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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2007

Diario de la democracia

Hilary Wainwright
Transnational Institute

Aunque Hugo Chvez perdi el referndum sobre la reforma constitucional, la democracia interna del movimiento chavista en s mismo -con su compromiso con el pluralismo, el debate crtico y la autonoma popular- se ha reforzado.


El da del referendo en Caracas empez de forma oficiosa a las tres de la maana, cuando los votantes empezaron a hacer estallar petardos y a hacer sonar las bocinas para celebrar el amanecer del da en que se decidira el destino de las propuestas de reforma constitucional del presidente Chvez. Estas reformas conllevaban una ambiciosa combinacin de derechos sociales en materia de vivienda, seguridad social y educacin, y una semana laboral ms corta, junto con propuestas para consolidar los consejos comunitarios, formalizar el estatus de Venezuela como estado socialista, otorgar al presidente una amplia gama de poderes de emergencia y permitir a Chvez volverse a presentar como candidato a la presidencia despus de que termine su segundo mandato en 2012.

Supervisando las votaciones


Para m, el da del referendo empez a una hora algo ms decente, a eso de las siete de la maana, cuando me abroch la chaqueta gris del equipo de observacin internacional. ramos un grupo de unas 80 personas de organizaciones acadmicas, de prensa y de la sociedad civil con la misin de supervisar los procedimientos de voto del referendo. Nos repartimos en diez camionetas y partimos hacia distintos puntos de Caracas y sus alrededores. Yo me encontr en el Grupo 10, con el que visit seis centros electorales en el barrio de Catia La Mar, una zona de clase medio baja, trabajadora, cercana al aeropuerto. Despus, al finalizar la jornada, acudimos a una gran escuela de secundaria del centro de Caracas a observar la inspeccin manual de los votos electrnicos.

Cuando llegamos a nuestro primer destino, la gente haca cola para comprobar que su nombre constaba en las listas que colgaban en la pared del centro electoral y saber cul de las ocho mesas se les haba asignado. Despus se dirigan a la sala pertinente con su documento de identificacin, firmaban y dejaban su huella dactilar junto al nombre impreso. Triple comprobacin de la identidad; todo un contraste comparado con el informal sistema de tarjeta electoral britnico.

A continuacin, emitan su voto en secreto, tras una improvisada pantalla de cartn o, ms bien, presionaban el botn deseado en una mquina electrnica. Esa misma mquina imprima entonces el voto, el votante lo supervisaba y, despus, lo depositaba en una urna que despus servira para certificar el buen funcionamiento del voto electrnico. Se supervisaron, de forma aleatoria, el 54 por ciento de las mquinas. Por la noche, en la escuela del centro de Caracas, vimos cmo se examinaban cuidadosamente unas 360 papeletas de una de aquellas urnas y se cotejaban con los votos electrnicos. Para el alivio de todos los presentes, los nmeros cuadraban.

Finalmente, todos los votantes salan del centro electoral con el dedo pintado con tinta prpura indeleble. En uno de los centros electorales, un votante cuestion que fuera imborrable, y tanto l como los observadores fuimos testigos de un experimento con leja y amonaco con el que se puso a prueba la tinta prpura, que result ser realmente imborrable.

El encargado de todo este proceso era el joven personal del Consejo Nacional Electoral (CNE), un organismo establecido por la Constitucin Bolivariana de 1999 con la responsabilidad de desarrollar y aplicar los procedimientos de organizacin de las elecciones. Es una institucin independiente del Gobierno, que cuenta con una junta designada por la Asamblea Nacional de entes acadmicos, organizaciones de la sociedad civil y el defensor del pueblo. Los centros electorales estaban custodiados por personal igualmente joven de las fuerzas armadas tanto hombres como mujeres que llevaban sus metralletas colgadas en bandolera. Evidentemente, no se puede confiar en la polica.

Cada mesa de voto tena un presidente y un secretario, elegidos al azar entre los habitantes del barrio, que haban recibido formacin especfica para desempear un papel activo en el proceso. Haba tambin dos testigos: uno por el s y otro por el no. En todos los centros electorales que visit, todos estos testigos se mostraron de acuerdo con lo justo de las reglas y la integridad y transparencia del proceso. En la mayora de los casos, estos testigos locales mostraron tambin un grado de respeto mutuo que no se corresponda en absoluto con la imagen de confrontacin presentada en la prensa nacional y visualizada en las calles del centro de Caracas. En uno de los centros, un testigo por el no empez a despotricar contra las propuestas del referendo y, en otro, omos que la chulera con que se haban comportado los partidarios del s mientras votaban haban obligado a irse al testigo del no. Pero, por lo dems, todo eran sonrisas.

Estado de conmocin

Cuando termin el da, las sonrisas de los partidarios del s se haban esfumado y slo quedaba la mirada perdida de la conmocin. Todo el mundo saba que los resultados estaran muy ajustados, pero las encuestas a pie de urna haban indicado una ventaja de entre el 6 y el 8 por ciento a favor del s. Nos informaron de que los resultados se conoceran a ltima hora de la tarde. (El proceso electrnico se haba concebido, en parte, para garantizar que el recuento fuera rpido y evitar las tensiones de la espera.)

Nos reunimos en un anexo del edificio del CNE, en el centro de Caracas, y esperamos. Y seguimos esperando. Estaba claro que los resultados iban a estar ms ajustados de lo que todo el mundo haba esperado.

A medianoche, seguamos sin conocer los resultados. Empez a correr el rumor, confirmado despus por las pantallas de televisin, que militantes de la oposicin estaban irrumpiendo en el edificio del CNE, al interpretar el retraso como un indicio de que estaba pasando algo raro. La verdad era que los centros electorales haban cerrado tarde (la regla era mantener el centro abierto despus de la hora de cierre, fijada a las cuatro de la tarde, siempre que an quedara gente en la cola) y que el proceso de inspeccin haba llevado ms tiempo del previsto.

Entre bambalinas, se respiraba un clima de tensin. El da anterior al referendo, se haban producido episodios de enfrentamiento poltico de gran violencia, en uno de los cuales incluso haba muerto una persona. Los prudentes organizadores del CNE haban programado llevar a los observadores internacionales al hotel, pero se decidi que resultara demasiado peligroso. Cada vez que la gente corra a arremolinarse en torno al estrado, una pensaba que se estaba produciendo algn tipo de asalto. Pero slo era gente que vena corriendo desde los vestbulos al saln principal porque pensaba que estaba a punto de realizarse algn anuncio. Poco despus de la una de la maana, la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, subi con calma al estrado y, plantando cara a todo un ejrcito de cmaras y micrfonos, anunci los resultados.

Dos mujeres se abrazaron frente al estrado. La sala se vio inundada por un silencio de conmocin. Los observadores internacionales fueron acompaados hacia el autobs; caminamos hasta el aparcamiento flanqueados por dos hileras de guardias armados. De hecho, todo pareca muy tranquilo (al da siguiente, varias personas comentaron que, en caso de que los resultados hubieran sido desfavorables a la oposicin, se habran producido numerosos estallidos de violencia en todo Caracas).

Los crticos de la izquierda

En el autobs, escuchamos a Chvez, con tono humilde pero confiado al mismo tiempo. El pueblo ha hablado, dijo, subrayando la forma en que el resultado fortaleca la legitimidad de las instituciones democrticas de Venezuela. Chvez acept que las propuestas constitucionales haban sido derrotadas. Por ahora, aadi, repitiendo una expresin que ya haba usado en una derrota anterior pero que result ser una precursora de la victoria: en una retransmisin que sigui al golpe militar fallido que l mismo haba encabezado en 1992 contra los oligarcas reaccionarios del corrupto Estado venezolano.

El legado de estas instituciones perdura. La burocracia y la corrupcin siguen dominando en todos los niveles, lo cual bloquea la capacidad de Chvez para hacer llegar el dinero del petrleo a los que lo necesitan. Para Chvez, el objetivo de las reformas constitucionales consista en transformar este Estado oligrquico, en destruir su legado para siempre. Y aunque el respaldo a su presidencia sigue siendo muy elevado segn los sondeos, supera el 60 por ciento sus propuestas de reforma son profundamente polmicas entre muchos de aquellos que apoyan firmemente el proceso de democratizacin bolivariano, de poder popular y de creacin de un nuevo tipo de socialismo.

De hecho, un indicio ms incmodo de la fortaleza de la democracia venezolana para Chvez ha sido el florecimiento del debate y las crticas entre sus propios partidarios. Por ejemplo, una de las voces de izquierda que ha manifestado unas crticas ms contundentes contra Chvez es Edgardo Lander, un acadmico socialista muy respetado que fue uno de los negociadores venezolanos para el ALCA (rea de Libre Comercio de las Amricas). Lander subraya su apoyo al proceso bolivariano y, al mismo tiempo, critica el grado en que las reformas centralizan el poder en manos del presidente y tratan al poder popular como parte del Estado y no como una fuente de poder autnoma que est por encima de ste. A pesar de no tener tratos con la oposicin de derechas, Lander insiste tambin en que las reformas conllevaban una revisin tan profunda de la Constitucin que deberan haber sido sometidas a un autntico proceso constituyente de participacin popular. (Para conocer con mayor detalle los argumentos de Lander.)

La mirada desde los barrios

Qu relevancia tienen los argumentos de estos crticos socialistas? Qu est sucediendo entre los partidarios de Chvez que explique el rechazo a sus propuestas en un momento en que el presidente cuenta con un gran apoyo?

Me pareci que el mejor lugar en el que encontrar una respuesta a estas preguntas estaba en los barrios pobres de Caracas. Fue aqu, entre las bases populares de Chvez, donde se haba producido el giro decisivo. En torno a 7,3 millones de personas votaron por Chvez en las elecciones presidenciales de diciembre de 2006, pero slo 4.380.000 personas votaron a favor de sus propuestas de reforma. Sin embargo, los 4.504.000 votos del no slo superaban ligeramente el nmero de votos que recibi el candidato de la oposicin en 2006. De modo que el quid de la cuestin deba hallarse en la abstencin de unos tres millones de votantes de Chvez. Qu se esconde tras esta tremenda abstencin?

Cuando Pablo Naverrete (redactor de la seccin sobre Amrica Latina y Venezuela del blog de la revista Red Pepper) y yo llegamos al centro del barrio conocido como 23 de Enero por la ocupacin de los bloques de apartamentos que forman su ncleo, el 23 de enero de 1958, uno de los smbolos que explicaba uno de los factores de la abstencin saltaba a la vista y al olfato. Montaas de basura.

La frustracin con la burocracia, la falta de respuesta a nuestros problemas por parte del Estado, debe de ser uno de los motivos por el que muchos chavistas no votaron, opina Maryluz Guilln, una votante crtica del s que se dedica casi exclusivamente a mejorar las capacidades del consejo local para solucionar estos problemas o presionar a la administracin municipal para que los resuelva. Los programas gubernamentales conocidos como misiones, que cuentan con ayuda de Cuba en el sector de la salud y la formacin deportiva, han sido una solucin extremadamente positiva a la falta de capacidad social constructiva del Estado en materia de educacin, sanidad y distribucin de alimentos. El resultado, sin embargo, es un precario sistema dual que, adems, tiene un mbito de accin limitado en cuestiones como la vivienda, el saneamiento, los residuos y la planificacin urbanstica que, en teora, son responsabilidad de las instituciones estatales.

Partidarios de la reforma


Los partidos de la reforma diran que esta frustracin popular generalizada con el Estado es precisamente el motivo por el que las propuestas pretendan transformar el Estado aumentando el poder de Chvez para forzar el cambio desde arriba y fortaleciendo el poder de la democracia popular desde abajo. Sabe escuchar, afirma Gustavo Borges, un promotor de hip hop y diseador que vive en el 23 de Enero. Adems de muchas otras actividades, Borges gestiona el excelente sitio web www.el23.net) y ayuda a su padre, militante chavista, a elaborar un peridico vecinal con un diseo impresionante, Sucre En Comunidad.

Las reformas surgieron porque Chvez escuch a la gente, insiste Borges en contra de los que opinan que, a diferencia del proceso mediante el que se redact la Constitucin Bolivariana original, hubo poca participacin popular (las propuestas se publicaron slo un mes antes del referendo). Para l, la abstencin se explica fundamentalmente porque la dirigencia del partido de Chvez el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no supo explicar las propuestas y contrarrestar la campaa meditica de terror de la oposicin. (La campaa inclua, entre otros, anuncios que afirmaban que las reformas supondran que el Estado expropiara los pequeos negocios y que retirara la custodia de los nios a sus familias para cuidarse de ellos.)

An as, se muestra prudente con la idea de culpar a los dirigentes. La comunidad tambin debe asumir responsabilidades. Los consejos comunales no deben limitarse a gestionar proyectos; deben ser tambin espacios polticos. Deberan haber asumido mayor responsabilidad ante las propuestas de reforma.

Chvez secuestrado

Edgar Prez profundiza en esta idea de la responsabilidad comunitaria. Prez es un amable lder comunitario en el sector de Las Casitas, en lo alto del barrio de La Vega. Nos reunimos con l en la Casa de Alimentacin, un centro para distribuir alimentos entre los pobres, bajo el famoso cuadro de Frida Kalho de la mujer con lirios.

Las Casitas es una comunidad que pregona su autogobierno en las paredes que marcan sus lmites. Puede que previsiblemente, dados sus antecedentes de militancia por el autogobierno, Prez cree que el error de las reformas y el hecho que no convencieran tienen menos que ver con cmo se explicaron y ms con cmo se elaboraron: Deberamos haber contado con un proceso constituyente, con la posibilidad de que todas las comunidades realizaran sus aportaciones.

Sin duda, si hay que juzgar por la comunidad de Prez, esa idea tendra muchos aspectos positivos. Prez habl de sus luchas, la mayora de las cuales terminaron con xito, para dirigir los recursos pblicos hacia las necesidades de la gente. Mientras hablaba, hizo una distincin entre Chvez y el Estado y sus funcionarios, apuntando a otra fuente de frustracin: El presidente es mucho menos accesible de lo que sola ser. Ellos [los funcionarios] lo han secuestrado.

Los comentarios de Prez conectan muy directamente con algo escrito en la revista electrnica Aporrea la maana que sigui al da del referendo por Javier Biardeau, un columnista y acadmico muy respetado y cercano al proceso (todo el mundo se refiere al proceso bolivariano, la revolucin chavista, los cambios en Venezuela como el proceso).

La gran responsabilidad de la derrota es de aquellos que convencieron a Chvez de que la revolucin depende exclusivamente de su figura personal, escriba Biardeau. Error. Probablemente sin Chvez no haya revolucin, pero slo con Chvez tampoco. Hay que corregir esta tendencia de minimizar el papel protagnico del pueblo a la hora de las grandes deliberaciones y decisiones. El chavismo de aparato (direccin PSUV) fue derrotado. La revolucin se construye desde abajo, o se desgasta desde arriba.

Acabando con el vanguardismo

O hablar del artculo de Biardeau por primera vez cuando ste surgi en una discusin con un grupo de jvenes activistas intelectuales, que se autodefinen como chavistas de base, mientras analizaban los resultados del referendo en su restaurante chino preferido. El ministro de Comunicacin e Informacin haba solicitado a uno de ellos que recopilara opiniones entre las bases respecto a la derrota en las urnas. Mientras hablaban, aludan una y otra vez a los comentarios de Biardeau, considerando que resuma el mensaje que queran hacer llegar al presidente:

Hay que lograr no slo la mxima inclusin social sino la inclusin poltica, no slo la igualdad social sino la igualdad poltica. Hay que enterrar el imaginario jacobino de las revoluciones dirigidas desde arriba, desde vanguardismos y personalismos esclarecidos. Es tiempo de profundas reflexiones en la direccin revolucionaria. Tiempos para acabar con el pragmatismo de la derecha endgena y con el estalinismo de la ultra-izquierda tambin endgena. Tiempos para liquidar el burocratismo y la corrupcin. Tiempos para liquidar la deriva cesarista-populista. Tiempos para renovar el pensamiento crtico socialista. Incluso tiempos, para pedir perdn y mostrar humildad por tantos maltratos proferidos. Sin duda, un mensaje potente.

