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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2007

Quin no tiene una deuda ecolgica?

Csar Augusto Monje Carrillo
Ecoportal.net


Las siguientes son algunas reflexiones que nacen alrededor de las lecturas, discusiones y seguimiento a los foros planteados en el Curso Virtual de Economa Ecolgica, Grupo de Ecologa del Paisaje y Medio Ambiente, Ecoportal, Buenos Aires, 2007. Con estas reflexiones pretendo en principio trazar un panorama general, histrico, amplio, de acontecimientos que segn algunos tericos marcan la historia del desarrollo de Amrica Latina y tratar de conectar estos hitos histricos con temas ms locales, individuales, para tratar de entender mi responsabilidad como persona ante todas estas circunstancias. Al final surgen muchas ms preguntas y dudas.

Para partir, un resumen bastante simplista y general lo podra plantear as:

Unos pases (los ms industrializados y desarrollados) han obtenido sus niveles de desarrollo al explotar y utilizar recursos sin considerar los costes ambientales y sociales que estos recursos tienen (no han pagado lo que se debe pagar por los recursos obtenidos) Igualmente los residuos provenientes de los procesos de industrializacin y desarrollo son depositados (arrojados) al planeta afectando los sistemas ecolgicos, la biodiversidad y causando efectos a poblaciones humanas que van ms all de sus propios pases. Al mismo tiempo, otros pases (los menos desarrollados y menos industrializados) mantienen, en algunos casos, altos niveles de recursos naturales no explotados (bosques, aguas, recursos no renovables) que ayudan a estabilizar las condiciones del planeta (amortiguan o balancean el efecto de contaminacin de los pases industrializados, por ejemplo el de las emisiones de CO2), no consumen energa ms all de ciertos lmites, los cuales estn muy por debajo de los consumos de los pases industrializados, y generalmente estos pases son objeto del saqueo de sus recursos por parte de los pases industrializados lo cual a la vez que los deja sin recursos sume a las poblaciones en la pobreza al desestabilizar sus sistemas de sustento natural y crear dependencias de elementos de consumo externo que no se producen al interior de estos pases y que son pagados a precios muy por encima de los precios a los que se venden los recursos naturales extrados de sus pases. Como resultado los pases dueos de los recursos naturales generalmente mantienen una deuda externa que crece permanentemente y somete a las poblaciones de estos pases a la pobreza y los pases industrializados mantienen sus niveles elevados de consumos energticos y de bienestar general para sus poblaciones. Las condiciones de desigualdad se mantienen y acentan generando una brecha cada vez mas profunda entre pases ricos y pases pobres.

Esta visin bastante general y por lo tanto simplista se complica si consideramos que los actores que intervienen no son pases (o adems de representar a pases?) sino empresas trasnacionales, nacionales y locales que inmersas en una economa de mercado, en donde en muchos casos los costos ambientales y sociales no son considerados (externalidades), generan pasivos ambientales y sociales que constituyen una carga importante para el desarrollo de las comunidades. Por qu no son considerados estos costos ambientales y sociales? En algunos casos extremos ni siquiera se consideran o no se hace evidente su existencia, en otros se sabe que se producen pero las condiciones del mercado no permiten incluirlos en la valoracin de los productos, en otros casos el mercado los considera pero su valoracin est muy por debajo de lo que realmente debera ser considerado. En los casos en los que el mercado los considera pueden ser pagados por el proceso mismo del mercado y en otros casos son subsidiados por los estados (escapando de esta manera a las leyes del mercado). El caso extremo de subsidio estatal es cuando ste tiene que asumir todos los costos ambientales y sociales de las actividades empresariales, que en el caso de los pases que cuentan con los recursos para hacerlo se traduce en compensaciones ambientales y en algunos casos mejora de las condiciones ambientales y sociales (el desarrollo y el ingreso generan los recursos para considerar las cuestiones ambientales y sociales y mejorarlas) y en otros casos, cuando no se cuenta con los recursos para asumir estos costos se traduce en deterioro ambiental y niveles de pobreza cada vez mayores. Segn esto, el aporte que algunos pases hacen para la cooperacin para el desarrollo podra considerarse parte de un subsidio que los pases pagan a sus empresas y que se invierte en programas de desarrollo y conservacin en los pases objeto de la actividad empresarial (sera interesante analizar primero como se calcul el 0.7% del PIB como aporte de los pases desarrollados a los menos desarrollados y segundo ver si el destino de estos recursos responde a los intereses comerciales de los pases desarrollados).

Teniendo en cuenta los diferentes niveles de complejidad que surgen aqu, planteamos la pregunta quin no tiene deuda ecolgica?

Siguiendo a Toledo (1998, Economa de la biodiversidad, PNUD) podemos decir que las sociedades humanas han alterado sus ambientes biofsicos desde los primeros estadios de su evolucin biolgica. El proceso de hominizacin march en paralelo con la capacidad de la especie humana de alterar y manejar los ecosistemas de la Tierra. A lo largo de su historia, inevitablemente el hombre ha modificado ecosistemas y generado desechos. En los primeros estados de su evolucin, cuando el hombre se vali exclusivamente de su energa somtica para sobrevivir, slo le fue suficiente con 10MJ al da. A partir de entonces no ces de agregar energa extrasomtica a sus consumos: primero el fuego; ms adelante la biota (vegetales y animales); despus el agua y el viento y finalmente, los combustibles fsiles y la energa nuclear, hasta elevar a 1.000 MJ sus consumos de energa per capita al da, dos rdenes de magnitud entre el Paleoltico y el presente. (Simmons, 1993)

Siguiendo con Toledo La civilizacin industrial se ha apoyado en los usos intensivos de combustibles fsiles, metales, sustancias qumicas y plsticas derivadas de los hidrocarburos. Cada uno de tales usos ha tenido una inmensa gama de alteraciones ambientales. Bosques boreales, tundras, praderas templadas, bosques caducifolios, sabanas, bosques tropicales, planicies costeras, sistemas acuticos continentales, litorales y marinos, todos muestran alteraciones en sus estructuras o en sus funciones: en sus flujos energticos a travs de la adicin de volmenes masivos de combustibles fsiles a sus flujos naturales; en sus ciclos de nutrientes, a partir de la adicin de fertilizantes qumicos y otros desechos domsticos e industriales; en su productividad biolgica, al reducir drsticamente la productividad de los ecosistemas por su sobreexplotacin o por la contaminacin provocada por desechos txicos; en sus dinmicas poblacionales, reflejada en la extincin de miles de especies; en sus estados sucesionales, al alterar los ritmos de maduracin de los ecosistemas y finalmente, en sus diversidades biolgicas, al simplificar ecosistemas enteros sometindolos a las monoculturas.

En fin y como una de las conclusiones de lo anterior, el Homo Sapiens como especie tiene una deuda ecolgica, su existencia como especie acarrea una serie de pasivos ambientales cules son estos pasivos ambientales comunes a todos los seres humanos del planeta y que a la generacin que actualmente vive nos corresponde pagar? Cmo podemos asumir esta responsabilidad? El asunto se torna complejo y en trminos de responsabilidad se puede diluir fcilmente. Retomando las lecturas iniciales de costos marginales, externalidades y manera de llegar a calcular un valor de los mismos, necesitamos definir quienes deben pagar y por que concepto, (aunque uno de los supuestos de la deuda ecolgica es que no pretende poner precio a la naturaleza, ni que se pague por el derecho a contaminar, ni poner los servicios ambientales al servicio del mercado).

Constantemente y creo es uno de los elementos claves en el reclamo de una deuda ecolgica, se esgrime el argumento que con la conquista por parte de Europa de los territorios americanos en los siglos XV y comienzos del XVI se inici una etapa de devastacin que trajo consecuencias funestas para ecosistemas y culturas. Para Amrica Latina, esta tragedia cultural y ecolgica signific la desaparicin casi completa de su poblacin, que pas de 80-100 millones en 1500 a solo 10 en 1650; la destruccin de sus dos grandes civilizaciones, la azteca y la inca con la gradual y sistemtica ocupacin de sus ms frtiles valles y planicies por las monoculturas comerciales agrcolas y ganaderas. frica,se integr a este proceso del modo ms brutal: mediante la aportacin de ms de 20 millones de esclavos a las plantaciones y minas de Amrica Toledo, 1998.

Quin debe pagar esta deuda ecolgica y social? A propsito de las recientes palabras del presidente Hugo Chavez ante el rey y el presidente de Espaa en la cumbre Iberoamericana, deben los espaoles de hoy en da sentirse responsables por estos hechos? Curiosamente tenemos all a un representante del reinado (de los tiempos de la colonia) y a un representante de la democracia (de los tiempos de la modernidad y supuestamente representando los intereses socialistas) Igualmente cul es la responsabilidad de los descendientes de los espaoles, que a la postre resultamos ser gran parte de la poblacin de Amrica Latina ante los procesos de mestizaje que surgieron alrededor del proceso de conquista y colonizacin?

El punto aqu es que el Homo Sapiens latinoamericano lleva muchos aos en un proceso de adaptacin y transformacin del medio natural y el resultado de este proceso es la situacin que tenemos actualmente. Qu tanto de este proceso lo debemos a los esfuerzos, procesos propios, desarrollos guiados desde la regin y qu tanto a factores exgenos a la misma? Si consideramos el final del siglo XVIII (revolucin francesa y comienzo para algunos de la modernidad, revolucin industrial, el cambio de la comunidad a la sociedad, el nacimiento de la individualidad, de los derechos del hombre, del individuo como sujeto de derecho- el contrato- y econmico-el libre mercado-) y algunas de sus consecuencias ms directas al comienzo y primera mitad del siglo XIX (entre otras la independencia de gran parte de los pases de Amrica Latina) vemos que all se sentaron las bases de lo que conocemos como civilizacin o sociedad occidental y que nos marca hasta nuestros das [1] somos parte de la cultura occidental en Amrica Latina?, somos responsables porque somos producto- de una sociedad que privilegio al individuo y lo erigi como supremo rey de la naturaleza?, hasta que punto podemos decir actualmente que no somos eso?

A partir de la mitad del siglo XIX y hasta aproximadamente el primer tercio del siglo XX (1930) los procesos de agricultura intensiva y monocultivos se implantaron en Amrica Latina y en gran parte del mundo occidental. El caf, el algodn, la caa de azcar, los pastizales para la ganadera, el tabaco, el cacao, el arroz, el trigo, la cebada, el maz. Este boom agrcola significo en su momento la mayor fuente de recursos econmicos para los pases de Amrica Latina (con sus diferencias), debilit de manera generalizada a las comunidades campesinas e indgenas al imponer la propiedad privada de la tierra y la enajenacin de las tierras comunitarias y los ejidos a favor de los latifundios y las grandes haciendas para los monocultivos y ganaderas, dio las bases para los procesos de industrializacin al generar el capital para crear empresas y al mismo tiempo marco el inici de los procesos de urbanizacin en el continente (con algunas diferencias como las de Argentina y Uruguay que por esta poca ya manifestaban un avanzado grado de urbanizacin). Las comunidades campesinas ya en este momento haban colonizado gran parte de la cordillera andina, sustituido gran parte de las coberturas vegetales naturales y creado un paisaje humanizado que hoy todava podemos observar en nuestras cordilleras andinas. Qu tanto de nuestros pasivos ambientales actuales los debemos a este perodo de tiempo?, quin asume la responsabilidad por esto? Las leyes privilegiaban la propiedad privada y el derecho sobre la naturaleza y los bienes derivados de ella y no consideraban en ningn caso los efectos ambientales de las actividades desarrolladas. Un ejemplo que ilustra las concepciones de la poca para bsicamente toda la regin lo podemos leer en el Cdigo civil argentino del siglo XIX: inherente a la propiedad, el derecho de poseer la cosa, de disponer o de servirse de ella, de usarla o gozarla segn la voluntad del propietario. El puede desnaturalizarla, degradarla o destruirla; tiene el derecho de accesin, de reivindicacin, de constituir sobre ella derechos reales, de percibir todos sus frutos, prohibir que otro se sirva de ella, o perciba sus frutos; y de disponer de ella por acto entre vivos [2].

