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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2007

El referendo venezolano: anlisis y eplogo

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por S. Segu


La reforma constitucional venezolanade apoyo al proyecto socialista del presidente Chvez fue derrotada por el ms reducido de los mrgenes: 1,4% sobre nueve millones de votantes. No obstante, el resultado se vio seriamente perjudicado por la abstencin del 45%, por lo que solamente el 28% del electorado vot contra los cambios progresistas propuestos por el presidente Chvez. Si bien esta votacin fue un golpe para el intento de Venezuela de liberarse de la dependencia del petrleo y del control capitalista de los sectores financieros y productivos estratgicos, no cambia el 80% de mayora en la actual legislatura ni tampoco debilita las prerrogativas de la rama ejecutiva. No obstante, la victoria marginal de la derecha s le proporciona a sta, sin duda, un semblante de fuerza, influencia y trascendencia en sus esfuerzos para hacer descarrilar las reformas socioeconmicas del presidente Chvez y expulsar a ste del Gobierno o bien conseguir que se reconcilie con las antiguas lites detentadoras del poder.

Ya han comenzado el debate y las deliberaciones en el seno del movimiento chavista y entre los muchsimos grupos que forman la oposicin. Uno de los elementos que sin duda estar sujeto a debate es por qu los ms de tres millones de votantes que optaron por Chvez en las elecciones del 2006 (en la que venci con el 63% de los votos) esta vez no fueron a votar en el referendo. La derecha slo aument su nmero de votos en 300.000, por lo que, aun suponiendo que stos correspondiesen a votantes chavistas decepcionados y no a nuevos votantes de derecha, sigue dejndonos la cifra de 2.7 millones de votantes chavistas que se abstuvieron.

Diagnstico de la derrota

Cada vez que una transformacin socialista figura en primer lugar de un programa de gobierno, tal como Chvez hizo con estos cambios constitucionales, todas las fuerzas de la reaccin derechista y sus seguidores de clase media progresistas-unen sus fuerzas y olvidan por un momento sus enfrentamientos partidistas. Los seguidores y organizadores populares de Chvez se hallaron ante una amplia gama de adversarios, cada uno de ellos dotado de importantes palancas de poder. En este grupo figuraban:

  1. las numerosas instituciones del gobierno de Estados Unidos (CIA1, USAID2, NED3 y los funcionarios polticos de la Embajada estadounidense), sus agentes subcontratados (ONG, programas de reclutamiento estudiantil, jefes de redaccin de peridicos y anunciantes de los principales medios), las compaas transnacionales estadounidenses y la Cmara de Comercio (que pagaron las campaas de publicidad contra el referendo, adems de la propaganda y la accin callejera);

  2. las principales asociaciones patronales venezolanas (FEDECMARAS4, Cmaras de comercio, mayoristas y detallistas) que gastaron millones de dlares en la campaa, fomentaron la fuga de capitales y promovieron el acaparamiento y las actividades de mercado negro que produjeron escasez de productos de alimentacin bsicos en los mercados populares al por menor;

  3. ms del 90% de los medios de comunicacin privados, que desarrollaron una campaa ininterrumpida de propaganda virulenta, incluidas las mentiras ms descabelladas (entre otras, la de que el gobierno arrancara a los nios de los brazos de sus familias y los confinara en escuelas controladas por el Estado), mentiras escandalosas que a su vez fueron recogidas y repetidas, sin excepcin por los medios de comunicacin de masas de Estados Unidos;

  4. la jerarqua catlica en su totalidad, desde los obispos hasta los curas de barrio, que utiliz sus plataformas de intimidacin y sus homilas para hacer propaganda contra las reformas constitucionales, y an ms importante, varios obispos convirtieron sus iglesias en centros de organizacin de la extrema derecha violenta, lo que produjo, en un caso, el asesinato de un trabajador chavista que se enfrent a sus barricadas en la calle.

Los lderes de este cuarteto contrarreformista pudieron comprar y atraer a pequeos sectores del ala liberal del grupo chavista del Congreso y a un par de gobernadores y alcaldes, as como algunos ex izquierdistas (alguno de los cuales fue guerrillero hace 40 aos), ex maostas del grupo de Bandera Roja y algunos trotskistas, lderes sindicales y sectas. Un nmero sustancial de acadmicos socialdemcratas (EdgarLander, Heinz Dietrich) hall excusas triviales que les permiti oponerse a las reformas igualitarias, proporcionando con ello un brillo intelectual a la rabiosa propaganda de las clases altas sobre las tendencias dictatoriales o bonapartistas de Chvez.

La dispar coalicin encabezada por los grupos dominantes venezolanos y el gobierno de Estados Unidos no ces de martillear un mismo mensaje general: la enmienda que permita la reeleccin, el poder de suspender temporalmente determinadas disposiciones constitucionales en momentos de emergencia nacional (como el golpe militar y la huelga patronal de 2002 a 2003), el nombramiento ejecutivo de administradores regionales y la transicin al socialismo democrtico formaban parte de un complot destinado a importar el comunismo a la cubana. Propagandistas de derechas y liberales convirtieron la reeleccin por un perodo ilimitado (una prctica parlamentaria comn en todo el mundo) en una usurpacin del poder por parte de un tirano autoritario, totalitario y hambriento de poder, segn todos los medios de comunicacin privados venezolanos y sus socios estadounidenses: las cadenas de radio y televisin CBS, NBC, ABC y NPR, y los diarios New York Times, Los Angeles Times y Washington Post. La enmienda constitucional que otorgaba al presidente poderes de emergencia fue descontextualizada del golpe militar de 2002, apoyado por EE UU, y del boicot empresarial de 2003, del reclutamiento y la infiltracin de grupos de escuadrones de la muerte paramilitares colombianos (2005), del secuestro de un ciudadano venezolano-colombiano por los servicios secretos colombianos (2004) en el centro de Caracas, y de los claros llamados a un golpe militar por parte del ex ministro de Defensa, Ral Baduel.

Cada sector de esta coalicin contrarreformista dirigida por la derecha, se centr en grupos especficos y grupos transversales, con llamamientos bien definidos. Estados Unidos se centr en el reclutamiento y la formacin para la guerrilla callejera de jvenes estudiantes, para lo que utiliz cientos de miles de dlares canalizados atravs de las organizaciones USAID y NED y destinados a la organizacin de la sociedad civil y la resolucin de conflictos (en un rasgo de humor negro) del mismo modo que antes lo hicieron en Yugoslavia, Ucrania y Georgia. Estados Unidos hizo llegar tambin sus fondos a sus clientes permanentes: la casi difunta confederacin de sindicatos socialdemcratas CTV5, los medios de comunicacin de masas y otros aliados de las clases altas. FEDECAMARAS se centr en el sector de negocios, grandes y pequeos, los profesionales de clase alta y los consumidores de clase media. Los estudiantes de derecha fueron los detonadores de la violencia callejera y se enfrentaron a los estudiantes de izquierda dentro y fuera de los campus universitarios. Los medios de comunicacin de masas y la Iglesia catlica se dedicaron bsicamente a la difusin del miedo entre su gran audiencia. Los acadmicos socialdemcratas predicaron el NO y la abstencin entre sus colegas progresistas y los estudiantes izquierdistas. Los trotskistas consiguieron la divisin de algunos sectores sindicales con su verborrea pseudomarxista sobreChvez, el bonapartista y sus inclinaciones capitalistas e imperialistas, incitaron a estudiantes formados en Estados Unidos y compartieron la plataforma del NO con los jefes sindicales de la CTV financiados por la CIA. stas fueron las espurias alianzas previas a la votacin del pasado domingo.

En los momentos posteriores a la votacin, esta inestable coalicin mostr algunas diferencias internas. El centro-derecha, dirigido por el gobernador de Zulia, Manuel Rosales, pide un reencuentro y un dilogo con los ministros chavistas moderados. La derecha dura, personificada en el ex general Ral Baduel (nio mimado de los sectores de la falsa izquierda) exige aprovechar la actual ventaja hasta llegar al derrocamiento del presidente elegido, Hugo Chvez, y del Congreso por cuanto, afirman, siguen teniendo el poder de legislar reformas. As, as son nuestros demcratas! Las sectas izquierdistas seguirn citando los textos de Lenin y Trotski (que deben de estar revolvindose en sus tumbas), organizando huelgas en demanda de aumentos salariales en el nuevo contexto de mayor poder de la derecha, situacin a la que ellos mismos han contribuido.

Debilidades estructurales y de campaa en el campo de los reformadores de la Constitucin

La derecha pudo conseguir su escasa mayora gracias a algunos graves errores en la campaa chavista, as como en profundas debilidades estructurales.

La campaa del referndum adoleci de varios efectos graves:

1) el presidente Chvez, el lder del movimiento de reforma constitucional, estuvo fuera del pas durante varias semanas en los ltimos dos meses de la campaa, en Chile, Bolivia, Colombia, Francia, Arabia Saud, Espaae Irn, privando con ello a la campaa de su portavoz ms dinmico; y

2) el presidente Chvez se vio inmerso en asuntos que no tenan ninguna relevancia para sus seguidores y que pueden haber proporcionado municin a la derecha. Su intento de mediar en el intercambio de prisioneros en Colombia absorbi una gran cantidad de tiempo y condujo previsiblemente a ninguna parte, por cuanto el presidente de los escuadrones de la muerte, lvaro Uribe, puso fin abruptamente a su mediacin con insultos provocativos y calumnias que llevaron a una grave ruptura diplomtica. Del mismo modo, durante la Cumbre Iberoamericana y su eplogo, Chvez entr en un intercambio verbal con el fullero rey de Espaa que lo distrajo de problemas internos como la inflacin y el acaparamiento de productos bsicos alimenticios instigada por la derecha.

Muchos activistas partidarios de Chvez no consiguieron elaborar y explicar los efectos positivos que se proponan con la reforma, o llevar a cabo un debate casa por casa que pudiera contrarrestar la monstruosa propaganda (como la afirmacin de que a sus padres les iban a quitar los nios) propagada por los curas y las medios de comunicacin. Los activistas pensaron, con demasiada facilidad, que estas mentiras destinadas a crear miedo eran tan poco plausibles que todo lo que haba que hacer era denunciarlas. Y, peor an, algunos lderes, considerados chavistas, llegaron hasta no organizar ningn tipo de apoyo porque se oponan a las enmiendas, en la medida en que reforzaban los consejos comunales a expensas de los alcaldes y gobernadores.

La campaa no consigui intervenir y exigir un tiempo y un espacio iguales en todos los medios de comunicacin privados con el fin de crear una situacin equilibrada. Se puso demasiado nfasis en las manifestaciones de masas en el centro de la ciudad y no tanto en los programas de impacto a corto plazo en los barrios pobres destinados a solventar problemas inmediatos como la desaparicin de la leche de las estanteras de los supermercados, lo que irrit a los seguidores naturales de Chvez.

Debilidades estructurales

Hubo dos problemas bsicos que influenciaron profundamente en la abstencin electoral entre los seguidores de Chvez: la prolongada escasez de productos alimenticios bsicos y productos domsticos, y la rampante y aparentemente descontrolada inflacin (18%) durante la segunda mitad de 2007 que no ha mejorado ni se ha compensado por los incrementos salariales, especialmente para los el 40% de los trabajadores del sector informal.

Alimentos como la leche en polvo, la carne, el azcar, los frijoles y muchos otros desaparecieron tanto de los comercios privados como de los pblicos. Los grandes productores agrarios se negaron a producir y las autoridades del sector al por menor se negaron a vender debido a los controles estatales de precios (establecidos para controlar la inflacin) por miedo a ver reducidos sus exorbitantes beneficios. Decidido a no intervenir, el gobierno adquiri e import productos alimenticios por valor de cientos de millones de dlares, muchos de los cuales no llegaron hasta los consumidores populares, al menos no a los precios fijados.

En parte debido a la mengua de sus beneficios y en gran parte como un elemento clave de la campaa contra la reforma, los vendedores al por mayor y al por menor o bien acapararon y vendieron una parte sustancial de los productos de importacin en el mercado negro, o bien no se encaminaron hacia los supermercados de los barrios ricos.

La inflacin fue el resultado de unos ingresos crecientes por parte de todos y el resultado asimismo de una mayor demanda de bienes y servicios en el contexto de un descenso generalizado de la productividad, la inversin y la produccin. La clase capitalista se dedic a desinvertir, evadir capitales, importar productos de lujo y especular en el mercado intermediario de bonos y en el inmobiliario (en el que algunos se pillaron los dedos a causa del reciente derrumbe de la burbuja inmobiliaria de Miami).

Las medidas gubernamentales, demasiado cautelosas, de intervencin estatal, y su retrica radical fueron suficientemente fuertes para provocar una resistencia por parte de las grandes empresas y un incremento de la fuga de capitales, mientras que eran la vez demasiado dbiles para desarrollar instituciones productivas y distributiva activas. En otras palabras, la creciente crisis inflacionista, la escasez y la fuga de capitales pone en cuestin la actual prctica bolivariana de economa mixta basada en una asociacin pblica y privada que financie un estado de bienestar social a gran escala. El capital ha actuado en primer lugar econmicamente mediante el boicoteo y la ruptura de este pacto social implcito con el gobierno de eliminar a Chvez. En l haba una propuesta implcita: altos beneficios y tasas de inversin a cambio de crear empleo y fomentar el consumo popular. Con un respaldo poderoso y una intervencin resuelta de sus socios estadounidenses, el gran capital venezolano se ha movido polticamente para aprovechar el descontento popular y con ello derrotar las reformas constitucionales propuestas. Su prximo paso es dar marcha atrs en este momento, aprovechando el impasse en las reformas socioeconmicas, mediante una combinacin de pactos con los ministros socialdemcratas del gobierno de Chvez y la amenaza de una nueva ofensiva, profundizando la crisis econmica y preparando el golpe.

Polticas alternativas

El gobierno de Chvez debe actuar inmediatamente con celeridadcon el fin de rectificar algunos de los problemas nacionales y locales bsicos, que condujeron al descontento y a la abstencin, y que estn socavando su base de masas. Por ejemplo, algunos barrios pobres inundados por las lluvias y las avalanchas siguen sin hogar despus de dos aos de promesas rotas, y de la creacin de una serie de instituciones gubernamentales totalmente incompetentes.

El Gobierno, bajo el control popular, debe tambin intervenir de inmediato para hacerse con el control de todo el programa dedistribucin de alimentos, contando para ello con los trabajadores portuarios, del transporte y de la venta al por menor; contando a la vez con los consejos comunales que deben garantizar que los alimentos importados llenan las estanteras y no los bolsillos de los mayoristas contrarreformistas, los grandes propietarios de las tiendas y los que practican el mercado negro a pequea escala. Lo que el Gobierno no ha conseguido de los grandes terratenientes y barones ganaderos en materia de produccin de alimentos, debe conseguirlo mediante la expropiacin a gran escala, la inversin y las cooperativas, que permitan superar la produccin para el mercado y las huelgas de suministros. El cumplimiento voluntario se ha demostrado que no funciona. El dogma de la economa mixta, que resulta atractivo para un clculo econmico racional, no funciona cuando estn en juego intereses polticos de alto nivel.

Para financiar los cambios estructurales en la produccin y la distribucin, el Gobierno est obligado a controlar e intervenir los bancos privados ms implicados en el lavado de dinero, la facilitacin de la fuga de capitales y el estmulo a las inversiones especulativas en lugar de la produccin de bienes esenciales para el mercado nacional.

La reforma constitucional era un paso hacia la creacin de unmarco legal de reformas estructurales, cuando menos para ir ms all de una economa mixta controlada por los capitalistas. El excesivo legalismo del gobierno Chvez en su planteamiento de un nuevo referendo subestim la base legal existente para la realizacin de las reformas estructurales que permitan al Gobierno dar respuesta a las crecientes demandas de los dos tercios de la poblacin que eligieron a Chvez en 2006.

En esta fase post referendo, el debate interno en el seno del movimiento chavista se est profundizando. La base de masas formada por trabajadores pobres, sindicalistas y empleados pblicos est exigiendo aumentos salariales que les permita mantener el nivel de vida erosionado por la inflacin, que se ponga fin al aumento de los precios y a la escasez de productos bsicos. Su abstencin se explica por la falta de una accin efectiva del Gobierno, no por la propaganda derechista o liberal. No son derechistas, ni socialistas, pero pueden apoyar el proyecto socialista si se resuelven los tres azotes que forman la escasez, la inflacin y el descenso del poder adquisitivo.

