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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2007

Venezuela y las piedras del camino

Guillermo Almeyra
La Jornada




El camino a la victoria est pavimentado con las piedras de las mltiples derrotas sufridas y de stas se aprende siempre ms que de los xitos. Adems, un proceso revolucionario nunca es rectilneo sino que est marcado por meandros y pausas o incluso retrocesos y los niveles de conciencia alcanzados por sus protagonistas en la accin deben ser afirmados y reconquistados da a da. Las direcciones de esos mismos procesos revolucionarios, por otra parte, son particularmente pragmticas y heterogneas cuando surgen de experiencias verticales (como la rebelin nacionalista militar) o caudillistas (como las direcciones sindicales campesinas) y van formando su ideologa con retraso frente a los acontecimientos bajo el fuego enemigo ms que en su relacin con las bases o en la reflexin terica. La revolucin se ve obligada entonces a avanzar por los latigazos de la contrarrevolucin. En esto se ve el papel de un partido revolucionario, que no slo sirve para armar y rearmar continuamente a los oprimidos en la comprensin de un curso lleno de virajes inesperados sino que tambin es esencial para preparar, previamente a los posibles desarrollos, un ncleo de gente que piense claramente, sepa preveer y acte al unsono, como una falange.

A qu estamos aludiendo? A las enseanzas de la victoria del NO en Venezuela, o sea de la derrota del voluntarismo, de la impaciencia, de los errores de anlisis, del personalismo, del aparatismo que busca reemplazar una formacin poltica y democrtica particularmente lenta y difcil en nuestros pases donde las tradiciones socialistas son tan escasas como los tericos revolucionarios, donde la mayor parte de las clases medias urbanas (cada vez mayores, dada la concentracin de la poblacin en las ciudades y separadas de la produccin y de los trabajadores cuanto ms depende el pas de la exportacin de materias primas con escaso valor agregado) sufren una pesada dominacin capitalista.

El 2 de diciembre no triunf un referendum antichavista, ya que muchos chavistas se abstuvieron o votaron por el NO. Como en su momento en Nicaragua, hubo un voto de castigo, para evitar un curso que iba hacia el enfrentamiento armado (si hubiera ganado el SI por poco habra habido sin duda un golpe, que ahora ha sido postergado) y para modificar la lnea de una direccin a la que la gran mayora sigue apoyando, pero con la que no est totalmente de acuerdo. Quin, en efecto, poda apoyar la reeleccin de Chvez hasta el 2050 o la redaccin de una Constitucin no por una Asamblea Constituyente elegida por las mayoras y con debates pblicos sino por el presidente, Constitucin que, adems, deba cambiar radicalmente el sistema poltico y social, la economa, parte del aparato del Estado para imponer un socialismo que nadie defini cabalmente, todo eso en apenas dos meses?

La corrupcin e incapacidad del aparato de Estado es sentida por todos y todos ven que el gobierno controla totalmente el Parlamento pero no ha aprobado sin embargo leyes fundamentales sobre los medios, no ha resuelto el problema del desabastecimiento ni el de la vivienda ni el de la violencia, tiene medios de informacin propios cubanos, que ni informan ni analizan ni son pluralistas. Quin poda creer, en efecto, en un PSUV creado desde arriba, que todava no tiene ni programa ni estatutos ni ha hecho balance del socialismo anterior ni definido cul es su nuevo socialismo ni ha formado militantes socialistas, al extremo de que el SI ni siquiera obtuvo la misma cantidad de votos que los casi seis millones de afiliados que declara ese partido inexistente? Como en el caso del Partido Peronista, en tiempos de Pern, en la Argentina no era acaso ese partido un trampoln para los oportunistas, trepadores y clientelistas y no un instrumento revolucionario?Quin puede aceptar que todo disenso es traicin y que slo existen dos bandos Chvez o Bush- sin ver que muchos estn con Chvez, pero no incondicionalmente, sin ser traidores y proimperialistas? Quin puede creer, con Chvez, que el 49 por ciento que vot por el SI lo hizo por el socialismo y no por el progreso social, cuando nadie sabe de cul socialismo se habla y el aparato de Estado demuestra todos los das que sigue siendo decisionistas, verticalista, antidemocrtico y para nada socialista?

Ahora, sin duda, en el campo oficial pulularn los que, como el ex ministro Baduel, tratarn de poner sus pies en dos estribos opuestos, en la derecha chavista y en la oposicin negociadora. Se corre tambin el riesgo de que desde el entorno presidencial se encuentren chivos expiatorios en vez de hacer un anlisis social y poltico del proceso, de ver los errores de apreciacin de la madurez del mismo y, sobre todo, de emprender una enrgica y rpida autocrtica apoyndose en la organizacin y autonoma popular, en los poderes populares, en la lucha contra la corrupcin y la burocracia y en el dilogo abierto y plural con todos los que quieren corregir y criticar dentro del marco legal. Lleg el momento de hacer poltica.



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