Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2007

Polmica en torno a un artculo de Martnez Llaneza
Cinco consideraciones y una coda final con tres compases irritados

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


 

 

 

 

Flix Monasterio-Huelin Maci ha respondido con Entre barcos a la deriva, una deriva entre barcos. Reivindicacin de la sntesis los anteriores comentarios de Martnez Llaneza y de mi mismo sobre su primera intervencin en el debate. Deseo en lo que sigue hacer algunas consideraciones sobre su segunda aportacin sin pretender abarcar todos los temas que suscita o apunta tangencialmente en este segundo trabajo.

Lo har con cinco puntualizaciones y una coda final.

1. El primer paso de su respuesta es, en mi opinin, un magnfico, un excelente ejemplo de oscuridad filosfica. El fragmento es el siguiente:

La sntesis es el motor de la accin, por lo que si el anlisis se distancia o desapega de la sntesis se convierte en formalismo. O el anlisis depende de la sntesis y de las consecuencias de la accin o caer en la dinmica repetitiva de Ssifo. Esto vale para cualquier forma de anlisis.

 

No es el nico caso, abundan en su texto. Esta forma de escribir, este estilo filosfico, puede alcanzar belleza literaria -cuando la consigue que no siempre es el caso-, pero tiene un riesgo indudable: la confusin, la dificultad para ser comprendido, el echar para atrs a personas que intentan comprender con esfuerzo los temas discutidos. En mi opinin, es un estilo antiilustrado que cierra las puertas a la ciudadana interesada en temas en los que le lenguaje especfico, la jerga no gratuita -cuya necesidad no discuto y estoy lejos de cuestionar- es totalmente innecesaria.

 

2. El mtodo analtico no es siempre dogmtico. Mejor dicho, en lo que me alcanza, y contrariamente a la afirmacin de Monasterio-Huelin, nunca es dogmtico.

El anlisis, como el ser aristotlico, se dice de muchas formas. Una de ellas remite a su concepcin clsica, a su uso como mtodo de descubrimiento en la matemtica griega. Era el llamado tesoro oculto del anlisis.

Supongamos el problema que queremos resolver como ya resuelto o el teorema que queremos demostrar como verdadero y, a partir de este supuesto, vayamos coligiendo inferencias hasta llegar a un teorema establecido, ya verdadero por tanto, a un postulado aceptado en la teora o a una construccin ya realizada. Si es el caso, y no siempre ser el caso, recorramos el camino, pero a la inversa. Ser nuestra sntesis, la demostracin propiamente. Podremos as demostrar -esta vez s, antes era slo un supuesto- el teorema o la construccin que pretendemos realizar.

No se ve de ninguna forma que este mtodo, sin duda limitado, de descubrimiento y demostracin tenga que ver con el dogmatismo, con la afirmacin indiscutida e indiscutible de una tesis o de una determinada posicin cientfica, filosfica, poltica o cultural.

Lo mismo o similar vale para la afirmacin de que El mtodo analtico es en consecuencia un mtodo sin pensamiento. Si se me permite la licencia, y no me siento muy cmodo con ella, esta afirmacin sobre la ausencia de pensamiento en el mtodo analtico es, esta s, una afirmacin sin pensamiento. O, si se prefiere, con pensamiento muy ligero o generado con rapidez.

 

3. El autor afirma que no desvaloriza el trabajo de Martnez Llaneza sino que lo critica y que si no gusta que se utilicen eptetos como "academicismo", "dogmatismo" o "totalitarismo en matemticas", pues qu le vamos a hacer.

No es el caso, no es que no gusten o dejen de gustar esos eptetos sino que el autor los usa sin ninguna precisin. Hablar de totalitarismo en matemticas para referirse a la axiomatizacin de teoras es un disparate maysculo, a no ser que se usen estos trminos en un sentido muy singular que, claro est, debe precisar o indicar.

Si no se hace, si no se toma esa molestia en su trabajo, en este caso terico, es como llamar a Silvio Rodrguez el cantante de las multinacionales porque en su da escribi una cancin sobre unos tejanos, sobre su terciopelo azul si no recuerdo mal. Un disparate, un sin sentido, una barbaridad conceptual.

 

4. Lo que sigue es un ejemplo de batiburrillo de informaciones sin ningn sentido global, sin ninguna coherencia detectable.

Qu lea Einstein? Qu lea Gdel? Por qu se sent ste un buen da, antes de que se suicidara de hambre, para enunciar! y demostrar sus teoremas? Fue una revelacin divina? Porque antes de demostrar nada hay que enunciar algo. Su afn pitagrico, la magia de los nmeros; su lucha platnica, su amor por las ideas ideales. Recomiendo una lectura atenta a las demostraciones de sus teoremas de completitud: se entender su pitagorismo. Le preguntar, no obstante, a mi analtico entrenador.

