Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2007

Oriente Medio, Annapolis y el problema palestino: ms conversaciones y conversaciones

Alan Woods
www.marxist.com


La montaa pari y ha nacido un ratn. Ese sera un epitafio apropiado para la conferencia sobre Palestina celebrada en Annapolis. Despus de cuatro meses de interminables conversaciones, Condoleezza Rice, la secretaria de estado norteamericana, no ha conseguido obtener lo que Washington y Abbas tan desesperadamente necesitaban: un acuerdo sobre al menos los puntos principales de un pacto que finalmente creara un estado palestino al lado de Israel.

A la conferencia de Annapolis asistieron 40 lderes, muchos de estados islmicos sin relaciones diplomticas con Israel. Arabia Saud envi a su ministro de exteriores, una accin que sorprendi a muchos observadores. Este inters inusual en una conferencia que claramente no iba a decidir nada sustancial refleja algo, y ese algo son los crecientes temores de las camarillas dominantes de todo Oriente Medio.

La pregunta que surge es por qu muchos gobiernos decidieron asistir a una conferencia que estaba condenada al fracaso antes de su comienzo. Las acciones del imperialismo estadounidense han tenido unos resultados que ellos no pretendan. Han provocado una inestabilidad general que amenaza a todos los regmenes rabes existentes, eso explica el deseo de Bush de crear un frente unido sun contra las fuerzas chies encabezadas por Irn.

Los saudes no tenan otra opcin que asistir. La reaccionaria monarqua saud pende de un hilo. Esta banda corrupta cada vez es ms impopular e intenta aferrarse al poder, por un lado, dan mano libre al fantico clero wahab que tiene vnculos con Bin Laden; por otro lado, intentan tomar iniciativas con relacin a Palestina para intentar reducir la influencia chi de Irn y Hezbol. Dependen en exceso de EEUU, aunque este hecho les acarree la acusacin abierta (correcta) de ser tteres del imperialismo norteamericano. No se pueden permitir desafiar a los estadounidenses, a quienes podran culparles del fracaso de Annapolis.

La poltica de Bush en Iraq ha socavado an ms a la camarilla dominante saud. Al eliminar el ejrcito iraqu, la nica fuerza que podra actuar como contrapeso a Irn, Washington alter la correlacin estratgica de fuerzas en toda la regin. Esta situacin ha beneficiado a Irn, que ha extendido su influencia entre la poblacin chi de Iraq y a travs de toda la regin. Esta circunstancia amenaza directamente los intereses de Arabia Saud y los estados del Golfo, donde las monarquas reaccionarias pro-norteamericanas estn sentadas sobre enormes reservas de petrleo. La correlacin de fuerzas en la regin se ha desbaratado y toda la regin est desestabilizada. Los saudes y los otros estados del Golfo temen el creciente poder de Irn y los chies. Como resultado de esta situacin, los norteamericanos en secreto apoyan la formacin un frente anti-chi en la regin.

La monarqua saud, uno de los principales aliados del imperialismo norteamericano en la regin, podra ser derrocada en cualquier momento y cualquiera que sea el rgimen que la sustituya no ser un amigo de Washington. Por lo tanto, la Casa de Saud ha estado suplicando a Washington que la ayude en dos frentes: intensificando la presin diplomtica, econmica y militar sobre Tehern, y negociando alguna especie de acuerdo de paz que, esperan, resolvera la cuestin palestina y disipara algo de la presin que sufre Arabia Saud.

La cuestin palestina

La cuestin palestina es el centro de la crisis de Oriente Medio. Los norteamericanos saben que es un factor importante en la turbulencia que hay en Oriente Medio. Esta ltima regin es clave para la poltica exterior norteamericana, tanto por razones econmicas como estratgicas. Durante dcadas, la cuestin palestina ha sido como una lcera enconada que est envenenando las relaciones entre los estados y provocando el riesgo de nuevos conflictos, terrorismo, inestabilidad y guerras. Pero son incapaces de resolverlo. La conferencia de paz de Annapolis no ha solucionado nada. En realidad, sobre bases capitalistas este problema no se podr resolver.

En Washington estaran encantados de solucionar el problema palestino, pero hay varios problemas de naturaleza muy espinosa. El problema principal es Israel, que ahora es el nico aliado de confianza que Washington tiene en toda la regin. El imperialismo norteamericano no tiene mucha influencia con Tel Aviv en la situacin actual, en las presentes condiciones, Washington propone pero la clase dominante israel dispone.

Despus del colapso de la Unin Sovitica, los imperialistas norteamericanos deseaban aumentar su influencia en los pases rabes. Por tanto, presionaron a Israel para que hiciera concesiones a los palestinos. Este hecho llev a las conversaciones de Camp David, a los acuerdos de Madrid y Oslo que establecieron un territorio palestino truncado. Fue una caricatura pattica que de ninguna manera satisfizo las aspiraciones nacionales de los palestinos.

No contentaron a nadie, el resultado fue ms violencia, terrorismo, enfrentamiento y rencor. El gobierno de la OLP era corrupto y represor. Esta circunstancia llev al crecimiento de Hams que, a pesar de su direccin burguesa reaccionaria, se presentaba como menos corrupta que la OLP. Aunque los imperialistas pretendan defender la democracia, cuando Hams gan las elecciones, se negaron a reconocerlas y cortaron toda la ayuda, provocando un enorme sufrimiento y miseria.

Esta situacin llev a una divisin abierta en las filas de los palestinos, con Hams hacindose con el control de Gaza, aumentando el caos y la inestabilidad, y con elementos de guerra civil. Lo que ocurri en Gaza fue una guerra civil ente Hams y la OLP con Abbas. La retirada de Israel de Gaza fue un movimiento tctico destinado a fortalecer su dominio en Cisjordania. Vemos el cinismo de los imperialistas (no slo de los norteamericanos sino tambin de la UE) cuando inmediatamente suspendieron los fondos para el gobierno de Hams que, dirn lo que quieran, pero fue elegido democrticamente.

Tel Aviv observa con bastante satisfaccin cmo luchan ente s los palestinos y, de vez en cuando, enva tanques o aprieta los tornillos econmicos slo para demostrar quin es el jefe. Tan pronto como sucedi el enfrentamiento entre Abbas y Hams, ellos reanudaron los fondos para Cisjordania y el ttere Abu Mazen. Quieren utilizar a una de las partes para dividir a los palestinos y de esta manera garantizar que los palestinos estarn controlados.

"Lo que tenemos lo mantenemos"

El lema de Tel Aviv es: lo que tenemos lo mantenemos. Los sionistas no tienen intencin de dar ninguna concesin importante. Hams alardeaba de que ellos haban expulsado al ejrcito israel de Gaza, eso es un chiste. La retirada israel de Gaza es un movimiento tctico para silenciar las crticas internacionales y dar la impresin de que ellos estaban cediendo algo importante, cuando en realidad no tienen ningn inters en Gaza. Lo que pretendan es fortalecer su dominio de Cisjordania, que es la cuestin decisiva.

Los israeles han continuado sin descanso construyendo el monstruoso muro que divide el territorio palestino en Cisjordania, arrebatando grandes pedazos de tierra con el pretexto de la "defensa". Los colonos cada vez son ms audaces e insolentes. Despus de los incidentes en Gaza, ningn gobierno israel querr enfrentarse a los colonos en Cisjordania.

Despus est el pequeo problema de Jerusaln, que tanto judos como rabes pretenden que es su capital natural entregada por Dios. En cuanto al derecho a regresar de los palestinos expulsados de sus hogares desde 1948, Israel no acepta bajo ningn concepto su regreso, ya que alterara completamente el equilibrio demogrfico del "estado judo".
Por estas razones, las "discusiones" de Annapolis terminaron de forma no concluyente. Rice tuvo que conformarse con menos de lo que esperaba. Los palestinos e israeles slo estaba de acuerdo en dos cosas: nuevas conversaciones, stas comenzarn el 12 de diciembre. Pero la pregunta es: de qu van a hablar? Tel Aviv no est dispuesta a hacer concesiones en ninguna de las cuestiones fundamentales y Washington no est dispuesto a presionar en serio a Tel Aviv.

Estas reuniones no sirven para ningn propsito til, excepto proporcionar al presidente Bush y a Condoleeza Rice oportunidades de fotografiarse y demostrar al mundo entero que se "hace algo" para resolver la cuestin palestina. Mientras tanto, EEUU se supone que debe vigilar que ambas partes cumplan la "hoja de ruta" del plan de paz de 2003, en el que se estableca que Israel congelara la construccin de asentamientos en Cisjordania y, al mismo tiempo, la Autoridad Palestina (AP) emprendera acciones contra los militantes que atacan Israel.

Esto significa que EEUU tiene el papel de rbitro en el conflicto con el consentimiento mutuo de las dos partes opuestas. EEUU ha aceptado supervisar que ambas partes cumplan la hoja de ruta, este hecho ha sido presentado como una victoria para los palestinos porque en el pasado Israel haba sido de facto el rbitro de seguir el cumplimiento. Pero lo que puede conseguir en la situacin dada es muy limitado. El rbitro en un partido de ftbol se supone que debe ser neutral y ah reside su autoridad para decidir los problemas. Pero si este rbitro est claramente inclinado hacia uno de los lados, entonces este "arbitraje" no vale mucho.

Una "mala percepcin conveniente"

La primera prueba est clara: qu har Olmert con los aproximadamente ms de 100 puestos de control no "autorizados" creados por los colonos ms intransigentes? La hoja de ruta establece que debe desmantelar unos 60. Pero los intentos anteriores de hacerlo han provocado enfrentamientos violentos entre la polica y los colonos, que se estn reagrupando para un enfrentamiento total despus de perder en 2005 su lucha por quedarse en Gaza.

Es posible que pueda presionar algo a los colonos (stos slo son peones en el juego de ajedrez y los peones siempre se pueden sacrificar para ganar objetivos ms importantes. Pero lo que es impensable es una liquidacin total de los asentamientos judos en Cisjordania. Los colonos son fanticos bastante capaces de provocar serios disturbios tanto en Cisjordania como en el propio Israel, y ningn gobierno israel querra arriesgarse a tal desestabilizacin. El problema de los colonos, por tanto, seguir presente como una provocacin permanente a los palestinos. Es difcil ver qu papel de "rbitro" se puede jugar en esta cuestin.

EEUU ha nombrado a un general, James Jones, como enviado de seguridad a la Autoridad Palestina. Este acto no significa demasiado. Y est claro que Israel no har su trabajo fcil. Un funcionario israel dice que cualquier impresin de que Olmert planea una congelacin total de la construccin de nuevos asentamientos, como estipula la hoja de ruta, es una "mala percepcin conveniente". Este es un pequeo detalle pero muy significativo. Desvela la falsedad de la diplomacia norteamericana, en realidad, slo es eso: una mala percepcin conveniente.

Donde el "rbitro" ser implacable es en el punto de tomar medidas enrgicas contra los militantes. Las enormes cantidades de dinero que los norteamericanos estn enviando a la Autoridad Palestina no es gratis. Esperan algo a cambio. Esperan que Abbas aplaste a los militantes palestinos y as preparar el camino para un acuerdo que acaba con las aspiraciones palestinas. Por eso desde hace muchos meses Washington ha estado armando a la Autoridad Palestina y entrenando a sus fuerzas de seguridad. Es la preparacin para una guerra civil que saben llegar.

La lectura israel de la hoja de ruta es que la AP debe desmantelar totalmente a los grupos terroristas antes de llegar a un acuerdo sobre el estatus final que deben alcanzar las dos partes y que exigir cumplimiento total antes de que se consideren nuevos pasos. Pero esta medida va ms all de las posibilidades reales de Abbas, quien teme que un conflicto serio con Hams pueda llevar al colapso completo de sus fuerzas armadas. Por esa razn, los palestinos insisten en que necesitan slo comenzar la tarea de "restaurar el orden".

Sin embargo, tanto Israel como EEUU tienen inters en llegar a algn tipo de acuerdo sobre la cuestin palestina. Para tal efecto ellos pueden hablar y hablar otra vez., pero cualquiera que sea el acuerdo al que lleguen, ste ir en contra de los intereses de los palestinos.

Ellos han estado cultivando al "lder" palestino, Mahmoud Abbas, como un ttere sumiso para poner su sello sobre cualquiera que sea el acuerdo al que lleguen entre ellos. Pero no es fcil! A Abbas, como a la mayora de las personas, le gustara llegar a muy viejo, pero tambin teme perder an ms apoyo entre las masas palestinas del que ya ha perdido. No puede permitirse ser visto como alguien que capitula abiertamente a las exigencias de Washington y Tel Aviv. Pero al final no tendr otra opcin.

Despus de la divisin abierta con Hams, Abbas ha recibido un apoyo generoso de EEUU. Washington es su banquero y pagador, depende de ellos totalmente. Todo lo que puede hacer es arrastrar los pies y quejarse lo ms alto que pueda para silenciar las crticas que (correctamente) le caracterizan como un ttere norteamericano. Ya ha habido furiosas protestas de Tehern, Hezbol y Hams. Pero la amenaza ms seria para Abbas est entre los propios palestinos.

Annapolis no ha solucionado nada

Por lo tanto, las actuales conversaciones no han solucionado nada, ni tampoco podan resolver nada. Este conflicto es tan profundo y est tan enconado que no se puede solucionar con conversaciones. Incluso cuando se reanuden stas en diciembre, cmo podrn solucionar cuestiones importantes como las fronteras del estado palestino, la divisin de Jerusaln, el destino de los 4,5 millones de refugiados palestinos en el extranjero, el reparto del agua y otras cuestiones ardientes?

El objetivo declarado es concluir con un "acuerdo final" dentro de un ao. Pero no es posible llegar a ningn acuerdo que pueda ser aceptado por los palestinos e Israel. Olmert est seguro de que Tel Aviv tiene todas las cartas en la mano. Por esa razn, est bastante contento con seguir adelante con esta farsa diplomtica. En Annapolis le han dado instrucciones para que mantenga conversaciones privadas con Abbas. Pero no est claro qu tienen que hablar estos dos hombres.

Abbas est desesperado por que los israeles hagan concesiones, Olmert slo dar lo suficiente para mantener en marcha el proceso de paz, as no molestar a los estadounidenses. Pero no dar demasiado para no provocar a los partidos de derechas y que stos abandonen la coalicin. Estos ltimos han dejado claro que no estn dispuestos a dar concesiones sobre las cuestiones clave. Por ejemplo, han presentado una ley parlamentaria que dificultara mucho ms a Israel conceder algo a la AP relacionado con Jerusaln.

Por su parte, Abbas ha conseguido mucho menos de lo que esperaba en Annapolis. Cada vez depende ms de las buenas intenciones (y dlares) de Washington para mantenerse. Esta relacin incmoda ayuda a las acusaciones de capitulacin que cobran ms fuerza segn pasan los das. Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina han reprimido con violencia las manifestaciones anti-Annapolis que se han celebrado en Cisjordania.

Esta es una advertencia de lo que est por venir. Lejos de conseguir un verdadero acuerdo de paz para la creacin de un estado palestino, Annapolis slo traer ms conflictos, caos y derramamiento de sangre. Los imperialistas estn preparados para ello y envan a Abbas armas, dinero y entrenamiento de sus fuerzas armadas. Quieren que acte como un polica que aplaste a los militantes palestinas, no slo de Hams, sino tambin a trabajadores, estudiantes y militantes de izquierda.

La situacin es una pesadilla para las masas palestinas que no ven una salida. La tctica de Hams no resuelve nada sino que slo refuerza la posicin de los imperialistas israeles, les proporcionan una excusa para ms actos de agresin y represin sin ni siquiera provocar una abolladura en su armadura. Cada cohete de Hams que toca suelo israel es otro argumento para los sionistas que dicen: "los palestinos estn decididos a matarnos a todos".

Estos cohetes son un instrumento desafilado. No son precisos y pueden caer en cualquier parte. Tarde o temprano uno de ellos impactar sobre una escuela, hospital mercado o cualquier lugar israel lleno de gente. Entonces, el ejrcito israel responder con una fuerza devastadora. No se puede descartar que incluso reocupen Gaza, aunque probablemente permaneceran slo lo suficiente para provocar mucho dao y salir lo antes posible.

El hecho de que los imperialistas hayan elegido a Tony Blair como enviado para Oriente Medio es en s mismo una prueba elocuente de que no tienen la ms mnima idea de cmo resolver el problema palestino. Pero ni la OLP ni Hams pueden mostrar una salida al callejn sin salida que, claramente, tienden a convertirse en una guerra civil entre palestinos, dejando un legado de amargura que durar mucho tiempo. Si los palestinos luchan entre s, los nicos ganadores sern los imperialistas israeles, que se frotarn las manos regocijo.

To da la regin desestabilizada

Como un elefante en una tienda porcelana, el imperialismo norteamericano ha enloquecido toda la regin, destruido totalmente los elementos de estabilidad que antes existan. Ahora, rodeado por pedazos de vajillas roas y con miedo a romper otros platos ms valiosos, el presidente George Bush convoca una conferencia con la esperanza de pegar los pedazos rotos.

George W. Bush y Condoleezza Rice sinceramente desean la paz en Oriente Medio, una paz bajo el control de EEUU. El problema es que los dos objetivos son mutuamente excluyentes: o tienes la paz o tiene el dominio norteamericano, pero no puedes tener ambas cosas.

El imperialismo norteamericano busca el fortalecimiento de su dominio en la regin como una parte clave de su poltica general de dominacin mundial. La invasin criminal de Iraq pretenda, entre otras cosas, establecer una cabeza de playa norteamericana fiable y firme en Oriente Medio. No ha conseguido su objetivo sino que slo ha logrado provocar una oleada de inestabilidad por toda la regin.

La "diplomacia" de George Bush

El fracaso de Annapolis es otra manifestacin del absoluto fracaso de la poltica estadounidense en Oriente Medio. Han ido tumbos de un desastre a otro, de una metedura diplomtica y militar a otra. Esta situacin ha tenido un efecto profundo en EEUU, no slo en el conjunto de la poblacin sino tambin en la propia clase dominante. George Bush no slo ha perdido el apoyo de la poblacin, tambin la propia clase dominante norteamericana comienza a mostrar signos de impaciencia.

Hace un ao, el establishment norteamericano intent ejercer algn control sobre la poltica exterior de George Bush, que ahora ven que es un desastre. Crearon el Grupo de Estudios Iraques, al frente pusieron a un veterano poltico y diplomtico: James Baker. Dentro de los lmites impuestos por el caos general, ellos hicieron propuestas razonablemente sensatas. En primer lugar, admitir que EEUU ha perdido la guerra en Iraq y retirarse lo antes posible. En segundo lugar, negociar con Siria e Irn para cubrir la retirada de EEUU a cambio de concesiones que sirvieran a sus intereses en Iraq.
George Bush ignor este consejo sensato. En lugar de retirarse de Iraq lanz la "oleada", enviando a 21.000 soldados a Bagdad. Fue como los generales en la Primera Guerra Mundial que siempre estaban planificando "el ltimo empuja" para romper el punto muerto. En cada caso llev a una masacre. En lugar de abrir lneas de comunicacin con Damasco y Tehern, intensific sus ataques belicosos contra ambos.

