Portada :: Opinin :: J. Petras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2007

La configuracin del poder sionista derrota a las grandes del petrleo, al complejo industrial militar, a la Casa Blanca y al Pentgono
Venta de armas de Bush a Arabia Saud por valor de 20.000 millones de dlares

James Petras
Rebelin

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


 

El debate sobre qu fuerzas son las que determinan la poltica estadounidense hacia Oriente Prximo recorre el espectro poltico habitual: Por un lado, la mayora de escritores progresistas y neoconservadores, acadmicos y periodistas defienden que el complejo militar-industrial y los intereses de las Grandes Compaas Petrolferas son las fuerzas que ms influyen a la hora de moldear esa poltica. Por otra, un pequeo grupo de escritores conservadores e izquierdistas y unos cuantos acadmicos han identificado al que algunos denominan Lobby Sionista o de Israel y otros refieren como Configuracin del Poder Sionista (ZPC, en sus siglas en ingls) como la influencia que predomina a la hora de decidir las polticas estratgicas estadounidenses hacia Oriente Prximo.

Mientras el debate sube de tono acerca de quin y qu intereses nos llevaron a la guerra de Iraq y a la escalada de confrontacin con Irn, no hay mejor prueba de las posiciones en conflicto que la propuesta venta estadounidense de equipamiento militar a Arabia Saud por valor de 20.000 millones de dlares.

El Pentgono, dirigido por el Secretario de Defensa Robert Gates, se mostr de acuerdo con la venta; fue apoyado por el Presidente Bush, el Vicepresidente Cheney y, al menos tcitamente, por toda la rama del ejecutivo, incluido el Consejo de Seguridad Nacional. Todas las grandes compaas petroleras multinacionales, refinadoras e importadoras estadounidenses, europeas y asiticas se manifestaron a favor de mejorar la capacidad defensiva militar del mayor productor de petrleo del mundo, ya que cada ao es all donde se realizan operaciones comerciales y se obtienen beneficios financieros por valor de cientos de miles de millones de dlares. El Mando estadounidense en Oriente Prximo (CENTCOM), que tiene las mayores bases areas y sistemas de apoyo logstico estratgicos en Arabia Saud, no poda hacer otra cosa ms que apoyar la adquisicin saud de un sistema defensivo de reconocimiento areo de ltima tecnologa.

Arabia Saud es, a nivel mundial, el mayor y ms fiable suministrador de petrleo a EEUU. Arabia Saud ha sido un aliado incondicional de EEUU ms como estado clientelista- en todas las intervenciones militares y sucedneos de guerras de EEUU, desde la co-financiacin de los fundamentalistas musulmanes anti-soviticos en Afganistn, el ataque contra Yugoslavia, el apoyo de la separacin de Bosnia y Kosovo, las dos Guerras del Golfo y la actual confrontacin con Irn, hasta su oposicin ante todos y cada uno de los regmenes izquierdistas o nacionalistas en los ltimos sesenta aos. Desde la perspectiva de los intereses imperiales estadounidenses, del dominio e influencia en Asia, los Balcanes y especialmente en Oriente Prximo, uno pensara que una venta militar a la monarqua saud por valor de 20.000 millones de dlares sera automtica y abrumadoramente apoyada por el Congreso estadounidense.

Eso es especialmente correcto, porque una venta de 20.000 millones de dlares generar miles de empleos nuevos y reducir el inmenso dficit comercial. En el reciente encuentro de la OPEC, los saudes se opusieron firmemente a inundar el mercado con cientos de miles de millones de devaluados dlares que actualmente mantienen como reservas extranjeras, ni siquiera quisieron entrar a discutir el tema.

No hay mayor contraste desde el punto de vista costes-beneficios que comparar Arabia Saud con Israel. Israel est subvencionado por EEUU, que le ha dado unos 120.000 millones de dlares en los ltimos treinta aos, mientras Israel se dedica a competir, como segundo mayor exportador de armas, con el complejo militar-industrial estadounidense, costndole as a EEUU puestos de trabajo y suministros de materiales no estratgicos para la economa estadounidense. En efecto, Israel tiene acceso directo a la tecnologa militar ms actualizada que EEUU financia, vendindola despus a sus clientes. Esto supone un duro contraste con la relacin servil de Arabia Saud con EEUU. Israel ha demandado y recibido constantemente el apoyo y financiacin estadounidenses para sus guerras y su ilegal colonizacin de la tierra palestina, contando con el apoyo inquebrantable de EEUU en su repudio del derecho internacional y sus numerosas violaciones de los mandatos de Naciones Unidas. Mientras Arabia Saud sirve para apoyar la economa estadounidense y es un suministrador estratgico de petrleo, Israel exprime a la economa estadounidense y se asegura su petrleo a costa de ella. Al comienzo de 2007, toda la configuracin de poder sionista se moviliz para bloquear la venta de armas y tecnologa militar estadounidense a Arabia Saud. Las presiones sionistas fueron tan intensas y su control sobre el Congreso tan evidente para la Casa Blanca y el Pentgono que el Secretario de Defensa Gates ni siquiera trat de contrarrestar la campaa del ZPC en el Congreso estadounidense. En lugar de intentarlo, se fue derecho al centro de control de la ZPC en Israel y no fue con las manos vacas. Intent convencer a Israel de que llamara a sus perros de presa estadounidenses a cambio de una donacin de unos 30.000 millones de dlares en ddivas militares estadounidenses a Israel durante los prximos diez aos. Olmert acept la oferta de Gates: Los EEUU haban pagado el precio pero an as la ZPC no solt a sus rehenes del Congreso. Convencieron al Presidente Bush y al Secretario Gates de que Israel amordazara a los Presidentes de las Organizaciones Judas Estadounidenses Importantes para que permitieran que siguiera adelante la venta a los saudes. Pero no cumplieron la promesa. Y por qu iban a cumplirla? El Presidente Bush no pudo retirar la bien publicitada recompensa a Israel; estaba ya incluida en los proyectos legislativos. No pudo tomar represalias: el Congreso controlado por la ZPC se opondra a todas y cada una de las medidas en contra.

