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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2007

Los presos de Sucre

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


La ciudad de Sucre vive momentos de convulsin social. El comit interinstitucional conformado por grupos e instituciones de poder ha declarado la guerra al gobierno central a travs de los intentos violentos por impedir la reinstalacin de la Asamblea Constituyente. En ese camino grupos de choque de la alcalda y de los universitarios han provocado cientos de heridos y 4 muertos, adems de la toma fsica e incendio de las instituciones pblicas y particularmente de la polica.
En estas circunstancias, grupos de manifestantes se dieron a la tarea de agredir a la polica que custodia el penal, procediendo a continuacin a quemar la puerta central.

Los presos, en un nmero de 133, amotinados y temerosos por la agresin universitaria demandaron seguridad a las autoridades del penal, las que ante la retirada policial de la ciudad, atinaron a firmar un convenio con los representantes de los presos en el que se los deja libres y se estipula su regreso cuando los conflictos hayan amainado y existan garantas.

Luego de este anecdtico episodio, los presos y presas del penal, algunos con sus familias y pertenencias procedieron a abandonar el penal de San Roque de esta ciudad en un nmero aproximado de 80, los restantes ms de 50 decidieron quedarse por no tener otro lugar a donde ir y en la perspectiva de no empeorar su situacin penal, comprometindose adems a resguardar el recinto penitenciario frente a la arremetida de los vndalos que pululan en la ciudad.
Aunque la turba lleg a quemar las oficinas del recinto, sin afectar a los prisioneros, a dos das de la fuga masiva, y ya con el retorno paulatino de la calma, cerca de 40 presos ya retornaron al penal y nuevamente organizados exigieron las garantas para su retorno, de esta manera a travs de pronunciamiento pblico, se comprometieron a firmar un registro 2 veces por da, mientras tanto pernoctarn en sus domicilios hasta que la polica vuelva a custodiar el recinto y se arreglen los destrozos ocasionados por el vandalismo.

Una vez ms no deja de sorprendernos la conducta de los presos bolivianos que expresan dos elementos resaltantes, la gran miseria que existe entre quienes son sometidos a la condicin penal, que han hecho de la crcel el nico espacio de vida y por tanto se les dificulta mucho acceder a condiciones de justicia y de reincorporacin a la sociedad, tanto que se niegan a acceder a la libertad con la sorpresa con que sta viene.

El otro aspecto se refiere a la condicin de mnima seguridad de los presos que actan como organizacin en momentos conflictivos y son capaces de negociar su situacin sin violentar los conductos formales, ante un Estado casi inexistente y ahora si desaparecido junto a la fuerza policial en Sucre, la capital de la repblica.

Tenemos una ciudad sin polica, en la que ya se han realizado varios intentos de robo y de asalto a bancos por parte de los vndalos encabezados por los universitarios, y sin embargo tenemos a presos que son los siempre acusados de la violencia y la inseguridad ciudadana, que optan por volver a cumplir su condena. Nos hace pensar que definitivamente la estigmatizacin acta de forma ms efectiva que la justicia, por cuanto los que son asumidos como malos y cargan con las inconductas sociales por las que son encerrados, en realidad en el conflicto son capaces de mayor solidaridad y organizacin, mientras que quienes dicen poseer un propsito en la vida junto a estudios superiores, cargan con una serie de frustraciones sobre las aspiraciones de ascenso social que nunca se produjeron y que hoy explotan en la rebelin sin sentido y en la bsqueda de un protagonismo que los ponga en la historia como hroes o como mrtires.



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