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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2007

Posibilidades y limites del movimiento popular
La construccin de alternativas polticas en Mxico

Mara Jos Rodrguez Rejas
Revista de Estudios Latinoamericanos,


Qu quiere... ese grupo de facciosos que slo piensa en el saqueo y en el

 

asesinato, esa tumultuosa avalancha de hombres desequilibrados y

 

rapaces, que han pretendido erigirse en gobernantes y

 

directores de una nacin que los rechaza horrorizada?

 

 

 

(Emiliano Zapata, Manifiesto al pueblo de Mxico, 1917)

 

 

 

 

 

El nico obstculo en este pueblo libre,

 

para un cambio social sinceramente deseado,

 

est en la falta de acuerdo de los que lo solicitan

 

 

 

(Jos Mart, Obras Escogidas)


 

 

Resumen

El objetivo de este artculo es hacer un breve recuento de la dinmica poltica nacional a travs de los cambios polticos ms destacados que han tenido lugar en Mxico en los ltimos trece aos, tomando el levantamiento del EZLN en 1994 como referencia del ascenso popular. A menudo tenemos la sensacin de que el resto de Amrica Latina ha entrado en un proceso de transformaciones polticas que, con distinto signo, se distancian de los proyectos neoliberales y retoman un camino propio. Marcando la diferencia con la regin, pareciera que Mxico representa el continuismo neoliberal a la par que se desempea como ariete de la poltica estadounidense en Amrica Latina. Sin embargo, la dinmica poltica poltica nacional est caracterizada por una situacin de polarizacin con potencial suficiente para transformar la estructura de poder dominante desde la izquierda o para recomponer una estructura an ms autoritaria, desde la derecha. Estamos ante una coyuntura definitoria que nos sita ante posibilidades histricas para la construccin de una alternativa conjunta en la que se integren la diversidad del movimiento popular frente al saqueo del capitalismo neoliberal y de la cuasi condicin de estado asociado estadounidense en la que nos encontramos. La posibilidad de lograr en el mediano plazo un cambio democrtico y desde abajo pasa por la construccin de un frente de lucha que permita superar la fragmentacin en la que ahora nos encontramos y que a menudo responde ms a desconfianzas y disputas entre liderazgos personales que a diferencias de proyecto.

 

 

I. El rompecabezas poltico mexicano... identificando algunas piezas: entre la derechizacin poltica y el ascenso popular

La comprensin de la dinmica poltica nacional requiere abordar tanto la historia de creciente conservadurismo de la lite dominante como el proceso de ascenso de la organizacin y politizacin de los sectores populares que, aunque de forma incipiente, van rompiendo con las estructuras de control pristas, hegemnicas durante casi setenta aos, y construyento la oposicin al proyecto de la derecha ahora en el poder. Para caracterzar las condiciones y dinmica de este proceso de cambio revisaremos: a) la estructura de poder y dominacin en el Mxico actual; b) el proceso de polarizacin poltica del pas; c) las especificidades del ascenso popular; y d) el fortalecimiento de la derecha a nivel nacional y el peso de la injerencia estadounidense en Mxico.

El objetivo de este texto es aportar algunos elementos para la discusin y la formulacin de preguntas sobre las posibilidades de futuro desde la izquierda a partir de una contextualizacin del mapa poltico nacional. Se trata de una discusin que ya est en marcha y que debe ser abordada colectivamente y con carcter de urgencia en los espacios polticos y acadmicos de la izquierda. En este afn, el nivel de generalidad con que abordamos el proceso impone limitaciones al anlisis y desdibuja matices necesarios, de lo cual somo conscientes. Esperamos que estos inconvenientes queden compensados por el esfuerzo de construir una visin de conjunto y sus dinmicas.

Los anlisis sobre las alternativas de izquierda 3 o populares 4 frente al neoliberalismo e incluso frente al capitalismo han regresado a los mbitos de la discusin pblica, tanto en el mbito cotidiano como en el de las organizaciones polticas y en el medio acadmico a medida que el panorama latinoamericano va cambiando. Se discute hacia dnde va Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, o Chile. Se comienza incluso a generar una tipologa, an incipiente, sobre los distintos proyectos que se perfilan. Por una parte, los que han llegado al gobierno a travs de partidos llamados socialdemcratas y que parecen ms cercanos al continuismo neoliberal aunque con menor ortodoxia y ciertas medidas distribuidoras. Es el caso de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT), en Brasil, o de Michele Bachelet y el Partido Socialista (PS), a travs de la Concertacin, en Chile. Kirchner sera un equivalente a los anteriores pero con las especificidades propias de la Argentina, incorporando mecanismos tpicos como la cooptacin populista. Los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador son vistos como tendencias ms radicales frente al neoliberalismo y al propio capitalismo (nacionalizacin de los recursos estratgicos, desarrollo de polticas sociales, cercana con Cuba y un proceso de politizacin de los sectores populares).

En medio de este heterogneo panorama de cambios, surge inevitablemente la pregunta: y Mxico?. La pregunta est mucho ms presente y es ms apremiante a partir del fraude electoral de julio de 2006 cuando se frustr la posibilidad de dar un giro, por pequeo que fuera, en la dinmica poltica del pas. La pregunta adems es relevante no slo en trminos nacionales sino regionales. El caso de Mxico es importante por la complejidad de las variables que aglutina y por las implicaciones que puede tener en la relacin EU-Amrica Latina:

En este contexto podemos encontrar un abanico de experiencias de distintos signo que marcan un ciclo de ascenso de las organizaciones populares con propuestas alternativas al neoliberalismo y en algn caso al capitalismo. Desde 1994 hemos asistido a la aparicin pblica de diversas organizaciones que venan fragndose desde los ochenta y que son expresin de un largo proceso de lucha que no slo encuentra sus races en la historia del siglo XX, como puede ser el caso de los mineros de Sicartsa o el de los estudiantes de la UNAM, sino que en otros casos la organizacin descansa en formas y demandas ancestrales de las comunidades indgenas y pueblos originarios, como es el caso del EZLN, de Atenco y de la APPO. Es decir, 1994 es el referente de un momento coyuntural que no debemos confundir con el proceso que explica la gestacin de estas experiencias organizativas. Es simplemente un referente de la velocidad del cambio.

A menudo pensamos que nada o casi nada sucede en el pas en cuanto a construccin organizativa desde las izquierdas. Sin embargo, el referente de 1994 nos permite sacar a la luz el recuento de lo que se presenta fragmentado y a veces imperceptible. As, en un ciclo de tan slo trece aos hemos pasado del frreo control corporativo de las organizaciones de todo tipo (campesinas, obreras, de funcionarios, etctera) vinculadas al Partido Revolucionario Institucional (PRI), a la descomposicin de la estructura de poder prista y sus formas de cooptacin organizacional. Hemos visto aparecer una variedad de organizaciones que nadie hubiera imaginado veinte aos atrs: el EZLN, las movilizaciones de apoyo a ste, el movimiento estudiantil de la UNAM, el Frente Popular en Defensa de la Tierra (FPDT) en Atenco, el sindicalismo independiente en la maquila y en otros sectores, La Otra Campaa, el Congreso Nacional Indgena (CNI), el movimiento contra el fraude de 2006 y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), entre los ms destacados. Sin embargo, la lista podra ser mucho mayor si consideramos experiencias y organizaciones locales a lo largo de todo el territorio nacional. Todas ellas son la manifestacin de un proceso de cambio que an no se decanta y que es contradictorio por su heterogeneidad.

La dinmica de este proceso se desarrolla en relacin con su contracara, la derecha organizada y sus alianzas: la derecha panista que se ha hecho con el control del partido; el vnculo entre la cpula catlica y el PAN, con la derecha europea y latinoamericana; el creciente poder de El Yunque; la recomposicin de El Muro; la alianza con los neoliberales pristas; y la cercana con el conservadurismo estadounidense.

 

II. La estructura de poder en el pas donde no pasa nada: rupturas y contradicciones en la reproduccin de la dominacin 9 .

Durante ms de medio siglo, Mxico fue, para muchos, el caso ejemplar de gobernabilidad en el continente. Para otros era el caso sui gneris sobre la democracia en Amrica Latina. Es decir, ni responda exactamente a las formas de dominacin de las dictaduras ni tampoco era expresin de la democracia liberal ya que contaba con un partido nico, sofisticados sistemas de cooptacin y represin selectiva entre otras caractersticas 10 . La estabilidad del sistema poltico, envidia de las clases dominantes latinoamericanas, descansaba en eficientes mecanismos de dominacin que slo entraron en franca descomposicin y crisis con la llegada de los tecncratas al poder y la implementacin del proyecto neoliberal en el pas ya en la dcada de los ochenta. Esta eficiencia en el ejercicio de la dominacin explica en buena medida -aunque no exclusivamente- los retos y lmites que enfrentaron la(s) izquierda(s) en el pas as como las herencias de una cultura poltica autoritaria y conservadora que no slo no desapareci sino que llega a nuestros das subsumida en el autoritarismo neoliberal.

 

II.1. Las dificultades histricas del movimiento popular

La estructura de poder prista que se erigi despus de la Revolucin y deriv en la experiencia populista ms prolongada y acabada de la regin descansaba en los siguientes ejes:

Cooptacin, frustracin, fragmentacin y represin fueron la receta de la exitosa gobernabilidad prista. Aqu encontramos los cimientos de un autoritarismo y conservadurismo que nutrir al conservadurismo de nuestros das, ahora bajo la gida neoliberal. Tode ello da cuenta de las dificultades para construir una oposicin organizada en el pas donde se deca, y todava se dice, no pasa nada, adems claro est de los errores cometidos por el movimiento popular en este proceso de aprendizaje. Los costos de esta experiencia para el desarrollo poltico del pas an no acaban de hacerse visibles, lo cual es una muestra ms de la complejidad que reviste el caso mexicano en relacin con los dems pases latinoamericanos.

 

II.2 La irrupcin del neoliberalismo: el fortalecimiento conservador

A partir de los ochenta, cuando estalla la crisis de la deuda externa, las condiciones estn dadas para poner en marcha el proyecto de redundacin social conocido como neoliberalismo 13 . Los pases del Cono Sur haban iniciado unos aos antes el camino bajo la impronta de las dictaduras militares. En Mxico seran los tecncratas pristas los encargados de llevar a cabo el procedimiento quirrgico, desplazando a los pristas tradicionales. La vieja estructura de poder se rompe y se transforma para reforzar an ms su carcter excluyente. El partido comienza a romperse a la par que la derecha representada por el PAN tambin se va depurando para dejar fuera a los sectores ms liberales. En la dinmica poltica generada por el neoliberalismo y sus contradicciones, el PRI y el PAN construirn la alianza que defienda a como d lugar la estructura de poder actual, cada vez ms endeble a medida que la polarizacin socioeconmica y poltica va en aumento. As pasar de ser oposicin al partido nico a ser complice y defensora de la nueva estructura de poder que va a disputar. Esa derecha se har an ms conservadora a partir del proceso de penetracin de El Yunque -la organizacin ultraderechista catlica en la que se agrupa un sector de la lite econmica, poltica e intelectual- en la direccin del partido. Como veremos ms adelante, el autoritarismo y conservadurismo se llevan al extremo del golpe de estado para mantener a la nueva oligarqua en el poder 14 ; as suceder 2006 con el escandaloso fraude electoral. El acceso al bloque de poder sin movilizacin popular organizada pasa, necesariamente, por un pacto entre lites que reproduzca la democracia antipopular y garantice la jugosa tasa de ganancia generada por el neoliberalismo. Eso es lo que se desprende del anlisis de la estructura de poder neoliberal y que tiene sumido hasta hoy al PRD en una contradiccin a resolver.

El PRD, no obstante ser el partido al que se le tapona el acceso a la presidencia de la Repblica y que se autoidentifica como partido de izquierda hereda buena parte de la cultura prista y su concepcin del poder lo que en parte explica sus conflictos internos y comportamiento poltico errtico. Es tambin el caso de otras organizaciones que se deslindan del oficialismo, como algunos sindicatos que tomarn distancia con las centrales pristas, pero que heredan las viejas formas de hacer poltica.

Las contradicciones y dinmica que genera la dominacin neoliberal, paralela a la descomposicin de las formas de dominacin previas, van a detonar una necesidad de organizarse por parte de los sectores populares para tratar de defender derechos sociales histricos y para reivindicar mejores condiciones de vida. Lo que comienza siendo un primer paso marcado por demandas puntuales y caracterizado por una escasa organicidad y fragmentacin, sin embargo es relevante porque forma parte de un ciclo de ascenso de la organizacin popular que contina en nuestros das.

El neoliberalismo irrumpe transformando el patrn de acumulacin y reestructurando desde una perspectiva abiertamente conservadora las relaciones de poder. El objetivo primero ser relanzar sin lmites la tasa de ganancia. Se deja atrs la acumulacin centrada en la produccin industrial y el mercado interno para desplazarse al mercado externo y al sector financiero. La produccin ser produccin primaria (agro, minerales, ganadera) y ensamblaje en el mejor de los casos (maquila). El crecimiento y la concentracin de la riqueza sern los objetivos derivados del primero. Las polticas de ajuste sern el mecanismo para transferir el capital pblico y social a manos privadas. Con este fin opera el recorte del gasto social en educacin, salud, pensiones, vivienda; la privatizacin del sector pblico; el saneamiento de las variables macroeconmicas como inflacin y dficit de balanza de pagos; la flexibilizacin laboral y la salida del Estado de las actividades econmicas y de distribucin. El salario se contrae hasta los niveles mnimos de superivencia de manera que es en la superexplotacin de la mano de obra donde se concentra los incrementos de productividad. La inversin es nimia de manera que el relanzamiento del ciclo de crecimiento tiene serias limitaciones 15 . Estamos ante un capitalismo ineficiente y rentista que profundiza las contradicciones del capitalismo perifrico.

Un nivel de concentracin de la riqueza como el que se pretenda slo poda operar con un equivalente en trminos de concentracin del poder. De ah que las formas de dominacin hayan sido conservadoras desde un inicio. Un capitalismo sin controles como este elimina una tras otra las mediaciones polticas y destruye la poca institucionalidad creada. Lo primero que se rompe es la mediacin entre el capital y el trabajo. Los sindicatos estn fuera salvo aquellos sindicatos blancos que cumplen el papel de legitimacin de las privatizaciones masivas o el recorte de las prestaciones del trabajador. El caso del SNTE es ejemplar, pas de ser un bastin del prismo a ser una pieza clave en la aplicacin de las contrarreformas neoliberales as como en el apoyo a la reforma del ISSSTE y la privatizacin de las futuras pensiones de los trabajadores -forma parte del fideicomiso que gestionar la bolsa de ahorro para el retiro-. Los partidos polticos participan del pragmatismo poltico que garantiza el financiamiento y el acceso al poder de manera que acaban siendo una institucin en crisis franca ya que los ciudadanos no se sienten representados por la clase poltica. La corrupcin y los negocios con los grupos empresariales del pas y transnacionales les convierte en garantes de la nueva oligarqua en el poder. Recordemos que incluso partidos como el PRD, que se supone son de oposicin, se han visto involucrados en sonados escndalos de corrupcin. El caso de la aceptacin de dinero de parte del empresario Carlos Ahumada tuvo un impacto de desprestigio que se arrastra hasta hoy. Tambin vale la pena recordar que el propio PRD prest su apoyo en el Senado para la aprobacin de la Ley Indgena a pesar de que miles de ciudadanos estaban movilizndose en las calles con el EZLN para impedirlo. Y la sonada Ley Televisa que reforma las concesiones a televisoras y radiodifusoras -hoy en revisin-, cont con el apoyo del mismo partido. Es decir, la nica democracia que acepta esta estructura de dominacin es la democracia procedimental y cuando se llega a condiciones de amenaza como la de las elecciones de 2006 se acaba con ella.

La reformas de ley que preceden a cada recorte o a cada privatizacin no buscan sino legalizar situaciones de hecho ilegtimas. Una muestra es la de la ley del ISSSTE y la reforma fiscal. La primera dejar en condicin de indigencia a los futuros servidores pblicos que se jubilen y la segunda, si logra aprobarse, ser claramente una profundizacin de las reformas regresivas que se han puesto en marcha desde hace veinticinco aos. Ya que el porcentaje de recaudacin fiscal en el pas es de los ms bajos del mundo, los sectores medios pauperizados y los trabajadores sern sobre quienes recaigan los costos. Las 20 familias que contralan la economa nacional seguirn enriquecindose con el apoyo de una reforma fiscal regresiva. El fundamento legal de las reformas es lo que permite posteriormente legitimar el uso de la fuerza ante las movilizaciones y resistencia de las organizaciones populares. As sucedi con la reforma del art. 21 constitucional a partir de la cual se pudo vender la propiedad colectiva ejidal, con la Ley indgena en 2001, con la Ley de Modernizacin de la Educacin Superior y con la Ley de Biodiversidad entre otras. Las reformas penales han resucitado antiguos delitos polticos como el llamado delito de disolucin social que se aplicaba en los sesenta, ahora conocido como peligrosidad social. La primera vez que se aplic fue a los estudiantes del Consejo General de Huelga (CGH) detenidos en 2000 cuando la PFP entr al campus universitario. Mientras tanto, los delitos de guante blanco quedan impunes por falta de pruebas, como en el caso del Fobaproa o el endeudamiento del ISSSTE.

La descomposicin institucional est tambin directamente relacionada con la promocin de relaciones personales y privadas en el mbito poltico y/con los grupos empresariales. Las concesiones, reformas lelgales, privatizaciones o la conversin de deuda privada en deuda pblica, no es algo que se decida en las instancias pblicas correspondientes. Los ejemplos son mltiples, desde el caso Fobaproa hasta el acuerdo de fraude electoral pasando por el rescate de los ingenios o la reconstruccin de zonas tursticas como Cancn despus del paso del huracn Katrina mientras a zonas de Chiapas nunca lleg un peso de ayuda. En el mbito de la justicia el fenmeno se repite. Qu independencia del poder judicial es posible cuando los miembros de la Suprema Corte cobran salarios mensuales de medio milln de pesos a los que habra que agregar dietas, autos, bonos extras, etctera? Y cuando un juez ingresa 300,000?. De acuerdo a Naciones Unidas, se calcula que entre un 50 y 70% de los jueces son corruptos. El narco es la otra pieza vinculada a esta descomposicn institucional: financia campaas electorales, compra polica y ejrcito, dispone de representantes pblicos a su antojo y manipula el sistema de aplicacin de justicia. Es decir, la dominacin neoliberal dispara la corrupcin y la lleva a niveles extremos. Aqu encontramos un ejemplo de cmo la dominacin neoliberal no rompe con todo lo anterior sino que es capaz de complementarse incorporando viejos mecanismos de dominacin.

En trminos ideolgicos se promueve la competitividad, se exacerba el individualismo y el acaparamiento de bienes materiales -la fetichizacin de la mercanca de la que hablara Karl Marx-. Una revisin al contenido de los programas televisivos o a la publicidad es un buen indicador de ello, desde los talk show hasta los programas del tipo Bailando por un sueo en el que se ayuda a una persona si gana el concurso; por ejemplo, se le da tratamiento de quimioterapia a un enfermo que no tiene recursos para pagarla. En algo tan simple, los contenidos polticos que se estn difundiendo son la destruccin de la concepcin de salud pblica y de la responsabilidad del Estado para hacerse cargo de las necesidades de la ciudadana; el individualismo y el azar como va para resolver los problemas que enfrenta el ciudadano en la cotidianeidad; la caridad, expresin siempre individual, en detrimento de la solidaridad para resolver las necesidades; la violencia contenida en la naturalizacin de la exclusin y la condena al sufrimiento e incluso la muerte para los que no triunfen, es decir, la indolencia como manifestacin de embrutecimiento de la condicin humana; as como la competitividad y el reforzamiento de las supuestas leyes del mercado que recompensan el mejor esfuerzo, lo que construye una idea de la justicia de mercado. El mismo papel cumplen Teletn, un Kilo de arroz, Fundacin Televisa, Fundacin Telmex o Vamos Mxico. Maquinarias que no slo contribuyen a la socializacin poltica conservadora del sujeto sino que se convierten en un jugoso negocio que adems desgrava impuestos al tratase de donaciones. En el caso de la campaa Un kilo de arroz, que podemos encontrar en todos los supermercados del pas, se est financiando a los Legionarios de Cristo.

De esta manera, la cooptacin que encontramos en este tipo de relaciones y que se institucionaliza a travs de las polticas de focalizacin de la pobreza es otra forma de incoporar a la dominacin mecanismos histricos que ya existan. La diferencia es que en el populismo la cooptacin tena un caracter fundamentalmente corporativo y en el neoliberalismo la intencin es individualizada. Programa como Solidaridad, Procede, el programa de becas en el que se paga en efectivo a las familias como apoyo al estudio del nio, etctera son ejemplos de ello. En Chiapas encontramos tanto programas federales como estatales encaminados con la clara intencin de cooptar a la poblacin y fragmentar la base de apoyo del EZLN. La campaa promovida por el gobierno del estado a travs de grandes espectaculares promocionando las Asambleas de Barrio en las que se supone que la poblacin puede definir las necesidades y que stas sern tomadas en cuenta para la elaboracin del presupuesto operan como mecanismo de control poltico sin participacin real ciudadana.

El descrdito de la poltica, la fragmentacin social, la estigmatizacin de las organizaciones populares, la frustracin permanente ante el cambio y la impotencia son otros tantos valores contenidos en la ideologa promovida por el neoliberalismo. Ninguno de ellos es nuevo. Todos estn insertos en la cultura dominante y han formado parte de las formas de dominacin previas. Lo que cambia es la forma en que se aplican. Lo que podra parecer an ms sorprendete es que los valores conservadores religiosos tambin se incorporen en la ideologa de sustento al neoliberalismo. Por un lado se construye un imaginario de progreso y modernidad, como sucedi con el NAFTA o la idea de la globalizacin, y se crean polos primermundistas en las zonas de las ciudades donde se ubican las grandes empresas, sin embargo, esto es perfectamente compatible con la funcionalidad que proporcionan valores como la resignacin, la recompensa a quien obra de acuerdo a los cnones establecidos, el temor de Dios, etctera y que la derecha trabaja con xito en las calles como se vio ante las protestas contra la ley que ampla los casos de aborto y la ley de convivencia recientemente. Incluso, el fraude electoral de 2000 y la frustracin que genera en la poblacion tampoco es una prctica nueva. Quienes conocan histricamente la tcnica, el PRI, ahora la han puesto al serivicio de la derecha en el poder con la que estn aliados.

La satanizacin del uso de los espacios pblicos para la protesta, en la que los medios de comunicacin juegan un papel clave, es otro elemento de la conformacin ideolgica dominante que ya se encontraba presente en la cultura poltica y que el neoliberalismo incorpora. Los ejemplos son muchos. Recordemos el caso de la huelga en la UNAM en 1999. A medida que el conflicto se extenda y la posicin de las autoridades se endureca, los medios de comunicacin fueron construyendo una imagen de vandalismo sobre el movimiento estudiantil con la que despus se pretendi legitimar la intervencin policiaco-militar. De esta manera se les imput posesin de armas que nunca existieron e intransigencia hacia los dems estudiantes y miembros de la comunidad; sin embargo unas semanas antes de la intervencin, se haba logrado un acuerdo entre estudiantes paristas y no paristas para solicitar a las autoridades que accedieran a negociar y resolver el conflicto. El caso de Atenco fue lo mismo. Cuando la polica entr a Atenco, lo que las televisoras repitieron una y otra vez era la imagen de una persona del pueblo golpeando a un polica. Nadie present al aire las imgenes de hombres y mujeres de Atenco golpeados, torturados y violados por la polica. La forma en que se llev a cabo la campaa de medios contra Obrador, sobre todo a raz del plantn en la ciudad, es otra muestra de ello. Las imgenes, una y otra vez, asociaron a Obrador con Chvez y a ste con un dictador. El cierre de avenidas se present asociado al caos vial y al descontento ciudadano. La situacin en Oaxaca ha pasado por el mismo proceso. A todos aquellos que se movilizan se les percibe como violentos. Sin embargo, gran parte de la poblacin no puede interpretar como violencia la condena a muerte de ms de 55,000 nios en el pas que mueren de hambre cada ao o el medio milln de campesinos que deambulan en busca de un empleo, o el 80% de excluidos, o las mujeres asesinadas en Jurez vctimas de la violencia de la pobreza y la connivencia de las autoridades, etctera.