Por eso Bush y Gates siguieron adelante y enviaron el proyecto de ley al Congreso autorizando las ventas por 20.000 millones de dlares a Arabia Saud, una economa de mil billones con un ejrcito de pacotilla que depende completamente de su protector militar estadounidense.

Inmediatamente, la ZPC reuni a sus autmatas 190 miembros del Congreso para que firmaran una carta oponindose a la venta. La ZPC formul la posicin que apareci plasmada en la carta y supervis su borrador con la colaboracin de sus correligionarios en el Congreso. Los miembros sionistas del Congreso Shelley Berkeley y Anthony Weiner se unieron con Michael Fergurson. Los sio-con reivindicaron, muy justificadamente, que podan movilizar a las tres cuartas partes del Congreso en cualquier cuestin que afectara a la seguridad de Israel. Todos los think tank importantes e independientes del ejrcito se enfrentaran a este argumento alegando que Israel es la nica potencia nuclear en la regin, tiene la mayor y ms sofisticada tecnolgicamente fuerza area y sistema de misiles, mientras que Arabia Saud y todos los Estados del Golfo tienen problemas incluso para controlar a los lanzadores de bombas de nivel local.

Hay dos resultados probables que demuestran ambos categricamente que es la ZPC quien dicta las polticas en Oriente Prximo.

Las ventas militares no subirn al avin.

La venta militar se aprobar bajo la condicin de que Israel tenga conocimiento de todos los detalles y pueda modificar u omitir cualquier parte del acuerdo.

La ZPC pudo incluso actuar con mano dura con gentes del Congreso que tienen toda una vida haciendo carrera promoviendo agresivamente los intereses de las Grandes del Petrleo (BO, siglas en ingls) y del Complejo Industrial Militar (MIC, siglas en ingls), para que cambiaran sus lealtades y votaran contra la venta de armas a Arabia Saud: el socio estratgico de las BO y el mejor cliente allende los mares del MIC. Los miembros del Congreso de estados con BO, como Texas, y los estados con grandes industrias militares, como California, apoyaron la carta perjudicando a sus electores y a los financieros de sus grandes campaas. Las dbiles presiones de las BO y del MIC a favor de la Casa Blanca fueron aplastadas por la fuerza avasalladora de la ZPC en el Congreso.

Los importantes sindicatos de la AFL-CIO (*), as como los trabajadores del metal, maquinistas, trabajadores qumicos y del sector petrolfero, trabajadores de las industrias elctricas, con todos sus puestos de trabajo en juego, no protestaron, ni para desafiar siquiera a la ZPC, demostrando as el alto nivel de influencia sionista sobre los jefes de los sindicatos. El punto obvio es que el Congreso y la AFL-CIO son instituciones colonizadas ambas por la ZPC.

La quid de la cuestin no est en si los EEUU deberan vender o no armas a Arabia Saud (yo me opongo a todas las ventas de armas y al MIC y a las BO de todo el mundo). El tema fundamental es si nosotros, los ciudadanos, los representantes elegidos y los sindicalistas de los EEUU, podemos liberarnos de la colonizacin extranjera para decidir en cualquier tema. La cuestin es si somos o podemos ser una nacin libre e independiente o los sbditos de una diminuta elite poderosa que acta para un poder extranjero.

El discurso sobre las propuestas ventas de armas por valor multimillonario a una enriquecida potencia militar de tercera demuestra una vez ms que los intereses israeles tienen prioridad sobre los intereses geopolticos, puestos de trabajo y comercio estadounidenses. En segundo lugar, el discurso confirma que el estado israel dicta las relaciones polticas estadounidenses en Oriente Prximo a travs de su conducto en EEUU: la ZPC. Finalmente, rebate a los geopolticos sionistas y a los expertos militares y del petrleo que encubren a la ZPC culpando falsamente a las Grandes del Petrleo de polticas a las que stas se oponen porque perjudican a sus socios estratgicos.

Mediante chantajes y engaos, los israeles consiguieron una propina extra de 30.000 millones de dlares para los prximos diez aos, traicionando a su presidente al soltar a su Quinta Columna para que bloqueara las ventas militares a los saudes. Y si Bush se atreviera a quejarse, se ver incluido en la lista de anti-semitas, la nica lista honorable donde figurara en todos sus ochos aos en el cargo.

N. de la T.:

(*) AFL-CIO: Federacin Americana del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales, es la mayor federacin de sindicatos de EEUU, compuesta por 54 sindicatos nacionales e internacionales (canadienses, entre otros) que representan a ms de 10 millones de trabajadores.

Noticia en ingls:www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=7442



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter