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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2007

Entrevista a Eliades Acosta, responsable del departamento de cultura del Comit Central del Partido Comunista de Cuba
Los intelectuales cubanos apoyan los cambios revolucionarios

Isachi Fernndez Fernndez
Kaos en la Red


Es un hombre que escucha. Lo dice el mundo intelectual cubano y esa "carta" avala a Eliades Acosta, al frente del departamento de cultura del Comit Central del Partido Comunista de Cuba, tanto como su quehacer alrededor de la investigacin histrica, de la creacin literaria y su impulso a la Biblioteca Nacional Jos Mart y al sistema de bibliotecas del pas.

Lleg a su oficina actual en una etapa de confrontaciones, de replanteos de mecanismos, de sealamientos pblicos de problemas, algunos hasta ese momento subterrneos.

Qu panorama usted se encuentra al asumir la direccin del departamento de cultura del Comit Central?

Haca 17 aos que no haba departamento de cultura en el Partido. Para no constituir una carga demasiado onerosa para el Estado en un momento econmicamente difcil, la estructura del Partido se contrajo en ese perodo.

Hubo muchos funcionarios que se enviaron directamente a la base y dentro de esa reduccin el departamento de cultura, que tena un trabajo sostenido (recurdese que haba sido dirigido brillantemente por Sergio Corrieri, entre otros compaeros), dej de existir. Fue una contraccin en momentos muy duros para el pas, que afectaron directamente la cultura y sus instituciones. No quiere decir que no hubiera dilogo, en esa poca Fidel estuvo particularmente cerca de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba y de la labor cultural.

En julio de 2006 se reestableci el secretariado del Partido y se tom el acuerdo de reconformar el departamento de salud, el de ciencia y el de cultura.

Ahora estamos en otro momento, un momento de transformaciones revolucionarias. El pas est repensando sus estructuras, el propio Partido est repensando sus relaciones con la sociedad para buscar un dilogo ms directo, ms eficaz, y una mayor participacin del pueblo en las decisiones.

En la etapa del antiguo departamento de cultura no existan todas las instituciones que hay hoy, ni el sistema empresarial del Ministerio de Cultura ni la nueva oleada de instructores de arte, la Brigada Jos Mart. Adems, se nos suma la atencin a la programacin cultural de la radio y la televisin. Los retos son muy grandes, hay muchos problemas.

Pudiera profundizar en esas tareas y en esos problemas?

Hay necesidad de replantearse el papel de las instituciones culturales con respecto a la creacin y a los creadores. Es algo por lo que estn clamando los propios creadores en las reuniones previas al Congreso de la UNEAC. Nos hemos reunido con artistas e intelectuales, con consejos de direccin, con secciones sindicales, con la UNEAC, con los funcionarios del Ministerio de Cultura. Hemos estado visitando las provincias, las instituciones, las casas de los creadores y nos hemos encontrado una lgica aspiracin a que se actualice la legislacin. Hay un nuevo escenario en el pas, con cambios econmicos, sociales, se ha elevado el nivel cultural del pueblo cubano, e incluso han aparecido desigualdades indeseables. Esto en lo tocante a los creadores y a la Ley de Derecho de Autor, por ejemplo.

Hay reclamos, adems, de actualizar la relacin entre las instituciones y los creadores, de redefinir para qu sirven las instituciones, cmo representan, cmo acogen, quin decide si se promueve una obra o no, cules son las facultades que tiene una institucin, los derechos y deberes en relacin con los creadores, cules son los derechos y deberes de estos con respecto a las instituciones, cmo pueden los artistas e intelectuales tener una participacin ms activa en la toma de decisiones, cmo pedir cuentas por el trabajo de los funcionarios, cmo reclamar una atencin que tiene que ver con quejas, opiniones, sugerencias, quin atiende las reclamaciones? cundo? Es importante que se atienda a todos, independientemente de que sea un creador de primer nivel o la recepcionista de una biblioteca. Todos tenemos derechos, la Constitucin nos ampara, la Revolucin se hizo para que el pueblo tuviera derechos y los ejerciera, y los funcionarios estn obligados a atender, a respetar, a dar curso y en la medida de lo posible a resolver los problemas, teniendo en cuenta que algunas soluciones pasan por la economa en momentos en que el pas sigue estando en un perodo difcil.

Es saludable cada cierto tiempo repensar lo hecho, calibrar cmo ha evolucionado la sociedad porque cuando t introduces un cambio en un sector, eso repercute en el sistema entero. Se trata de un sano ejercicio del buen gobierno.

A qu atribuye usted la llamada "indigencia crtica" que lastra los medios en Cuba?

A varios factores. Est el abuso de prcticas institucionales para limitar la crtica, no podemos obviar que por muchas razones y durante mucho tiempo molestaba el cuestionamiento. El enemigo usa, es cierto, nuestros errores y nuestras crticas.

Tambin nuestro silencio

Tambin. Usa todos los vacos que dejamos. La crtica puede ayudar a resolver nuestros problemas, los silencios nunca resuelven nada. Puestos a escoger, optamos por la crtica. Debe quedar atrs esa prctica de silenciar los problemas, alrededor de la cual no siempre est la buena intencin de ayudar a la Revolucin, sino tambin la de cuidar cargos o posiciones, posturas acomodaticias y lesivas al clima tico de una sociedad.

Institucionalmente la crtica no siempre se permiti, ni se comprendi ni se estimul. Eso crea una actitud reflejo en quienes estn obligados por su trabajo a ejercerla. Por cierto, no se trata de una tarea de un gremio, la crtica es una condicin consustancial al ser humano.

Se cre una especie de sndrome de autocensura: "me voy a buscar problemas si entro en un tema escabroso", "para no buscarme problemas voy a comulgar con la mediana". Se va formando entonces un vaco muy peligroso y aunque la sociedad crezca econmicamente, decrece moralmente en ese clima. Los silencios son fatales en una sociedad, los olvidos, la autocensura o la censura desmedida porque la hay en todas las sociedades divididas en clases, donde hay Estado hay censura.

A veces se disfraza bien

Se disfraza bien muchas veces a partir del mercado, pero volviendo a Cuba, ha sido beneficioso para salir de esa trampa, el llamado al debate a partir del discurso de Ral del 26 de julio en Camagey. El propio Ral, que est al frente del Partido y el Estado, y con toda la autoridad moral que le asiste, le ha dicho al pueblo que ste es el momento de discutir "a camisa quitada" nuestros problemas. Hay un documento del Bur Poltico, adems, que respalda la crtica en los medios, pero qu hemos encontrado? Hay recelo, hay inercia, hay gente que ya no est preparada porque son muchos aos y les cuesta trabajo pasar la barrera psicolgica. Pero si leemos la prensa y si leemos tambin esa gran prensa no institucional, los correos electrnicos (que vinieron para quedarse), vemos que la gente est participando. Se nota una muy saludable activacin del espritu cvico de los cubanos. En los debates a partir del discurso de Ral han participado ms de cinco millones de personas y se han hecho un milln 200 mil planteamientos.

Cuando se habla de un reacomodo del pas, que entiende usted como posible y conveniente?

Las dos cosas estn ntimamente ligadas. Recuerdo una frase de Marx que luego retom Lenin, una frase profundamente revolucionaria y dialctica que dice "toda contradiccin porta en su seno su propia solucin". Julio Verne lo deca de otra manera con aquello de "todo lo que un hombre puede soar, otro hombre lo har realidad". Las aspiraciones de la sociedad cubana, expresadas en las discusiones a propsito del discurso de Ral, en la calle, en las familias y en los ncleos del Partido, son posibles y necesarias. Son aspiraciones al bienestar material, a que usted pueda sustentarse y sustentar a su familia con el fruto honesto de su trabajo. Son aspiraciones al desarrollo personal y social, a mayor acceso al conocimiento, a una vida ms plena, basada en principios revolucionarios. Todo redunda en una sociedad ms eficiente, ms participativa, que reconozca y respete la diferencia, que no se disgregue ni se ponga al servicio de una potencia extranjera.

Lo que es necesario hacer en el pas pasa por la eficiencia, la participacin, por garantizarle a las personas una mayor cuota de responsabilidad, derivada de que se sientan co-responsables de las decisiones.

Aspiramos a una sociedad que hable de sus problemas en voz alta, sin temor, en la que los medios reflejen la vida sin triunfalismo, en la que los errores sean ventilados pblicamente para buscar soluciones, en la que la gente pueda expresarse honestamente, donde la economa funcione, donde los servicios funcionen, donde los cubanos no se sientan ciudadanos de menor categora en su propio pas por algunas medidas que en su momento fueron imprescindibles, pero que hoy son obsoletas e insostenibles, una sociedad donde haya mucha informacin y variada, donde haya productos culturales de alto nivel, donde podamos estar en comunicacin con el mundo de una manera natural y sepamos defender las esencias de nuestra identidad y las conquistas de la Revolucin misma.

