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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2007

Sobre escritores, lectores y premios literarios

Jess Aller
Rebelin


 

 

 

Es difcil discutir el derecho que tiene cualquiera a hacer donaciones de su propio dinero para los fines altruistas y pacficos que estime convenientes. No obstante, tampoco puede negarse el que asiste al resto de la gente a tratar de sacar sus propias conclusiones sobre los intereses o motivaciones que puede haber detrs de estos "regalos". En este sentido, debo reconocer que la particular forma de donacin que se conoce como "premio literario" siempre me ha parecido inquietante. Por qu es tan frecuente que algn grupo de personas o instituciones se renan, apropindose muchas veces del nombre de algn escritor clebre, y organicen la entrega de una determinada cantidad de dinero a otro escritor, la cual se presenta en sociedad vistosamente como la "concesin del premio fulano de tal al escritor zutano de cual"? Por qu pasan estas cosas? Es realmente necesario que ocurran?

 

En mi modesta opinin, slo escritores y lectores son elementos esenciales en el mundo de los libros. Un eslabn intermedio de editores resulta necesario todava en estos momentos, aunque las nuevas tecnologa permitirn con toda probabilidad en un futuro no muy lejano poder prescindir de ellos. Revistas donde se opina sobre literatura tambin pueden ayudar, pero no son imprescindibles. Escritores y lectores son el meollo del asunto. Evidentemente, cualquiera debe tener derecho a leer un texto publicado, y cualquiera debe tener derecho a expresar su opinin sobre un texto. Pero, por qu alguien da un paso ms all y reivindica su derecho a "concederle un premio literario"? Incluyo en la pregunta tanto a los instigadores como a los ejecutores de tales eventos.

 

Las motivaciones que se dan para ello podran convencernos si furamos capaces de crernoslas. Suele argumentarse que se trata de un empeo generoso destinado nicamente a destacar los mritos especiales de un escritor y ayudarlo econmicamente. No obstante, aunque tal vez pueden encontrarse algunos casos en que esto es realmente as, tambin es cierto que lo que se avizora en el panorama de premios literarios que se conceden en estos momentos es algo bastante distinto, y son ms bien argumentos poco confesables. Puede tratarse del puro inters editorial de inflar la reputacin de un autor con el que se pretende hacer negocio en casos en que no es fcil hallar ninguna razn literaria que lo avale, y con toda probabilidad precisamente por ello. Podemos adivinar tambin detrs del asunto una estrategia por parte de cualquier poder de privilegiar las concepciones literarias afines ideolgicamente, y en este caso, sabiendo cules son los poderes que dominan en esta sociedad, no es difcil imaginar cules sern las ideologas favorecidas en general. No faltar algn caso tampoco en que algn poder con una determinada ideologa promueva la adjudicacin de un premio a un escritor de otra diferente con el fin de aparentar una imagen de s mismo que no es la que demuestran los hechos. Esta variante puede considerarse una forma de propaganda engaosa, y me temo que puede encontrarse algn buen ejemplo nada lejano. O puede percibirse otras veces, por ltimo, un simple y puro amiguismo y la aplicacin de la vieja ley del "hoy por ti y maana por m". Las razones que mueven a alguien a conceder un premio literario pueden ser muy variadas, pero cualquiera que abra un poco los ojos ve que suelen dominar intereses ms bien dudosos.

 

Tal vez, sintetizando mucho se podra decir que, pervirtiendo la leal y amistosa relacin entre escritores y lectores que podra ser la literatura, lo que hace irrupcin de una forma brutal en el premio es simplemente el omnipresente y eterno poder. El poder, con su inmensa capacidad de penetracin y seduccin, impregna as la literatura y encarna en la destellante figura del mandarn, nombre que resulta bastante apropiado para cualquiera que concede un premio literario. De ninguna manera se puede consentir que uno lea lo que le d la gana, y el mandarn nos dice lo que hay que leer, pero no cmo nos lo dira un amigo, sino haciendo uso de un subterfugio que en mi opinin traspasa alguna frontera que no debe ser traspasada. Se trata solamente de una cuestin de olfato, pero creo que cada vez hay ms personas que huelen algo inconfesable tras el oropel de que se reviste el mandarn.

 

El nico premio literario real que existe es la impresin favorable del lector. En este mundo de mentiras, la mayor parte de las veces el mandarn y sus premios dan la impresin de ser slo otra ms con la que se nos intenta imponer una opinin demasiado parcial. Rodeados de imgenes brillantes y discursos seductores, tal vez slo el olfato sea capaz de guiarnos.

 

http://www.jesusaller.com



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