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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2007

Agrocombustibles como eje central de la dominacin de las Corporaciones sobre nuestros pases en la actual etapa de Globalizacin

Jorge Eduardo Rulli


Un dicho popular afirma que el rbol puede llegarnos a tapar el bosque. Pues, lo mismo suele ocurrir cuando ejercitamos el pensamiento poltico. Por ejemplo, cuando centralizamos la mirada tan solo en la distribucin de la riqueza, ms precisamente en la brecha existente entre pobres y ricos, resulta presumible que nuestra sensibilidad se conmueva, que se despierte un natural espritu de justicia y que, como consecuencia, ello nos distraiga del entorno, de ese paisaje social y econmico que es precisamente, la causa de esa injusta distribucin de la riqueza. Me refiero al modelo transcolonial, o sea la Colonialidad causada por las Transnacionales, en que esa brecha de iniquidad se produce, se instala y justifica. Entonces, si tan slo enfatizamos esa iniquidad y nos distraemos de considerar el hecho colonial en que sucede, tal como suele ocurrir en los discursos tanto de izquierda como de derechas, nos preguntamos: qu es lo que se est intentando inducir sino la posibilidad de que se socialice el modelo de la dependencia, distribuyendo con una mayor equidad los frutos amargos del nuevo colonialismo? Por supuesto que, si lo expresaran con esa claridad, seria sencillamente una propuesta obscena entonces, tan slo se lo sugiere, se lo encubre con falsos arrebatos de radicalidad, y se crean las condiciones para provocar en el oyente el falso razonamiento que consiste sencillamente, en que el rbol no nos permita ver el bosque

Y por qu razn no quieren que veamos el bosque? Por qu razn resaltan los problemas puntuales, en especial aquellos que comprometen nuestra conciencia solidaria o justiciera, y se esfuerzan para que no veamos el contexto de los modelos de la dependencia? Son muchas las respuestas. Generalmente, y llevado por una inclinacin a la comunicacin social y a la formacin de conciencia en aquellos con los que dialogo, apelo al argumento que presupone desconocimiento y visiones antiguas que dificultan la comprensin de las nuevas relaciones de dominio corporativo en el mundo globalizado. Esto me ha conducido a situaciones fastidiosas cuando no hilarantes, ya que facilito el gambito fcil por izquierda de los que pretenden ver un exceso de ingenuidad, donde solo existe un recurso dialgico que, presupongo til. Pero, lo ms extrao me ocurri hace no mucho tiempo, cuando en el despacho de un alto funcionario del gobierno, y exponiendo yo los alcances genocidas de las actuales prcticas de agricultura industrial y de los impactos de los txicos que la acompaan, a la vez que atenuando el impacto de mis palabras sobre el otro con la presuncin de ignorancia en los niveles decisorios, se me interrumpi de pronto la exposicin dicindome enfticamente: Ud est equivocado, no es que no lo sepan, sencillamente, son cmplices.

De hecho, que lo sepan o que no lo sepan no hace la diferencia. El modelo de exportacin de commodities en el gran marco del sistema de la Deuda, es el esquema bsico de nuestra actual dependencia. Luego se aadi a ello la Biotecnologa y el sistema de los Agronegocios que adems de configurarnos como un pas laboratorio, desarraigaron de la tierra a las poblaciones y nos enfrentaron a un incierto destino de megalopolizacin y tugurizacin en los nuevos e inmensos conurbanos. Todo lo dems es consecuencia de este esquema bsico que se constituy sobre la base de la extraccin de materias primas y la produccin de commodities para exportar a los nuevos mercados globalizados. Veamos entonces estas consecuencias: minera a cielo abierto con cianurcizacin, agricultura industrial y monocultivos, extranjerizacin de la tierra, expulsin de campesinos, remates de campos, concentracin de la ganadera en corrales de engorde, envo a la matanza de lecheras de la mejor gentica, sobre explotacin y falta de derechos laborales en las nuevas reas de servicios, falta de viviendas para los migrantes internos expulsados de sus lugares de origen, ingesta generalizada de comida chatarra, depreciacin de la educacin reducida a dar comida a una niez con hambre, etc. No obstante, una y otra vez, se insiste en combatir las consecuencias y se oculta y naturaliza el origen de todos estos males: la prdida de Soberana Alimentaria, la ausencia de un proyecto Nacional y el haber aceptado un rol dependiente de las necesidades de los mercados globales y de las Corporaciones transnacionales.

Y an ms todava, si consideramos que estamos a caballo entre dos paradigmas y que al comn y en general a la generacin apropiada del poder poltico, que no va ms all de los 55 aos, le cuesta dejar atrs las miradas y los imaginarios propios de los aos setenta y las categoras de la izquierda clsica, resulta con mayor razn carente de sentido indagar complicidades conscientes, cuando los hechos resultan estruendosos. De hecho, existe un universo del discurso, en que podemos advertir algunas aristas emancipatorias, algo de progresismo y rescoldos de posiciones de izquierda, asimismo podemos hallar una preocupacin por los derechos humanos del pasado. Pero existe tambin el impresionante universo de la realidad, donde rige una creciente consolidacin de los modelos de la dependencia, fijados en la etapa del neoliberalismo, o sea de los aos noventa.

Algunas veces la maraa ideolgica de los debates pareciera hacerse ms frondosa y complicada, y aoramos enfrentar propuestas de fcil respuesta, como aquella que en nombre de la Reforma Agraria, nos propona un milln ms de colonos en el campo pero para hacer soja S, algunas veces los debates entran en dolorosos perodos de confusin y nos arrastran por los inciertos e inadvertidos caminos de los nuevos maquillajes y de las ms sutiles complicidades. En las ltimas semanas y a partir del muy reciente reconocimiento de la Va Campesina del Brasil de dar legitimidad a la produccin de agrocombustibles a nivel local o bajo condiciones de participacin social; se ha desatado un debate sobre el tema, al menos lo hemos tratado de desatar nosotros en la Argentina como GRR, al unsono con organizaciones de activistas europeos. Nos sorprende que muchas organizaciones que durante aos no se haban preocupado mayormente por el tema, de pronto manifiesten un entusiasmo desusado por tratarlo. Por supuesto que algunos de esos recin avisados, comienzan sealando a la produccin de Agrocombustibles, al menos conceptualmente, como un flagelo de nuestra poca y el eje de la explotacin que se avecina. Sin embargo, los documentos y debates terminan comnmente, tal como aquel reciente documento del MST de Brasil, con algn tipo de justificacin a producirlos localmente o bajo algn tipo de certificacin social que los legitime, de tal manera que como en aquel caso de la propuesta de Reforma Agraria, lo social llegara a justificar el modelo. Justamente en esto consistira la amenaza de un nuevo gatoverdismo: en enfatizar lo social y olvidar el modelo colonial. Al igual que, cuando hicimos aquel Contraencuentro de Iguaz en marzo del 2005, ver: www.grr.org.ar/iguazu/ , contra las mesas redondas de la Soja sustentable que entonces nos proponan los agronegocios y las organizaciones ambientalistas como Fundacin Vida Silvestre y Greenpeace Argentina, se vienen ahora debates difciles en el campo popular y lamentablemente, el comn halla dificultades para comprender qu es lo que se est debatiendo en verdad, bajo tanto palabrero discursivo.

Ya conocemos la posicin de la FAA al respecto, se trata de producirlos localmente o de exportarlos, pero desde el pequeo mediano productor, y en todo caso, disputar sobre las rentas de la exportacin o lograr algn tipo de ventajas en los derechos de exportacin para la llamada agricultura familiar. Una pgina de la FAA nos transcribe un reportaje a una de los expertos del INTA en la materia con posiciones que sin duda comparten. No es la soja la causante de todos los males, sino la falta de un adecuado planteo de siembra directa con rotacin de gramneas y fertilizacin balanceada, que son las bases de un manejo agronmico sustentable, indic la ingeniera agrnoma de la Estacin Experimental del INTA Manfredi (Crdoba), Mara Basanta. El monocultivo de la soja por su facilidad de implantacin y manejo fue reemplazando a la rotacin de cultivos, en desmedro de la biodiversidad del agro-ecosistema, favoreciendo la continuidad de los ciclos de vida de determinadas especies de plagas (insectos), patgenos (hongos, virus y bacterias) y malezas, segn Basanta. Para esta especialista en la relacin del carbono con el crecimiento de los cultivos, cualquier especie bajo un esquema de monocultivo ocupando grandes superficies, como es el caso de la soja hoy, tiene alta probabilidad de ocasionar problemas ambientales y agronmicos.

Por supuesto que lo que dice la tcnica del INTA es verdad, pero es una verdad tecnocrtica, es la verdad relativa del que pone distancia acadmica del objeto estudiado, y trata de no tomar posicin poltica en un tema del que, justamente, depende nada menos que nuestra Soberana y nuestro destino nacional. Punto, hasta aqu estn claros los interesen en juego. No es sin embargo el caso de los campesinos Sin tierras del Brasil que parten definiendo el problema tal como lo haramos nosotros, pero terminan justificando su produccin para usos locales, cuando en el encuentro nos llama la atencin que esta presente y respaldndolos, el propio Gobernador de Paran que como Estado, es un importante exportador de soja no transgnica y que adems invierte actualmente en plantas de Agrocombustibles para la exportacin. Tenemos sobradas y fundadas razones para dudar de la defensa de los Agrocombustibles como producciones locales. Debemos recordar que Lula propone un proyecto de Brasil potencia exportadora de biocombustibles y que el movimiento campesino brasileo mantiene una distancia prudencial con ese gobierno; y que hasta el momento, se esfuerza por no sacar demasiado los pies del plato de la poltica brasilea ni menos an patear el tablero.... Recordar tambin que, hace mucho que la Soya GM se introdujo como Agronegocio en los campamentos campesinos de Brasil, que hace aos que en Brasil el movimiento campesino desarrolla polticas de exportacin que incluyen soja y que son muchas las voces que desde hace tiempo y desde los movimientos populares brasileos, han venido proponiendo la produccin y exportacin de agrocombustibles, tal como en la Argentina lo hace la Federacin Agraria.

Debemos recordar asimismo que, por primera vez en un documento casi fundacional se diferencia la Soberana Alimentaria de la Soberana Energtica, como si una no estuviese contenido por la otra, como si pudiese definirse una en un plano y la otra en otro. No es una separacin banal porque podra ser evidentemente, y de hecho lo es, la justificacin para tratar el tema agrocombustibles separado de la Soberana Alimentaria, cuando hasta ahora dbamos por supuesto que la ecuacin energtica estaba incluida en el concepto de Soberana Alimentaria. Y esto es fundamental, porque a ninguno de nosotros se nos escapa que en un proceso de recuperacin de la soberana alimentaria, debe plantearse seriamente el problema de la energa y de hecho en Catalua conoc campesinos que hace aos hacen andar su camioneta con alcoholes que ellos fabrican o aprendieron a manejar la energa del gas de madera, pero a esas prcticas no las convierten en bandera poltica ni en documento, y menos an las distinguen de sus producciones de agricultura ecolgica, porque incluyen con naturalidad esas ecuaciones energticas, en su concepcin de la vida rururbana y en el modo en que manejan su modelo productivo.

Y por ltimo, el contexto internacional: todas las actividades numerosas que en las ltimas semanas se han producido en nuestro pas en torno al tema de los Agrocombustibles, en algunos casos en sectores caracterizados hasta ahora por postergar o evitar estos temas, a la vez que por dar primaca a las miradas sociales y por desconocer los modelos de la dependencia y en particular los modelos rurales, han sido financiadas por la Fundacin Heinrich Bll. Esta fundacin representa de manera directa los intereses del Partido Verde Alemn que, actualmente, aunque no se encuentre en el gobierno, comparte totalmente y es funcional a sus polticas, tremendamente comprometidas con la produccin de Agrocombustibles en el mundo, para poder cumplir las cuotas de corte de gasolinas con combustibles renovables que se han impuesto para el 2010. Sobre estos temas hemos abundado en las ltimas semanas porque es el gran tema en que viene batallando el GRR y la razn por la que estamos en la Red europea contra los bio fueloiles proponiendo una gran moratoria internacional. Pueden encontrarse numerosos documentos respecto a ello en la pgina del GRR www.grr.org.ar Tambin es la razn por la que estamos enviando una delegacin al encuentro de Cambio Climtico en Bali, Indonesia, donde se va a discutir si los Agrocombustibles favorecen la morigeracin del cambio o la acentan. Desde ya que nosotros pensamos que la produccin de Agrocombustibles acenta la emisin de contaminantes a la atmsfera y por lo tanto, que favorece el efecto invernadero y el cambio climtico, y que sera nefasto para la suerte del Planeta que los monocultivos aprovechen los bonos del mercado de carbono, que es lo que se est intentando fuertemente desde los agronegocios. No obstante todos estos documentos y estos debates, pareciera que el tema sigue siendo incomprensible para muchos.

De hecho, an si somos capaces de diferenciar la Soberana Energtica como concepto y como un espacio independiente de reflexin, deberamos recordar que nosotros, los argentinos, somos un pas exportador de energas fsiles, un pas exportador de petrleo y de gas, y que lo elemental sera reservar esos combustibles fsiles para el propio uso, tal como la misma ley de privatizacin del petrleo argentino de los aos noventa lo prev... tambin, deberamos aprender a sospechar de todo planteo en torno al tema de la crisis energtica y a la posibilidad de hallar sustitutos al petrleo, que no comience por intentar alguna propuesta de ahorro racional de la energa o de diseo territorial que incluya mercados de cercanas, promocin de transportes ferroviarios o de traccin a sangre, tecnologas y modelos de produccin que NO sean insumo dependientes y disminucin de las cadenas de fri, del packaging y de las campaas publicitarias. Asimismo, deberamos aprender a leer la letra chica de los auspicios y ver quin financia las campaas, las conferencias y debates, y aprender a buscar en Internet que intereses son los que estn detrs de las fundaciones que subsidian esas campaas y esos debates, y promocionan las nuevas tecnologas. Hemos dicho que se avecinan debates muy duros sobre el tema de los Agrocombustibles y nos referimos a la posibilidad cierta que desde posiciones de izquierda se llegue a su justificacin, e inclusive tal como pareciera esta ya ocurriendo, a proponer su certificacin bajo condicionamientos sociales, como si la exportacin de Agrocombustibles socialistas o exportados bajo condiciones cooperativistas o producidos por la Agricultura familiar, pudiera llegar a modificar la naturaleza de lo que se parti definiendo correctamente, como el eje central de la dominacin de las Corporaciones sobre nuestros pases, en la actual etapa de Globalizacin.


* Jorge Eduardo Rulli,
www.grr.org.ar
- Editorial del domingo 2 de diciembre de 2007 - Horizonte Sur Radio Nacional AM



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