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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2007

El ejrcito espaol y la especulacin inmobiliaria

Colectivo Gasteizkoak
Eutsi.org


El pasado martes tuvo lugar en Gasteiz la presentacin del libro "Araka y Desamparadas, historia de un expolio" a cargo del colectivo antimilitarista Gasteizkoak. En l se destapa una de las caras ms desconocidas del ejercito en Espaa. Esta institucin es el principal poseedor de tierras del Estado y tambin dispone de un gran patrimonio inmobiliario. El trabajo descubre cmo ha logrado el ejrcito hacerse con semejante patrimonio. El anlisis de un caso concreto en Vitoria nos da las claves para entender el expolio que las fuerzas armadas han realizado sobre ayuntamientos y otras corporaciones locales y regionales. Pero lo grave del asunto es que estas prcticas continuan en diversos lugares como apunta Iaki Ruiz de Pinedo, autor del prlogo, al referirse al pelotazo de los cuarteles de Campamento en Madrid. A continuacin publicamos la introduccin al libro.

INTRODUCCIN

Araka no es slo aquel lugar de pesadilla donde miles dejvenes fueron secuestrados muchos meses de sus vidas para cumplir el servicio militar obligatorio en el Centro de Instruccin de Reclutas CIR n. 11, lo que ocurri durante casi 40 aos. Es tambin una crnica de casi medio siglo de la demostracin del poder fctico militar que tanto denunciamos desde el antimilitarismo.

Hasta mediados de los 60 del pasado siglo Araka era una extensin con ms de 700 hectreas ha formada por eriales, monte bajo, pinares y fincas cultivadas en su mayora comunales. Algunos de esos terrenos formaban parte del Catlogo de Montes de Utilidad Pblica.

A principios de 1964 el entonces denominado Ramo de Guerraque desde finales del siglo XIX haba ido hacindose con pequeos terrenos en Araka valindose de la autoridad plenipotenciaria que la dictadura militar franquista les otorgaba y de la sumisin servil que las autoridades civiles les brindaban, deciden hacerse, por las buenas o por las malas, con esos ms de 7 millones de metros cuadrados de terreno, arrebatndoselos, por la va de la expropiacin forzosa, a sus legtimas dueas: las poblaciones vitoriana y alavesa.

Todos estos factores han hecho que la presencia militar en Araka sea una de las espinitas clavadas del antimilitarismo vitoriano y alavs, quien desde hace muchos aos, en diferentes campaas, denuncias pblicas y movilizaciones incluidas marchas al cuartel viene reclamando la desmilitarizacin total (tambin) de Araka.

En el marco de una de estas campaas Araba Desmilitarizatu y al comenzar a organizar una nueva marcha al cuartel de Araka para exigir su desaparicin, alguien, desde alguno de los grupos antimilitaristas que colaborbamos en la organizacin, record que aos antes un concejal del Ayuntamiento de Vitoria- Gasteiz haba facilitado a uno de esos grupos una amplia informacin acerca del cuartel de Araka. Por diferentes circunstancias y en este caso, tambin, por la dedicacin exclusiva que entonces la insumisin requera de los grupos antimilitaristas, toda aquella documentacin fue a parar a algn estantera o cajn.

Afortunadamente, aquella documentacin no se perdi. Desde Gasteizkoak nos ha parecido muy interesante recuperarla, pues contiene datos sobre Araka que desconocamos y porque seala irregularidades, ilegalidades y operaciones turbias que parecen indicar un hecho paradjico: fueron las instituciones alavesas las que corrieron con la mayor parte de los gastos que se produjeron con la expropiacin forzosa de Araka. Eso s, como vamos a ver, no la financiaron por completo.

Decidimos ponernos en contacto con el ya por entonces ex concejal, quien por motivo de su trabajo como edil haba podido acceder a ese material pero que, desde el principio, ms que un elemento para la confrontacin o utilizacin poltica por partidos, lo haba considerado en una decisin que le honra un material interesante para el trabajo que los colectivos antimilitaristas venamos desarrollando en la ciudad (por aquel entonces, bastante ms intenso y probablemente interesante que hoy en da).

