Portada :: Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2007

Somos el pas de las mayoras

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin



El contexto poltico.

Este pas ha puesto de manifiesto que existen dos visiones, dos formas de entender y de vivir en el pas una es la de los que han pretendido hacernos creer de que la democracia es el gobierno de las leyes (por supuesto las que ellos aprobaron en los gobiernos anteriores y cuyos actuales jueces fueron nombrados por ellos mismos), los que quieren un pas que se niegue a cambiar e incluir a los que no han sido parte de la historia oficial, los que tienen miedo a los cambios, los que son parte de una clase media que ha crecido con la sombra del racismo y del trauma del cerco indgena. La otra es la de las mayoras que han decidido apostar por ellos mismos para construir una patria de todos donde se construya la igualdad y la participacin para aprender a vivir bien.

En la Asamblea Constituyente estas dos posiciones se han confrontado ideolgicamente en el marco de la Democracia formal manejada por las minoras, porque las condiciones de nuestra inclusin pasaban por la participacin en las formas democrticas de la colonialidad, para lograr consolidar la propuesta de mayoras de refundar un nuevo pas que tenga un Estado Plurinacional que nos contenga a todos.

Nuestra mayora realiz todos los intentos polticos para permitir la inclusin de las minoras para que todos se sintieran parte del nuevo pas, sin embargo los grupos de poder regionales se atrincheraron institucionalmente en los comits cvicos, en los medios de comunicacin, el Senado, algunas clases medias y en PODEMOS como organizacin poltica, marcando un discurso racista, excluyente y de confrontacin.

La ltima etapa, la del debate impuesto de la capitala es precisamente el corolario de la confrontacin buscada por la minora de este pas, bajo los argumentos engaosos de una legalidad sentenciada por jueces puestos por anteriores gobiernos para que la Asamblea trate su tema reivindicacin histrica republicana de los dirigentes de Sucre, que olvida que el reparto de poderes de la guerra federal de 1899 se asienta sobre la masacre de los dirigentes de los pueblos indgenas- por sobre los intereses del conjunto del pas que defina una visin de descentralizacin, autonomas y desarrollo para todos los departamentos incluido el de Chuquisaca, que es precisamente la labor encomendada a la Asamblea Constituyente.

Los Movimientos Sociales en Sucre.

Tales circunstancias han permitido constatar al pueblo boliviano que el debate particular de la capitala en ltima instancia persigue la divisin del pas y en definitiva el fracaso de la Asamblea Constituyente, puesto que bajo este argumento, hace ms de tres meses que la Asamblea se ha visto impedida de sesionar por el bloqueo permanente que se ha realizado en torno al teatro Mariscal Santa Cruz, sede del cnclave. Los intentos polticos de acercamiento y conciliacin fueron vanos; primero a travs del dilogo infructuoso con el Comit Interinstitucional que sin consultar al pueblo de Chuquisaca se neg a tratar las propuestas de desarrollo y de coadministracin estatal que se hicieron en el marco del nuevo Estado, y en segunda instancia en las calles con la sistemtica agresin a constituyentes, periodistas y funcionarios que acompaan el proceso de la Asamblea Constituyente.

El argumento de la legalidad esgrimido por los comiteistas cae por su propio peso cuando los bolivianos conocemos que quienes administran la justicia son parte de los aprestos sediciosos de la oposicin y por si fuera poco, el mayor argumento para defender su posicin ha sido el de las patadas y los insultos racistas con los que los grupos de choque universitarios y de la alcalda han buscado imponer al pas el traslado de los poderes.

Todava ms cuando se ha hecho evidente que quienes en realidad estn comandando las medidas polticas del comiteismo, son digitadas desde el Comit Cvico de Santa Cruz cuyos dirigentes ostentosamente se han hecho presentes en los momentos claves, adems de enviar a las confrontaciones a grupos paramilitares de la juventud cruceista, que han marcado el renacer partidario de la Falange Socialista Boliviana (FSB) partido de orientacin fascista, racista y que ha marcado pblicamente su horizonte poltico en la destruccin de la Asamblea Constituyente.

En ese contexto es que las organizaciones sociales del pas deciden marchar a Sucre, para defender su creacin histrica, su visin de pas y un futuro diferente que saben que pasa por afirmar una verdadera democracia en la convivencia. Llegaron ms 1500 dirigentes y representantes, que desde el inicio percibieron la agresin de la ciudad cuando se les neg la posibilidad del cobijo y alojamiento, se amenaz a quienes les dieran alimentacin y por si fuera poco, fueron golpeados y vilipendiados pblicamente en su presencia pacifica, que no buscaba la confrontacin sino expresar que los olvidados de este pas son la mayor fuerza del cambio expresado en la Asamblea Constituyente.

La Asamblea cambia de lugar de sesiones.

En este contexto de agresin generalizada, la directiva de la Asamblea Constituyente decidi reiniciar sesiones apenas a 17 das del trmino legal para su conclusin. No quedaba otra opcin en el marco de la ley de convocatoria que cambiar el lugar de las sesiones, para tener el resguardo necesario para garantizar el proceso constituyente.

La directiva de la Asamblea en una decisin responsable traslad las sesiones al palacio de la Glorieta, en los extramuros de la misma ciudad de Sucre, donde tiene su establecimiento la escuela militar. El objetivo central era el de permitir la conclusin del proceso deliberativo de la Asamblea sin dar lugar a la provocacin de los grupos de choque que desesperadamente buscaban heridos y muertos para enarbolarlos como hroes de la capitala, y que junto a los polticos reciclados que dirigen el comit interinstitucional se encontraban en abierta sedicin frente a las propuestas de mayora de la Asamblea Constituyente.

En este nuevo contexto se fijaron tres cordones de seguridad, el de la polica, el de los movimientos sociales y el militar, que en precarias condiciones asumieron su labor de resguardar el reinicio de las plenarias. Fueron das de lluvia con escasos alimentos compartidos en olla comn y acampando a campo traviesa en medio del barro y sin embargo exista la frrea conviccin de que se estaba protegiendo el sueo comn de los bolivianos.

El escenario de la confrontacin.

Sin embargo, tal situacin exacerb los nimos del comit interinstitucional que crean tener controlada la situacin, y a travs de los medios de comunicacin convocaron a los estudiantes a intervenir la Glorieta para impedir el desarrollo de la Asamblea Constituyente. Llegaron al mismo tiempo 10 micros y 4 flotas de la juventud cruceista enviados por quienes en realidad tienen el mando del conflicto, el Comit cvico de Santa Cruz. Algunos venan armados, mientras la alcalda a travs de sus funcionarios reparta palos y cachorros de dinamita, los medios de comunicacin emitan reportes de heridos y convocaban a la poblacin a concentrarse en el Tejar.

En definitiva, la estrategia de la oposicin no terminaba de funcionar si no se conseguan mrtires as que cerca de las 6 de la tarde los medios de comunicacin empezaron ha hablar de un muerto provocado por un arma de cal.27 no reglamentaria, luego se supo- convocando a la poblacin a la venganza y al odio a los paceos y masistas. Su plan funcionaba, la ciudadana asumi como una afrenta a Sucre y empez a fraguarse un espritu de cuerpo, con el que se realizaron ofensivas ms agresivas, con los que se produjeron nuevos heridos y ms muertos.

Esta parte de la historia concluye con el vandalismo desatado luego en la ciudad, con el asalto a las estaciones policiales y al comando, azuzado desde el canal 13 universitario, el retiro consiguiente de las fuerzas policiales dejando la ciudad sumida en el caos, mientras el comit interinstitucional celebraba su victoria sobre los heridos y muertos.

No fue casual que en el proceso Tuto Quiroga, Brankovic y los dirigentes de PODEMOS enarbolaran las demandas chuquisaqueas y desde las dirigencias cvicas y prefecturales de la media luna se convocara a la desobediencia civil y a la toma de instituciones pblicas. Se cierra el crculo sedicioso de la oposicin, con el desconocimiento pblico de la aprobacin en grande de la nueva Constitucin Poltica del Estado, con la pretensin de la media luna y de Sucre en particular de declararse con Autonomas de facto, con la acusacin abierta y descarada del Comit Interinstitucional y los Comits Cvicos del oriente al gobierno por los hechos luctuosos ocurridos en la ciudad de Sucre y que pretenden convertir en el trampoln poltico de la accin sediciosa y justificada.

Constitucin Poltica aprobada en Grande.


El otro escenario fue el del reinicio de las sesiones de la Asamblea Constituyente, con 147 constituyentes pertenecientes a 10 fuerzas polticas de las 16 que poseen representacin, es decir con casi el 58% de los asamblestas elegidos que hacen a ms del qurum reglamentario (128 constituyentes) para la instalacin de la plenaria.

En un ambiente precario y con las mnimas condiciones tcnicas para su desarrollo, los constituyentes reiniciaron su trabajo, convencidos de que estaban expresando a las mayoras que han decidido apostar por ellos mismos para construir la patria de todos, donde se construya la igualdad y la participacin para aprender a vivir bien. Se realiz la modificacin del Reglamento de debates para permitir que dicho cnclave pudiera terminar su trabajo en el tiempo estipulado por ley, es decir hasta el 14 de diciembre y luego se procedi a la aprobacin del trabajo realizado por las 21 comisiones de trabajo, logrndose cerca de las 10 de la noche del da sbado, una nueva Constitucin Poltica del Estado aprobada en grande.

Pero no todo termin all, pues frente a la arremetida de los grupos de choque capitalinos, los constituyentes se dispersaron y en su gran mayora se dirigieron por los medios disponibles, a la ciudad de Potos distante a 2 horas - carretera de la Glorieta. Otros volvieron a la ciudad de Sucre por los extramuros y se encerraron para cubrirse de la turba, mientras algunos como el constituyente Flix Crdenas corra peor suerte al caer en poder de pobladores que le propiciaron una golpiza. Situacin que se multiplic en toda la ciudad con los policas y sospechosos de ser paceos o pertenecer al MAS.

Los retos del presente.


En definiva, los hechos que ocurrieron y que hoy son distorsionados por los medios de comunicacin para acusar a la mayora de dictadura, nos han permitido poner en evidencia los dos proyectos de pas que pugnan por construir hegemona en esta confrontacin poltica que histricamente carga con las utopas de quienes siempre fueron excluidos del poder y la palabra; y la de los otros, esa minora seorial que slo quiere conservar su propiedad y su poder patrimonial.

Mientras los pocos buscan crear una arremetida poltica contra el nuevo Estado, enfrentando cada una de las medidas populares impulsadas por el actual gobierno y acusando de ilegal y dictadura a la mayora, van construyendo un discurso que busca la deslegitimacin poltica del nuevo proyecto de pas, y cuyo puntal fundamental es la violencia de los grupos de choque junto al discurso de medios de comunicacin y los recursos polticos de PODEMOS que pretenden instituir una vez ms el lenguaje racista y discriminador contra los que buscan construir una patria para todos.

La mayora ha logrado transcurrir por una etapa importante, pero en la que los retos polticos se multiplican. Si bien este es un camino sin retorno que es lo que no termina de entender la oposicin- es ms necesario que nunca dotarnos de una estrategia poltica que articule a los movimientos sociales en el proceso de cambio que vivimos en Bolivia. Un elemento central es ahora el nuevo texto constitucional aprobado en grande, que se convierte en el proyecto poltico de las mayoras para cambiar el pas, y que necesita ser apropiado por las organizaciones sociales, ampliando su deliberacin como proyecto colectivo en construccin.

Otro aspecto fundamental pasa por apuntalar el reconocimiento de liderazgos locales que permitan la continuidad del proceso, y que sean capaces de generar esperanza y fuerza en los movimientos sociales respecto al rumbo histrico que estamos construyendo juntos. Ello ser posible si tambin somos capaces de construir medios alternativos de comunicacin social y una conciencia poltica crtica que contrarreste la accin ideolgica de los medios de comunicacin privados, que son uno de los eslabones esenciales de la oposicin.

Somos la expresin del sueo colectivo de la mayora de los bolivianos y tenemos la responsabilidad histrica de construirlo todos juntos, sin idealizar a los propios movimientos sociales pero basados en ellos, en su legitimidad histrica que han hecho posible el cambio; aceptando que este es un proceso de largo aliento en el que tenemos que ser capaces de sumar conciencia y voluntades para que la revolucin en Democracia sea posiblepese a los que viven en el pasado de la exclusin y el seorialismo y se niegan a ser parte del cambio, y que an as tendrn su espacio en este pluriverso del pas que somos





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter