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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2007

Por un multilateralismo no neoliberal

Ral Zibechi
Alai-amlatina


Tal vez la forma ms adecuada de abordar algunos conflictos sociales que estn sucediendo en nuestro continente, sea a travs de una mirada de larga duracin, como la que habitualmente ensaya el socilogo estadounidense Immanuel Wallerstein. No hacerlo as, implica correr el riesgo de atribuirlos a caprichos personales de algunos presidentes o a la particular irresponsabilidad de las empresas involucradas en esos conflictos.

En efecto, varias de las situaciones ms complejas para los movimientos sociales tienen en comn dos hechos notables: forman parte de la nueva oleada neoliberal y se producen bajo gobiernos de signo progresista que buscan, de forma explcita, la construccin de un mundo multipolar. El ayuno del obispo brasileo Luiz Flavio Cappio contra la transposicin del ro San Francisco, la brutal represin contra los vecinos de Dayuma (Ecuador) que demandaban obras postergadas y el conflicto en torno a la fbrica de celulosa Botnia que enfrenta a los gobiernos de Uruguay y Argentina, renen ambas caractersticas sealadas. Similares consideraciones pueden hacerse respecto a los monocultivos de soja y caa de azcar, as como las concesiones para la explotacin minera en el rea andina.

Las obras que demanda la transposicin del ro brasileo de 2.800 kilmetros, se realizan con la excusa de llevar agua a 12 millones de nordestinos pobres que sufren escasez en la poca seca. Pero diversos estudios mostraron que las faranicas obras, cuyo costo se estima en algo ms de 3.000 millones de dlares, beneficiarn sobre todo a los grandes empresarios del Nordeste que producen camarones, frutas nobles y etanol para el mercado internacional. La Agencia Nacional de Aguas y Energa propone una alternativa ms barata para atender las necesidades de los pobres sin agua, consistente en 530 obras que abasteceran a 1.300 municipios de la regin a un costo que es slo la mitad del que demanda el desvo de las aguas del ro San Francisco.

Es la segunda vez que Dom Cappio realiza una huelga de hambre. La anterior fue en 2005 y la finaliz ante el compromiso de Lula da Silva de abrir un debate con la sociedad para evaluar las obras que liquidaran un ro emblemtico. Volvi a ayunar desde fines de noviembre porque en julio el gobierno envi a los militares a comenzar las obras. La Pastoral de la Tierra y muchos movimientos, entre ellos el MST, rodearon el ayuno de una amplia solidaridad. Llama la atencin, e indigna, la reaccin del gobierno. Durante dos semanas silencio absoluto. Pero el domingo 10, un artculo del ministro de Integracin Nacional, Geddel Vieira Lima, publicado en Folha de Sao Paulo, acusa al obispo de fundamentalista, de despreciar las instituciones y de terrorismo simblico. Vieira no es miembro del Partido de los Trabajadores (PT) sino del Partido del Movimiento Democrtico Brasileo (PMDB), pero forma parte del gobierno Lula.

En Dayuma, en la provincia de Orellana, la represin a los pobladores se justific porque a raz de la protesta social se paraliz la produccin petrolera por unas horas. El gobierno progresista de Rafael Correa militariz un conflicto social enviando al ejrcito que reprimi con brutalidad, decret el Estado de Emergencia e impidi amenazando con su renuncia- que la Asamblea Constituyente se ocupe del tema. Dayuma es una parroquia pobre, donde falta agua y luz, los suelos son infrtiles por la contaminacin y los campesinos sufren prdidas por muerte de animales y dao de cultivos.

En Uruguay, el gobierno de Tabar Vzquez militariz en su momento la zona donde est la multinacional finlandesa Botnia, para evitar manifestaciones de ambientalistas. Exacerbando el nacionalismo, cerr los puentes e instal guardias policiales para impedir que los miembros de la asamblea ambiental de la ciudad argentina de Guyaleguaych, cruzaran el ro para manifestar su rechazo a la planta de celulosa que comenz a funcionar el mes pasado. El modelo forestacin-celulosa fue instaurado por los gobiernos neoliberales de los aos 90, pero ha sido asumido por el actual gobierno progresista al punto que se estima que pueden instalarse entre tres y seis grandes plantas en los prximos aos.

En cada caso se justifican los emprendimientos con argumentos similares: nada puede poner en riesgo el desarrollo de nuestros pases, entendiendo por desarrollo los megaemprendimientos que suponen crecimiento exgeno, basado en la exportacin de commodities y materias primas que dejan poco y nada al pas. Pero en los tres casos, se asiste a una criminalizacin de la protesta social porque se la considera aunque no se lo diga siempre de modo directo- como un estorbo para los proyectos desarrollistas de esta segunda oleada neoliberal.

El potente crecimiento econmico de Brasil dicen desde el gobierno- es un requisito para elevar al pas y a la regin toda al rango de potencia global, lo que permitira acotar las vulnerabilidades y dar un paso hacia el multilateralismo en la regin y en el mundo. En Ecuador, el multilateralismo queda en evidencia con el anuncio de Correa del traspaso de la base de Manta a China, y la puesta en marcha del eje Manta-Manaos que forma parte de la Iniciativa para la Integracin de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). En ese corredor carretero y fluvial juega un papel destacado el eje petrolero denominado ITT (en las provincias Napo y Pastaza) que sera entregado a las empresas Petrobras (Brasil), Sinopec (China) y Enap (Chile).

Desde una mirada centrada en los movimientos sociales, un mundo multipolar es mucho ms favorable que uno unipolar hegemonizado por los Estados Unidos. Este punto parece fuera de discusin. Sin embargo, lo que venga a raz de la decadencia del imperio norteamericano, no ser un paso adelante si forma parte del mismo modelo neoliberal contra el que los pueblos, organizados en movimientos, se pusieron en marcha. Para que el declive de la influencia de Washington favorezca a los sectores populares latinoamericanos, el lugar que sus multinacionales dejan vacante no deben ocuparlo otras empresas multinacionales (sean del pas que sean), sino los estados en los que esos sectores pueden hacer pesar su vigilancia y su voluntad de cambios.

En la dcada de los 90, nuestro continente fue invadido por multinacionales europeas que se beneficiaron de las privatizaciones. El desastre que provocaron no fue menor que el de las multinacionales yankis. Ahora aterrizan empresas chinas, indias, mexicanas y brasileas. Vamos a confiar en que esta vez no volvern a esquilmar nuestros recursos y humillar a nuestros pueblos?


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