El anlisis de Biardeau cristalizaba el tema comn entre los chavistas de base con los que nos encontramos en 23 de Enero y La Vega, votaran por el s, se abstuvieran o incluso, en algunos casos, se decantaran por el no: la necesidad de volver a dirigir el proceso hacia la democracia popular. A juzgar por el nivel de actividad y la creciente interrelacin entre las organizaciones en los barrios, los lugares de trabajo y las zonas rurales los comits de tierras urbanas, los comits de salud, las organizaciones de los sin tierra, las redes de cooperativas y las fbricas gestionadas por los obreros, la base organizativa, as como el deseo poltico, sigue estando ah, y es necesario desarrollarlo y apoyarlo.

Esta base tiene autonoma de Chvez y, al mismo tiempo, es la fuente de su respaldo. En los barrios se quiere a Chvez, pero no se trata de una adoracin ciega. No es nada comparable con la poltica pasiva de celebridad y espectculo de Occidente. Se basa en las mejoras materiales de sus vidas y en el aumento de oportunidades y de espacios que Chvez les ha abierto para que se labren su propio futuro, para que desarrollen su propio poder. Y estn ocupando esos espacios hasta un punto que aquellos que rodean a Chvez no parecen apreciar.

Tensiones democrticas

El proceso venezolano ilustra la tensin entre dos interpretaciones de la democracia y del liderazgo democrtico. Por un lado, est la idea de que una vez alcanzado el mandato democrtico, la voluntad de la gente est representada por el vencedor sea el presidente o el alcalde, y que el liderazgo consiste en imponer esta voluntad con firmeza, resistiendo a todas las fuerzas hostiles. Por el otro, est la idea de que el poder del mandato popular se debe profundizar y desarrollar activamente fomentando la autoorganizacin popular en toda su pluralidad y liderazgo; y que se trata de utilizar las posiciones de legitimidad y autoridad para fomentar esta autoorganizacin y deliberacin como una fuente ms profunda, duradera y creativa de poder democrtico.

Los ltimos comentarios de Chvez muestran signos de que el presidente est reconociendo el valor de esta ltima interpretacin y cree en el fortalecimiento de la naturaleza participativa del proceso bolivariano. En una entrevista que se le realiz tras la derrota de sus propuestas, Chvez reiter que el principal objetivo debe seguir siendo la transformacin del Estado, pero reconoci que ahora es momento de anlisis, reflexin y autocrtica verdadera. Pero el pueblo venezolano tiene la potestad y el derecho de presentar, si as lo quiere el pueblo, una solicitud de reforma antes de que termine este perodo para el cual faltan cinco aos.

Chvez se refiere a una disposicin constitucional por la que una peticin respaldada por el 15 por ciento de los votantes registrados les dara el derecho a presentar una propuesta de reforma constitucional. Edgar Prez, de Las Casitas, y sus redes ya se han puesto manos a la obra y estn empezando a organizarse en esta lnea. Una plataforma de organizaciones de base, que se uni a raz de las crticas contra las reformas de Chvez, podra muy bien ser el punto focal de una nueva iniciativa de base.

Hemos visto cmo, en respuesta a la derrota, Chvez reivindic la fortaleza de la democracia venezolana. Se estaba refiriendo a los procesos electorales y a la institucin del CNE que observ durante el da del referendo, y a la forma en que el Gobierno respet el proceso.

Como apunta Josh Lerner en su excelente web www.venezuelanalysis.com): Puede que tenga ms razn de lo que cree. El referendo no solo demostr que el Gobierno respeta el proceso democrtico, sino que tambin ha influido en la gente de una forma hasta ahora desconocida. Si, en el pasado, Chvez sac a la gente de la complacencia y la pasividad, esta vez puede que los haya sacado del apoyo incondicional y de suposiciones fijas. Ahora ms que nunca, millones de partidarios de Chvez cuestionan abiertamente los deseos de su dirigente y discrepan de ellos.

As, al comenzar mi visita como observadora internacional de la democracia de este proceso electoral que en muchos sentidos encontr ms democrtico que el nuestro, acab tambin observando la democracia interna del propio movimiento chavista y topndome con sus races: un compromiso ejemplar con el pluralismo, el debate crtico y la autonoma popular del que tanto debemos aprender.


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