Bush tena otra posibilidad para mejorar las relaciones por lo menos con los sirios. Estos ltimos no desean contrariar a Washington. No quieren ser bombardeados ni invadidos! La decisin siria de enviar a su viceministro de exteriores, inferior a un negociador completo pero ms que slo una presencia testimonial, a cambio de una simple discusin simblica en Annapolis sobre la paz siria-israel, pareca indicar que Siria desea llegar a algn acuerdo con Washington.

Si el inquilino actual de la Casa Blanca tuviera el ms mnimo asomo de inteligencia, aprovechara la oportunidad para poner a Siria de su parte, haciendo concesiones o al menos abstenindose de hacer nuevos ataques. Qu hizo George W. Bush? Acat en pblico a siria, en lugar de invitar a entrar a los sirios les dio con la puerta en las narices.

Los estadounidenses pensaban que eran inteligentes cuando disearon el derrocamiento del rgimen pro-sirio en Lbano. Pero todo lo que consiguieron hacer es hundir al pas en el caos y la guerra, creando las condiciones para el resurgimiento del enfrentamiento civil. Ahora Lbano est en un punto muerto en la eleccin de su presidente. Con retraso, algunas personas en Washington se han dado cuenta de que el papel de Siria es crucial. Es posible que la decisin de invitar a Damasco para que enviara un representante a Annapolis sea un reconocimiento de este hecho.

Los norteamericanos necesitan a Siria para evitar que Lbano explote en una guerra civil abierta. Pero George Bush es demasiado estpido y miope para comprender las realidades de la diplomacia mundial. No ha ofrecido a Siria ninguna concesin para garantizar su apoyo, en su lugar dio a Damasco un golpe en los nudillos con su discurso. Hizo una referencia innecesaria a la necesidad que tena el Lbano de tener unas elecciones "libres de la interferencia e intimidacin externas". As es como la Casa Blanca comprende el "arte discreto de hacer amigos e influir en la gente".

Revolucin: la nica solucin

En medio de todo esto, aparecieron revelaciones alarmantes en la prensa relacionadas con Irn, el otro "estado pcaro" favorito del presidente. Fuentes annimas revelaron que la inteligencia norteamericana haba establecido desde hace algn tiempo que Irn no tena posibilidad inmediata de conseguir capacidad militar nuclear. Eso era exactamente lo contrario de lo que Bush ha estado diciendo estos ltimos meses. En realidad, ha estado diciendo que era necesario emprender acciones inmediatas contra Irn porque en cualquier momento podra adquirir armas nucleares.

Quin estaba detrs de estas revelaciones? Quienquiera que sea, era alguien en una posicin elevada y con acceso privilegiado a informacin sensible de inteligencia. Parece muy probable que un sector del establishment haya decidido impedir una nueva aventura militar en Oriente Medio mediante la liberacin de informacin que deja al descubierto toda la propaganda de la administracin sobre este tema, como ocurri con las viejas mentiras sobre las "armas de destruccin masiva" de Iraq.

Cmo reaccion Bush? Corrigi la propaganda engaosa sobre el imaginario arsenal nuclear de Tehern? Anunci inmediatamente el abandono de cualquier plan de atacar militarmente a Irn? No, no lo hizo. Repiti las mismas viejas amenazas sin sentido contra Irn y las redobl. Y Tel Aviv se uni afirmando que su propia inteligencia contradeca los informes de Washington. Evidentemente, los halcones de Israel estn entusiasmados con la perspectiva de dar un escarmiento sangriento a Irn y no quieren que nadie les estropee su diversin.

Sin embargo, parece que la perspectiva de un ataque areo contra Irn ha disminuido, al menos por ahora. Esta circunstancia no conviene en absoluto a Admadinejad. Su apoyo se erosiona rpidamente dentro de Irn, y su nica esperanza era seguir tocando los tambores de guerra sobre el peligro de una invasin norteamericana para desviar la atencin de las masas de sus problemas ms apremiantes y, de esta manera, salvar su rgimen. Ha hecho una declaracin pblica al efecto, dice que las nuevas revelaciones desenmascaran a Bush como un mentiroso (que lo hacen) y justifica totalmente la poltica de su rgimen (que no lo hace).

Este hecho facilitar el desarrollo de un movimiento amplio de oposicin de los trabajadores y estudiantes iranes, que ya ha comenzado y est destinado a transformar toda la vida poltica de la regin en el prximo perodo. La revolucin iran cortar la atmsfera estancada e irrespirable de reaccin que asola la regin. Romper el yugo del fundamentalismo religioso y emprender decididamente el camino del socialismo y el poder obrero.

En muchos pases la clase obrera, despus de aos de desaliento y agotamiento, est emprendiendo el camino de la lucha. Lo vemos en la impresionante oleada huelgustica en Egipto, pero tambin en Marruecos, Jordania, Lbano y en el mismo Israel. Es necesario poner en el orden del da la lucha por una poltica de la clase obrera, por la solidaridad proletaria internacional y la lucha por el socialismo como la nica solucin duradera para los problemas de las masas.

Es esencial que la juventud revolucionaria de Palestina comprenda esto. Si aceptamos el argumento de que la sociedad israel es slo una masa reaccionaria, entonces la causa del pueblo palestino estara perdida para siempre. Pero no es verdad! En Israel hay ricos y pobres, explotadores y explotados, como en cualquier otro pas. Es necesario trabajar para forjar vnculos entre los revolucionarios de Palestina y las masas en Israel, tanto judos como rabes. Ese es el nico camino para poner una cua entre la reaccionaria clase dominante sionista y las masas.

Nos dicen que esto es imposible. No es verdad! En ms de una ocasin en el pasado, ha habido pruebas claras de que el mensaje de los territorios ocupados encontr eco en las masas de Israel. Cuando la masacre de palestinos en Lbano, hubo una enorme manifestacin de protesta en Israel y en la primera Intifada, hubo seales claras de descontento en Israel, incluidas las fuerzas armadas.

Tcticas como los atentados suicidas y los lanzamientos de cohetes sobre objetivos civiles son equivocadas porque son contraproducentes. Por cada ciudadano israel asesinado ellos matarn a muchos ms palestinos. No hacen ningn dao a la maquinaria militar israel sino que son una ayuda extraordinaria para la clase dominante y el Estado israeles. Pero al empujar a las masas hacia el estado sionista, estas tcticas fortalecen precisamente lo que ellos pretenden destruir.

Luchas por la revolucin socialista en todo Oriente Medio e Irn, el Golfo y el norte de frica. Luchamos contra el imperialismo, el principal enemigo de todos los pueblos. Pero tambin luchamos contra el latifundismo y el capitalismo, los principales agentes del imperialismo. Nos oponemos al fundamentalismo religioso, que intenta desviar los sanos instintos antiimperialistas de las masas hacia el callejn sin salida del fanatismo religioso y el oscurantismo reaccionario. Defendemos el poder obrero y el socialismo, un nuevo orden social que exprese los intereses de las masas. Defendemos la creacin de una Federacin Socialista de Oriente Medio, donde rabes y judos tengan garantizada su territorio en repblica socialistas autnomas. Esa es la nica alternativa real!

No hay solucin posible a la cuestin palestina sobre la base de trapicheos y chanchullos con el imperialismo. La nica solucin posible es dividir Israel en lneas de clase: romper el dominio total del sionismo reaccionario. Pero esto exige una posicin de clase. Es difcil defender esta posicin en las circunstancias actuales, pero los acontecimientos proporcionarn a los marxistas las oportunidades para que las masas sean conscientes de la inutilidad de los viejos mtodos. Mientras tanto, es necesario explicar pacientemente nuestras ideas a los elementos ms avanzados, en el futuro, nuestras ideas encontrarn un eco de masas.

( http://www.marxist.com/middle-east-annapolis-palestine061207.htm ).



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