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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2007

Lecciones del 2D

Jos Vicente Rangel
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Lo sucedido el pasado domingo 2D se presta a todo tipo de interpretaciones: fue una victoria del No que ms parece derrota y una derrota del S que ms parece victoria. Pero al fin y al cabo victoria es victoria, as sea prrica, y derrota es derrota, as sea gloriosa. El resultado electoral de ese da constituye una leccin para todos.

Para el gobierno y para la oposicin; para chavistas y antichavistas; para los que votaron y para los que se abstuvieron.

Leccin sin exclusin.

La diferencia entre el voto No y el voto S confirma de manera contundente lo que es obvio para cualquiera: la divisin de los venezolanos, similar, por cierto, a la que existe en la regin.

El reconocimiento de esta realidad, que emerge del ltimo acto comicial, conduce a una conclusin elemental: las dos mitades son irreductibles, por ahora, pero se necesitan. Son como las alas de un pjaro. Si falta una no hay vuelo. En la matemtica hay una derrota de Chvez como ponente de la reforma y una victoria de los adversarios de la propuesta. Pero, cuidado!, en lo poltico no es as. El chavismo no pudo traspasar el mtico 50%, y la oposicin a duras penas lo logr.

Es comprensible que la oposicin cante victoria. Y est bien que el chavismo, en el fondo, no se sienta derrotado.

Qu se plantea entonces? Administrar esa realidad. Que las fuerzas en pugna se admitan y respeten. Si la divisin del pas, que es inocultable, la manejan las partes con racionalidad, los grandes aciertos del actual gobierno, as como sus fallas, podrn reconocerse o corregirse civilizadamente, al igual que los errores de una oposicin que hasta ahora se empe en negarlo todo y en desconocer el mandato constitucional.

II

En mi opinin, el dilogo es un mandato que surge del acto electoral del 2D. Dilogo no para componendas; para gestar acuerdos cupulares. Dilogo que nada tiene que ver con los enjuagues del puntofijismo. La precisin es pertinente porque la tesis del dilogo tiene adversarios poderosos de lado y lado.

Pero si algo positivo tiene lo sucedido electoralmente, es que Chvez, as como la oposicin, estn obligados a reflexionar a partir del mensaje de los votantes expresado en dos bloques con guarismos similares. El gobierno tiene que evaluar lo que ahora es la oposicin y la oposicin tiene que hacer lo mismo respecto al gobierno. El gobierno tiene que disponerse a dejar de lado prejuicios y admitir que hay medio pas que lo enfrenta y, por tanto, facilitar las cosas para que lo siga haciendo por la va democrtica. No hay que olvidar que una de las caractersticas del proceso bolivariano que plantea el socialismo del siglo XXI -que ms enfatiza Chvez-, es que ste se d en paz y a travs de elecciones. En este marco los bolivarianos han logrado 11 victorias en 12 procesos electorales -autntico rcord-, que obliga al reconocimiento de otras opciones promovidas dentro de la Constitucin.

III

Al mismo tiempo, la oposicin tiene que jugar a fondo la carta democrtica. Sin ambigedades, con lealtad. Despejar la sospecha que sobre ella recae.

Hacerlo significa renunciar a la aventura. Si el gobierno reconoce en la oposicin democrtica un interlocutor y le da el tratamiento que a sta se le suele dar en un sistema plural, y la oposicin hace otro tanto y respeta las reglas de juego, uno y otro factor se benefician. Pero sobre todo se beneficia el pas que es lo que importa. El tratamiento apropiado del 2D puede conducir a algo fundamental en una sociedad democrtica, y la nuestra lo es: confianza recproca. Si el gobierno desconfa de la oposicin y sta del gobierno -hasta ahora hubo razones para desconfiar de la oposicin-, es imposible relacionarse.

En este sentido, el desafo es igual para todos. Y tengo la conviccin de que eso es lo que aspiran las mayoras nacionales. No para que desaparezcan las contradicciones, el debate, las diferencias que estn en la esencia misma de la poltica, sino para que se regularicen y sean asumidas con talante cvico y sin nimo de acabar con el adversario. Que, al fin y al cabo, es un compatriota.

LABERINTO

Chvez confirm su liderazgo poltico y tambin su liderazgo tico, que es ms importante. Todo cuanto se dice de su condicin de autcrata, de tirano, de dictador, se desinfl cuando el Presidente reconoci un resultado inslitamente estrecho. Acat con coraje, sin amargura, el veredicto popular...

En ese momento dej sin poltica a la oposicin que tuvo que replegarse a una celebracin discreta...

Conviene decir que voceros de la oposicin asimilaron la leccin. Han actuado con serenidad, ubicando la victoria en la realidad de su precariedad...

Pero quedan sueltos los farsantes. Los que en el fondo se sintieron frustrados con un triunfo que exalta la va electoral y lanza al basurero la provocacin aventurera...

La guerra sucia no cesa. Los laboratorios siguen maquinando. Recomendacin: no bajar la guardia...

Hay que cuidar que el talibanismo opositor contagie al chavismo. Algunos, sin reflexionar sobre lo sucedido ni conocer el arduo trabajo de dirigentes chavistas, gobernadores, alcaldes, parlamentarios, ministros, adoptan una actitud destructiva...

No aguanto las ganas de reproducir prrafos del artculo del escritor argentino Jos Pablo Feinmann en el diario Pgina 12 de Buenos Aires, titulado La Voz del Amo, elaborado a partir del prlogo de Sartre al libro de Fanon, Los Condenados de la Tierra.

Cito: "Un rey, durante estos das, perdi los estribos en la Cumbre Iberoamericana que se realiz en Chile. Tena ante s a un presidente latinoamericano, oscurito para colmo, con rasgos de indgena y que hace uso brillante del Verbo. El rey, se sabe, es el anacrnico Juan Carlos de Espaa. El presidente latinoamericano es el polmico Hugo Chvez... Hay que decir que en cuanto al Verbo, Chvez lo maneja infinitamente mejor que el rey.
Quien slo fue capaz de una rabieta inadecuada, de una ira de monarca en tierra de salvajes. Por qu no te callas? Toda la historia del colonialismo late en esa frase.

Basta de usar el Verbo, t, hijo de indgenas, descendiente de esclavos. Es un rey europeo que te lo ordena".

Feinmann remata: "En su ltima contratapa, la revista Barcelona exhibe una foto del rey Juan Carlos de Borbn, de su esposa, Sofa, y, junto a ellos, un genocida, el general Jorge Rafael Videla. El rey espaol y su mujer lo visitaron, lo respaldaron con su presencia y no le dijeron que se callara. Tal vez porque Videla hablaba poco, tal vez por otros motivos. Como fuere le entregaron el prestigio de una monarqua europea, fortalecindolo. Los que hacen Barcelona publican la foto y una frase: Por qu no te callas? La frase est dirigida al rey Juan Carlos. Si ahora ordena callar a Chvez, por qu l se call ante Videla? No hay nada ms que agregar." (Fin de la cita)...

Autntica estupidez el allanamiento de la Hebraica. Quin lo autoriz? Adems de constituir un atropello es un acto que provoca reacciones personales y polticas innecesarias...

El presidente Chvez hubiera podido, sin mencionar la palabra, referirse a la famosa exclamacin del general Cambronne en Waterloo.



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