Ese ex concejal (que como ya la mayora habr deducido se trata de Iaki Ruiz de Pinedo, prologuista tambin de este libro) nos dio pistas y nos aconsej acerca de cmo desarrollar la tarea pendiente, que fundamentalmente consista en seguir buceando en los archivos municipales y provinciales. Para conseguir los datos necesarios que pudieran avalar, sin gnero de duda, la hiptesis que sobre la expropiacin de Araka ya hemos comentado. Todo lo expuesto nos lleva a reconocer pblicamente que, sin la inestimable ayuda de Iaki, probablemente nunca hubiramos sido capaces de desarrollar este trabajo que vais a leer. La cuestin es que decidimos dedicarnos a esa tarea de buceo en los archivos.

Poco a poco, y en la misma medida que engullamos documentacin, se acrecentaba nuestra sorpresa ante lo que bamos descubriendo.

Los legajos y expedientes arrojaban luz sobre algunas realidades que, aunque ya eran conocidas de odas, al ser fechadas, datadas y firmadas por personas concretas, se mostraban mucho ms evidentes. Por ejemplo: el importante expolio de terrenos y edificios de Gasteiz y Araba por los militares viene de muy antiguo; la sumisin vergonzante a los deseos e imposiciones de estos, mantenida por las autoridades que han presidido las instituciones pblicas alavesas y vitorianas durante casi un siglo y especialmente denigrante en la dictadura, ha sido tan pattica como escandalosa con esto no afirmamos que tal actitud haya desaparecido. Quienes sufrieron esa vergonzosa sumisin como habitualmente sucede fueron las poblaciones a las que decan representar.

Afortunadamente tambin hemos podido disfrutar con algunos pasajes en los que estas poblaciones, a pesar del duro contexto comentado, se revelaban contra las injusticias que les ocasionaba ese entreguismo sin condiciones de las instituciones al poder militar. Demostraciones evidentes de todo lo comentado aparecen en este libro. Pero, centrmonos en la cuestin principal: lo encontrado en los documentos podemos calificarlo de sorpresa y escndalo maysculo. Como evidencian las prximas pginas, la hiptesis de la que partamos no slo se ha demostrado absolutamente verdica, sino que incluso se ha quedado corta.

Efectivamente, de la mano de un recorrido cronolgico por toda la documentacin, vamos a contemplar que, en el menos malo de los casos, fueron las instituciones alavesas las que desembolsaron el 80% de los 24 millones de pesetas de la poca que supuso la expropiacin forzosa de Araka. En concreto, 14 millones el Ayuntamiento (5 en metlico y otros 9 mediante el pago de los gastos de agua y electricidad de los militares durante 8 aos) y otros 5 millones la Diputacin Foral.

Decimos que en el menos malo de los casos porque, como tambin vamos a tener oportunidad de comprobar, el propio Ayuntamiento de Vitoria, como forma de hacer frente a esos 14 millones, baraj la posibilidad de aumentar en un montante parecido a esa cantidad (a la que denomin plusvala, reconociendo explcitamente su ilegalidad) el pago de la factura que el Ayuntamiento deba abonar legalmente al Ejrcito por la recuperacin de los terrenos que ste posea en el Polgono de Desamparadas, y que iba a abandonar para instalarse en Araka.