Por ltimo, cuando se agotan todos los mecanismos de control poltico, la polica y el ejrcito son el recurso para mantener la gobernabilidad conservadora. Lo cual tampoco es nuevo pero ahora la militarizacin de la poltica va en ascenso a medida que las mediaciones prcticamente desparacen. Desde el alzamiento del EZLN en Chiapas, el nivel de las intervenciones del ejrcito ha ido en aumento constante. Ms an con la militarizacin de lucha antinarcticos, contra la delincuencia y ms recientemente contra el terrorismo en la que la ambiguedad abri el camino legal para actuar contra cualquier sujeto u organizacin antisistmica. La accin directa del ejrcito se ha combinado con la creacin de cuerpos de lite militarizados como la PFP. Desde hace aos, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, zonas de la sierra de Puebla y de Veracruz, estn militarizadas. El norte tambin a partir de la lucha contra el narco. Hoy Oaxaca o Tijuana son ciudades bajo estado de sitio no declarado. A la par que se autoriza el uso de la fuerza, las violaciones a los derechos humanos se desatan de lo cual dan cuenta los informes anuales de Naciones Unidas y Amnista Internacional.

En definitiva, el neoliberalismo no slo ha profundizado el autoritarismo previo sino que ha significado el ascenso del conservadurismo en el pas, de lo que es muestra la gobernabilidad conservadora que se ejerce 16 .

 

II.3 Polarizacin social y poltica: potencialidades y lmites

El neoliberalismo, como hemos visto, va profundizando la dominacin conservadora al punto que encontramos posiciones que llegan a ser abiertamente de derecha en su concepcin del poder, del uso de la fuerza, de los fundamentos tradicionalistas y religiosos en su visin del mundo y del pas. Pero, por otro lado, las reacciones desde la organizacin popular van creciendo, mostrando los lmites de la dominacin y sus contradicciones. Esos lmites son tanto socioeconmicos como polticos. El proceso de exclusin -entendido como un fenmeno integral que se da no slo a nivel econmico sino social, poltico y cultural- llega a ser tal que la realidad de cada da se encarga de desenmascarar los mitos neoliberales y lleva a la gente a tomar medidas. As, se descubre que la derrama prometida no llega nunca, que el futuro no mejora y cada vez es ms difcil completar la compra de la semana, que la crisis no es para todos porque la ciudad y el pas tiene ghettos de ostentacin en los que se exhibe una minora y que los costos de la crisis se socializan y entre todos toca pagar el billn de Fobaproa mientras la riqueza se concentra. Es decir, la ideologa dominante y la gobernabilidad conservadora tienen lmites claros.

Tanto los lmites econmicos como sociales del neoliberalismo derivan en lmites polticos. Estos lmites son base de un terreno frtil tanto para la organizacin popular. Sin embargo, los excluidos tambin son base de organizacin para los sectores conservadores. Es decir, la polarizacin social y econmica se va traduciendo en polarizacin poltica. A medida que la dominacin encuentra dificultades para su reproduccin, las posiciones van radicalizndose y se conforman no slo organizaciones con demandas distintas sino proyectos de pas antagnicos. En nada tienen que ver el proyecto de la APPO o el del EZLN con el de El Yunque o el del PAN.

Por otra parte, el neoliberalismo tiene lmites estructurales de carcter econmico para reproducirse en el mediano plazo que orandan las bases de la dominacin. No slo no resuelve la crisis econmica sino que la profundiza. En primer lugar, no genera crecimiento al punto que la tasa actual es una de las ms bajas que ha conocido el pas en los ltimos 60 aos (...) los primeros cinco aos del siglo XXI son de claro estancamiento: el PIB (manufacturero) cae un 3.1% 17 . En cuanto al sector productivo, los indicadores son negativos en la industria y en las manufacturas. Para el periodo 1950-80, la industia manufacturera tuvo una tasa de crecimiento del 7.1% annual. Digamos que a este ritmo el PIB se duplica cada 10 aos. En el periodo neoliberal, 1984-2005, la tasa media anual de crecimiento cae y llega al 2.3% 18 . Esto, que no es novedad en trminos del proyecto, presenta dificultades para la reproduccin del capital como sealan Valenzuela y Vuskovic 19 . La generacin de plusvalor sigue dependendiendo del sector productivo y del trabajo en toda economa capitalista y en este tipo de patrn de acumulacin se destruyen ambos. Por una parte, no es posible mantener la reproduccin del capital sobre el capital especulativo 20 . Mientras el PIB global crece a 1.3% promedio para 2000-2005, el sector financiero lo hace al 18% 21 . Por otra parte, y como tambin seala Valezuela, el recorte salarial, el congelamiento del mercado interno, el recorte del gasto pblico y la falta de inversin, disparan la inestabilidad econmica. El circuito de realizacin del capital se colapsa y el mercado externo no slo no lo compensa sino que es precisamente motor de desequilibrio del conjunto de la economa. Puesto que la economa pasa a ser cada vez ms dependiente del exterior, las importaciones tanto de manufacturas y bienes de equipo como de bienes suntuarios se disparan. Si adems descontamos del total de las exportaciones, las que son maquila e intercambio interempresas, el resultado es un dficit comercial crnico.

El resultado es que Mxico es un ejemplo de fracaso econmico segn la UNCTAD. No hay inversin y la cartera vencida bancaria est por encima de la de 1995, cuando estall la crisis. La productividad slo descansa en la superexplotacin del trabajo y tiene un lmite en cuanto al nivel de formacin de los recursos humanos. La ventaja comparativa de la mano de obra barata hace tiempo que comenz a agotarse, especialmente a raz de la competencia con China. Es decir, la teora de la derrama que proclamaba el neoliberalismo, el relanzamiento del circuito inversin-productividad-generacin de empleo y la eficiencia del sector privado por encima del Estado son mitos evidenciados 22 .

Por el contrario, los niveles de desigualdad y exclusin han aumentado como vimos en datos anteriores. Las condiciones seran an peores sin la descompresin de la migracin hacia EU y la entrada de remesas que generan que estn por encima de los 25,000 mdd. y son la segunda fuente de ingreso nacional despus del petrleo 23 . El rentismo, la concentracin de poder y riqueza, y la profundizacin de la dependencia es la caracterstica de la neoligarquizacin del poder. Como veremos, estos sectores defiende las posiciones conquistadas a como d lugar, haciendo uso de la violencia explcita o del fraude electoral. Los niveles de concentracin son comparativamente los ms altos de la historia del pas. Un ejemplo de ello es que pasamos de tener una lista con 17 millonarios entre los hombres ms ricos del mundo a tener al hombre ms rico de Amrica Latina y, recientemente, el Sr. Slim pas a convertirse en el hombre ms rico del mundo. Otro ejemplo es el de la banca. El BBV obtiene, slo en Mxico, el 33% de las ganancias a nivel mundial 24 . Las tendencias monoplicas son un reflejo de la concentracin: Telmex acapara el 95% de la telefona fija del pas; Cemex el 90% del mercado cementero; Grupo Mxico, el 95% de la explotacin de minerales; y Televisa el 70% de la televisin abierta 25 . Estos son indicadores del potencial de aglutinacin e identificacin ideolgica que comparten las nuevas oligarquas del pas. Tambin son una clara muestra de lo que se defiende frente al potencial organizativo popular y porqu la lite conservadora van radicalizando sus posiciones.

Por otra parte, el potencial de ingobernabilidad, como diran los conservadores, puede manifestarse no slo por una va organizada sino en forma de descomposicin y anomia como es el caso de la delincuencia y la violencia urbana. Por una parte, esto se convierte en un problema para la reproduccin de este tipo de capitalismo cuando, por ejemplo, los asaltos y secuestros se hacen extensivos a cualquier miembro de la sociedad, desde el empresario acaudalado hasta el trabajador. Por otra parte, estos sectores excluidos tambin pueden convertirse en base social para la derecha que exalta ciertas demandas de carcter religioso por ej. la oposicin contra la ley del aborto- o bien que explota sus necesidades econmicas y falta de conciencia poltica. As, de los contingentes de excluidos salen los golpeadores contratados, los paramilitares y una parte de los policas federales o estatales que participan en fenmenos de represin. Frente a estas manifestaciones anmicas, la toma de conciencia y organizacin de los sectores populares tambin va creciendo.

 

III. La emergencia del movimiento popular: un lento proceso de conformacin de fuerza

A partir del levantamiento del EZLN en 1994 hemos asistido a un proceso de conformacin de organizaciones populares de muy distinto signo 26 . Muchas de las manifestaciones de estas organizaciones comenzaron por una demanda puntual frente a los embates de las reformas neoliberales. Es el caso del movimiento estudiantil en la UNAM para evitar el cobro de cuotas o el inicio de la APPO pidiendo la salida del gobernador Ulises Ruiz. En un segundo momento y a medida que la movilizacin se convierte en un proceso de politizacin de los participantes, las demandas se hacen ms integrales y se convierten en demandas de carcter nacional, como la defensa de la educacin pblica y la democratizacin de la educacin en el caso de 1999 o la democratizacin del estado, en el caso de Oaxaca.

Los procesos de acumulacin se van perfilando y concatenando poco a poco como se muestra en el breve recuento que aparece ms adelante. Esta concatenacin sin embargo se expresa mucho menos como articulacin de las organizaciones que como vnculo generacional y personal. Por ejemplo, los padres que apoyaban en los plantones en la huelga de 99 en la UNAM se haban formado al calor del movimiento del 68. Muchos de los jvenes que participaron en 99 se haban formado en las movilizaciones de apoyo al zapatismo aunque esa fuera su nica experiencia militante. Muchos de ellos y de las generaciones que les siguen mantienen cierto nivel de participacin que va desde el apoyo a los campesino de Atenco y Oaxaca pasando por las movilizaciones contra el fraude.

Hasta ahora no aparecen alianzas con programas conjuntos entre las diversas organizaciones. Es decir, todava estamos ante un proceso incipiente en el que la fragmentacin organizativa est presente aunque comienzan a expresarse alianzas puntuales ante determinadas situaciones como la liberacin de los presos polticos que afectan a la mayora de las organizaciones o la denuncia de torturas y violacin de derechos humanos cada vez ms recurrente.

Lo que evidencia el proceso de ascenso del movimiento popular es la dignificacin de la participacin poltica, primer rmora a vencer, y la reconstruccin de la organizacin poltica aunque sea muy lentamente. Despus de un primer periodo de espontanesmo organizativo, estamos en un momento de reconsideracin sobre la relevancia de la organizacin como posibilidad de construccin poltica. Algo que parecera tan evidente es uno de los grandes retos del movimiento popular en el pas. Al respecto es importante considerar las condiciones de las que se parta y el impacto de la dominacin durante la mayor parte del siglo XX, como ya sealamos anteriormente.

III.1. El movimiento indgena: EZLN y CNI

Iniciamos este breve recuento 27 de las organizaciones populares con el EZLN 28 quien irrumpe en la poltica nacional haciendo trizas el sueo meditico del ingreso al primer mundo con el que se publicitaba el TLC con EU. En trminos de proyecto, la demanda de reconocimiento y autonoma de los pueblos indgenas estuvo desde un inicio vinculada a un proyecto de pas incluyente tanto de los pueblos indgenas como de todos los excluidos. Se planteaba la necesidad de democratizacin local y nacional as como la ruptura con el neoliberalismo. El primer encuentro en territorio zapatista con la sociedad civil nacional e internacional fue en nombre de la humanidad y en contra del neoliberalismo. En comunicados ms recientes, el zapatismo parece llevar la crtica ms all y aparece una crtica general al capitalismo, ms all de la experiencia especfica del neoliberalismo, aunque a veces se manejan como sinnimos. Este importante salto cualitativo adquiere contenido y forma muy clara en la experiencia de los municipios autnomos y en la conformacin de los Caracoles. El informe presentado en el reciente II Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo 29 refleja el fortalecimiento de la autonoma y los avances en la construccin de formas propias de vida y de gobierno que rompen con la estructura de poder capitalista: la colectivizacin de la tierra y de la produccin en general; la formacin de cooperativas de caf, panadera, artesana, zapatera, etctera; el proyecto educativo en primaria que responde a las necesidades de las comunidades; la participacin de la comunidad en la toma de decisiones a nivel del pueblo, en las representaciones y cargos del municipio autonmo y en la rotacin de los miembros de las Juntas de Buen Gobierno; un sistema de concepcin y aplicacin de la justicia que es ms bien formativo que punitivo y en el que participa toda la comunidad; el rescate de los saberes propios como la medicina tradicional; y el trabajo de las mujeres para hacer efectiva su participacin en todas las actividades de la comunidad. Hasta el momento y sin estar exentos de conflictos, como toda organizacin poltica, el EZ ha demostrado ser capaz de superar internamente las diferencias y avanzar en los proyectos de vida que se plantea.

En trminos del proyecto nacional, el EZLN ejerce una clara influencia ideolgica en cuanto a la propuesta de democratizacin del ejercicio del poder, entendiendo la democracia como decisin real y no como mecanismo electoral y procedimental. Se insiste en la necesidad de organizarse esperando que la experiencia participativa se reproduzca en los distintos mbitos urbanos, por sectores, etctera, aunque no hay una concretizacin del cmo hacerlo. Esta es una de las diferencias centrales de la llamada sociedad civil con las organizaciones indgenas. Los pueblos indgenas han mantenido una identidad y formas de organizacin propias, desde antes de la conquista y despus como forma de resistencia, que en el caso de la poblacin mestiza y urbana desaparecieron y lo que fue crendose como experiencia organizativa popular fue destruido o cooptado como ya explicamos. Esto se ve claramente en el hecho de que muchas de las adhesiones al EZLN son individuales. Las grandes mayoras recin estn recuperando el inters por la participacin y por la organizacin. Es decir, aunque el proyecto tenga impacto nacional, la concretizacin organizativa se da a un nivel fundamentalmente local. El intento de proyectar la organizacin del EZ a nivel nacional a travs del Frente Zapatista de Liberacin Nacional no fragu, al punto que fue disuelto por el propio EZLN. La concepcin de una democracia que promueva la participacin y rompa con las formas de dominacin imperantes, condujeron a la crtica de los partidos polticos y del PRD en especfico, en tanto partido que se autonombra como izquierda. Las razones son varias y de peso. Recordemos que desde el I Encuentro Intercontinental, cuando el EZ necesitaba el apoyo del PRD para romper el cerco de la semi-clandestinidad, el partido pint su raya para no contaminarse con posibles crticas de radicalizacin. Nunca pasaron de un discurso solidario y una agenda electoral. La Ley Indgena cont con el voto a favor del PRD en el Senado. La llegada de Pablo Salazar Mendigucha a la gubernatura del Estado hace unos aos fue posible gracias al apoyo del PRD y durante todo su mandato las condiciones de violacin de derechos humanos as como el hostigamiento y acoso de los grupos paramilitares empeoraron. De la misma manera, las medidas contrainsurgentes de distribucin de apoyos con la pretensin de fracturar a la organizacin fueron un eje de la poltica estatal. As hasta llegar a la ruptura explcita y pblica del EZ con el PRD 30 , de ah la convocatoria de La otra campaa . El coletazo de esta ruptura se evidenci an ms en la campaa electoral cuando el zapatismo, a travs del Subcomandante Marcos, declar pblicamente que no existan diferencias entre el PRI, el PAN y el PRD; afirmacin que se mantuvo ante el posterior movimiento contra el fraude encabezado por Lpez Obrador.

El EZLN ha jugado un papel histrico en el rescate de la participacin poltica como espacio de construccin y en la transformacin de la cultura poltica nacional. Por primera vez en la historia del pas, el ser indgena fue visto con orgullo. El EZ tambin puso de manifiesto la importancia del territorio en la lucha poltica, rompiendo con las posiciones e interpretaciones posmodernas que idealizaban las redes cibernticas. Los zapatistas dejaron claro que lo que son, su identidad, tiene que ver con el territorio y que su posibilidad de construir autonoma tambin se hace en el territorio. Y ello sin rechazar los vnculos con otros -construccin de redes- para ampliar su base de apoyo y sin rechazar el uso tecnolgico y meditico, en lo que han sido muy creativos adems de que lo han ocupado como una herramienta de defensa para romper el cerco informativo. As el EZ encuentra apoyos entre una diversidad de sectores que van desde la Iglesia de base, prxima a la teologa de la liberacin, los sectores que quedaron descolgados de otras experiencias de izquierda (partidos, sindicatos, organizaciones diversas, guerrilla), los jvenes, otras organizaciones indgenas y sectores medios progresistas. Las movilizaciones en defensa del EZLN pidiendo el cese de la guerra en distintos momentos, la Marcha de los 1111 en 1997, la Marcha del color de la tierra en 2001 y La otra campaa en nuestros das, no slo han sido una escuela de formacin poltica para los ms jvenes sino que han creado pequeos espacios para el rescate de la poltica y de los espacios pblicos que antes no existan. Adems, y como reconocen las propias comunidades indgenas zapatistas, la organizacin marc un gran cambio en las condiciones y posibilidades de vida de estos pueblos mayas. Cualquiera de los relatos sobre las condiciones de vida que han enfrentado los pueblos indgenas en Chiapas -lo que podemos hacer extensivo a los restantes estados de la Repblica con poblacin indgena- dan cuenta de la brutal exclusin y opresin desde la colonia. La posibilidad de ser y mantener su identidad cultural y poltica est basada en el logro de proyectos concretos que han significado mejores condiciones de vida (la existencia de cooperativas, la produccin agrcola colectiva, los proyectos de educacin, salud, justicia, los proyectos de las mujeres, los caracoles y las Juntas de Buen Gobierno). Es decir, la irrupcin del EZLN en la poltica nacional trasciende con creces el debate sobre si es o no un grupo armado.

La organizacin del Foro Nacional Indgena y la posterior conformacin en 1996 del Congreso Nacional Indgena (CNI) perfil la aparicin de otro actor poltico. El CNI es la expresin de un espacio de articulacin de experiencias histricas previas, como por ejemplo la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, en el que confluyen un mosaico de organizaciones indgenas que va tejiendo relaciones con otras organizaciones indgenas y no indgenas, incluido el EZLN, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Las relaciones tambin se amplan a organizaciones indgenas internacionales como es el caso del Encuentro de Pueblos Indgenas de Amrica a celebrarse en octubre de este ao en territorio yaqui. Hasta el momento el CNI ha celebrado cuatro congresos nacionales: el I en 1996 y el II en 1998, ambos en la Ciudad de Mxico; el III en Nuro, Michoacn, en 2001 y el IV en 2006 en el Estado de Mxico. Las principales demandas del CNI son: la defensa de la autonoma indgena, el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrs, la denuncia del acaparamiento de tierras; la demanda de que los lugares sagrados no sean explotados con fines tursticos; la condena al bioimperialismo que patenta plantas, conocimientos y levanta muestreos de los pueblos indgenas, como sucedi en Oaxaca por parte del Instituto de Medicina Genmica; la defensa de la naturaleza; la denuncia de la militarizacin y violacin de derechos humanos y, ms recientemente, la definicin de la organizacin como anticapitalista 31 . Si bien respaldan las demandas y movilizaciones del EZ, tambin aclaran que la autonoma no es una novedad del EZ sino una prctica histrica de los pueblos indgenas. Reconocen los avances logrados as como el impacto de las polticas de cooptacin y represin practicadas en la organizacin. De esta manera sealan: El movimiento indgena mexicano necesita coordinarse porque desde 1998, cuando el gobierno mexicano lanz su embestida para achicar la demanda indgena, se ha venido dispersando y no ha podido recuperarse del todo. En algunas regiones se han logrado algunas alianzas coyunturales pero la imagen que ahora proyecta es que se encuentra disperso. No es que no exista, sino que est desarticulado. Y as, aunque sus demandas sean comunes, se presenta fraccionado frente a un Estado que usa toda su fuerza para someterlo. Para resolver el problema de la coordinacin es necesario resolver cuestiones como las siguientes: para qu debemos coordinarse? qu tipo de coordinacin necesita? (...) Con respecto al plan de lucha es indispensable tener claro cules son las demandas de los pueblos indgenas en esta coyuntura poltica? pueden agruparse en algunos ejes temticos las luchas? 32 . Es de gran importancia el reconocimiento que hace el propio CNI sobre la necesidad de organizacin de manera que se pueda superar la atomizacin del movimiento y/o superar la articulacin coyuntural para pasar a un nivel organizativo donde el movimiento pueda tomar decisiones como CNI y llevarlas a la prctica respetando las formas propias de cada organizacin que lo integra. Ese es uno de los grandes retos a enfrentar y del que el Encuentro de octubre ser un indicador.

III.2. El movimiento estudiantil: el CGH

Otra de las movilizaciones que tuvo impacto a nivel nacional fue el movimiento de huelga de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM) en 1999, que acab con la entrada de la Polica Federal Preventiva (PFP) al campus universitario en febrero de 2000. El Consejo General del Huelga marc un momento de reorganizacin del movimiento estudiantil cuando ste se encontraba prcticamente extinto. La huelga artcul a todos aquellos que compartan la lucha contra la contrarreforma educativa. Aglutin a todos los jvenes que vean amenazada la posibilidad de la educacin pblica y gratuita y despert las solidaridades de los sectores sociales que vean en la educacin una posibilidad histrica de ascenso social. Los jvenes que el neoliberalismo condenaba a la pauperizacin y a la incertidumbre haban encontrado un espacio de lucha. De esta manera, el CGH despert simpatas no slo entre las grandes mayoras excluidas sino entre importante franjas de sectores medios y medio-bajos. Si bien el detonante fue la subida de las cuotas universitarias, el proceso de conformacin del movimiento daba cuenta del rechazo a las polticas neoliberales, en este caso en el marco educativo. Como haba sucedido con el movimiento estudiantil en otros momentos de la historia, las demandas se hicieron extensivas a la democratizacin de la universidad y a la democratizacin del pas. La reflexin sobre el proyecto educativo volvi a situarse en su relacin con el tipo de pas que se pensaba en trminos de desarrollo socioeconmico y democrtico 33 . Hay que reconocer que el CGH fue un esfuerzo de construccin organizativa importante en un medio en el que no existan prcticamente organizaciones estudiantiles. Las que haba tenan muy pocos militantes y estaban integradas por una generacin ms grande. Para muchos jvenes la huelga del 99 fue su primera experiencia organizativa, si bien muchos venan de apoyar al EZ en las movilizaciones que ste convocaba y de hacer trabajo en las comunidades. Las contradicciones que surgieron en el camino son en parte producto de esta inexperiencia y de la poltica de desprestigio orquestada desde el poder que cont con el apoyo de todos los medios de comunicacin. El PRD asumi el papel de la izquierda razonable para sancionar esta satanizacin en tanto nunca logr el control del movimiento. La UNAM ya no era la de los ochenta, donde el PRD y el cardenismo haban representado a la izquierda movilizada. Los operadores estudiantiles y acadmicos del PRD se caracterizaron por recurrir a las ms viejas formas del prismo. El autoritarismo, la manipulacin y la negociacin en privado fueron parte de sus prcticas y explican el porqu no contaron prcticamente con base de apoyo en el movimiento. Una nueva generacin haba hecho su entrada en la escena poltica. Estos jvenes, excluidos en el neoliberalismo, tenan un claro rechazo a los partidos polticos y compartan una idea de la democracia y el poder ms cercana al EZ. La entrada de la PFP a la UNAM fue tambin el punto de inflexin en las estrategias de militarizacin que el gobierno haba iniciado con el EZLN. La estrategia meditica y represiva de la mano de un cuerpo que se presentaba a la opinin pblica como tcnicamente cualificado se convirti en prctica recurrente desde entonces con las diversas organizaciones polticas del pas. El resultado de este proceso de politizacin es que muchos de esos jvenes y de las generaciones subsecuentes se han sumado a las movilizaciones en apoyo a los campesinos de Atenco, a la APPO, al movimiento de Obrador, a las movilizaciones contra la ley del ISSSTE, etctera. Recientemente, en marzo de 2007, se celebr un Precongreso Nacional Estudiantil, en el marco del Dilogo Nacional, para promover la conformacin de una organizacin nacional de estudiantes.

III.3. El movimiento sindical independiente

Entre las manifestaciones del movimiento popular podemos encontrar al movimiento sindical. Aunque menguado y fragmentado, el sindicalismo ha dado muestras de un importante avance en los ltimos aos: la ruptura y prdida del control presupuestal por parte del charrismo y la conformacin de estructuras organizativas por parte del sindicalismo independiente. Hay que resaltar la importancia de este hecho en un pas donde el sindicalismo blanco control al movimiento sindical por casi sesenta aos. Es decir, el anlisis del movimiento sindical en nuestros das no puede quedar reducido al hecho de que existen prcticas autoritarias y, a veces, poco transparentes al interior del sindicalismo que se define como independiente. stas forman parte de una cultura poltica que recin comenz a transformarse. El sindicalismo independiente haba sobrevivido en pequeos espacios a los embates corporativos de los setenta y posteriormente al desmantelamiento neoliberal del sindicalismo en los ochenta. Algunas manifestaciones de la lenta pero incipiente recomposicin del sindicalismo independiente la podemos encontrar en la conformacin de organizaciones que comenzaron a movilizarse contra la llamada modernizacin laboral 34 . Es el caso de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacin (CNTE) que, ms all de sus contradicciones y herencias del prismo, se ha mantenido como una corriente en lucha frente al charrismo gansteril del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educacin (SNTE), encabezado por Elba Esther Gordillo. Algunas de las movilizaciones ms importantes de los ltimos aos como la de Oaxaca han contando con la participacin de la CNTE. Otro ejemplo de la crisis del sindicalismo corporativo fue la conformacin del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) donde las bases han logrado mantener un proceso de lucha frente a los embates neoliberales y los pactos ocultos de la dirigencia -como cuando sta apoy a Carlos Salinas de Gortari en las elecciones de 1988-. Otro caso es el del sindicato de la empresa siderrgica SICARTSA 35 , ubicada en Michoacn, que desde los ochenta y hasta el da de hoy ha mantenido una constante movilizacin en defensa de sus derechos laborales. Este sindicato ha sido reprimido duramente tanto por el prismo como por la reciente alianza entre del gobierno federal y estatal encabeza en un caso por el PAN y en el otro por el PRD. Aunque nos sorprenda, la lista de sindicatos al margen del oficialismo es bastante larga. Basta revisar a los sindicatos firmantes del Dilogo Nacional donde aparece el SITUAM, el sindicato de Euzkadi, etctera.

Desde 1995, por primera vez en la historia del pas, la ruptura con el sindicalismo oficial se hace pblica en las calles y desde entonces se realizan dos marchas. Hasta entonces el 1 de mayo era el da del desfile del charrismo, sin fisuras ni espacio para el sindicalismo independiente. Lo que sera inaudito en otros pases era prctica comn en Mxico. La conformacin de la Coordinadora Intersindical 1 de Mayo y la Unin Nacional de Trabajadores (UNT), en 1997, son expresin de las fracturas del oficialismo aunque con distinto signo poltico. En el primer caso con una composicin ms claramente definida desde el sindicalismo independiente y en el segundo como un grupo bastante heterogneo que en cualquier caso representaba desgajamientos con las centrales corporativas. Un ao ms tarde, en 1998, surge el Frente Sindical Mexicano, proyecto encabezado por el SME y en torno al cual se aglutina el sindicalismo considerado independiente. El ltimo de estos espacios de conformacin de alianzas con otras organizaciones sociales (campesinas, estudiantiles, de derechos humanos, etctera) es el Dilogo Nacional que se inicia en 2004 como intento de convergencia de diversas fuerzas polticas para construir y defender un Proyecto de Nacin con Libertad, Justicia y Democracia. Desde entonces han tenido lugar cuatro convocatorias del Dilogo Nacional a las que continan sumndose organizaciones 36 . El principal reto, al igual que en los otros casos descritos, es la fragilidad de la organizacin. Por ahora, es ms un espacio de movilizacin y vinculacin.

Otro de los frentes que muestra signos de cambio desde los noventa es la organizacin del sindicalismo independiente en las maquilas, en condiciones muy adversas y enfrentando la dureza de la represin. La composicin femenina en este tipo de sindicatos es muy alta. Un ejemplo es el Comit Fronterizo de Obreros (CFO) que operan en siete ciudades del norte del pas y vienen trabajando desde mediados de los noventa. Las demandas son puntuales y orientadas a la defensa de condiciones bsicas de trabajo, entre ellas el derecho de sindicalizacin y el cumplimiento de la Ley Federal del Trabajo, sin embargo asumen explcitamente la defensa de la democracia sindical en programa de trabajo 37 .

III.4. El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT)

En aos ms recientes la lucha del (FPDT), en Atenco (Estado de Mxico), es una manifestacin ms de las organizaciones campesinas que existen en el pas y que en este caso se convirti en noticia nacional por la resistencia a la construccin del aeropuerto internacional alternativo al de la Ciudad de Mxico y por la brutal represin que tuvo lugar meses despus, en 2006, con la entrada de 3,000 policas entre federales, la PFP y los municipales. Sin embargo, adems de que Atenco se convirti en un escndalo internacional por violacin de derechos humanos (200 detenidos, 2 muertos, desaparecidos, violaciones de hombre y mujeres, incumplimiento de los principios bsicos del derecho en la detencin y procesamiento), el FPDT es una organizacin que contina movilizada 38 . (Meter bibliografa de compu). Nuevamente, se pas de una demanda estrictamente local, la defensa de la forma de vida y la negativa a vender la tierra por parte de los campesinos, a convertirse en noticia nacional e internacional y despertar la solidaridad de las dems organizaciones sociales (EZ, organizaciones estudiantiles, sindicatos independientes, APPO, derechos humanos, etctera). Hasta el momento, la lucha del FPDT y la impunidad tras la masiva violacin de derechos humanos ha sido un factor ms de formacin de conciencia frente al neoliberalismo y ha formado parte del proceso de formacin poltica que vive el pas. La represin fue una leccin de contrainsurgencia empleada por la derecha en el poder. Con el FCPT, al igual que sucede con la APPO, la organizacin interna tiene capacidad de mantenerse ms all de la represin porque est basada en la identidad comunitaria del pueblo; sin embargo, la organizacin como tal est circunscrita al mbito local.

III.5. Movimiento contra el fraude electoral

El proceso de acumulacin de las movilizaciones populares tuvo otro punto lgido con el movimiento contra el fraude electoral de julio de 2006, encabezado por Andrs Manuel Lpez Obrador, llegando a movilizar a un milln de personas en las calles 39 . La demanda inicial del recuento de votos dio paso a una demanda de democratizacin y de defensa de la posibilidad de cambio poltico que es interpretado de muy distintas formas. Para las grandes mayoras de excluidos concentrados en esta experiencia, el cambio se asocia con distribucin y recuperacin de polticas sociales frente a la brutal exclusin del neoliberalismo. La gente sali a las calles para combatir la derrota, la burla y la frustracin que representaba la conculcacin del voto, sumada ya a un largo repertorio histrico. En este contexto cobra sentido para la gente el discurso de la esperanza que maneja Obrador y la consigna de Patria para todos. As, la movilizacin no es en apoyo al PRD, que por dems tiene un alto descrdito dado su actuar errtico, sino en apoyo a una posibilidad de proyecto de pas distinto que encabeza una figura con claro liderazgo carismtico. La gran mayora que integra el movimiento son sectores sin partido, que proceden de otras organizaciones y que, en muchos casos, no militan en ninguna organizacin. El proyecto ha estado centrado en el programa de campaa electoral de Obrador y en algunas propuestas sobre la reforma fiscal y el control de precios que plante el Gobierno Legtimo -por oposicin al gobierno oficialista salido del fraude-. La estrategia ha estado centrada en la movilizacin peridica en las calles y no en la organizacin popular. Las organizaciones creadas, como la Convencin Nacional Democrtica (CND) y el Frente Amplio Progresista (FAP), una alianza de partidos entre el PRD, PT y Convergencia, tampoco han dado resultado concretos. La CND funciona ms como movilizador que como organizacin en s y el FAP regula los acuerdos partidarios en los espacios formales. Incluso se habla de diferencias en cuanto a propuestas entre el FAP y la CND. Tambin se plantean claras diferencias al interior del PRD en relacin no slo con el FAP sino con la propia convencin y las propuestas de Obrador. El plantn que por semanas ocup las calles de la ciudad, y que se convirti en una manifestacin de las bases como tal, fue sin embargo una de las medidas ms criticadas por diversos sectores del PRD a Obrador. Los problemas histricos del PRD en tanto sumatoria de facciones, que a veces llevan a poner en cuestin que sea un partido, se han evidenciado en la movilizacin encabezada por Obrador, a quien diversas corrientes consideraron un tiempo demasiado radical. Los acontecimientos de los ltimos meses parecen apuntar a un pacto, no siempre logrado, entre el PRD y Obrador para limar asperezas y tendencias radicales con vistas a las elecciones de 2012. De esta manera, la direccin del movimiento ha derivado en llamados a la movilizacin en las calles sin ninguna intencin de construccin organizativa real. Las demandas de tareas que la gente solicita, la respuesta a qu hacer, quedan en una convocatoria ms en las calles o bien se resuelve con la pertenencia simblica a la toma de decisiones que da un gafete de registro en la CND. El altsimo potencial organizativo que ha tenido el movimiento, as sea bajo una direccin personal, parece verse diluido en los ltimos meses por la prioridad electoral. No obstante, es importante reconocer el papel que ha tenido la movilizacin en la politizacin popular acallada durante dcadas. Esta distincin entre el movimiento y el partido as como entre las bases y Obrador es lo que no parece haber estado tan claro en la lectura del EZ. Para las grandes mayoras, Obrador representaba una opcin en la que depositar sus expectativas de cambio y con el que se asociban posibilidades reales de llegar en el corto plazo. De ah tambin la creciente capacidad de convocatoria de Obrador y la disminucin de sta por parte del EZ. Tambin hay que la divisoria entre los simpatizantes tanto de Obrador como del EZ era muy tenue. Muchos asistan indistintamente a las convocatorias de ambos.

Hasta el momento, el gobierno legtimo est ms centrado en la figura de Obrador y su recorrido por el pas que sobre propuestas polticas concretas por parte de las distintas secretaras legtimas. Por otra parte, la poltica de alianzas con las organizaciones populares ha seguido la poltica caracterstica del PRD de cuidar que su imagen no sea asociada con posiciones radicales. Los posicionamientos crticos tanto de Obrador como del gobierno legtimo en relacin con la represin en Oaxaca y Atenco han sido tardas y tmidas. Lo mismo sucede con la casi nula relacin con gobiernos latinoamericanos antineoliberales. Est por verse si el movimiento quedar atrapado por el pragmatismo electoral de 2012 o si es capaz, a travs de su lder, de dar un paso a la izquierda y tejer alianzas con las organizaciones nacionales e internacionales que le son afines.

