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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2007

19 meses de brutalidad y tortura en las crceles secretas de EE.UU. sin ser acusado
Dentro de los siniestros lugares negros de la CIA

Mark Benjamin

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La CIA mantuvo a Mohamed Farag Ahmad Bashmilah en varias celdas diferentes durante su encarcelamiento en su red de prisiones secretas conocidas como lugares negros. Pero las pequeas celdas eran todas bastante similares, tal vez de unos 2 metros de ancho por 3 metros de largo. A veces estaba desnudo, y otras esposado permanentemente durante semanas. En una celda lo encadenaron a un perno en el suelo. Haba un pequeo inodoro. En otra celda slo haba un cubo. Videocmaras registraban cada movimiento. Las luces siempre estaban encendidas no haba da o noche. Un altavoz lo bombardeaba con continuo ruido blanco, o msica rap, 24 horas al da.

Los guardianes llevaban mscaras negras y ropas negras. No pronunciaban una palabra mientras extraan a Bashmilah de su celda para interrogarlo una de sus pocas interacciones con otros seres humanos durante todos sus 19 meses de encarcelamiento. Nadie le dijo donde estaba, o si sera liberado algn da.

Era suficiente para volver loco a cualquiera. Bashmilah trat finalmente de cortarse las venas con un pequeo trozo de metal, y pint con sangre las palabras soy inocente en las paredes de su celda. Pero la CIA le puso parches.

Y Bashmilah dej de comer. Pero, cuando su peso baj a 40 kilos, lo arrastraron a una sala de interrogatorio, donde le hincaron un tubo por la nariz, hasta su estmago. Le bombearon lquido. La CIA no lo dej morir.

En varias ocasiones, al deteriorarse peligrosamente la condicin mental de Bashmilah, la CIA hizo algo ms: Lo puso en manos de profesionales de la salud mental. Bashmilah cree que eran psiclogos o psiquiatras cualificados. Trataban de levantarme el nimo y de convencerme, dijo Bashmilah en una entrevista telefnica, a travs de un intrprete, hablando desde su patria, Yemen. Una de las cosas que me dijeron fue que me dejara ir y llorara, y que respirara.

En junio pasado, Salon inform sobre el uso por la CIA de psiclogos para ayudar en el interrogatorio de presuntos terroristas. Pero el papel de los profesionales de la salud mental que trabajan en los lugares negros de la CIA es un aspecto hasta ahora desconocido en la escalofriante historia kafkaesca de las prisiones de la agencia en ultramar.

Hasta ahora se ha hecho pblico poco sobre las condiciones del encarcelamiento de Bashmilah. Sus descripciones detalladas en una entrevista con Salon, y en documentos presentados recientemente al tribunal, suministran el primer informe a fondo, narrado en primera persona, sobre el cautiverio dentro de un lugar negro de la CIA. Propugnadores y abogados de los derechos humanos han reconstruido meticulosamente su caso, utilizando las descripciones de sus celdas y de sus aprehensores de Bashmilah, y documentos de los gobiernos de Jordania y Yemen y de la Oficina de Naciones Unidas del Alto Comisionado de Derechos Humanos para verificar su testimonio. Los registros de vuelos que detallan el movimiento de aviones de la CIA tambin confirman el relato de Bashmilah, rastreando su paso desde Oriente Prximo a Afganistn y de nuevo de vuelta mientras estaba en custodia estadounidense.

La historia de Bashmilah tambin parece mostrar en trminos claros que era inocente. Despus de 19 meses de encarcelamiento y de tormento a manos de la CIA, la agencia lo liber sin ofrecer explicacin alguna, tal como lo encarcelaron para comenzar. No enfrent acusaciones de terrorismo. No le dieron un abogado. No vio a un juez. Simplemente lo liberaron, con su vida destrozada.

Esto muestra realmente el impacto humano de este programa y que el programa de entregas de la CIA arruina vidas, dijo Margaret Satterthwaite, abogada de Bashmilah y profesora en la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York. Se trata de tortura psicolgica y de la experiencia de ser desaparecido.

Bashmilah, que a los 39 aos es ahora un hombre fsicamente libre, todava sufre las consecuencias mentales de su prolongada detencin y abuso. Est siendo tratado por el dao que se le infligi a manos del gobierno de EE.UU. El viernes, Bashmilah present su historia en una declaracin a un tribunal de distrito de EE.UU. como parte de un juicio civil iniciado por la ACLU [siglas en ingls de la Unin (US) Americana de Libertades Civiles] contra Jeppesen Dataplan Inc., subsidiaria de Boeing acusada de facilitar vuelos secretos de entregas de la CIA.

Bashmilah dijo en la entrevista telefnica que la angustia psicolgica dentro de un lugar negro de la CIA es exacerbada por las abismales incgnitas que enfrentan los prisioneros. Aunque se imaginaba que estaba detenido por los estadounidenses, Bashmilah no saba con seguridad por qu, donde estaba, o si volvera a ver a su familia algn da. Dijo: Cada vez me doy cuenta que puede haber otros que siguen all donde yo sufr, siento lo mismo por esa gente inocente que simplemente cay en una brecha.

Podr parecer extrao que la agencia suministre terapia a un prisionero mientras al mismo tiempo quiebra su mente como si revelara un aspecto humanitario de un programa que de otra manera est calibrado para explotar el abuso psicolgico sistemtico. Pero tambin podra ser que profesionales de la atencin sanitaria mental han sido alistados para que ayuden a hacer volver del lmite a prisioneros que parecan peligrosamente daados, cuyas mentes crispadas ya no eran doblegables por el interrogatorio. Mi interpretacin es que el propsito de tener psiquiatras presentes es que si el prisionero se siente mejor, podr hablar ms a los interrogadores, dijo Bashmilah.

De modo realista, los psiquiatras en un escenario semejante pueden hacer poco respecto a los sufrimientos ms profundos de los prisioneros a manos de la CIA. En realidad no tenan autoridad para encarar esos problemas, dijo Bashmilah sobre su angustia mental. Dijo que los doctores le dijeron que esperara que un da llegara a probar su inocencia o que un da retornara a su familia. Los psiquiatras tambin le dieron algunas pldoras, probablemente tranquilizantes. Analizaron sus sueos. Pero no haba mucho ms que pudieran hacer. Tambin me dieron un cubo de Rubik para que pudiera pasar el tiempo, y algunos rompecabezas, record Bashmilah.

Su pesadilla comenz en el otoo de 2003. Bashmilah haba viajado a Jordania desde Indonesia, donde viva con su mujer y trabajaba en el negocio de la vestimenta. l y su mujer fueron a Jordania a ver a la madre de Bashmilah que tambin haba viajado a ese pas. La familia esperaba organizar una operacin del corazn para la madre de Bashmilah en un hospital de Amman. Pero antes de partir de Indonesia, Bashmilah haba perdido su pasaporte y recibido un reemplazo. Al llegar a Jordania, los funcionarios jordanos cuestionaron la falta de sellos en el pasaporte nuevo, y desconfiaron cuando Bashmilah admiti que haba visitado Afganistn en 2000. Bashmilah fue detenido por las autoridades jordanas el 21 de octubre de 2003. No reapareci hasta que sali de un avin de la CIA en Yemen el 5 de mayo de 2005.

Es obvio que los funcionarios del Departamento de Inteligencia General de Jordania no se dieron cuenta de la evidente inocencia de Bashmilah. Despus de su arresto, los jordanos lo golpearon brutalmente, acribillndolo con preguntas sobre al Qaeda. Fue obligado a correr por un patio hasta que se desplom. Los agentes lo colgaron cabeza abajo con una correa de cuero, con sus manos atadas. Golpearon las plantas de sus pies y sus costados. Amenazaron con electrocutarlo con alambres. Le dijeron que violaran a su mujer y a su madre.

Fue demasiado. Bashmilah firm una confesin de mltiples pginas, pero estaba demasiado desorientado y atemorizado hasta para leerla. Me senta seguro de que inclua cosas que no haba dicho, escribi en su declaracin entregada el viernes al tribunal. Estaba dispuesto a firmar cien pginas con tal de que terminaran el interrogatorio.

Bashmilah fue entregado a la CIA en las primeras horas de la maana del 26 de octubre de 2003. Los responsables jordanos lo entregaron a un hombre blanco, de calvicie incipiente, alto, rollizo, con vestimenta civil y gafas de sol oscuras con pequeos cristales redondos, escribi en su declaracin. No tena la menor idea de quienes eran sus nuevos apresadores, o de que estaba a punto de comenzar 19 meses de infierno, en la custodia del gobierno de EE.UU. Y aunque pocas veces lo golpearon fsicamente mientras estaba bajo la custodia de EE.UU., describe un rgimen de encarcelamiento diseado para infligir extrema angustia psicolgica.

Pregunt a Bashmilah qu fue peor: las golpizas fsicas a manos de los jordanos, o el abuso psicolgico que enfrent por parte de la CIA. Considero que la tortura psicolgica que padec fue peor que la tortura fsica, respondi. Calific su encarcelamiento por la CIA casi como estar dentro de una tumba.

Cada vez que vea una mosca en mi celda, me llenaba de alegra, dijo. Aunque deseaba que se escapara por debajo de la puerta para que no estuviera tambin encarcelada.

Despus de un breve viaje en coche a un edificio en el aeropuerto, guardianes vestidos de negro, enmascarados, con guantes quirrgicos, cortaron la ropa de Bashmilah.
Fue golpeado. Un guardia introdujo su dedo en el ano de Bashmilah. Lo vistieron con un paal, una camisa azul y pantalones. Con los ojos vendados y con orejeras, lo encadenaron, lo encapucharon y lo ataron con una correa a una camilla en un avin.

Los registros de vuelos muestran que llevaron a Bashmilah en avin a Kabul. (Los registros muestran que el avin parti originalmente de Washington, antes de detenerse primero en Praga y Bucarest.) Despus de aterrizar, lo obligaron a acostarse durante 15 minutos en un jeep que saltaba sobre los baches y lo condujeron a un edificio. Le quitaron la venda de los ojos, y lo examin un mdico estadounidense.

Luego lo colocaron en una celda sin ventanas, helada, de unos 2 por 3 metros. Haba un colchn de espuma, una manta, y un cubo como inodoro que era vaciado una vez por da. Una bombilla desnuda permaneci constantemente encendida. Una cmara estaba montada sobre una puerta de metal slido. Durante el primer mes tocaron estrepitosa msica rap y rabe en su celda, 24 horas al da, a travs de un agujero frente a la puerta. Los grilletes en su pierna estaban encadenados a la pared. Los guardianes no lo dejaban dormir, obligando a Bashmilah a levantar su mano cada media hora para demostrar que segua despierto.

Las celdas estaban alineadas, con espacios entre ellas. Por encima de los cielos rasos bajos de las celdas pareca haber otro techo, como si la prisin estuviera dentro de un hangar para aviones.

Despus de tres meses la rutina se hizo insoportable. Bashmilah trat infructuosamente de colgarse con la manta y se cort las venas. Golpe su cabeza contra la pared en un esfuerzo por perder la conciencia. Lo detuvieron en tres celdas separadas pero similares durante su detencin en Kabul. En un momento, la celda al frente fue utilizada para interrogatorios. Aunque a m no me golpearon en la sala de tortura e interrogatorio, despus de un rato comenc a escuchar los gritos de detenidos que eran torturados, escribi.

Aunque no fue golpeado, Bashmilah fue interrogado frecuentemente. Durante todo el perodo de mi detencin all, me tuvieron en confinamiento solitario y no vi a otra persona que a mis guardianes, interrogadores y otro personal carcelario, escribi en su declaracin. Un interrogador le acus de estar involucrado en el envo de cartas a un contacto en Inglaterra, aunque Bashmilah dice que no conoce a nadie en ese pas. En otros casos le mostraron fotos de gente que tambin dice que no conoca.

Es una forma de tortura, me dijo. Especialmente cuando la persona sometida a ella no ha hecho nada.

En su declaracin, Bashmilah dej claro que la mayora de los funcionarios de la prisin hablaban ingls con acentos estadounidenses. Los interrogadores tambin se referan frecuentemente a informes que llegaban de Washington, escribi.

Despus de seis meses fue transferido, sin advertencia ni explicacin. El 24 de abril de 2004, o cerca de esa fecha, Bashmilah fue extrado de su celda y colocado en una sala de interrogatorio, donde lo desnudaron. Un mdico estadounidense con una mano desfigurada le examin, haciendo marcas peculiares en un diagrama en papel del cuerpo humano. Guardianes con mscaras negras volvieron a ponerle un paal, pantalones de algodn y una camisa. Le vendaron los ojos, le pusieron grilletes, una capucha, lo obligaron a colocarse auriculares, y lo apilaron, acostado, en un jeep con otros detenidos. Luego recuerda que lo obligaron a subir escalones hacia un avin a la espera para un vuelo que dur varias horas, seguidas por varias horas en el piso de un helicptero.

