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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2007

Pretexto para la guerra?
La distorsin del fascismo para satanizar a Irn

Ismael Hossein-Zadeh
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


En su frentico afn de allanar el camino para un ataque militar contra Irn, destacados personajes del lobby neoconservador a favor de Israel se han lanzado a una empedernida campaa de satanizacin de ese pas, comparndolo con los primeros aos de Alemania nazi, y a su presidente, Mahmoud Ahmadineyad, con Hitler.

Esos adalides de la guerra y del militarismo son los mismos personajes con el dedo en el gatillo que ayudaron a orquestar la guerra criminal contra Iraq sobre la base de espantosas mentiras y criminales falsificaciones de evidencia. En lugar de ser responsabilizados por todas las grotescas mentiras y la fabricacin de evidencia, se les suelta de nuevo para que una vez ms hagan resonar los tambores de la guerra esta vez contra Irn.

Sobresale entre estos militaristas civiles Norm Podhoretz, un alto consejero de poltica exterior del favorito republicano para la presidencia, Rudy Giuliani, el senador por Connecticut, Joseph Lieberman, y el lder del Partido Likud de Israel, Benjamin Netanyahu. Forman parte de los miembros ms destacados del partido de la guerra que incluye, entre otros, al vicepresidente Dick Cheney en la Casa Blanca y a Elliot Abrams del Departamento de Estado.

Las alocadas acusaciones de fascismo de Podhoretz contra Ahmadineyad, Irn, y el Islam que a veces llegan al delirio y a la auto-parodia son detalladas desvergonzadamente en su libro recientemente publicado: "World War IV: the Long Struggle against Islamofascism" [La Cuarta Guerra Mundial: la larga lucha contra el islamofascismo]. Aunque Elliot Cohen fue el autor original del concepto de la Cuarta Guerra Mundial, Norman Podhoretz ha sido el principal popularizador del concepto. Describiendo la Guerra Fra como la Tercera Guerra Mundial, se propone explicar tanto la justificacin de la proyectada Cuarta Guerra Mundial como las estrategias para ganarla.

Para explicar la inminente conflagracin mundial que se basa supuestamente en la conducta del Islam militante, comienza con la afirmacin de que la fuerza maligna del islamismo radical tiene el objetivo de conquistar nuestro pas y de destruir todo lo bueno que representa EE.UU. Despus de detallar larga y discursivamente cmo y por qu el Islam es incompatible con el progreso y la modernizacin, y cmo por lo tanto representa una seria amenaza para los valores occidentales, pasa a argir que: para rechazar la amenaza del Islam militante, EE.UU. tiene que involucrarse resueltamente en una larga, prolongada guerra en el mundo musulmn que puede ser llamada Cuarta Guerra Mundial. [1]

Benjamin Netanyahu tambin ha llamado frecuentemente al gobierno de Bush a que lance un ataque militar contra Irn sobre la base de que, como Alemania nazi, es una amenaza para la paz mundial: Es 1938 e Irn es Alemania. E Irn se apresura a armarse con bombas atmicas... Creer [a Ahmadineyad] y detenerle... Es lo que debemos hacer. Todo lo dems parece nimio en comparacin. Mientras el presidente iran niega el Holocausto, dijo Netanyahu: prepara otro Holocausto para el Estado judo. [2]

La caracterizacin de Ahmadineyad por el senador Lieberman como si fuera otro Hitler es algo sutil e indirecta: Estoy orgulloso de haber co-auspiciado la resolucin bi-partidaria llamando al cambio de rgimen en Irn porque hay dirigentes con los que no se puede negociar. Mirad lo que ha dicho Ahmadineyad. La historia nos recuerda en el caso de Hitler y Osama bin Laden que dijeron exactamente lo que terminaron por hacer... Tenemos que trabajar con gente en Irn, que odia a este gobierno, y ayudar a derrocarlo. [3]

Cualquiera que est aunque sea slo vagamente familiarizado con las caractersticas socio-econmicas e histricas del fascismo rechazara como engaos esas descabelladas acusaciones y caracterizaciones de Irn. Ahmadineyad se diferencia de Hitler por una serie de motivos importantes:

Para comenzar, Ahmadineyad es conocido como un lder o combatiente de base, no un agente o colaborador del gran capital, como sera el caso con personajes y representantes fascistas o fascistizantes. Por cierto, lleg al poder cuestionando y oponindose al candidato presidencial del gran capital, mientras que lderes fascistas como Hitler y Mussolini fueron promovidos por el gran capital.

En segundo lugar, Hitler represent a una potencia imperial expansionista. Al contrario, Ahmadineyad (y el gobierno iran en general) representan un desafo o fuerza antiimperialista en Oriente Prximo que no alberga ambiciones expansionistas o reivindicaciones territoriales.

Tercero, Hitler fue un dictador sin rivales e indisputable. Posea el monopolio total del poder, comandando no slo las fuerzas armadas alemanas, sino tambin controlando todos los poderes del gobierno y, por cierto, a toda la sociedad alemana. Al contrario, Ahmadineyad no es un dictador, es un presidente elegido sin mucho poder. El verdadero poder est en manos del Lder Supremo, el ayatol Ali Jamenei, quien es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de Irn. Jamenei tiene la ltima palabra en todos los principales temas de poltica exterior.

Ahmadineyad tambin es cuestionado constante e implacablemente tanto por el parlamento como por el poder judicial. Por ejemplo, el legislativo rechaz ms de dos tercios de sus recomendaciones para ministros, lo que signific que tard casi un ao antes de que su gabinete fuera completado enteramente.

Por ser individuos inteligentes y educados, Lieberman, Podhoretz, Netanyahu y sus cmplices neoconservadores deben ciertamente tener conocimiento de estas manifiestas diferencias entre Hitler y Ahmadineyad, o entre el Irn de hoy y la Alemania nazi de fines de los aos treinta.

As que, por qu hacen caso omiso de diferencias tan obvias y ofuscan deliberadamente las caractersticas histricas del fascismo?

La respuesta es clara: quieren justificar otra guerra de agresin, un ataque militar contra Irn.

La pregunta ms fundamental, sin embargo, es por qu quieren atacar a Irn?

La respuesta, en pocas palabras, es que el lobby pro-Israel est determinado a eliminar cualesquiera y todos los obstculos a la continuacin de la ocupacin de la tierra palestina. Y ya que el lobby ve a Irn como uno de esos obstculos, sataniza a ese pas como el prximo objetivo de un ataque militar. Otros motivos declarados o insinuados como los intereses nacionales, los ideales democrticos, la tecnologa nuclear de Irn, y cosas semejantes, no son otra cosa que atolondrados pretextos para lograr ese objetivo preponderante.

Existen, desde luego, factores o fuerzas adicionales detrs del impulso por un ataque contra Irn. Por ejemplo, el presidente Bush y los manipuladores neoconservadores de su gobierno esperan que, al acusar a Irn de armar a los insurgentes iraques, pueden culpar a Irn por su desastroso fracaso en Iraq. Tambin esperan que al expandir la guerra a Irn puedan ahogar o prevenir llamados por la responsabilizacin y/o la recusacin de los responsables por la guerra ilegal contra Iraq.

Otra fuerza impelente detrs del plan de atacar a Irn es el lobby de los armamentos y los poderosos contratistas del Pentgono que ven la extensin de la guerra a Irn como una expansin indudable de sus fortunas econmicas. Las polticas neoconservadoras de guerra y militarismo del presidente Bush han sido un regalo para la industria de armamentos y los negocios relacionados con la especulacin con la guerra.

Es obvio, por lo tanto, que las principales fuerzas detrs de la monstruosa guerra contra Irn son impulsadas, no por los intereses del pueblo estadounidense o los intereses nacionales, como afirman los adalides de la guerra y del militarismo, sino por ciertos poderosos intereses especiales que convergen en la guerra y la convulsin poltica en Oriente Prximo: los intereses econmicos del lobby de los armamentos y los intereses geopolticos del lobby pro-Israel.

Ya que los intereses de estas dos fuerzas muy influyentes convergen en la guerra y en los conflictos internacionales en Oriente Prximo, a menudo se hacen el juego entre ellas en su lucha por imponer la guerra y el militarismo en la regin. Ms importante es, sin embargo, que tambin coordinan sus polticas o sus agendas para influenciar la poltica exterior de EE.UU. en el rea, [4]

Aunque no existe una alianza formal entre estas dos poderosas fuerzas, su colaboracin puede ser vista a menudo a travs de sus puntos de vista idnticos sobre la poltica exterior de EE.UU. en Oriente Prximo. Institucionalmente, esta colaboracin de facto es realizada a travs de una serie de think tanks militaristas como el Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense, el Instituto de la Empresa Estadounidense, el Instituto Judo de Asuntos de la Seguridad Nacional, el Centro para la Poltica de Seguridad, el Instituto de Investigacin de los Medios de Oriente Prximo, el Foro de Oriente Prximo, el Instituto de Washington para una Poltica para Oriente Prximo, y el Instituto Nacional para una Poltica Pblica.

Una mirada ms de cerca a los historiales de estos think tanks militaristas muestra que fueron establecidos para servir como fachadas institucionales a fin de camuflar la dudosa relacin entre el Pentgono, sus principales contratistas, y el lobby israel, por una parte, y los polticos belicistas neoconservadores, por la otra. Componentes importantes de la poltica exterior del gobierno de Bush, incluyendo la guerra contra Iraq y los planes para atacar Irn, han sido elaborados en gran parte en los tableros de dibujo de esos think tanks.[5]

Es por cierto irnico y trgico, que dirigentes sionistas de la lnea dura, que constantemente (y con razn) nos recuerdan que no olvidemos las atrocidades del fascismo, deformen tan insensiblemente las caractersticas socio-econmicas e histricas del fascismo para ponerlo al servicio de su agenda miope y descaminada para Oriente Prximo. Esperan en vano que puedan mantener permanentemente la ocupacin por la fuerza de tierras palestinas, y que al destruir a Irn y/o otros oponentes de la ocupacin, el problema palestino desaparezca de alguna manera. Sin embargo, como dijera Albert Einstein, la paz slo puede ser lograda mediante el entendimiento, no la fuerza.

Calificar de fascista a Ahmadineyad y/o a Irn es an ms irnico (es, de hecho, un caso perfecto de chutzpah [yiddish para descaro, N. del T.]) a la luz del hecho de que las polticas expansionistas de agresin unilateral impulsadas por las personalidades dirigentes del neoconservadurismo son ms parecidas a las polticas de invasin no provocada de otros pases de Hitler que la poltica exterior de Irn, que respeta la soberana de sus vecinos y no alberga ninguna ambicin territorial o agresin militar contra ningn pas.

Los adalides neoconservadores de la guerra y del militarismo utilizan a menudo trminos y adjetivos como fascista o Hitler para caracterizar a oponentes de las polticas de EE.UU. e Israel en Oriente Prximo para justificar su agenda de cambio de rgimen en la regin. Un uso tan antojadizo u oportunista de la retrica poltica para indignos propsitos polticos representa una burda tergiversacin de las estructuras sociales y las tendencias histricas.

El fascismo no puede ser definido o caracterizado caprichosamente; es una categora histrica especfica que resulta de circunstancias o estructuras socioeconmicas particulares. No puede ser aplicado al azar a cualquier sistema socioeconmico o dirigentes poltico que se oponga a la agenda neoconservadora de cambio de rgimen en Oriente Prximo.

Tampoco puede ser reducido el fascismo a los pecados de personas polticas y dirigentes individuales de Alemania nazi, o a los problemas patolgicos de la mente de Hitler. Aunque tales valoraciones simplistas y engaosas pueden lograr vestir con el uniforme de Adolfo Hitler a los horribles actos que el sistema capitalista puede realizar ocasionalmente, esas valoraciones reduccionistas no son muy tiles para el propsito de evitar condiciones sociales que puedan conducir a la recurrencia del fascismo.

Hitler no fue ms responsable del ascenso del fascismo en Europa que el presidente George W. Bush lo es por el ascenso de los militaristas neoconservadores en EE.UU., o por el control de la poltica exterior de EE.UU. en Oriente Prximo por los representantes de los intereses militares, industriales, y del Likud.

Algunos crticos amigos atribuyen las polticas militaristas agresivas del sionismo militante a los traumticos recuerdos del fascismo y las brutalidades que lo acompaaron, cometidas contra el pueblo judo. Por lo tanto, escribe el comentarista Jim Lobe, por ejemplo: la horrible experiencia de la judera europea en el Siglo XX, culminando, como lo hizo, en el Holocausto Nazi, es crtica para comprender el modo de pensar neoconservador. [6]

Aunque esto podra explicar el modo de pensar radical de los sionistas y sus polticas militarismo unilateral, no justifica sus planes de guerra y cambio de rgimen en Oriente Prximo. Los palestinos y otros rabes/musulmanes no tuvieron nada que ver con el Holocausto Nazi. Que esos pueblos hayan sometidos a horrendos castigos por los crmenes cometidos por otros simplemente es un desafo a la lgica para no hablar de cualquier sentido de la justicia.

Idelogos sionistas de la lnea dura como Lieberman, Podhoretz, Netanyahu y sus cmplices en el mal informado lobby pro-Israel, que acuan a la ligera terminologas tales como Hitler o fascismo al referirse a los oponentes de sus polticas de agresin, tergiversan el fascismo, sacan lecciones errneas de su historia, y castigan a la gente equivocada por sus crmenes. Con amigos como esos sionistas fanticos, el pueblo judo no necesita enemigos!

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Ismael Hossein-zadeh es profesor de economa en la Universidad Drake, Des Moines, Iowa. Es autor del libro recin publicado: The Political Economy of U.S. Militarism. Su sitio en la Red es: http://www.cbpa.drake.edu/hossein-zadeh

Referencias:

[1] Norman Podhoretz, "World War IV: How It Started, What It Means, and Why We Have to Win," Commentary (September 2004).

[2] Evan Derkacz, "Netanyahu cries: "Hitler! Hitler! Hitler!" alternet.org (Posted on November 17, 2006).



[3] Joseph Lieberman in Connecticut 2006 Senate general campaign Debate,



[4] Ismael Hossein-zadeh, The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave-Macmillan 2007).



[5] Ibid.



[6] Jim Lobe, "New Book Attacks Neo-Cons from the Right," commondreams.org (August 5, 2004).







http://www.counterpunch.org/hossein11292007.html





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