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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2007

Noticias como mercancas ideolgicas
Chvez y los otros comunicadores

Rmulo Hernandez
Rebelin


En estos tiempos cuando la internet supera con ventaja las caractersticas de inmediatez que la radio y la televisin estaban supuestas a enarbolar. Cuando los portales o pginas web, dejan atrs los egos o intereses de mandos medios de las empresas periodsticas y cuando el telfono celular se presenta como herramienta determinante al momento de planificar marchas o contramarchas, es hora de replantearse para qu sirve el ejercer la carrera del periodismo que glorias y desgracias ha dejado a su paso.

Quienes vivimos en Venezuela para el momento del golpe de estado de 2002 y los posteriores paros empresariales fuimos testigos de cmo la manipulacin meditica mostr sin caretas su objetivo de desinformar, an a costa de poner en peligro el futuro de un electorado entusiasta con un nuevo camino poltico.

Las lejanamente recordadas clases de Etica y Legislacin de Medios, o los Informativos que nos permitan diferenciar una opinin, de una simple redaccin o narracin noticiosa, fueron a tener al cesto de la basura, con la complicidad de muchos de los mismos profesores y escritores que tan ardorosamente hablaban de segregacin o censura en los medios.

Sorprendidos, pudimos ver como narradores (as) de noticias luego de comentar cualquier informacin gubernamental asomaban una extensa coleccin de gestos, levantadas de cejas y hasta sacudidas de cabeza contra los papeles que reposan sobre su mostrador de mercancas. Algo dejado en los pases denominados desarrollados a comediantes de la medianoche como Jay Leno o David Letterman.

Ni hablar de los narradores quienes, minutos despus del golpe de estado del 11 de abril de 2002, aupaban a los seguidores del breve 'gobierno' a perseguir a dirigentes polticos que sacrificando sus vidas personales haban aceptado desempear puestos de responsabilidad en el gobierno de Hugo Chvez.

Cuando mencionamos, vidas personales, lo hacemos porque nunca antes haban sido tan expuestas intimidades (falsas o no) y direcciones de habitacin de ministros, gobernadores y asamblestas como en los ltimos ocho aos, incitando a crmenes de odio descaradamente. Esta funcin fue de nuevo designada a licenciados en Comunicacin Social quienes llenos de prejuicios, ignorancia y rabia fabricaban biografas en los peridicos y escenificaban chistes con eco slo en los estudios de grabacin, en las salas de redaccin o en las oficinas semi-clausuradas de los partidos polticos tradicionales.

Sobre el televidente, el votante, el ciudadano, el cliente que compra el producto, el disco o la revista, el desprecio fue todava ms manifiesto. An se recuerdan calificativos provenientes de periodistas hacia miembros de la comunidad identificados con el gobierno como: marginales, monos, hordas, turbas, crculos de terror, brujos y hasta moluscos.

Cinco aos despus del golpe de estado todava pululan por los estudios televisivos unos cuantos de estos personajes que por su escasa solidaridad humana y por su precaria actuacin profesional estaran condenados a la soledad (Quiz lo estn y no lo sabemos!).

As observamos y especialmente en momentos de eleccin como la ltima referente a la Reforma Constitucional como los eufemismos substituyen a los titulares, las ollas periodsticas a las informaciones y la conspiracin descarada a las opiniones.

Igualmente se omiten con desparpajo, las noticias positivas que podan ayudar a aumentar la autoestima de todo un pas que por siglos ha sido saqueado. Si aparece alguna cifra que estimulara al sector de la economa, de immediato y antes de divulgarse la misma, los "profesionales" una vez ms salen corriendo a entrevistar a uno de los ocho patticos personajes que vemos a diario en los medios, entre los cuales nunca faltan los representantes de la alta jerarqua de la iglesia catlica.

Si lo que se trata es de obtener una noticia que podra incomodar al presidente o a la archi-comprobada y vituperada mayora que le eligi, entonces hay que asaltar las 'boutiques' de luto activo para mostrar su vestimenta negra o uniforme, como seal de rechazo al gobierno actual.

Los colegas no tendrn otro camino que aceptar los cambios drsticos desarrollados en Venezuela. Es el momento de verificar que hay una mayora, la cual es la llamada a decidir en cualquier democracia que se respete. Hay que aprender a vivir con que el presidente Hugo Chvez es tan atpico como lo son las misiones sociales de su gobierno. Que lo genuino de su persona amparado con unas polticas masivas de educacin y salud es lo que le ha mantenido con el apoyo de la mayor parte del pas. Al fin y al cabo la mayora de nosotros no trabaja por garantizarnos la educacin y la salud? Qu de malo tiene que la mayora de los venezolanos desee lo mismo que algunos periodistas ya poseen? Ser que en realidad los periodistas nos creemos especiales? Ya deberamos conocer que los cambios se pueden conseguir por caminos diferentes a la manipulacin, la mentira y la omisin de informacin.

La aparicin de Chvez en el panorama poltico venezolano hace rato opac lo vacuo, lo superficial, lo estereotipado de los medios en Venezuela.

Ya no queda duda de que, aparte de ser un presidente masivamente apoyado, se ha mostrado cientos de veces como el comunicador con ms credibilidad en el pas. Es pecado acaso que informe, explique y aconseje a sus seguidores? Es inapropiado que cante como lo hace cualquier hijo de vecino? O que cite algn libro que le haya impresionado? O que le aconseje al pueblo que no maneje como loco o tome licor en exceso? O que revise la historia como lo hacamos en los campos universitarios cuando las asambleas servan para algo ms que escoger el lacito negro a lucir frente a las cmaras?

A estas alturas es harto conocido por los consumidores de peridicos que la "objetividad" se pierde hasta en el momento de "escoger" una carta de los lectores y que, incluso, los nios pueden llegar a conocer el lenguaje del cuerpo, ese que desde la maanitas nos presentan quienes se han mostrado como los ms peligrosos enemigos de las mayoras.

Los otros ejemplos venezolanos los constituyen el portal de internet 'Aporrea', desde donde una noticia a menudo es tomada por diarios nacionales e internacionales y por otros sitios de internet del mundo, con una velocidad que desearan para s muchas agencias de noticias. Y en igual lugar se debe mencionar a un comunicador igualmente atpico, Mario Silva quien acapara la teleaudiencia desde el canal del Estado (VTV) con su programa La Hojilla. Precisamente Silva emergi de 'Aporrea' con una columna donde desmontaba el mensaje manipulativo de los medios conservadores. En su espacio diario, con su peculiar humor y un fresco equipo de trabajo, Silva se carcajea, se enfurece o se sorprende de la realidad poltica del pas con un rico apoyo audivisual. Lo que dice o denuncia en su espacio nocturno, de inmediato tiene resonancia nacional y hasta en Miami provoca escalofros. El mismo productor confiesa casi a diario que no estudi periodismo en la universidad, pero sus seguidores le siguen y repiten sus denucias y apodos con una velocidad sorprendente.

Frente a este panorama es necesario repensar nuestros objetivos evitando todo el tiempo caer en el banal purismo que algunos comunicadores de gobierno y oposicin han asomado. Habra que plantearse entonces, qu es ms til para el momento poltico o para la mayora sedienta de atencin de todo un pas, un "doctor" en Comunicacin Social que presta su micrfono para vejar, tergiversar, condenar, marginar y despreciar a sus coterrneos o un comunicador alternativo (natural), emergente que se muestre como sencillamente til a su patria?

Lo interesante del caso de los medios venezolanos es que captulo a captulo se ha empezado a repetir en pases que votaron por un cambio como Bolivia, Ecuador y Argentina. Sin duda, an faltan episodios mediticos por presenciar en nuestra Amrica.

(*)Periodista y autor de "La mitad de un tamarindo".


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