Al aterrizar, lo obligaron a entrar a un vehculo para un breve viaje. Entonces, Bashmilah dio varios pasos hacia otra prisin secreta ubicacin desconocida.

Lo obligaron a entrar a una pieza y a volver a desnudarse. Le tomaron fotos de todos los costados de su cuerpo. Lo rodearon unas 15 personas. Todas ellas, excepto la persona que tomaba fotografas, estaban vestidas con el tipo de mscaras negras que los asaltantes llevan para ocultar sus caras, escribi Bashmilah en la declaracin.

De nuevo le examin un mdico, que hizo anotaciones en el diagrama del cuerpo humano. (Era el mismo formulario de Afganistn. Bashmilah vio su cicatriz de la vacuna marcada en el diagrama.) El mdico estudi sus ojos, odos, nariz y garganta.

Luego lo tiraron a una celda fra, y lo dejaron desnudo.

Era otra pequesima celda, nueva o renovada, con un lavabo de acero inoxidable y un inodoro. Hasta que llegaron ropas varios das despus, Bashmilah se acurrucaba en una manta. En esa celda haba dos cmaras de vdeo, una montada sobre la puerta y la otra en una pared. Sobre la puerta tambin haba un altavoz. Ruido blanco, como esttica, era transmitido constantemente, da y noche. Pas el primer mes con esposas. En esta celda, su tobillo estaba sujeto por una cadena de 110 eslabones fijada a un perno en el piso.

La puerta tena una pequea apertura en la parte inferior por la que apareca comida: arroz cocido, carne rebanada y pan, tringulos de queso, patatas hervidas, tajadas de tomate y aceitunas, servidos en un plato de plstico.

Los guardianes llevaban pantalones negros con bolsillos, camisas negras de mangas largas, guantes de goma o guantes negros, y mscaras que cubran la cabeza y el cuello. Las mscaras tenan plstico de color amarillo sobre los ojos. Nunca o a los guardianes hablando entre ellos y nunca hablaron conmigo, escribi Bashmilah en su declaracin.

Continuaron los interrogatorios. Bashmilah recuerda a un interrogador que le mostr una conferencia de un erudito islmico en un ordenador porttil. El interrogador quera saber si Bashmilah saba quien era el hombre, pero no lo conoca. Fue en este lugar donde Bashmilah se cort las venas, e inici su huelga de hambre, slo para ser alimentado por la fuerza mediante un tubo introducido por su nariz.

La CIA parece haberse dado cuenta de que Bashmilah no era un agente de al Qaeda en algn momento alrededor de septiembre de 2004, cuando fue trasladado a otra celda similar. No hubo ms ruido blanco. Y aunque sus tobillos estaban sujetos con grilletes, no estaba sujeto al suelo con una cadena. Le permitieron que se duchara una vez por semana. Ya no lo interrogaron y en general lo dejaron solo.

Le dieron una lista de libros que poda leer. Cerca de un mes antes de ser liberado, le dieron acceso a una sala de ejercicios durante 15 minutos por semana. Y vio a profesionales de la salud mental. Los psiquiatras me pidieron que hablara del motivo por el que estaba tan desesperado, interpretaron mis sueos, me preguntaron cmo estaba durmiendo y si tena apetito, y me ofrecieron medicinas como ser tranquilizantes.

El 5 de mayo de 2005, a Bashmilah lo esposaron, encapucharon y lo colocaron en un avin hacia Yemen. Documentos del gobierno yemenita dicen que el vuelo dur seis o siete horas y confirman que fue transferido del control del gobierno de EE.UU. Pronto supo que su padre haba muerto en el otoo de 2004, sin saber hacia donde haba desaparecido su hijo, o incluso si estaba en vida.

Al final de mi entrevista con Bashmilah, le pregunt si haba algo en particular que quisiera que supiera la gente, Quisiera que el pueblo estadounidense sepa que el Islam no es enemigo de otras naciones, dijo. El pueblo estadounidense debera expresarse para responsabilizar a personas que han daado a gente inocente, agreg. Y cuando hay una trasgresin contra el pueblo estadounidense, no debiera ser compensada con otra trasgresin.

http://www.informationclearinghouse.info/article18903.htm




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