Para ms escarnio, esos terrenos de Desamparadas haban sido cedidos de forma gratuita por el Ayuntamiento de Vitoria en 1893. Veamos la reproduccin literal del prrafo explicativo de esa propuesta que aparece en el informe municipal:
El Ayuntamiento, en sntesis, negndose formalmente a la obligacin financiera en relacin con Araca, no tendra inconveniente en compensar al Ejrcito en cifras anlogas a las negadas all, en forma de exceso de precio por la adquisicin de los solares netos que resulten de la planificacin contenida en el Plan Parcial a aprobar, sobre los valores comerciales fijados en los Indices Municipales de Valoracin del Suelo de Vitoria. ()Con ello y dada la diferencia entre ambas cifras 15.911.086,50 Pts. queda comprobada la analoga que el mayor precio de compra implica en compensacin con las cifras obligadamente negadas en relacin con el C.I.R.
Pues bien, lo que vamos a comprobar con la lectura de estas pginas es que, finalmente, el Ayuntamiento de Vitoria no slo pag 14 millones para ayudar a los militares a hacer frente a la expropiacin de Araka (expropiacin que debera haber abonado el Ejrcito en su totalidad) sino que, adems, termin abonando al Ramo de Guerra, esos casi 16 millones de ms en forma de plusvala, por sus posesiones en Desamparadas. Negocio redondo para el Ejrcito. Consigui transformar sus posesiones en Desamparadas en una Base Militar de ms de 7 millones de metros cuadrados y no slo las operaciones no le costaron un duro, sino que adems obtuvo al menos 11 millones de pesetas de beneficio descontando los 5 millones que tericamente aportaron para la expropiacin de Araka.

Por eso, cada vez que en la ltima dcada se le ocurre a un partido poltico una nueva genial idea sobre Araka genialidades que no vamos a analizar aqu, pues probablemente habra materia para otra publicacin; cuando se les oye hablar de la necesidad de negociar con el Ministerio de Defensa la compra de los terrenos de la Base de Araka, no podemos sino ver reflejada en la actual clase poltica similar comportamiento de sumisin a los militares al que practicaron hace 40 aos las anteriores autoridades pblicas.

Con un agravante aadido. La actual poltica de desafeccin de terrenos y propiedades que en los ltimos aos lleva a cabo el Ministerio de Defensa terrenos y propiedades que en su gran mayora fueron cedidos gratuitamente por las poblaciones, o fueron fruto de operaciones de expropiacin forzosa similares a la de Araka, est enfocada a conseguir sustanciosos ingresos extrapresupuestarios para los grandes programas de armamento con los que Defensa pretende modernizar las Fuerzas Armadas. Hecho ste que ha declarado pblicamente el propio Ministerio y que conocen sobradamente los partidos polticos alaveses proponentes de tal negociacin.

Las ventas de posesiones militares en los ltimos siete aos le han supuesto a Defensa en el Estado un ingreso extraordinario de presupuesto para nuevos programas de armamento de casi 2.584 millones de euros (alrededor de 430.000 millones de las antiguas pesetas), cifra equivalente, por ejemplo, a lo gastado en ese mismo periodo por Defensa en Investigacin y Desarrollo de nuevos armamentos. O, de una forma ms visual, el presupuesto destinado a la compra de casi 21 nuevos ejemplares del Avin de Combate Europeo Eurofighter. O, lo que es lo mismo, lo que el Banco de Espaa ha ganado con la venta de la mitad de sus reservas de oro [1].

La conclusin pues, parece evidente. El destino de Araka no puede ser ms que su devolucin absolutamente gratuita a las poblaciones vitoriana y alavesa a quienes legtimamente corresponde y a las que nunca se les debera haber arrebatado. Djense los partidos polticos y las instituciones de someterse otra vez a la disciplina militar contemplando tan siquiera la posibilidad de financiar nuevos programas de armamento o cualquier otro gasto militar a cambio de Araka. Y vyanse de una vez los militares de Araka. O, mejor, desaparezcan de la faz de la Tierra.

Las poblaciones vitoriana y alavesa tenemos mucho que decir en algunos de esos objetivos. No permanezcamos sumisas ni calladas si, de nuevo ahora, quienes dicen representarnos vuelvan a primar por encima de nuestros derechos el inters de los militares. Aprendamos de las lecciones que nos aporta nuestra propia historia y sepamos sacarnos esa espinita clavada que cual smbolo de la presencia militar en Araba representa el cuartel de Araka. Nuestro deseo es que este trabajo ayude en esa tarea que, no olvidemos, ha de ser colectiva (sa es nuestra nica fuerza ante las imposiciones) y, por lo tanto, a todas y todos nos corresponde.

Nota:


[1] El Mundo, 16-09-2007


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