III.6. La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO)

La ltima de las experiencias organizativas que podemos agregar a este breve recuento es la de la (APPO). Lo que se inici como demanda del sector magisterial acab desencadenando un movimiento a nivel estatal que hoy cuenta con amplios apoyos en el pas. De esas demandas sectoriales puntuales se pas a una demanda de democratizacin del estado para ponerle alto a la corrupcin, a la exclusin y al manejo discrecional del poder. Nuevamente se manifest explticamente la oposicin al neoliberalismo. La represin reiterada y brutal de la polica estatal y de la PFP tambin han colocado este caso en el mbito internacional. Oaxaca no slo repite el esquema de contrainsurgencia de Atenco, con violaciones, detenciones ilegales, tortura, etctera, sino que se convirti en un campo de experimentacin del nuevo equipo militar adquirido (tanquetas, carros de agua). La base comunitaria e indgena del movimiento le da suficiente solidez para mantenerse activo ms all de fracturas internas e intentos de fragmentacin orquestados desde el aparato del Estado. La APPO reproduce la forma asamblearia que han tenido histricamente los pueblos. De los 570 municipios que hay en Oaxaca, 450 se rigen por usos y costumbres y es el estado que cuenta con mayor diversidad de pueblos indgenas 40 . Aunque cont con el apoyo de amplias franjas de los sectores medios, la base del movimiento es fundamentalmente popular y, a pesar de que han surgido otras APPO en distintos estados y el movimiento haya logrado resonancia nacional e internacional, la organizacin tiene un carcter fundamentalmente local.

 

IV. La derecha organizada y militante: la contraparte en ascenso

A medida que el neoliberalismo avanz en el pas, el conservadurismo fue abrindose paso en las filas de la clase poltica. El PRI se transform en el proceso y el control del partido pas a manos de los tecncratas. Sin embargo, el partido conservador por excelencia, el PAN, se radicalizaba hacia la derecha como manifestacin de las tendencias oligrquicas. La derecha no slo lleg a la presidencia con Vicente Fox, sino que en alianza con el PRI, se encargaron orquestar el fraude de 2006. El ascenso de esta derecha tiene larga data. Desde los setenta, y con ms fuerza en los ochenta, la ultraderecha ha pugnado por hacerse con el control del partido. Con Vicente Fox y ahora con Felipe Caldern ha logrado llegar a los aparatos del Estado. Destacados miembros de El Yunque, la organizacin secreta de la derecha, forman parte del PAN y ocupan posiciones centrales en el partido como el caso de Manuel Espino, actual Presidente del PAN. El ex-secretario de Gobernacin, Santiago Creel, tambin forma parte de El Yunque y personas cercanas a Felipe Caldern como su secretario particular, Csar Nava. Si bien hay diferencias internas, la presencia de El Yunque se encuentra tanto entre los cercanos a Caldern como a Espino 41 .

La derechizacin del PAN ha contado con el apoyo explcito de la Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial (CCE). La campaa de Caldern, o ms bien la estrategia de contencin para que no llegara Obrador, aglutin el apoyo de los propietarios de los principales medios de comunicacin del pas, Televisa y TV Azteca. Claudio X. Gonzlez, uno de los hombres ms influyentes del pas, es miembro del Consejo de Televisa y favoreci la gestin. Adems est en el Consejo de Administracin de Kimberly Klark, Minera Mxico, Grupo Carso, entre otros, y su hijo es presidente de Fundacin Televisa. Una de las consejeras del Instituto Federal Electoral (IFE), Alejandra Latap, fue empleada de Claudio X. Gonzlez y del CCE. La publicidad del miedo que asociaba a Obrador con la desestabilizacin y con Chvez fue patrocinada por el CCE. Guillermo Velasco Arzaga, quien fue asesor de Marta Sahagn y miembro de El Yunque, se encarg de orquestar la campaa que vinculaba la publicidad de ciertos productos con el apoyo a Caldern. Es el caso del grupo Bimbo, de Telmex propiedad de Carlos Slim, ahora el hombre ms rico del mundo, de Banamex con Roberto Hernndez y de Cerevera Modelo de la familia Zavala. El esposo de la Sra. Aramburu Zavala es el embajador de EU en Mxico, Antonio O. Garza. Estas son parte de las 11 personas que poseen el 5% del PIB nacional 42 .

Es decir, el PAN de hoy ha sido depurado de los sectores ms liberales que tena. La composicin del gobierno de Caldern fue una muestra de esto. En la Secretara de Gobernacin coloc a un connotado derechista, Francisco Ramrez Acua, ex gobernador de Jalisco -cuna de El Yunque- y responsible de la represin en Guadalajara de cientos de jvenes que fueron detenidos y torturados tras manifestarse contra una reunin de presidentes de Amrica Latina y Europa. De hecho, Ramrez Acua fue quien destap a Caldern como candidato a la Presidencia. La propia Universidad de Guadalajara es parte del botn de El Yunque 43 . La titular de Desarrollo Social, Ana Teresa Aranda, tambin se identifica con el espectro de la ultraderecha. Esta derecha ha reforzado sus vnculos internacionales de la mano de la derecha europea y estadounidense. La relacin del Partido Popular (PP) y en concreto de Jos Mara Aznar con Espino es muy cercana pero tambinlo es la del propio Caldern a travs del Jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mourio. Este hombre de origen espaol, es el vnculo, a travs del su padre, con el PP. Recordemos que quien dio el espaldarazo a Caldern fue el enviado de la Unin Europea, Jos Ignacio Salafranca, perteniciente tambin al PP 44 . Otro espaol miembro del PP, Antonio Sol, estuvo a cargo de la campaa de Caldern junto con Rob Allyn, experimentado publicistas que particip en la campaa de Fox y de George Bush 45 . Los vnculos con los sectores ms conservadores de Amrica Latina se dan a travs de la llegada de Espino a la presidencia de la Organizacin Demcrata Cristiana de Amrica (OCDA), cargo al que accedi gracias al apoyo de varias organizaciones anticastristas radicadas en Miami con las que pact desplegar una campaa permanente de desestabilizacin en Cuba y otros pases de Amrica Latina gobernados por fuerzas progresistas, en particular Venezuela 46 . En la construccin de esta relacin entre el PAN y la OCDA, como seala Fazio, jugaron un papel fundamental el PP espaol y el Partido Republicano de EU. Es decir, el PAN est conectado al proyecto de difusin de la derecha latinoamericana tanto a nivel regional como continental va el patrocionio de EU. De ah que no sorprenda el hecho de que la derecha panista sea pro-norteamericana, profundizando an ms la dependencia que los tecncratas pristas alimentaron con ahnco.

Esta derecha no slo es confesional sino que ha abierto el camino a la recomposicin del poder de la Iglesia a travs de destacadas figuras como Juan Sandoval iguez, arzobispo de Guadalajara 47 , o el cardenal Norberto Rivera Carrera. Sus intervenciones en el debate poltico son cada vez ms frecuentes. Se posicionarion abiertamente contra Lpez Obrador en las elecciones y se han manifestado contra la ley del aborto, contra la ley de convivencia, por el endurecimiento de la legislacin penal e incluso a favor de la subida del precio de la tortilla. Por primera vez, con Fox, vimos a un presidente asistir a actos religiosos que eran transmitidos por televisin. La voz de Provida tuvo un espacio permanente en los noticieros mientras se debata la ley sobre el aborto. Los programas religiosos en radio y televisin han aumentado de forma considerable y los medios de comunicacin cercanos a la derecha rompen con la tradicin laicista e incorporan sutiles comentarios incluso en los noticieros.

En el pas en que nadie hablaba de derecha, como si no existiera porque todo lo ocupaba el PRI, la derecha no slo avanza sino que se ha hecho presente en las calles. La marcha contra la delincuencia convocada por Mxico Unido contra la Delincuencia, la marcha contra la ley del aborto, mujeres repartiendo propaganda y recolectando firmas contra dicha ley, la marcha contra la ley de sociedades de convivencia o los grupos organizados contra las bases del obradorismo han sido un fenmeno habitual en los ltimos aos.

Los espacios de la derecha son an ms amplios. No hay que olvidar que el PRI tambin tiene una franja de derecha y que tuvo nexos con El Yunque en los setenta 48 . Recientemente se creo un nuevo partido sinarquista, Movimiento de Participacin Solidaria, declaradamente catlico detrs del cual estn no slo panistas sino miembros del sector privado como Lorenzo Servitje del grupo Bimbo y Patricio Slim, el hijo de Carlos Slim. Servitje tambin est al frente de un movimiento para arrebatar el control del DF al PRD 49 .

El uso reiterado de la fuerza pblica y de las Fuerzas Armadas para enfrentar la movilizacin poltica y problemas sociales, como la delincuencia, hace de ste un pas cada vez ms militarizado 50 . El crecimiento de los grupos paramilitares y la violacin sistemtica de derechos tambin es un fenmeno recurrente como la impunidad y la actitud despreciativa de las autoridades ante organismos de derechos humanos. Recordemos las declaraciones del gobernador de Oaxaca y del secretario de Gobernacin ante el informe de Amnista Internacional. El primero les acuso de ser consejeros de la APPO y el segundo cuestion su metodologa de trabajo 51 . Las violaciones a los derechos humanos han continuado despus de estas advertencias, como en el caso de la detencin ilegal y tortura contra un grupo de extranjeros, una de ellas miembro de la Comisin Civil Internacional de Observacin de los Derechos Humanos. La ltima reforma al cdigo penal, conocida como Ley Antiterrorista, es una muestra ms de la derechizacin del pas y de la injerencia de EU ya que prcticamente resulta un calco de la Ley Antiterrorista estadounidense. L a reforma del artculo 139 de la Ley contra la Delincuencia Organizada seala como actos terroristas, lo mismo que la estadounidense, aquellos que produzcan alarma, temor o terror (y que pueda) atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad52.

 

V. Conclusiones

Nos encontramos ante un escenario de ascenso del movimiento popular a la par que se fortalece la derecha tanto internamente como en su relacin con EU. Mxico, cada vez ms aislado del entorno latinoamericano, es el aprendiz ideal del Proyecto Hemisfrico. Las lites mexicanas no slo firmaron el NAFTA y el Plan Puebla Panam sino que son fervientes defensoras del ALCA y ahora han solicitado un Plan Mxico a EU para combatir el narcotrfico, similar al ya conocido Plan Colombia. El espacio de posibilidad de construccin para la izquierda no puede subestimar a la derecha ni las posibilidades de recomposicin del prismo ante el triunfo electoral de este partido en las ltimas elecciones. Cualquiera de estas dos posibilidades significara perpetuar los mecanismos de control poltico existentes ya conocidos.

Estamos ante un momento histrico por sus posibilidades y responsabilidad para la(s) izquierda(s). La izquierda popular est ante el reto de fortalecer su organicidad por encima de los liderazgos personales y las diferencias de estrategia aglutinndose ante lo que s comparte como programa bsico: es antineoliberal -incluso algunas organizaciones se declaran anticapitalistas-, promueve la democracia entendida como decisin colectiva y no slo electoral, defiende la distribucin social, los derechos humanos y aspira a romper con la dependencia en sus distintas formas. Es el momento de armar un programa mnimo nacional sobre la base de una coexistencia respetuosa que sume fuerza sin destruir la autonoma de las organizaciones. La claridad de quin es el enemigo con el que confrontarse debera estar por encima de las diferencias de estrategia. Aunque tenuemente, las muestras de apoyo entre estas distintas experiencias van surgiendo, como por ejemplo las del EZLN hacia el FPDT y la APPO o las del propio Obrador, aunque con tardanza en este ltimo caso. El Consejo Nacional de Huelga y el Dilogo Nacional son otros ejemplos de esta tendencia. Sin embargo, es vital superar viejos vicios de la cultura poltica que conducen una y otra vez a la izquierda a un proceso de destruccin marcado por la fractura, la desconfianza y los protagonismos personales. Hay un problema no tanto para visualizar un proyecto alternativo desde la izquierda sino para asumir una forma organizativa que logre trascender estas dificultades. Esa es una leccin que hay que aprender de otros pases latinoamericanos que, a pesar de sus dificultades, avanzan en la construccin de alternativas.

Otro aspecto a tener en cuenta en trminos de posibilidades desde el movimiento popular es el factor demogrfico. Mxico es el segundo pas de Amrica con mayor porcentaje de poblacin jven. En 2007 uno de cada cuatro mexicanos es joven (de 15 a 29 aos) y el 55% de la poblacin tiene menos de 25 aos 53 . Estos jvenes han sido los grandes excluidos del neoliberalismo y, si bien es cierto que muchos no participan polticamente, son la franja generacional que se ha formado en el proceso de politizacin y ascenso de los movimientos de izquierda.

Centrar la lucha en la estrategia electoral dejando en un segundo plano la organizativa, como parece ser el camino tomado por Lpez Obrador, es una opcin con dos problemas. Primero, si consideramos la estructura de poder del pas con el peso econmico de las grandes familias, las alianzas para llevar a cabo el fraude en 2006 y las tendencias hacia la derechizacin, parece poco probable que se vaya a respetar la legalidad en s misma para dar paso a un cambio. La otra opcin es que se creen compromisos polticos y econmicos con dichos sectores de manera que el proyecto de cambio quede suficientemente deslavado de antemano. Adems, habra que recordar que para las elecciones de 2006 se esperaba contar con el apoyo de Slim y que se haban realizado diversas reuniones con empresarios. Sin embargo los apoyos no se respetaron y no es de extraar cuando vemos las cifras de concentracin de la riqueza en el pas. El segundo problema es que parte de la base del movimiento de Obrador pide desde hace tiempo un espacio de participacin y demanda desempear ciertas tareas. Seguir apostando a la movilizacin sin dar curso a estas demandas puede acabar por desmovilizar a una parte importante de esa base.

Es fundamental rescatar los aportes de las distintas organizaciones, reconstruir una memoria de lucha y lograr un recuento de las experiencias que nos permitan apropiarnos de los aprendizajes de la izquierda. Estamos tambin ante la necesidad de sacar a la luz y reconocer como parte de la izquierda a esas organizaciones que tanto en el medio urbano como en el mundo indgena y rural tienen experiencias concretas que aportar y que sin embargo son invisibilizadas por el poder dominante y por la propia izquierda que o bien no sabe de su existencia o bien las ningunea. Es decir, la propia izquierda tiene que dimensionarse a s misma desde sus parmetros y necesidades y no desde los que definen los medios de comunicacin o las estrategias mediticas de las organizacions ms grandes para reconocer su potencial de fuerza real. En la correlacin de fuerzas en que nos encontramos es un hecho que o bien las posibilidades son para todos (desde la izquierda popular) o no son para nadie. Se cumpli un primer ciclo organizativo y es necesario pasar a un segundo momento. No se puede continuar apelando al espontanesmo organizativo de los sujetos. En el caso de otras experiencias latinoamericanas, encontramos una experiencia militante y organizativa previa que permite, ante estos llamados, conformar confederaciones por ejemplo. En el caso de Mxico se necesita primero que todos aquellos que no encuentran un espacio de militancia (que no de movilizacin) lo encuentren en una organizacin. En este momento la izquierda popular toc techo en la demostracin de su capacidad movilizadora. An asumiendo que estamos ante un proceso en el que se han logrado importantes avances, tenemos que reconocer que hay un tope de crecimiento en la convocatoria y capacidad organizativa de los movimientos. Es necesario ingresar a un segundo momento de articulacin de las organizaciones que las integre en trminos de construccin de contrapoder. Esta es la responsabilidad de las organizaciones ms acabadas y que cuentan con proyeccin nacional.

Ante un campo de condiciones como el descrito las palabra de Zapata resuenan con plena actualidad en nuestros das: Y para esa gran masa de neutrales, para los que se han mantenido alejados de la lucha por indiferencia o por timidez, una cordial invitacin para que cooperen en la prxima obra de reconstruccin de Mxico, as en lo poltico como en lo econmico y social ( Manifiesto al pueblo de Mxico). O de lo contrario, habr que esperar otros cien aos...



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1 Publicado en Revista de Estudios Latinoamericanos, Nueva poca, N 3, enero-junio 2008, CELA/UNAM, Mxico

2 La autora es sociloga y latinoamericanista. Profesora de Tiempo Completo de la Universidad Autnoma de la Ciudad de Mxico (UACM) y profesora de asignatura de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM).

3 Entendemos la construccin de alternativas cmo un cambio frente a la realidad dominante, no slo como una transformacin y asumimos que la generacin de alternativas no es condicin exclusiva de la izquierda. Esto resulta an ms evidente en un contexto de polarizacin poltica como el que vivimos. En cuanto a la crtica que se le hace a los conceptos de izquierda(s) y derecha(s) por su imprecisin, deseamos sealar que en este trabajo los vamos a ocupar con un criterio metodolgico de ordenamiento para diferenciar entre un proyecto incluyente que pretende hacer de sta una sociedad ms igualitaria y justa frente a un proyecto de sociedad excluyente que pretende mantener la estructura de poder bajo el control de una minora. A veces apareceran como equivalentes de conservadurismo y de movimiento popular respectivamente. Tampoco pretendemos entablar un debate con las posturas que sentenciaron pblicamente el fin de la diferencia entre izquierda y derecha, en el contexto de la cada del Muro de Berln, el pensamiento nico, la globalizacin neoliberal, la tercera va y el posmodernismo acadmico. Para una revisin de estas posturas vse: GIDDENS, Anthony Ms all de la izquierda y la derecha. El futuro de las polticas radicales, Ctedra, Madrid, 1996; TOFFLER, Alvin. La tercera ola, Plaza y Jans, Barcelona, 1980; BOBBIO, Norberto. Derecha e izquierda. Razones y significados de una distincin poltica, Taurus, Madrid, 1995. Para una concepcin crtica a estas posturas desde las filas no marxistas: DAHRENDORF, Ralf. La izquierda, la derecha y Europa, en El Pas, Madrid, 10 de marzo de 2002. Este socilogo y lord britnico asocia izquierda con distribucin, justicia, responsabilidad del Estado y distanciamiento de las polticas del Consenso de Washington a las que considera inhumanas.Tambin puede consultarse: DILLA, Haroldo; M. Monereo y J. Valds Paz (Coords.). Alternativas de izquierda al neoliberalismo, Fundacin de Investigaciones Marxistas/CEA, Madrid, 1996; COSO VILLEGAS, Daniel. La crisis de Mxico, Gobierno del Distrito Federal, Mxico, 2002. Por ltimo, tampoco pretendemos adentrarnos en el debate de moda en los ltimos aos sobre la diferencia entre la izquierda social, referida a los movimientos, y la izquierda poltica, referida a los partidos, que despus de una avalancha de crticas por la inconsistencia terica de la separacin entre lo social y lo poltico di paso al de izquierda social e izquierda institucional, tambin ampliamente cuestionado.

4 Para una revisin del concepto de movimiento popular como expresin de los intereses de las organizaciones populares (pueblo); el vnculo entre democracia, en su sentido de participacin real, y movimiento popular; y la diferencia con el concepto de movimiento social consltese CAMACHO, Daniel y Rafael Menjvar (Coords.). Los movimientos populares en Amrica Latina, Siglo XXI/UNU, Mxico, 1989.

5 Datos tomados de la Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe, http://www.cepal.org/

6 Datos tomados del Informe de Desarrollo Humano 2006, PNUD, http://hrd.undp.org/hfr2006/ ; DE FERRANTI, David et. al., Desigualdad en Amrica Latina y el Caribe ruptura con la historia?, Banco Mundial, 2003, http://www.bancomundial.org/

7 Durante las ltimas dcadas la extraccin y exportacin de petrleo a EU ha sido voraz a tal punto que Mxico ha pasado de ocupar el septimo lugar del mundo en reservas petroleras a ocupar el lugar quince. No obstante, Pemex es la dcima petrolera mundial. Vase: CARDOSO, Vctor. Cay Mxico del sptimo lugar al 15 en reservas probadas de crudo, en La Jornada, 22 de marzo de 2007 y FERNNDEZ VEGA, Carlos. Los beneficios del petrleo, en La Jornada, 20 de julio de 2007; PEMEX, http://www.pemex.com /; Pemex es la mejor inversin que puede hacer Mxico, COPARMEX, agosto 2007, http://www.coparmex.org.mx . En cuanto a biodiversidad Mxico ocupa el segundo lugar del mundo en cuanto a tipos de ecosistemas y el cuarto lugar en diversidad de especies, segn datos de la Comisin Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO), http://www.conabio.gob.mx/

8 Consltese: Instituto Nacional de Geogafa, Estadstica e Informtica (INEGI), http://www.inegi.gob.mx/

9 La sntesis histrico-poltica que se presenta en este prrafo adolece, sin duda, de mltiples matices y precisiones que no podrn ser abordadas por razones de espacio. Sin nimo de justificarnos, deseamos aclarar que, no obstante la carencia de todos aquellos elementos que no encontrar el lector, el objetivo de este apartado es presentar las tendendencias generales de la dominacin prista y las contradicciones que se desencadenaron con las transformaciones del neoliberalismo para poder contextualizar el medio en el que hoy actan las organizaciones populares.

10 Para un recuento histrico puede consultarse: Historia de Mxico, Colmex, Mxico, 2 reimpresin, 2001; GONZLEZ CASANOVA, Pablo. El Estado y los partidos polticos en Mxico, Era, Mxico, 6 reimpresin, 1999; GONZLEZ CASANOVA, Pablo y FLORESCANO, Enrique (Coords.). Mxico, hoy, Siglo XXI, 12 edicin, 1989; Sistema poltico mexicano: fisuras y cambios, Revista Poltica y Cultura, Otoo 95, Ao 3, N 5, UAM-X, Mxico; GILLUY, Adolfo. La revolucin interrumpida, Era, Mxico, 1994;

11 FAJNZYLBEG, Fernando. La industrializacin trunca de Amrica Latina, Nueva Imagen, Mxico, 1983; CUEVA, Agustn. El desarrollo del capialismo en Amrica Latina, Siglo XXI, Mxico, 1977.

12 Esta es una diferencia significativa con la historia poltica y de las organizaciones polticas en otros pases de Amrica Latina que no tuvieron experiencias populistas o que fueron muy puntuales y duraron un breve periodo. La inexistencia de una organizacin corporativa que controlara el apartado del Estado a travs de un partido nico, con el sentido de cooptacin con que funcion el PRI, permiti en otros pases la existencia de sindicatos, partidos polticos y organizaciones independientes. Es decir, dio lugar a un mapa heterogneo de las organizaciones polticas reconocidas como interlocutores que no era posible en el caso mexicano.

13 ANDERSON, Perry. Balance del neoliberalismo: lecciones para la izquierda, en El Rodaballo, Ao 2, N 3, Verano 1995-96, Buenos Aires. VUSKOVIC, Pedro. Pobreza y desigualdad en Amrica Latina, CEIICH-UNAM, Mxico, 1993

14 RUIZ CONTARDO, Eduardo. Crisis, descomposicin y neoligarquizacin del sistema poltico en Amrica Latina, en Revista Poltica y Cultura, Ao 3, N 5, otoo 95, UAM-X, Mxico

15 La cada salarial ha sido del 70% en los ltimos 30 aos, ms del 50% de los trabajadores gana menos de dos salarios mnimos, el 44% slo tiene contratos verbales y dos de cada tres empleos se generan en la economa informal. Durante el gobierno de Viente Fox hubo cero creacin de empleo. Se calcula que ms de un milln de mexicanos migran cada ao en busca de empleo, ms de 2000 personas han muerto intentando cruzar la frontera. Por cada 100,000 habitantes hay 0.7 camas de hospital. El 27% de la poblacin infantil es pobre y ms del 65% de la poblacin nacional est en esta situacin. El 60% de los jvenes est desnutrido. El clculo del gasto suntuario asciende a 70,000 mdd. El costo del IPAB asciende a cerca de un billn de pesos y representa el 95% de la deuda interna. Cada mexicano nace debiendo 30,000 pesos. El 41% de los jvenes de 15 a 19 aos no estudia y el 71% de los jvenes de 20 a 24 aos tampoco. El 45 % de los jvenes de 12 a 14 aos trabaja y el 66% de los que tienen entre 15 y 19 aos. Aunque se calcula que 20 familias poseen el equivalente al 6% del PIB, datos de este ao revelan que slo la fortuna de Slim asciende a 59,000mdd. lo que representa el 7% del PIB. La fortuna de los Azcrraga se calcula en 1500 mdd. y la de los Zambrano en 2200 mdd. slo por citar algunas. Mientras tanto, los beneficios de Cemex crecieron un 62% slo en 2005, slo en 2006 aumentaron un 257% las ganancias de BBVA, Banamex y Banorte. La lista podra ser infinita. Datos tomados de diversas fuentes: La Jornada, varios numeros, 2004 a 2007; Informe sobre Desarrollo Humano 2005, PNUD; Federacin Internacional de Derechos Humanos, 2006; INEGI, datos del ao 2000. Frente a los datos anteriores, 15,400 mdd. han salido del pas en lo que va del ao, entre el 2000 y el 2005 el PIB ha estado estancado al igual que la inversin y entre 1984-2005 la tasa media annual fue de slo 2.3%. Vase al respecto: VALENZUELA FEIJOO, Jos. Mxico 2006: una crisis mayor?, CEDA, Mxico, 2006.

16 STOLOWICZ, Beatriz. La gobernabilidad como dominacin conservadora, en El mito de la gobernabilidad, Editorial Trama, Ecuador, 1996

17 VALENZUELA FEIJOO, Jos. Op. Cit, p.7 y 8.

18 Op. Cit, p.8

19 VALENZUELA FEIJOO, Jos. Op.Cit.; y VUSKOVIC, Pedro. Op. Cit.

20 Es importante revisar el funcionamiento de la reproduccin y la reproduccin ampliada del capital que explica claramente Marx. KARL, Marx. El capital. Crtica de la economa poltica, 3 tomos, FCE, Mxico, 6 reimpresin, 1974.

21 VALENZUELA FEIJOO, Jos. Op.Cit., p. 19

22 En Mxico, al igual que en otros pases de Amrica Latina, el problema no ha sido el exceso de Estado como dicen los neoliberales sino que el Estado an no ha llegado al conjunto de la sociedad, ni en generacin de infraestructura, ni en creacin de institucionalidad a nivel nacional, ni en cuando al efectivo reconocimiento de la ciudadana (distribucin, poltica social, derechos liberales mnimos como el voto, libertad de expresin, manifestacin, etctera). Qu decir en relacin con el el reconocimiento de la autonoma indgena y la existencia de un Estado plurinacional. Una de las grandes tareas es la de conformar, por primera vez en la historia moderna, un verdadero Estado nacin en el que estn representados los 62 pueblos indgenas invisibles polticamente desde la colonia y a lo largo de la independiencia jurdica. El llamado Estado nacin mexicano ha sido histricamente el Estado de las minoras y en buena parte de su historia, como en nuestros das, el de las familas oligrquicas. Sobre la concepcin del Estado monotnico vase: GONZLEZ CASANOVA, Pablo y ROITMAN ROSENMANN, Marcos (Coords.) La democracia en Amrica Latina. Actualidad y perspectivas, Editorial Complutense, Madrid, 1992.

23 GONZLEZ AMADOR, Roberto. Mxico desplaza a India como el mayor receptor de remesas, en La Jornada, Mxico, 23 de noviembre de 2006

24 GONZLEZ AMADOR, Roberto. Mxico aporta un tercio de las ganancias mundial de BBVA, en La Jornada, Mxico, 26 de enero de 2006

25 FERNNDEZ-VEGA, Carlos. Reparto del pastel nacional, en La Jornada, Mxico, 8 de agosto de 2007

26 Las expresiones organizativas que aparecen a partir de los noventa son a su vez resultados de procesos de acumulacin histrica de larga data a lo largo del siglo XX. En los ochenta y ya en el marco de las contrarreformas neoliberales es necesario recordar el impacto del terremoto del 85 en la organizacin popular urbana y las elecciones de 88 de las que surgi el PRD.

27 La idea no es hacer un recuento histrico de cada organizacin sino presentar algunos elementos de reflexin (su proyecto, formas de organizacin y estrategias) en relacin con los aportes y retos en la construccin de fuerza del movimiento popular.

28 EZLN: Sexta declaracin de la Selva Lacandona, 2005, http://enlacezapatista.ezln.org.mx/; Primera Declaracin de la Selva Lacandona 1993, Segunda Declaracin de la Selva Lacandona 1994, Tercera Declaracin de la Selva Lacandona 1995, Cuarta Declaracin de la Selva Lacandona 1996, V Declaracin de la Selva Lacandona 1998, en http://palabra.ezln.org.mx . MONTEMAYOR, Carlos. La rebelin indgena de Mxico, Espasa, Madrid, 1998; AGUIRRE ROJAS, Carlos Antonio. Chiapas y la conquista inconclusa. Entrevista con Bolvar Echeverra, en Revista Chiapas, N 11, 2001, Mxico.

29 Notas del II Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, 20 al 28 de julio de 2007

30 EZLN. La (imposible) geometra? del poder en Mxico, junio 2005, http://enlacezapatista.ezln.org.mx/

31 Consltese al respecto la Declaracin de Mezcala, Foro Nacional en Defensa de la Madre Tierra y la Autonoma de los Pueblos Indgenas, CNI, Noviembre 2006, http://barcelona.indymedia.org/newwire/display_any/282768/ ; la Declaracin de N, Donhuani. Por la autonoma en los hechos y la resistencia indgena, IV Congreso Nacional Indgena, CNI, amyo 2006, http://www.lafogatadigital.com.ar/zapatismo/ ; la Declaracin de Tuxpan, CNI, 11 marzo 2007; y La semilla del rbol de nuestra vida, CNI, Mxico, diciembre 2006. Discurso Inaugural del IV Congreso Nacional Indgena, CNI, Mxico, mayo 2006

32 LPEZ BRCENAS, Francisco, Rumbo al Congreso Nacional Indgena. Las autonomas indgenas en Mxico: de la demanda de reconocimiento a su construccin, CNI, Mxico, 2006. http://www.apiavirtual.com/2006/04/29/

33 SOTELO, Adrin. Neoliberlismo y educacin. La huelga en la UNAM a finales de siglo, El Caballito, Mxico, 2000; ANTOGNAZZI, Irma (Comp.). Universidad pblica y neoliberalismo, Universidad Nacional de Rosario-UNESCO, Argentina, 2000; RAMREZ, Arturo. Palabra de CGH. El testimonio de los huelguistas, Editorial Milenio, Mxico, 2000; CGH, Hacial el congreso democrtico y resolutivo. Ponencias del precongreso 19,20 y 21 de julio de 1999, Mxico, 2000; Documentos del CGH: http://mx.geocities.com/uname_cgh/

34 Para un recuento exhaustivo de las rupturas en la organizacin charra sindical, los embates contra el sindicalismo independiente y combativo de los ochenta y el surgimiento de expresiones de autonoma en la organizacin de los trabajadores, consltese QUIROZ TREJO, Jos Othon. Veinte aos de desarticulacin obrera, en El Cotidiano, Ao/Vol. 20, N 126, julio-agosto de 2004, Universidad Autnoma Metropolitana-Unidad Azcapotzalco (UAM-A), Mxico; MEDINA NUEZ, Ignacio. El sindicalismo mexicano en transicin, en Revista Universidad de Guadalajara, N 21, Invierno 200-2001, Mxico.

35 MUOZ APREZA, Francisco y SILVA COSCA, Leonardo. Resistencia obrera en SICARTSA, UNAM, Mxico, 2003

36 Consltese: Primer Dilogo Nacional por un Proyecto de Nacin con libertad, justicia y democracia, Dilogo Nacional, Mxico, 2004; Declaracin de Quertaro. Hacia un Proyecto de Nacin Alternativo al Neoliberalismo, II Dilogo Nacional, Mxico, 2005;la Declaracin Poltica del Tercer Dilogo Nacional. Por un Proyecto de Nacin Alternativo al Neoliberalismo, Dilogo Nacional, Mxico, 2006; la Declaracin final. Pacto Nacional por la Soberana Popular y la Vigencia de la Constitucin, IV Dilogo Nacional, Mxico, 2007; Plan de Accin del Dilogo Nacional, Mxico, 2006. http://www.dialogonacional.org.mx/

37 Consultese la pgina del Comit Fronterizo de Obreros http://www.cfomaquiladoras.org/

38 Informe de la Comisin Nacional de Derechos Humanos sobre los hechos ocurridos en Atenco en mayo de 2006, http://www.cndh.org.mx/lacndh/informes/espec/recatenco/atenco.htm ; HERNNDEZ NAVARRO, Luis. Atenco: la revancha, en La Jornada, 5 de mayo de 2006; FAZIO, Carlos. Atenco y el terror benigno, en La Jornada, 8 de mayo de 2006.

39 HERNNDEZ LPEZ, Julio. Soplos nocturnos, en La Jornada, 3 de julio de 2006 y Coartadas intelectuales, en La Jornada, 3 de agosto de 2006; Discursos de Obrador y acciones del gobierno legtimo en la pgina oficial: http://www.gobiernolegitimo.org.mx/ . Puede consultar los documentos y videos de los especialistas en fsico matemticas Dr. Luis Mochn y Dr. Vctor Manuel Romero Rochn en http://patrianueva.org,mx/

40 Consltense los siguientes documentos de la APPO en la pgina http://www.asambleapopulardeoaxaca.com : Convocatoria y Resolutivos del Congreso Constitutivo de la APPO, Mxico, noviembre de 2006; Resumen final del Foro Nacional. Construyendo la democracia y la gobernabilidad, agosto de 2006. Comisin Civil Internacional de Observacin de los Derechos Humanos (CCIODH). Informe sobre los hechos de Oaxaca, Bilbao, 2007. RODRGUEZ REJAS, Mara Jos. La Comuna de Oaxaca. Entrevista a la maestra Guadalupe Ramrez, en Revista Rebelin, diciembre de 2006, http://www.rebelion.org/

41 Vase al respecto: DELGADO, lvaro. El PAN y Caldern: involucin autoritaria, en Revista Proceso, Mxico, 4 de junio de 2007 y Las huellas de Bravo Mena y Ramn Muoz, en Revista Proceso, Mxico, 15 de diciembre de 2002.

42 Los anteriores datos han sido tomados del video Los dueos de la democracia, Director Carlos Mendoza, Canal 6 de julio, Mxico, 2006

43 NEGRETE, Juan M. El Yunque, tras la UdeG, en Revista Proceso, Mxico, 30 octubre de 2006

44 Descartan observadores de la Unin Europea un posible fraude electoral, en Noticieros Televisa, 3 de julio de 2006 http://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/547959.html

45 GONZLEZ RUIZ, Edgar. Antonio Sol: colaborador de Aznar en las elecciones mexicanas, en Kaos en la Red, 19 de abril de 2006, http://www.kaosenlared.net

46 FAZIO, Carlos. Manuel Espino, la OCDA y la subversin en Cuba, en La Jornada, 13 de agosto de 2007

47 CABALLERO, Alejandro y CORRO, Salvador. Embate de la ultraderecha, en Revista Proceso, Mxico, 21 de abril de 2002

48 DELGADO, lvaro. El Yunque y sus nexos con el PRI, en Revista Proceso, Mxico, 16 de agosto de 2003

49 DELGADO, lvaro. A la ultraderecha no le basta el PAN, en Revista Proceso, Mxico, 19 de agosto de 2007

50 RODRIGUEZ , Mara Jos. El proyecto hegemnico estadounidense y su relacin con los procesos de militarizacin en Amrica Latina, en Revista Tortuga, Grupo Antimilistarista, julio de 2007, http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=6189

51 MARTNEZ, Fabiola. Rechaza el gobierno federal culpa en la crisis de Oaxaca, en La Jornada, 3 de agosto de 2007

52 Decreto por el que se reforman diversas disposiciones del Cdigo Penal Federal, en Gaceta Parlamentaria, N 103, Ao 2007, 26 de abril. http://www.senado.gob.mx/sgsp/gaceta/

53INEGI, Estadsticas a propsito del Da Internacional de la Juventud, INEGI, Mxico, http://www.inegi.gob.mx

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