 

Gdel, en mi opinin, no se suicid. Su fallecimiento fue otra cosa. Pero es igual, no es el tema aqu.

El asunto: ha ledo el autor alguna demostracin de algn teorema de Gdel? No me refiero al texto original, cosa que yo tampoco he hecho por la dificultad que para mi representa, sino a cualquier texto serio de divulgacin. Podra darnos alguna referencia? Podra enunciar el teorema en cuestin y sealar su significado terico?

Por otra parte, la afirmacin magia de los nmeros es en si misma mgica, no terica. Qu querr decir eso de la magia de los nmeros?

 

5. La tesis sobre matemtica e ideologa que sostiene Monasterio-Huelin Maci vuelve sobre el mismo camino, sin reposo terico para pensar las indicaciones que ya se han sealado en la discusin.

Para que se entienda de una vez mi primera afirmacin, remito a la lgica de proposiciones; en concreto: Si A implica B, es cierto que la negacin de B implica la negacin de A; pero de ninguna manera B implicar A. As que si alguien dice que las diferencias ideolgicas implican una autonoma de la matemtica, entonces, si la matemtica no fuese autnoma, no habra diferencias ideolgicas? La proposicin correcta es (para mi, claro): no hay autonoma de las matemticas porque hay diferencias en las formas de vivir y pensar. En conclusin, si la matemtica fuese autnoma, entonces no habra diferencias en las formas de vivir y pensar. Antiplatonismo puro, aunque todava no llegue a ser materialismo dialctico.

 

Aqu, es cuestin lateral, el autor confunde las nociones de implicacin lgica y la del condicional. Es igual. Lo que sigue, su afirmacin sobre la autonoma de las matemticas y las diferencias ideolgicas es otro sin sentido, otro hablar por hablar. Claro que hay diferencias ideolgicas, claro que hay diferencias entre las formas de vivir y pensar de las gentes e incluso de los pueblos, y claro que la matemtica no goza de autonoma absoluta, pero la cuestin es que uno o una puede tener una u otra ideologa, puede vivir de una u otra forma, y al resolver tal o cual problema matemtico usa los mismos mtodos y parte de los mismos postulados. Grothendiek, por ejemplo, y es un ejemplo relevante, era, es, un matemtico rojo, que dio clases de lgebra en la selva de Vietnam a los luchadores comunistas, y su matemtica era la misma que la de otros matemticos conservadores, muy conservadores, que vivan en la avenida parisina de los Campos Elseos, matemticos que, entre ellos, cuando Grothendiek no les escuchaba, probablemente afirmaban que el hijo de aquel revolucionario que estuvo como brigadista en nuestro guerra cvil estaba absolutamente perdido, demenciado, loco incluso.

El final del paso -Antiplatonismo puro, aunque todava no llegue a ser materialismo dialctico- es otro ejemplo ms de oscuridad filosfica, de falta de precisin conceptual, cuyo significado no se entiende ni se hace el esfuerzo necesario para hacerlo comprensible. Qu querr decir aqu aunque todava no llegue a ser materialismo dialctico?

Exactamente igual cuando el autor habla del marxismo y la verdad. El materialismo dialctico, si se quiere usar la expresin clsica, no acepta que entre el pensamiento y las cosas haya una estricta correspondencia y no lo acepta, en contra de lo que afirma el autor, porque no es posible afirmar una cosa as de forma documentada. El camino hacia la verdad, el camino que pretende que el pensamiento refleje de algn modo, con sus propios medios y con su especial lenguaje, el mundo, la realidad, sus estructuras, su complejidad, es, seguramente, un camino sin fin y sin xito garantizado, renovable siempre, y perfeccionable en cualquiera de sus estadios.

La verdad es revolucionaria, como queran Gramsci y muchos otros, pero no est toda ella, sin resto alguno, al alcance de nuestra mano ni de nuestra mente. Es un ideal de la Razn y de nuestra accin. No hay aspiraciones sociales que no presenten contraposiciones. No existe el da del descanso eterno.

Por lo dems, el actual concepto matemtico de infinito no tiene nada que ver con las estrellas ni con el universo. Un conjunto tiene cardinalidad infinita cuando puede ponerse en correspondencia biyectiva con una parte propia de si mismo. Los naturales son un conjunto infinito, lo mismo que los pares o los racionales. Tambin los reales pero estos tienen una cardinalidad mayor que la de los naturales o racionales, pongamos por caso. Son resultados elementales de la matemtica aunque es cierto que no todas las escuelas matemticas aceptan por las caractersticas de algunas demostraciones.