Desde este punto de vista, prcticamente todos los recin constituidos estados-nacin de Amrica Latina adoptaron los postulados legales y econmicos de la concepcin liberal que se impona en el mundo occidental. De aqu en adelante la historia para todos estos pases estar marcada por sus intentos de insertarse en los flujos econmicos mundiales, lo cual se har exportando recursos naturales renovables y no renovables y dependiendo de las fluctuaciones y condiciones del mercado internacional de bienes y capitales que sumir a stas economas en ciclos de booms y crisis, lo que dejar como una de sus consecuencias el empobrecimiento general de la regin, el enriquecimiento de aquellas empresas con suficiente capital para soportar las pocas de crisis (tambin generalmente apoyadas por los gobiernos) y el aumento de las exportaciones de bienes primarios dada la poca capacidad de generar y mantener a las empresas locales en sus procesos de industrializacin y de servicios propios.

Una de esas primeras crisis, que se extendi a nivel global, cubri el perodo 1930-1950 y signific para gran parte de estos pases la disminucin de las exportaciones de recursos primarios, el crecimiento de la deuda externa hasta el punto de cesar los pagos de la misma en casi todos los pases de la regin (con algunas excepciones como la de Argentina). A nivel generacional esta crisis la vivieron nuestros abuelos y padres, quienes la vivieron (sufrieron?) de diversas maneras dependiendo principalmente de las condiciones polticas y sociales que se estaban viviendo en cada pas. Los movimientos revolucionarios se empezaron a gestar en este perodo, las condiciones de violencia producto de conflictos territoriales (guerras entre pases por los lmites que todava estaban en proceso de definicin), guerras internas en la lucha entre centralismo y federalismo y reordenacin del territorio y de los poderes polticos y econmicos, marcaron a mi parecer otro proceso de individualizacin latinoamericana y del caribe como fue el de encerrar a cada pas en sus propios lmites no permitiendo procesos de integracin regional. Despus de aos de colonizacin en donde se privilegiaron los virreinatos que se extendan ms all de los lmites de los pases actuales, se inicio un proceso de formacin y construccin de los pases que termin para casi todos al final de este perodo (no obstante persisten diferencias limtrofes en la actualidad). Sin embargo este proceso dejo abiertas heridas (las nacionalidades) entre pases (Chile y Per por la anexin de las zonas salitreras, Chile y Argentina por la Patagonia, Bolivia con Chile y Brasil, Colombia con Per y Brasil y Venezuela, Colombia y Panam, Mxico y Guatemala, Honduras y Guatemala, etc.). Las condiciones ambientales no tenan ninguna consideracin. La cada de las exportaciones de productos primarios (agrcolas y mineros) gener la prdida de capitales de los terratenientes y hacendados dejando sin trabajo a una gran poblacin de trabajadores rurales o sometindolos a condiciones de terraje y explotacin que marcaran gran parte del proceso campesino en los siguientes aos. En Colombia en 1950 nace el perodo de la violencia poltica entre dos partidos que representaban los mismos intereses y que vincularon a los campesinos en guerras fratricidas que an sigue en nuestros das. Igual pas durante los aos sesenta, setenta y ochenta en todo la regin, los movimientos guerrilleros, los movimientos campesinos eran una expresin de la lucha de los desposedos del desarrollo en Centroamrica, Venezuela, Ecuador, Per, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, quin o quienes son los responsables de este desangre social y ambiental que vivi toda la regin durante todo este perodo (las venas abiertas de Amrica Latina)? Los campesinos que fueron protagonistas y vctimas de todo este proceso?, los movimientos guerrilleros y campesinos que tomaron las armas en aras de ideales casi siempre tambin extraos a las realidades suramericanas pero respondiendo a la situacin de injusticia y de miseria de grandes segmentos de la poblacin?, la iglesia catlica, legado de la conquista, que particip abiertamente defendiendo sus intereses y apoyando a uno u otro bando?, los polticos y gamonales locales, que no conociendo Wall Street, se comportaron con toda avaricia y crueldad para defender el ltimo centavo y empezaron el proceso de combinar poltica con economa en las esferas del poder local, municipal, provincial, departamental, nacional y que nos heredaron la corrupcin, el clientelismo?. Que, entre otras, dio origen al mantenimiento en el poder de dictaduras o democracias de papel, manejadas claramente por los poderes econmicos locales, regionales, nacionales e internacionales. De esta poca somos hijos una gran parte de los que ahora pasamos los cuarenta abriles, dedicados unos pocos a pensar, actuar y resistir ante las realidades que estamos heredando y otros muchos, la gran mayora, a vivir anhelando el gran sueo americano, a tener ms, a progresar de acuerdo con los esquemas de desarrollo que nos dicen que las condiciones sern mejores en el futuro. Y tambin somos una gran parte urbanos. El proceso de urbanizacin en toda la