No es la tarea de nadie en particular, de ningn genio. Ser el pueblo de Cuba, el Partido, fuerza rectora de la sociedad, somos los revolucionarios los que estamos obligados a hacerlo y los que podemos hacerlo. Dicen los chinos que "el viaje ms largo empieza con un paso". Ese paso fue la discusin a que nos llam el Partido para renovar un consenso y a partir de aqu ir resolviendo los problemas, que son muchos y muy complicados pero ste es un pueblo con una cultura y una conciencia poltica muy alta.

Qu no puede faltar en la poltica cultural cubana de los prximos aos?

Toda poltica cultural forma parte de un proyecto mayor. No se trata de un divertimento que se aplica a un grupo humano, la poltica cultural es el mecanismo a travs del cual la sociedad en su conjunto estimula la creacin, la promocin, el acceso, la participacin de los diferentes estamentos en la gestin cultural para que eso se revierta en bien de la propia sociedad. Todo lo que hagamos tiene que ir a favor de la plenitud del hombre y la sociedad, y hay que tener en cuenta que en Cuba las polticas son para todos.

Hay que pensar en cmo fortalecer la enseanza artstica y en cmo proteger y promover mejor las culturas populares.

Entiendo entonces que hay insatisfacciones al respecto

En todo. Estamos en un momento por el que toda sociedad atraviesa en el cual hay un grupo de formas de hacer que requieren un salto a otro nivel. Se trata de ese momento de quiebra y de transformacin revolucionaria, que es dialctica. El mundo no se va a acabar porque haya muchas quejas. Hay una especie de malestar compartido que es temporal en la medida en que los moldes que nos aprisionan se rompan y encontremos una nueva expresin para lo que hemos formado nosotros mismos.

Este pas tiene un nivel cultural que envidiaran potencias mundiales, por lo tanto, este pas est insatisfecho con su radio y con su televisin porque quiere que sean ms cultas, que reflejen mejor la realidad y las aspiraciones de la gente. El graduado de arte, por ejemplo, tiene una preparacin mayor que los que se graduaban antes, y tiene unas aspiraciones diferentes, por lo tanto las instituciones tienen que ir evolucionando con el nuevo material humano.

Hay muchos problemas, materiales, de salario, de derecho, que son como bombillos rojos y nos indican la necesidad de cambios. No hay que ponerse bravo, no se trata de un cuestionamiento al trabajo de nadie, no estamos negando de dnde venimos ni los aportes fundacionales de otros, no es dejar de reconocer a los que se han sacrificado sobre todo durante el Perodo Especial por mantener las conquistas sociales.

Se necesita or mucho para poder actualizar esas polticas. El primer paso para tomar una decisin honesta que tiene que ver con otros seres humanos es saber escuchar y ser humilde, si usted parte de esa premisa, la gente contribuye, participa, y los errores tienen que ser menores.

Sabemos que la cultura cubana es una cultura de pensamiento, hay una serie de figuras que avalan esta afirmacin, pero adems como pas caribeo el baile est hondamente inscrito en nuestra identidad. Qu opciones se abrirn al respecto para el cubano de a pie, el que no tiene acceso a los dlares?

Todo lo que se ha hecho es insuficiente, exige ser repensado para entrar en una nueva fase. He estado en la inauguracin, por ejemplo, de casinotecas en zonas muy humildes de La Habana, muy populares, y vi con qu agrado la gente reciba esas instalaciones. Mientras eso ocurre, los carnavales languidecen.

No se han podido resolver todava espacios regulares, sistemticos, pero hay todo un plan, un programa. El rock, por ejemplo, tiene su pblico, hay que respetarlo, forma parte de la identidad nacional, y necesita sus espacios.

Est el tema de los bailables, que no pueden limitarse a los fines de aos y las fechas patrias. Todo esto pasa por recursos, debemos recordar las tensiones que ha vivido el pas, ahora mismo el precio del barril de petrleo est casi a cien dlares, y a eso se suman los daos por los eventos climatolgicos.

De todos modos, nos falta una mirada sistmica a nivel de territorio, las soluciones han estado parceladas: "esto es de cultura", "esto de gastronoma", "esto de educacin". Y hemos visto los problemas de una manera muy tradicional, no hemos potenciado un pensamiento colectivo para avanzar, con honrosas excepciones. Cuando usted va, por ejemplo, a Granma, y ve lo que se est haciendo en Bayamo, uno se asombra de que en una provincia con relativamente modestos recursos se observe un panorama tan alentador con las instituciones culturales y los establecimientos gastronmicos que se han abierto, la mayora en moneda nacional, el entorno culto que se est creando, el recin inaugurado Guiol (uno de los mejores de Cuba), el recin inaugurado teatro. Por qu ah se logra y en otros lugares no? Habra que indagar en la cultura de los funcionarios, en su sensibilidad, pero tambin en el accionar del pensamiento colectivo. Estoy seguro de que all hay una especie de "parlamento cultural" que toma decisiones, donde la UNEAC es importante, la Asociacin Hermano Saz es importante, la Unin de Historiadores lo es. Los artistas, los intelectuales participan, tienen que ver. Estuvimos all el Da de la Cultura Cubana una serie de compaeros, entre ellos Abel Prieto y Ricardo Alarcn, y sentimos un clima de satisfaccin. No es que no haya problemas, pero la gente tiene confianza. Hay problemas que tienen soluciones locales, en ciudades grandes ya es un poco ms complicado, pero de todos modos la participacin es decisiva.

En cuanto al patrimonio azucarero, qu ha pasado?

Una debacle. A pesar de haber estado previsto en la tarea lvaro Reinoso la proteccin del patrimonio, la preservacin de las tradiciones, el cuidado de los archivos, la realidad no funcion as.

Hubo una llamada de alerta de la Unin de Historiadores de Cuba y el Partido de inmediato se volc a resolver el problema. Unimos fuerzas el departamento de ciencia, el de cultura y el agropecuario, convocamos al Ministerio del Azcar, al Consejo Nacional de Patrimonio, a la Unin de Historiadores de Cuba. Se present un informe muy crtico de la situacin porque por burocracia, inercia, falta de control, falta de denuncia social, se da una parte del patrimonio. Volvemos a la importancia de la prensa y de la sociedad activada: ese problema vena caminando, salt por los historiadores, pero debi haber saltado por la prensa local primero o por la nacional, debi haber saltado en las rendiciones de cuenta del Poder Popular, por los ncleos del Partido. No quiere decir que no haya ocurrido, pero no tuvieron el efecto esperado, por tanto algo fall en los mecanismos.

Se perdi irremisiblemente una parte del patrimonio, por suerte no la mayor ni la ms valiosa. A partir de eso se hizo un recorrido nacional, ahora estamos haciendo el segundo en el mismo ao, lugar por lugar, anlisis, medidas inmediatas para salvar los archivos e ir revirtiendo la situacin. En cuatro o cinco meses se ha detenido el proceso de deterioro y se mantiene una labor sistemtica con el Partido al frente para poder llegar a un estado irreversible a favor del patrimonio. Es un ejemplo de lo que no debi pasar, pero tambin es un ejemplo de respuesta rpida ante un problema esencial para la memoria de este pas.

En lo relativo al patrimonio eclesistico?

A partir de anlisis convocados por el Partido, se cre una comisin estatal presidida por Carlos Lage que ha venido haciendo un levantamiento de la situacin del patrimonio documental, entendido por documentos en cualquier soporte, y se present recientemente en las mayores instancias de decisiones del pas, una especie de programa por etapas para el cual se destinaron recursos.

Se incluye en este programa el patrimonio eclesistico, que llena un inmenso vaco para los historiadores y para la nacin porque los archivos de nacimientos y defunciones se hallaban en las parroquias. Hay un trabajo mancomunado, se han destinado recursos importantes en distintas esferas para que en cinco aos la situacin est estabilizada. Esto incluye la participacin internacional en proyectos de salvaguarda del patrimonio.

Qu espera del venidero Congreso de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba?

Una nueva UNEAC, que en alguna medida nos recuerde la de los inicios, pero que sea la de hoy. Una UNEAC viva, que permita que ese enorme reservorio cvico, tico y cultural de nuestros artistas e intelectuales se revierta en el erfeccionamiento de nuestro pas, en el futuro de la verdadera cultura cubana. Que no sea una agencia de viajes, ni una agencia de comercializacin, ni un lugar para beber, que no favorezca capillas que luchan por cuotas de poder, ni cree caldos de cultivo a egosmos. Creo en una UNEAC viva, valiente, cvica, escuchada y respetada.



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