 

La coda final con tres compases poco sosesgados.

El primero: El materialismo dialctico no se reduce al mtodo, puesto que como he sealado, se trata de una doctrina filosfica. Sin embargo el mtodo es nico y queda definido por una serie de reglas, llamadas leyes de la dialctica, que deben aplicarse rigurosamente. Estas leyes no lo son en un sentido puramente sintctico, como las reglas gramaticales, sino que deben utilizarse de manera semntica, es decir dotando de un sentido a las premisas y razonamientos que lo constituyan. Obviamente esta semntica debe ser estrictamente materialista. Las reglas, en su aspecto formal, son de carcter lgico, pero el mtodo bien aplicado no puede permanecer en lo simplemente formal.

Las leyes de la dialctica no son reglas en ningn sentido conocido de la expresin y, desde luego, no pueden aplicarse rigurosamente porque, simplemente, no pueden aplicarse en algn sentido razonable del trmino aplicarse

El segundo: Qu dice Engels en el Anti-Dhring? (Yo tengo la traduccin de la Edicions Avant) Se hace la pregunta (p. 144), "Qu papel juega, pues, en Marx, la negacin de la negacin?". Tras un par de pginas Engels concluye, "Marx contina... La negacin de la produccin capitalista se engendra por s misma, con la necesidad de un proceso natural: es la negacin de la negacin...".

Engels es un autor del siglo XIX. No era matemtico de profesin, no fue el Gauss del marxismo. Los ejemplos que usa en el Anti-Dhring, algunos de ellos, son malos, contienen errores, tal y como Manuel Sacristn nos lo ense hace ms de 40 aos. Lemoslos pero dejemos en paz a los clsicos y nos los citemos como argumento definitivo en ninguna discusin.

El tercer comps, el menos sosegado. Y no pienso renunciar a los filsofos cuestionados en "Imposturas Intelectuales" porque lo digan dos fsicos escandalizados que andan con el ttulo bajo el brazo como mendigos con su pedazo de cartn. Me puedo permitir el lujo de no sacar a relucir ninguno de mis ttulos, si me dirijo a quienes gusten de la reflexin, aunque lo cierto es que ya dije uno: campen de vallas.

Flix Monasterio-Huelin Maci no tiene que renunciar a la lectura de quien le parezca oportuno. Desde luego, tampoco a los autores criticados por Sokal y Bricmont en Imposturas, cuya lectura, por cierto, en ningn caso ellos desestiman. Los dos fsicos se limitan a afirmar que al hablar de algunos temas, no de todos, algunos filsofos y crticos literarios, citados por sus obras y sus textos, no saben muy bien de que estn hablando y es posible que refirindose a algunos resultados lgico-matemticos intenten impresionar a sus lectores. Debray ha reconocido, por ejemplo, en conversacin pblica con Bricmont, un uso abusivo e inapropiado del teorema de incompletud de Gdel para expresar sus ideas polticas.

El paso porque lo digan dos fsicos escandalizados que andan con el ttulo bajo el brazo como mendigos con su pedazo de cartn es un insulto innecesario a dos fsicos, profesores y filsofos a los que, desde luego, habra que admirar y reconocer pero, sobre todo, es una falta de consideracin con los mendigos e indicio, mal indicio, de una falta de sensibilidad social en el lenguaje de Monasterio-Huelin Maci que, en mi opinin, har bien en corregir en el futuro, en un futuro no lejano si es posible.

Artculos relacionados:

(Crtica a "Razn y Revolucin" de Alan Woods y Ted Grant)(AWTD) La ciencia mal-tratada (http://www.rebelion.org/docs/60179.pdf ) Manuel Martnez Llaneza

(Crtica a "La ciencia mal-tratada" de Manuel Martnez Llaneza) Del "anlisis" de casos a la ocultacin de los principios (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60228) Flix Monasterio-Huelin Maci (09-12-2007)

Crtica de la crtica precipitada (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60241) Salvador Lpez Arnal (10-12-2007)

Ms crticas a una crtica muy precipitada (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60329 ) Salvador Lpez Arnal (11-12-2007)

Confesiones al hilo de una crtica chismosa (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60450) Manuel Martnez Llaneza (14-12-2007)

Entre barcos a la deriva, una deriva entre barcos. Reivindicacin de la sntesis. Flix Monasterio-Huelin Maci (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60500), 15-12-07.

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter