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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2007

Mi opinin con los nmeros del CNE en la mano
Se perdi la batalla pero no la guerra

Omar Marcano
Rebelin


Creo que todava es temprano para conocer las causas fundamentales de la prdida de la batalla por la aprobacin de la reforma constitucional. S es posible, sin embargo, sentenciar que esta derrota no implica necesariamente que ya se perdi la Guerra por el Socialismo del Siglo XXI, siempre que trabajemos concientemente y duramente para ganarla.

Hoy ya tenemos disponibles los nmeros que muestran la tendencia irreversible del triunfo del NO que logr en nmeros redondos un 51% contra 49% por el S. Sin duda estos nmeros dicen mucho y muestran un mensaje contundente de la poblacin, el cual obliga a quienes trabajamos por la aprobacin de esta Reforma, a reflexionar profundamente al respecto.

Mi primera conclusin es que una diferencia de apenas 2% significa estadsticamente hablando un empate tcnico, una diferencia prrica que hubiera implicado la paralizacin de su aplicacin, si esta diferencia tan pequea hubiera sido a favor del S.

El otro nmero que llama la atencin es el porcentaje (44%) de abstencin, no por la simple cifra fra que coincide con la histrica en este tipo de eventos, sino mas bien por su composicin. Este 44% significa que alrededor de 7 millones de personas no acudieron a votar, unos porque su inasistencia es crnica, simplemente no les interesa votar, otros en numero reducido, no se presentaron por causas personales que les imposibilitaron ejercer su derecho al voto, pero otros lamentablemente no asumieron o no se convencieron plenamente de las bondades de la Reforma, no la entendieron y/o sucumbieron ante la guerra meditica perversa de los medios de comunicacin privados, los cuales basaron su propaganda en mentiras sistemticas muy parecidas al cuento infantil del "coco viene", "el comunismo viene", te estn jugando quiquirigiqui o te estn cambiando gato por liebre.

Desafortunadamente los nmeros indican que gran parte de la abstencin fueron votos tradicionalmente chavistas. Si comparamos la votacin del NO respecto a las elecciones presidenciales del ao 2006 puede observarse que la oposicin solo aument en unos 100.000 votos, cifra que implica sin duda alguna que no hubo un crecimiento real de esta oposicin, si tomamos en cuenta el crecimiento del registro electoral. En cambio el chavismo disminuy dramticamente su votacin al perder alrededor de 3.000.000 de votos en estas elecciones. Esto es algo que llama poderosamente la atencin y obliga a una rectificacin inmediata por parte de todos los factores proclives a los cambios revolucionarios en Venezuela, lo cual es menester que no tenga ni una fraccin de tiempo de demora.

Otros nmeros que llaman a la reflexin y que hay que analizar es la derrota del S en las 3 entidades con Alcaldes y Gobernadores chavistas que tienen el mayor nmero de electores a nivel nacional, Distrito Capital, Miranda y Carabobo y otras 3 entidades con gobernadores chavistas, que tienen poblaciones urbanas importantes, Tchira, Mrida y Lara. Estas entidades aportaron al bloque del NO mas de 2.100.000 votos, 44.4% del total de ese bloque. Sin duda la derrota del S en estas entidades fue decisiva en el resultado final.

Para m est claro que en estas entidades se impuso el voto de la clase media antichavista que de manera decidida sali a votar masivamente en contra de la "tirana de Chvez", en contra de la "dictadura de Chvez", en contra del proyecto del Socialismo del Siglo XXI. Esta clase media en mi opinin, ya es un caso perdido, es decir, no tiene remedio, ellos y ellas constituyen una clase elitesca que teme seriamente que va a perder privilegios y expectativas de mejoras econmicas para alimentar sus hbitos consumistas, que han sido inculcados por mas de 1 siglo de hegemona capitalista en todo el continente americano. Aqu por supuesto est incluida la burocracia burquesa de trabajadores y autoridades enquistada en la administracin pblica. Algunos de ellos asistieron a la gran concentracin de cierre de campaa por el S, presuntamente para retratarse con el ganador y que luego de las elecciones declaran que fueron obligados a asistir a esta concentracin. Ellos tambin votaron NO.

Mientras tanto, las clases mas favorecidas por la reforma constitucional, el pueblo conformado por las clase mas humildes de la poblacin no acudieron a votar masivamente el domingo 2 de diciembre. Estoy convencido que ellos y ellas no percibieron una clara exposicin de la reforma constitucional por parte de la dirigencia chavista, ocupada en consolidar posiciones de poder en sus diferentes mbitos de accin, ya sea en el PSUV, las gobernaciones, alcaldas y algunas otras posiciones de la administracin pblica. Esta dirigencia no pudo contrarrestar las mentiras de la oposicin propagadas por los medios privados impresos y audiovisuales, ni tampoco logr explicar los beneficios de la reforma constitucional a favor de todo el pueblo, como por ejemplo la jornada laboral con un mximo 36 horas semanales o la extensin de beneficios sociales a los trabajadores independientes como buhoneros, taxistas, camioneteros, transportistas etc..

No faltar quien declare de manera tajante que la culpa de la derrota en esta batalla estuvo en la inflacin, el desabastecimiento y el acaparamiento de productos de primera necesidad, o en el sabotaje de funcionarios burcratas disfrazados con trajes rojos, quienes no creen en la revolucin ni en el socialismo. Claro que s son factores muy importantes que hay que combatir ms rpido que tarde, pero tambin creo que es absolutamente necesario fijar posiciones de batalla en el mbito ideolgico y conceptual, para la construccin de la nueva sociedad.

A pesar de la derrota en esta batalla, el proyecto plasmado en la reforma constitucional de la Repblica Bolivariana de Venezuela es todava el camino expedito hacia la construccin del Socialismo del Siglo XXI, por eso no creo que demorar su presentacin al pas por 1 o 2 meses hubiera sido determinante ni hubiera cambiado la percepcin ambigua que tiene de ella actualmente la mayora del pueblo. Ahora mas que nunca no debemos aflojar en su divulgacin y comprensin estando claros que la construccin de una sociedad de iguales es un proceso largo y duro que requiere asumir riesgos con grandes posibilidades de fallas transitorias, requiere tambin sacrificios heroicos que debemos estar dispuestos todos y todas a asumir a la mayor brevedad posible.


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