En particular la inflacin es un enemigo de los trabajadores ms pobres, pertenecientes en su mayor parte al sector informal, porque sus ingresos no se indexan con la inflacin, como es el caso de los de los trabajadores sindicados del sector formal. Por otra parte, tampoco pueden conseguir un ingreso mayor a travs de la negociacin colectiva, por cuanto no estn ligados por ningn contrato con compradores o empresarios. Como resultado, en Venezuela la inflacin de los precios es el peor desastre para los pobres y la razn de su mayor descontento. Aquellos gobiernos, incluso derechistas o neoliberales, que consiguen la estabilidad de los precios o reducen fuertemente la inflacin, generalmente consiguen el apoyo, al menos temporal, de las clases populares. No obstante, las polticas antiinflacionistas pocas veces han hallado su lugar en las polticas izquierdistas (en detrimento de stas) y Venezuela no es ninguna excepcin.

En los niveles de liderazgo del Consejo de ministros, del partido y de los movimientos sociales hay muchas posiciones pero pueden simplificarse en dos, polarizadas.

Por una parte, la posicin dominante en favor del referendo que defienden los ministerios de Finanzas, Economa y Planificacin busca la cooperacin con los inversores privados extranjeros y nacionales, los banqueros y los grandes productores agrarios, con el fin de incrementar la produccin, la inversin y los niveles de vida de los pobres. Se basa en llamadas a la cooperacin voluntaria, garantas a la propiedad, reduccin de impuestos, acceso a las divisas extranjeras en condiciones favorables y otras iniciativas, adems del control de la fuga de capitales y de los precios, pero no de los beneficios.

Por otra parte, el sector favorable a la socializacin aduce que esta poltica de asociacin no ha funcionado y que es la fuente del actual impasse y de los problemas sociales existentes. En el seno de este sector algunos proponen un protagonismo mayor de la propiedad y el control estatal, con el finde dirigir las inversiones e incrementar la produccin, as como de romper el boicot y el estrangulamiento de la distribucin. Otro grupo propone que sean los consejos de autogestin obrera quienes organicen la economa, e instan a la creacin de un estado revolucionario. Un tercer grupo propone un Estado mixto con propiedad pblica y autogestin, cooperativas rurales y propiedad privada de tipo medio y pequeo en un mercado altamente regulado.

La fuerza que tenga en el futuro el grupo que propone la economa mixta puede conducir a acuerdos con la oposicin liberal ms blanda, pero si no se consigue atajar la escasez y la inflacin se exacerbar la actual crisis. El ascendente de los grupos ms radicales depende, a fin de cuentas, de poner fin a su fragmentacin y sectarismo, as como de su capacidad para establecer un programa conjunto con el lder poltico ms popular del pas, el presidente Hugo Chvez.

El referendo y su resultado, aunque importante hoy da, es slo un episodio en la lucha entre el capitalismo autoritario imperial y el socialismo democrtico de los trabajadores.

** *

1 Central Inteligence Agency (CIA), agencia estatal de EE UU responsable, entre otras, de las acciones encubiertas desestabilizadoras y terroristas de este pas en el extranjero. (N. del T.)

2 United States Agency for International Development (USAID), agencia estatal de EE UU responsable, entre otras, de la ayuda no militar estadounidense a otros pases. (N. del T.)

3 National Endowment for Democracy (NED), organizacin semigubernamental estadounidense creada en 1983 por el gobierno de Reagan. Con carcter complementario a las dos agencias antes citadas, tiene un amplio historial de interferencia poltica destinada a imponer regmenes favorables a EE UU. (N. del T.)

4 Principal organizacin patronal de Venezuela. Antes de ser nombrado presidente interino de Venezuela durante el golpe de Estado contra el Chvez, el golpista Pedro Carmona (2002) haba sido presidente de esta organizacin. (N. del T.)

5 Confederacin Venezolana de Trabajadores (CVT), sindicato que colabor en el golpe de Estado de 2002 (N. del T.)



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