regin se acento a partir de los aos 50 y sigue hasta nuestros das, pasando de un 60-70% de poblacin rural, campesina, a porcentajes similares pero de poblacin urbana, concentrada en las grandes urbes. Y con el proceso de urbanizacin abandonamos el pensamiento del campo, de la aldea, de la comuna y entramos a la ciudad a emplearnos en la fbrica, en la industria, a estudiar para defendernos en la vida, para ser alguien. Y nuestros padres migraron del campo, huyendo de la violencia, buscando la escuela, el colegio, la universidad para los hijos, buscando mejores oportunidades. Y henos aqu, estudiando en la Universidad y somos profesionales y nuestros padres estn orgullosos de nosotros. Y el proceso de urbanizacin, de nucleacin, tambin lo sufrieron las comunidades indgenas, las comunidades negras, las comunidades campesinas, de la mano de la evangelizacin, de la educacin contratada con las comunidades religiosas, se fundaron pueblos para recoger a la poblacin dispersa, se hizo una escuela, elemento fundamental de la creacin de los centros poblados. Y alrededor de estos pequeos centros poblados indgenas, afro, campesinos, situados en los Andes o en las selvas tropicales se estableci otro patrn de utilizacin de los recursos naturales ms intensivo, de pequea escala pero que con las condiciones de alta diversidad pero alta fragilidad de los ecosistemas tropicales, signific en muchos casos procesos de defaunacin local, de extincin local de especies animales, de agotamiento de recursos forestales debido al uso cada vez mas intensivo y localizado de los mismos. Los trabajos que hemos realizado y que muchos otros tambin han documentado nos muestran como poblaciones indgenas y negras que viven en las selvas tropicales del Choc estn sufriendo de desnutricin, de enfermedades, sus ndices de morbilidad y mortalidad son altos, debido entre muchos factores a la falta de protena animal ante la disminucin de la cacera y de la pesca, a la falta de recursos como hojas de palma para techar las casas que tienen que irse a buscar cada vez a lugares ms lejanos, a la presencia de plagas en los centros poblados, a la contaminacin local del agua, etc. Y entonces la alternativa son los proyectos de desarrollo para comunidades locales, los proyectos campesinos, los proyectos de desarrollo comunitario, los proyectos productivos que desde la dcada del 60 y hasta nuestros das han sido el objeto de buena parte de los programas de cooperacin al desarrollo financiados con recursos del estado y de ayuda internacional. Y de la mano de estos proyectos de cooperacin entran al nivel local (ya no al nivel de los grandes monocultivos de los latifundistas e industriales) las variedades mejoradas de arroz, de maz, de yuca, de frjol, de caf, de papa, las especies animales domesticadas como el cerdo, las gallinas, las vacas, acabando en muy poco tiempo las variedades nativas de estos mismos cultivares e incorporando a estas comunidades en los programas de modernizacin agropecuaria (semillas mejoradas, abonos qumicos, pesticidas, arado mecanizado de la tierra, pastos mejorados, corrales para el encierro, etc.). Al decir de un viejo sabio indgena Yukuna de las selvas amaznicas colombianas nos encontramos como una danta (Tapir) en medio del ro, sin saber para que orilla coger. Los jvenes afrocolombianos menores de 20 aos en el pueblo de el Valle, Choc, centro de la biodiversidad del planeta, no conocen el ro, no nacieron all y no quieren volver all, quieren irse a Medelln, a Cali, a Buenaventura. Y entran a formar parte de la sociedad discriminados, realizando todo tipo de trabajos, ya Peter Wade nos mostr que las comunidades negras en las ciudades ejercen los trabajos de servidumbre. Al igual que la mayor parte de los migrantes colombianos, ecuatorianos, bolivianos, peruanos, dominicanos, mexicanos, guatemaltecos, hondureos que viajan a Europa o a Estados Unidos en busca de un mejor futuro. Y paradjicamente este contingente de pobres del tercer mundo est generando la riqueza que mantiene buena parte de las economas de la regin, a punta de remesas, de envos de dinero que hoy se constituyen en fuente importante de divisas para la mayora de estos pases. Pero al lado de este proceso de migracin campo-ciudad surge una estrategia novedosa en la regin: La economa informal. La economa del trueque, del intercambio, se transforma y adapta en la ciudad y se convierte en una economa de la que viven millones de personas desde Mxico hasta la Argentina y se convierte en una maravillosa experiencia que le permite a Argentina pelear con el FMI a travs de solidaridades e intercambios ya casi olvidados, que permite recrear en el metro de ciudad de Mxico la diversidad y el ingenio de la cultura mexicana, que nos reconoce iguales en Quito, Lima o Bogot. Nos descubre un mundo del que no hablamos, que la economa de mercado quiere formalizar, legalizar, combatir. Es all donde se encuentre el germen de la economa poltica, de la economa a pequea escala que se globaliza y que ahora est sufriendo su impacto ms fuerte con las tiendas todo a mil montadas legalmente por los inmigrantes chinos en todos los rincones del planeta.

