camino. O la revolucin avanza y golpe a la contrarrevolucin o comenzar a desenmaraarse y decaer, permitiendo as que la iniciativa pase a la reaccin. El llamado "realismo" de Dieterich de esta manera se convierte en su contrario. Como dice un refrn ingls: la debilidad invita a la agresin.



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