No obstante toda esta historia, mal contada y de una manera muy general, me sorprende y maravilla permanentemente el espritu de bsqueda, de sobreviviencia, de cambio que motiva al ser humano en todas las latitudes. La inmensa diversidad cultural que se expande permanentemente cuando un estudiante boliviano en Espaa me da un abrazo y comparte conmigo la comida o cuando una negra del ro Jiguamiand me ofrece un pedazo de pescado, la explosin grande de personas, de sentidos, de msica, de sentimientos, de solidaridades, Los procesos locales de las comunidades campesinas, negras e indgenas en su goce y disfrute de todos los momentos de la vida, desprendimiento de las cosas materiales, de la familia, de la mujer, del paisaje, del barrio sin pintura, el sueo, la utopa, el goce de ser pobres y no sentirlo porque la mayora de las veces la pobreza se mide con ndices, con palabras de acadmicos o tericos del desarrollo que se inventan otro mundo igual de real,. es todo desesperanza?, es todo decadencia?. Tenemos que situarnos entre la decadencia y el progreso?, quin nos obliga a ser dicotmicos?, a pensar blancos y negros?, rico y pobre?, norte y sur?, a quin le debemos algo?, quin nos debe a nosotros?

* Csar Augusto Monje Carrillo


Notas:

[1]La sociedad occidental entendida como lo entiende Hardt y Negri en el Imperio (lectura de este curso) en donde nuestro modelo de desarrollo corresponde al modelo romano que es el que ha dominado la cultura euro-americana.

[2]artculo 2513 citado en el libro. Desarrollo y Medio Ambiente en Amrica Latina y el Caribe: Una visin evolutiva Ministerio de Obras Pblicas y Urbanismo, Madrid, 1990



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