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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2007

El referndum sobre la reforma constitucional
El proceso poltico en Venezuela entra en una encrucijada crtica

Edgardo Lander
Rebelin


Con la derrota del referndum sobre la reforma propuesta por Chvez y por la Asamblea Nacional a la Constitucin del ao 1999, se inicia una encrucijada crtica para el futuro del proceso de cambio que ha venido ocurriendo en el pas durante los ltimos nueve aos. Si estos resultados electorales son interpretados como un llamado de atencin, y motivan el inicio de un amplio debate democrtico, crtico y autocrtico por parte del Presidente, del gobierno y de las fuerzas sociales y polticas que han apoyado estos procesos, podra ser ste el punto de inicio de una nueva fase que redefina rumbos en una direccin menos vertical, menos estatista, de una gestin pblica ms transparente, polticamente ms plural, ms abierta al debate y a los desacuerdos, ms participativa, en pocas palabras, ms democrtica. Las condiciones para este rumbo estn siendo favorecidas por el debate extraordinariamente vigoroso que ha comenzado despus del referndum, debate que no gira slo en torno al referndum, sino que, tomando a ste como motivo inicial, aborda polmicamente los principales asuntos polticos que estn en juego en el poltico venezolano actual.

Si por el contrario, se asume en forma autosuficientemente que la culpa est en otro lado (imperialismo, medios, el atraso poltico del pueblo que no estaba preparado para el socialismo, o en aspectos formales de la campaa electoral, y no se considera necesaria la reflexin autocrtica y del debate democrtico, si se interpretan los resultados como un llamado a profundizar y radicalizar las direcciones y rumbos actuales, podramos encontrarnos ante el comienzo del fin, en el inicio de una dinmica que podra a mediano plazo conducir a la derrota de esta extraordinaria experiencia histrica en la cual est en juego mucho ms que el futuro de Venezuela.

Desde el mismo momento en que se conocieron los resultados, y el Presidente Chvez reconoci pblicamente la derrota de su propuesta, y pesar de la sensacin de prdida de millones de chavistas, ya haba varios asuntos claves que se podan reivindicar para el futuro democrtico del proceso de cambio venezolano. En primer lugar, se rompe el mito de un dirigente mesinico seguido por una masa popular incondicional, carente de capacidad de juicio poltico propio. Las encuestas de opinin continan registrando elevados niveles de apoyo a Chvez y al proceso de cambio. La poblacin, que fue sometida prcticamente a un chantaje poltico (escoger entre Chvez y Bush), demostr tener autonoma y capacidad para, por la va de la abstencin, manifestar un estado de malestar y hacer un llamado de alerta, que no

implicaba ni pasarse a la oposicin, ni poner en peligro la presidencia de Chvez o la continuidad del proyecto de cambio. Las dinmicas de organizacin y politizacin de estos aos no han -evidentemente- pasado en vano. En segundo lugar, con los resultados electorales deberan terminar de una vez por todas las dudas sobre la transparencia y confiabilidad del sistema electoral venezolano. En una sociedad tan polarizada como sta, y en un proceso de transformacin que reivindica su carcter constitucional y democrtico, la existencia de una institucin electoral confiable podra ser la diferencia entre la guerra y la paz, entre violencia o convivencia democrtica. En tercer lugar, la imagen de un presidente-dictador que no respeta las reglas democrticas debera igualmente pasar al bal de los recuerdos de la Guerra Fra.


I. Cules fueron los resultados del referndum?

Un primer paso necesario para comenzar el debate sobre lo que significa polticamente el resultado del referndum es la exploracin de las cifras. De acuerdo al segundo boletn del Consejo Nacional Electoral, que incluye 94% de las mesas electorales, y considerados como un resultado irreversible, el referndum sobre la reforma constitucional fue derrotado, por una diferencia de 1,31% de los votos. Un total de 4.521.494 electores vot por el NO (50,65%), con un total de 4.404.626 votos (49,34%) a favor del SI. La abstencin se ubic en 43,95%.[1] Es esta la primera vez, despus de victorias decisivas en unas once elecciones celebradas en el pas desde el ao 1998, que la opcin representada de Chvez pierde.

Cmo se comparan estos resultados con los de las elecciones presidenciales celebradas slo un ao atrs, en diciembre del 2006%?
En primer lugar es necesario destacar que se trata de un terremoto electoral que ocurri, en lo fundamental, al interior del apoyo electoral del chavismo. En las elecciones presidenciales del ao pasado Chvez obtuvo la victoria con 7.309.080 votos (62,84%). Rosales , el candidato unido de la oposicin obtuvo 4.292.466 votos (36,9%). Tanto en trminos de votos como en trminos porcentuales estas cifras representaron el nivel ms elevado de apoyo que ha obtenido el chavismo en estos aos.[2] Si se comparan los votos obtenidos por Chvez en las elecciones del ao anterior con los votos a favor de la reforma constitucional, hay una reduccin de 2.904.454 votos, lo que representa un 40% menos que los votos obtenidos en las elecciones presidenciales. Al comparar los votos en contra de la reforma constitucional -que no fueron de modo alguno todos votos identificados con la oposicin- con los votos de Rosales, se encuentra una diferencia de slo 112.160 votos, un incremento de 2,6%, que representa unas pocas dcimas ms que el incremento del registro electoral entre las dos comicios (2%).

Mientras que en las elecciones de gobernadores del ao 2004 el gobierno slo perdi en dos Estados, y en las elecciones presidenciales del ao 2006 Chvez gan en la Capital y en todos los Estados de la Repblica, en el referndum sobre la reforma constitucional el NO gan en 8 de los estados ms poblados del pas y el Distrito Capital, mientras el SI gan en 15 estados. El NO gan en Caracas y las dems principales ciudades del pas, as como en muchas zonas populares metropolitanas, como Caricuao, La Vega y Petare, que han sido slidos bastiones de apoyo electoral al chavismo en estos aos.

Es posible afirmar, con cierto margen de seguridad, que en el referndum los desplazamientos fundamentales ocurrieron al interior de los votantes que en estos aos han votado a favor del chavismo. Esto tendr que confirmarse analizando los resultados finales por parroquia y por mesa electoral -incluidos los niveles de abstencin-, y con evaluaciones polticas ms precisas, pero las tendencias parecen ser bastante claras. La abstencin fue en general mayor en los sectores populares que en los sectores de clase media y alta, esto es, que en los sectores donde gan por mayoras ms contundentes la opcin del NO. En vista de que no se produjo un incremento significativo de los votos por el NO comparados con los votos de Rosales del ao pasado (aun con el supuesto negado de que los votos por el NO puedan identificarse como votos de la oposicin), el resultado del referndum parece haber sido decidido por la abstencin -por la razn que sea- de casi tres millones de votantes chavistas. Esta hiptesis encuentra sustento en el hecho de que la mayor parte de las encuestas de opinin divulgadas antes del referndum indican que en general el apoyo popular a Chvez se mantiene aproximadamente en los mismos niveles (en torno a al 60%) que el ao anterior. No parece tratarse, por lo tanto, de una cada abrupta del respaldo popular al gobierno.

En la fase final de la campaa, el propio Chvez, en reconocimiento claro de que la victoria del SI no estaba garantizada, intent convertir el referndum en un plebiscito de respaldo al Presidente. En la concentracin del cierre de campaa defini las opciones en forma categrica: un voto por el SI es un voto a favor de Chvez, un voto por el NO es un voto a favor de Bush. Sin embargo, para amplios sectores que han apoyado y en la actualidad apoyan al proceso, estaba claro que lo que se jugaba no era la presidencia de Chvez, ni la continuidad del gobierno. Menos an la instauracin de un gobierno de la oposicin. Era una oportunidad nica en la cual, sin poner en riesgo la continuidad del proceso de cambio, sin optar por la oposicin, era posible expresar malestar, desacuerdos, dudas, inquietudes con el gobierno y la direccin poltica del proceso. A esto se agregan las dudas y desacuerdos en torno a la propuesta de reforma constitucional. Si esto es as, hay que reivindicarlo como una extraordinaria muestra de madurez poltica, de autonoma de sectores sociales populares que al contrario de los imaginarios de muchos analistas y polticos, tanto del gobierno como de la oposicin, creen en la existencia de un dirigente mesinico y un pueblo que lo sigue en forma ciega, sin autonoma ni capacidad de elaboracin poltica propia. Est claro que los procesos de acelerada politizacin de los sectores populares que se han producido en estos aos han surtido efecto.

2. La elaboracin de la propuesta de reforma: Democracia participativa o democracia plebiscitaria?

Siempre es riesgoso intentar sacar conclusiones polticas a partir de la abstencin electoral. Sin embargo, las explicaciones a la abstencin de cerca de tres millones de votantes chavistas podran encontrase tanto en dudas o desacuerdos con la propuesta de la reforma constitucional en s misma (en sus contenidos y en sus modalidades de elaboracin/discusin), como en el creciente malestar que han generado diversos aspectos del proceso poltico venezolano y con las deficiencias notorias de la gestin pblica. Quizs precisamente porque las condiciones de vida de los sectores populares han mejorado, porque hay un incremento en las expectativas, porque se asume que es este el gobierno del pueblo, se produce mayor frustracin cuando las cosas no funcionan. La falta de continuidad o regularidad de algunos programas como Barrio Adentro[3], el desabastecimiento de alimentos, y sobre todo el incremento de la inseguridad personal[4], la sensacin de una corrupcin y ostentacin que parece extenderse impunemente, son hoy fuentes de malestar.[5]

Lo que probablemente constituyen las transformaciones ms significativas que han ocurrido en estos nueve aos del proceso bolivariano en Venezuela, han sido los cambios ampliamente extendidos que se han dado en la cultura poltica de los sectores populares. Estos cambios se expresan en amplios niveles organizativos y fortalecimiento de los tejidos sociales, los sentidos de pertenencia y de dignidad individual y colectiva. La idea de la participacin, lejos de ser una consigna retrica, se ha convertido en una prctica que ha generado expectativas de mbitos crecientes de dicha participacin. Y, sobre todo, ha sido, cada vez ms, asumida como un derecho.

Estas expectativas de participacin no fueron de modo alguno satisfechas en las modalidades y procedimientos mediante los cuales se elabor la propuesta de reforma constitucional. Lejos de ser el producto de amplios procesos de participacin popular en los ms diversos mbitos, la propuesta fue, en lo fundamental, el producto de meses de trabajo de una comisin presidencial, cuyo compromiso de confidencialidad hizo que la propuesta slo fuese dada a conocer una vez que sta estaba elaborada, y revisada por el Presidente hasta la ltima coma. La segunda fase de elaboracin, en la cual la Asamblea Nacional ms que duplic el nmero de artculos a modificar, tampoco puede de modo alguno ser caracterizada como de genuina participacin popular. El breve tiempo en el cual se debati la propuesta en la campaa electoral (un mes), y la campaa del gobierno que busc convertir al referndum en una disyuntiva maniquea entre Chvez y Bush, dificult enormemente tanto el conocimiento de los contenidos especficos de la reforma y sus implicaciones, como la posibilidad de un genuino debate participativo. De esta manera, lejos de impulsarse el fortalecimiento de modalidades participativas de la democracia, sta qued en lo fundamental reducida a una dimensin plebiscitaria: votar a favor o en contra de una reforma que haba sido elaborada desde arriba. Se fortaleca por esta va al poder constituido en su relacin con el poder constituyente. Esto fue indudablemente, una fuente de malestar, una de las razones por las cuales esta propuesta para muchos, no slo no fuese asumida como propia, sino como contraria a sus expectativas de participacin.

Un asunto medular, a pesar de que no tuvo una presencia significativa en los debates del chavismo durante los meses anteriores al referndum, era el de la opcin entre la convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente, o impulsar los cambios mediante una reforma constitucional. Si desde la direccin poltica del proceso y del alto gobierno se haba llegado a la conclusin de que la Constitucin del ao 1999 se haba convertido en un freno para profundizar los procesos de cambio, hubiese sido necesaria la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Esto por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque los cambios que se proponan no podan hacerse por la va de la reforma, sin violar la constitucin vigente. De acuerdo al artculo 342 de dicho texto: La reforma constitucional tiene por objeto una revisin parcial de esta Constitucin y la sustitucin de una o varias de sus normas que no modifiquen la estructura y principios fundamentales del texto constitucional. Lo que est en juego aqu no es un asunto de interpretaciones divergentes de una ambigedad constitucional. La definicin que hace la Constitucin de lo que es una reforma es precisa, se presta a pocas dudas. No es posible argumentar que una transformacin tan radical del orden constitucional como el implicado por el paso al socialismo, el establecimiento de una nueva organizacin poltico territorial, la alteracin sustantiva de las relaciones entre el poder nacional y los poderes estatales y municipales, etc., poda llevarse a cabo como si se tratase de la sustitucin de una o varias de sus normas que no modifiquen la estructura y principios fundamentales del texto constitucional. Si ante un texto tan taxativo, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo no lleg a esta conclusin, eso slo demuestra la ausencia de autonoma de dicho poder pblico.

No se trata de una preocupacin desde el campo de la doctrina constitucional liberal, se trata de un asunto poltico, el no poner en riesgo la legitimidad democrtica del proceso de cambio que ocurre en el pas. Uno de los recursos polticos ms potentes con los cuales cont el gobierno durante el golpe de Estado de abril del 2002 fue precisamente el hecho de que era un gobierno constitucional, legtimo, amenazado por fuerzas golpistas, anti-constitucionales. Violentar la constitucin de ese modo hubiese debilitado enormemente la legitimidad constitucional del gobierno, aunque hubiese contado con un apoyo mayoritario en el referndum.

En segundo lugar, el proceso de una Asamblea Constituyente hubiese exigido un debate mucho ms amplio, plural y participativo. Esto hubiese requerido ms tiempo, mayor esfuerzo poltico-organizativo, as como negociaciones con la ms amplia pluralidad de sectores sociales y polticos del pas, con pero hubiese sido la va para profundizar la experiencia de la participacin democrtica y sus resultados hubiesen sido, indudablemente, ms legtimos.

3. Sobre los contenidos de la reforma


Son muchos los asuntos que estaban en juego en la propuesta de reforma. Sin entrar a un anlisis detallado de stos, es conveniente destacar algunos que resultaban particularmente problemticos desde el punto de vista de los objetivos de avanzar hacia una sociedad cada vez ms democrtica.

El asunto de mayor alcance poltico contemplado en la propuesta de reforma constitucional era el tema de la construccin de una sociedad socialista. Durante la campaa electoral del ao 2006 Chvez insisti una y otra vez en que lo que l propona era una opcin por el socialismo, el Socialismo del Siglo XXI. Sin embargo, no est claro de qu se habla cuando se habla de socialismo. Si por socialismo del siglo XXI se entiende un modelo de sociedad diferente a la experiencia del socialismo del siglo pasado, es indispensable un amplio balance crtico sobre lo que fue la experiencia del socialismo burocrtico-estatista-autoritario para precisar, con claridad, las diferencias fundamentales que debera tener un nuevo socialismo en este siglo. Slo puede convertirse en una alternativa polticamente viable, deseable y legtima al capitalismo, una sociedad que sea mucho ms democrtica que la democracia representativa liberal. En esto, el socialismo sovitico fue, en balance, un rotundo fracaso. Es igualmente indispensable reconocer que la construccin de un orden social post-capitalista tiene como una de sus condiciones de necesidad una ruptura radical con el modelo civilizatorio de guerra permanente de los humanos en contra el resto de la naturaleza, modelo que de modo alguno fue cuestionado en la experiencia histrica del socialismo sovitico. El sustento petrolero de la sociedad venezolana convierte esto en un asunto especialmente complejo.

Es por lo tanto indispensable un amplio debate sobre estos asuntos medulares. Cual es el papel del Estado en la sociedad propuesta? Cmo son las organizaciones polticas? Qu relaciones hay entre los partidos y el Estado? Cmo se garantiza el mximo de autonoma de las organizaciones sociales en relacin al Estado? Cmo, particularmente en el caso venezolano en el cual se hereda un modelo productivo y una sociedad que en su conjunto es altamente dependiente de los hidrocarburos, se comienza a dar respuestas a las urgentes exigencias que nos impone el cambio climtico y las dems amenazas a las condiciones que hacen posible la vida en el planeta?

En dcadas anteriores se dieron en Venezuela debates ricos en torno a estos asuntos, pero al colocarse nuevamente el socialismo como opcin de futuro, estos debates anteriores no han sido suficientemente retomados . Con frecuencia el socialismo en el debate actual parecera ser un socialismo sin pasado, sin carga histrica, del cual parecera que habra poco que aprender.

En ausencia de estos indispensables debates, no era posible precisar qu se entenda en la propuesta de reforma constitucional por Estado socialista, democracia socialista, participacin socialista y economa socialista. Lo que si pareca claro es que se trataba de un modelo de sociedad altamente estatizado, con un rgimen de planificacin burocrtico centralizado. Si a esto se le agrega la porosidad de los lmites entre la esfera pblico-estatal y la esfera poltico-partidista que se ha venido acentuando en el pas en estos aos, y la propensin a controlar o limitar desde el Estado la autonoma de las organizaciones sociales, quedan abiertas muchas cuestiones en cunto a las distinciones entre las experiencias socialistas del siglo XX y el socialismo del siglo XXI que se buscaba impulsar mediante esta reforma.
Estrechamente asociado a lo anterior, estaba la forma como estaba conceptualizado el Poder Popular en la propuesta de reforma. De acuerdo al artculo 5 de la Constitucin del ao 1999:

La soberana reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitucin y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los rganos que ejercen el Poder Pblico.

Los rganos del Estado emanan de la soberana popular y a ella estn sometidos.

Dados estos supuestos, definir un Poder Popular como alternativo, diferente de los otros poderes del Estado parece un contrasentido. De acuerdo al artculo 136 de la reforma propuesta:

El Poder Pblico se distribuye territorialmente en la siguiente forma: el Poder Popular, el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional. Con relacin al contenido de las funciones que ejerce, el Poder Pblico se organiza en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral. (Artculo 136)

El pueblo es el depositario de la soberana y la ejerce directamente a travs del Poder Popular. ste no nace del sufragio ni de eleccin alguna, sino de la condicin de los grupos humanos organizados como base de la poblacin. (Artculo 136)

El Poder Popular se expresa constituyendo las comunidades, las comunas y el autogobierno de las ciudades, a travs de los consejos comunales, consejos de trabajadores y trabajadoras, consejos estudiantiles, consejos campesinos, consejos artesanales, consejos de pescadores y pescadoras, consejos deportivos, consejos de la juventud, consejos de adultos y adultas mayores, consejos de mujeres, consejos de personas con discapacidad y otros entes que seale la ley. (Artculo 136)

Hay aqu dos asuntos claves. En primer lugar, si la soberana reside intransferiblemente en el pueblo y todos los rganos del Estado emanan de la soberana popular y a ella estn sometidos, que sentido tiene que el Poder Popular sea uno de los mbitos territoriales del Poder Pblico? Quiere decir esto que los otros mbitos territoriales del Poder Pblico (el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional) operan al margen del Poder Popular?

En segundo lugar estn las consecuencias polticas de convertir al Poder Popular en parte del Poder Pblico, esto es, parte del Estado. El convertir las organizaciones populares en parte del Estado poda tener ventajas a corto plazo en el acceso ms inmediato a recursos, pero a mediano y largo plazo, lejos de darles ms poder y contribuir a fortalecer la organizacin popular autnoma, puede operar como mecanismo de cooptacin y control desde arriba. Mientras exista el Estado, la democracia exige y pasa necesariamente por el reconocimiento de las inevitables (y necesarias) tensiones entre Estado y la multiplicidad de formas organizativas y tejidos asociativos autnomos existentes en la sociedad. Buscar resolver esta tensin por la va de incorporar estas mltiples modalidades organizativo/asociativas al interior del Estado, o en la bsqueda de una identidad pueblo-Estado, amenazara la existencia de mbitos autnomos no sometidos a la lgica del Estado, mbitos autnomos que como la historia ha demostrado, son una condicin necesaria de la democracia, no slo de la democracia liberal, sino igualmente de una democracia radical y post-capitalista.

De acuerdo a lo establecido en la propuesta de reforma, las mltiples organizaciones del Poder popular no slo pasaban a formar parte del Estado, sino que eran altamente dependientes del Poder Pblico Nacional. Entre las competencias del Poder Pblico Nacional est:

La promocin, organizacin y registro de los Consejos del Poder Popular, as como el apoyo tcnico y financiero para el desarrollo de proyectos socioeconmicos de la economa social, de acuerdo a las disponibilidades presupuestarias y fiscales. (Artculo 156)


Una de las fuentes de financiamiento de los entes del Poder Popular es el Fondo Nacional de Financiamiento Compensatorio. Para el uso de este financiamiento se establece que su aplicacin estar en concordancia con las polticas establecidas en el Plan de Desarrollo Integral de la Nacin[6] De igual manera, los voceros o voceras del Poder Popular pueden ser convocados por el Presidente o Presidenta de la Repblica para participar en reuniones del Consejo Nacional de Gobierno, organismo:

...encargado de evaluar los diversos proyectos comunales, locales, estadales y provinciales, para articularlos al Plan de Desarrollo Integral de la Nacin, dar seguimiento a la ejecucin de las propuestas aprobadas y realizar los ajustes convenientes a los fines de garantizar el logro de sus objetivos. (Artculo 185)


De acuerdo a esto, los proyectos del Poder Popular deben articularse a un Plan de Desarrollo Integral de la Nacin en cuya elaboracin no tuvieron participacin alguna. Era sta, una competencia exclusiva del Presidente o Presidenta de la Repblica. (Artculo 236)

Algunas de las propuestas de la reforma constitucional pueden ser caracterizadas como propiamente regresivas desde el punto de vista de la participacin democrtica y de los derechos humanos. Se introduca un incremento significativo en el nmero de firmas requeridas para la convocatoria a cada una de las modalidades de referenda contempladas en la constitucin vigente. En los debates constituyentes del ao 1999 no se contaba con la experiencia que permitiese tener criterios claros respecto a los umbrales de exigencias que debera establecerse para lograr un equilibrio adecuado entre costo financiero, administrativo y poltico por un lado, y la posibilidad efectiva de ejercer este derecho. No podan ser tan flexible que convirtiese los referenda en una actividad tan frecuente y recurrente que terminase por obstaculizar el funcionamiento del sistema poltico y de la gestin pblica. Tampoco poda ser tan difcil de realizar, que la convirtiese en una abstracta declaracin constitucional sin posibilidad de aplicacin prctica. Hoy, despus de ocho aos de vigencia de dichas normas constitucionales, no es posible argumentar que los umbrales de exigencia haban sido establecidos en una forma demasiado baja. En estos aos se ha realizado un referndum revocatorio presidencial. En los escasos referenda realizados slo se ha revocado el mandado de unos pocos alcaldes de poblaciones menores, no se ha revocado el mandato de ningn gobernador, ni se ha revocado ninguna ley de la Repblica.

Al elevarse en forma significativa el nmero de firmas requeridas para cada una de las modalidades de referenda contemplados en la constitucin, se le daba una clara prioridad a la gobernabilidad sobre el ejercicio de la voluntad popular. De esta manera se limitaba severamente uno de los logros democrticos que haban sido reivindicados como ms significativos en la Constitucin del ao 1999.
Igualmente problemtico, desde el punto de vista de los derechos democrticos, eran los artculos correspondientes a la ampliacin de los poderes del Presidente o Presidenta para decretar estados de excepcin. En las modificaciones propuestas se suspenda en los estados de excepcin el derecho al debido proceso, y el derecho a la informacin (Artculo 337). Se eliminaba igualmente el texto de la constitucin vigente de acuerdo al cual en los estados de excepcin se garantizaba el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos civiles y Polticos y la Convencin Americana sobre Derechos Humanos (Artculo 339). Mientras que en la constitucin vigente se establecen lmites temporales para cada uno de los tipos de estados de emergencia, en la propuesta de reforma se estableca que estos durarn mientras se mantengan las causas que los motivaron (Artculo 338). Igualmente, se eliminaba la exigencia de que los estados de excepcin fuesen sometidos al Tribunal Supremo de Justicia para que ste se pronuncie sobre su constitucionalidad (Artculo 339).

Si entendemos por procesos de democratizacin a la progresiva y cada vez ms equitativa redistribucin del poder en la sociedad -la democracia sin fin- , resulta preocupante una reforma que en forma sistemtica concentraba ms poder en el Presidente o Presidenta de la Repblica. Adems de la prolongacin del perodo presidencial de seis a siete aos, y la eliminacin a limitaciones a las reelecciones, el jefe del Estado poda decretar Regiones estratgicas de Defensa, y autoridades especiales en situaciones de contingencia o cualquier otra que requiera la intervencin inmediata del Estado. El jefe de Estado tendra entre sus atribuciones:

La ordenacin y gestin del territorio y el rgimen territorial del Distrito Federal, los estados, los municipios, dependencias federales y dems entidades regionales. (...) La creacin, supresin, ordenacin y gestin de provincias federales, regiones estratgicas de defensa, territorios federales, municipios federales, ciudades federales y comunales, distritos funcionales, regiones martimas y distritos insulares. (Artculo 156)

Tena igualmente atribuciones para designar y remover las autoridades de estas nuevas unidades poltico-territoriales (Artculo 236). Se reemplazaba la Alcalda Mayor de Caracas (que cuenta con un alcalde electo), por un Distrito Federal cuya autoridad mxima sera designada directamente por el Presidente de la Repblica (Disposiciones transitorias). Con la eliminacin de la autonoma del Banco Central, pasaba a ser atribucin directa del Presidente o Presidenta de la Repblica, en coordinacin con dicha institucin, la administracin de las reservas internacionales (Articulo 236). En relacin a las fuerzas armadas se ampliaban las competencias de manera que el Jefe de Estado pasara a ser responsable de Promover a los y las oficiales de la Fuerza Armada Bolivariana en todos los grados y jerarquas y designarlos o designarlas para los cargos y funciones (Artculo 236). Como se seal arriba, se estableca en la propuesta de reforma igualmente la extraordinaria atribucin presidencial de Formular el Plan de Desarrollo Integral de la Nacin y dirigir su ejecucin. (Artculo 236).

La alteracin de las relaciones de poder, en trminos de atribuciones y financiamiento, entre el Poder Pblico Nacional y los mbitos Estadales y Municipales, hubiese significado una violacin del artculo 4 de los Principios Fundamentales de la Constitucin en la cual se establece que:

La Repblica Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado en los trminos consagrados en esta Constitucin, y se rige por los principios de integridad territorial, cooperacin, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad.

En el rea de los hidrocarburos, la reforma era de efectos ambiguos. Desde el punto de vista de los objetivos de garantizar la soberana nacional sobre estos recursos era importante que se eliminara la gran disparidad establecida en la Constitucin vigente entre la reserva para el Estado de la actividad petrolera, y la ausencia de normas precisas para el caso del gas. Esto haba permitido una inmensa disparidad entre las normas correspondientes a hidrocarburos lquidos y los gaseosos en las respectivas leyes orgnicas de estos ltimos aos, establecindose una amplia apertura al capital transnacional en el caso del gas. Es igualmente importante que se eliminase la posibilidad de la privatizacin de las empresas filiales y de las asociaciones estratgicas de Petrleos de Venezuela, tal como est contemplado en el artculo 303 de la constitucin vigente. Sin embargo, en la propuesta de modificacin de dicho artculo, slo se prohiba la privatizacin de Petrleos de Venezuela S.A. y los entes o empresas de propiedad exclusiva del Estado que desarrollen en el territorio nacional actividades reservadas... Nada hubiese impedido, de acuerdo a esta norma, que empresas mixtas (las existentes u otras que se creasen), esto es, empresas que no fuesen propiedad exclusiva de Petrleos de Venezuela, pudiesen ser privatizarlas. Esto en nada mejoraba la proteccin del carcter pblico y soberano de la industria.

Para impulsar muchos de los aspectos que desde el punto de vista de las condiciones de vida de los sectores populares en el pas resultaban ms atractivas en la propuesta de reforma, en particular el Fondo de Estabilidad Social para Trabajadores y Trabajadoras por Cuenta Propia (Artculo 87) y la reduccin de la jornada de trabajo (Artculo 90) no era en realidad indispensable una reforma constitucional. Si bien una norma constitucional les hubiese dado ms peso, tanto la seguridad social universal,[7] como la reduccin de la jornada de trabajo estn establecidos con precisin en la constitucin vigente.[8] Habra que preguntarse el por qu la Asamblea Nacional no ha legislado sobre estos temas en estos aos. Otros asuntos como la paridad de gnero en los organismos de direccin y las listas de candidatos y candidatas a la eleccin popular (Artculo 67), la prohibicin de discriminaciones fundadas en lo tnico, gnero, edad, salud, sexo, credo, orientacin poltica, orientacin sexual, condicin social o religiosa (Artculo 21) o la proteccin de la vivienda principal, podran garantizarse mediante leyes y polticas pblicas dirigidas a su cumplimiento.

Otras modificaciones propuestas como la reduccin de 18 a 16 aos de la edad para votar, el financiamiento de organizaciones polticas (expresamente prohibido en la Constitucin vigente), la eliminacin de los lmites a la reeleccin presidencial o la reorganizacin poltico-territorial del pas, no pueden llevarse a cabo sin una modificacin del texto constitucional.

En conclusin, era vasta la cantidad de asuntos polmicos que estaban en juego. Fueron limitadas condiciones para debates sistemticos e informados. No se establecieron diferenciaciones entre diversos aspectos del conjunto de las reformas propuestas a los electores. Todo esto, unido a las expectativas de niveles mayores de participacin que -gracias a los acelerados procesos de politizacin de estos ltimos aos tienen amplios sectores de la- poblacin venezolana, puede explicar la poca disposicin de votantes chavistas de ir a respaldar con su voto afirmativo la reforma propuesta.

4. Contenidos principales del debate post-referndum

Con el rechazo de la propuesta de reforma constitucional se abre un nuevo momento del proceso poltico venezolano que puede ser caracterizado como de apertura del debate poltico. La derrota electoral parece haberle quitado la tapa a la olla haciendo posible la expresin de mltiples dudas, malestares y posturas que por diversas razones haban tenido poca expresin pblica.

A continuacin se presenta una seleccin de textos, que sin pretender ser exhaustivos, ilustran la gama de los debates que se estn produciendo hoy desde diferentes y heterogneas perspectivas identificadas con los procesos de cambio que se vienen realizando en el pas. Como el propsito de esta presentacin es el de contribuir a destacar aspectos importantes del debate en el seno del chavismo, no se incorporan a esta presentacin las posturas que han venido formulando diversos sectores de la oposicin. Esta presentacin se realiza a partir de aproximadamente cien textos escritos (breves) de diverso origen producidos en las dos semanas siguientes al referndum. Se trata slo de una nueva fase de debates tericos y polticos que en el futuro, sin duda, se enriquecern. Son principalmente artculos publicados en Aporrea, pero igualmente algunas declaraciones y entrevistas en la prensa nacional, as como documentos de anlisis de la coyuntura que han sido producidos por intelectuales, periodistas y diversas organizaciones sociales y polticas.[9]

El propsito de esta presentacin no es la identificacin de las partes (personas u organizaciones sociales o polticas) de este debate, sino el de identificar hilos conductores y temas polticos centrales que lo atraviesan. Por ello la presentacin de los textos o discursos se hace sin identificar a las organizaciones o personas que los emitieron, permitiendo de esta manera concentrarse, no en los emisores, sino en las ideas formuladas. El espectro de posiciones que se presenta a continuacin se realiza como si fuese un registro de debates.

De los varios asuntos que pueden ser destacados sobre este debate, interesa aqu enfatizar tres. En primer lugar, el hecho de que a diferencia del clima poltico existente en el periodo previo a la realizacin del referndum sobre la reforma constitucional, -perodo en el cual prevaleca un ambiente de sectarismo e intolerancia en el cual era comn catalogar como traicin a cualquier disidencia- despus de la derrota electoral de la propuesta de reforma constitucional se ha iniciado una fase de amplio debate. Crticas, preocupaciones y desacuerdos que antes del referndum se formulaban en forma privada o por lo menos discreta, se formulan en forma abierta. Se crean as nuevas condiciones para un abierto debate democrtico, no slo sobre las razones por las cuales se produjo la derrota electoral de la propuesta de reforma, sino ms ampliamente, sobre la marcha del proceso de cambio.

La forma como se llev a cabo la elaboracin y sometimiento a consulta de la propuesta de reforma es vista como una expresin de tendencias poco democrticas en el proceso bolivariano. Es notorio el hecho de que el contenido mismo de la reforma no ocupa un lugar destacado en este debate.

El segundo aspecto que debe destacarse, es que, por lo menos en esta fase del debate, hay una diferencia notoria entre los anlisis formulados desde altos funcionarios del gobierno y dirigentes polticos del chavismo, y los contenidos de los artculos de opinin de activistas y militantes, y sobre todo, las formulaciones de organizaciones polticas y sociales de base. Mientras que en los primeros el nfasis est en buscar las causas de la derrota en asuntos coyunturales, o referidos a los enemigos del proceso de cambio (los medios de comunicacin privados, las polticas imperiales, las deficiencias de la campaa electoral o en el bajo nivel de conciencia o compromiso del pueblo), en los segundos hay un claro nfasis en miradas crticas internas al propio proceso (deficiencias de la gestin pblica, cuestionamiento al modelo del liderazgo poltico y a las dinmicas verticales o burocrticas de tomas de decisiones, etc., con nfasis particular en la exigencia de ms democracia y participacin).

En tercer lugar, es llamativo que a diferencia del tono que vena imperando, en el cual se poda criticar al entorno presidencial o las ineficiencias de la gestin pblica, pero no en forma directa al Presidente, en algunas de estas reflexiones se formulan crticas y se seala su responsabilidad directa en algunos de los problemas que destacan.

Las primeras reacciones del Presidente Chvez dan seales ambiguas. En la propia madrugada cuando se supieron los resultados afirm que la propuesta de reforma ha sido derrotada por ahora y que la seguira impulsando en tu totalidad. Seala, sin embargo, que el pueblo haba hablado y que era necesario escuchar la voz del pueblo, lo que sugera la necesidad de un balance o indagacin crtica sobre las razones por las cuales tres millones de votantes chavistas se haban abstenido. Sin embargo, en los das siguientes, cambia el tono, ya no hay ambigedad: est ausente el tono reflexivo y autocrtico.

Se perdi en los barrios, millones que no fueron a votar, ustedes podrn decir lo que quieran, pero no tienen excusa, falta de conciencia por la patria, un revolucionario no busca excusa''

Despus empiezan que a m no me gusta el alcalde. Qu tiene el alcalde que ver con esto? No tiene nada que ver ni el alcalde ni el gobernador, esas son excusas de los dbiles, de los cobardes y los flojos, de los que tienen falta de conciencia.

El que venga a decirme a m a estas alturas, despus de 9 aos de revolucin, que no fue a votar porque no le lleg la beca a tiempo, porque su hija no consigui cupo en la Universidad Bolivariana, no le dan el crdito, o tiene 3 aos esperando una vivienda; el que diga eso, yo prefiero que se pase para la oposicin, porque el que lo diga no es un revolucionario. Si al final yo me quedara con 4 verdaderos revolucionarios, bienvenidos! Prefiero y quiero verdaderos revolucionarios, y no revolucionarios de pacotilla, que seamos capaces de abandonar nuestros intereses particulares"[10]

Esto parece establecer el tono para el resto de los funcionarios del alto gobierno y dirigentes del proceso bolivariano. En trminos generales, en las declaraciones iniciales para la derrota en el referndum se formulan tres tipos de explicaciones. La primera se refiere al papel del imperialismo norteamericano, su apoyo a la oposicin venezolana, y al papel de los medios privados de oposicin que a travs de la desinformacin y distorsin del contenido de la propuesta, habran generado confusin y miedo en la poblacin.

...la manipulacin meditica lleva a que las personas duden, sientan temor y tengan comportamientos faltos de conciencia.

...lo que nos tiene que mover es saber por qu esos 3 millones de personas no votaron, creo que fueron manipulados por los mensajes difundidos por los medios de oposicin al Gobierno

El segundo tipo de explicacin, se refiere a limitaciones y errores de la campaa misma. Aqu se destaca el que no se haya logrado una campaa electoral capaz de convencer a la poblacin chavista de las virtudes de la reforma y se responsabiliza a diversas instancias poltico-organizativas y dirigentes por no haber cumplido cabalmente con sus responsabilidades.
En tercer lugar, estn las explicaciones que, coincidiendo con lo que haba sealado Chvez, culpan al pueblo por su bajo nivel de compromiso o por su falta de conciencia revolucionaria.

...el elemento que perjudic el triunfo de la propuesta de Reforma Constitucional fue la falta de conciencia revolucionaria.


5. La reivindicacin de la necesidad un debate crtico y autocrtico,


Un primer aspecto que recorre buena parte de las posturas de activistas y organizaciones polticas y sociales populares es el referido a la reivindicacin del debate mismo, de la necesidad de la crtica. Viendo esta coyuntura como una oportunidad particularmente favorable para dar estos debates, se defiende la necesidad de la crtica.

...las crticas por ms peligrosas que sean son necesarias hacerlas entre los que estamos con este proceso.

Se cuestiona el que buscando responsables externos al proceso no se reconozcan las causas de la derrota que son internas al chavismo.

Lo que si no estoy para nada de acuerdo es que se utilice al imperialismo como subterfugio de nuestros errores, incapacidades y responsabilidades. En que se busque en los salones oscuros del pentgono el secreto de nuestro fracaso electoral, obviando as las verdades bastante evidentes y endgenas que s explican de manera clara por qu pas lo que pas y por qu, en el fondo, y tal y como lo debatamos en estas pginas antes del 2-D, la derrota aunque no deseada no es del todo inesperada.

Son reiterados los categricos rechazos a las interpretaciones de acuerdo a las cuales las causas de la derrota residen en el pueblo ya sea por su flojera o por su bajo nivel de conciencias poltica.

Amenazar, recriminar y maltratar no son buenas consejeras luego de una derrota en la cual se tiene responsabilidad directa. Sera contraproducente reforzar el espiral de la derrota y de los errores. Los errores no se les pueden cobrar al pueblo, sino a quienes no lograron movilizarlo ni convencerlo. La deuda est en otro lugar. La deuda es con el pueblo, no del pueblo frente al lder infalible, frente al mito-cesarista. La responsabilidad de la derrota es de la alta direccin poltica de la revolucin, incluido Chvez. Esta es la cruda verdad. Es muy dolorosa reconocerla, pero hay que comenzar por all. Chvez meti en la trampa de la reforma constitucional a un voto duro revolucionario capaz de apoyarlo incluso en un escenario de hechos polticos constituyentes.

Nos preocupa las matrices de opinin que culpan al Pueblo humilde Venezolano por la abstencin, calificndolo de inmaduro o inconsciente, sin evaluar la efectividad de la gestin de gobierno. Rechazamos la expresin que asegura que no estamos preparados ni es el momento para una Reforma. El Pueblo que se abstuvo, es el mismo pueblo que ha escrito algunas de las pginas ms heroicas de nuestra historia reciente, el mismo Pueblo que ha vencido una y otra vez la manipulacin y a la oligarqua, que no ha dudado ni un segundo en darlo todo por la revolucin, que ha votado masivamente por el presidente y el proyecto revolucionario en todas las anteriores citas electorales.

...la burocracia ... ya empieza a hacer sus balances diciendo que la derrota se debi a la falta de conciencia del pueblo, por fallas en el aparato, por la propaganda de la derecha, y mira para todos lados, excepto para s mismos, buscando culpables.

Para muchos, la decisin de millones de votantes chavistas de no ir a votar a favor de la reforma, lejos de ser producto del bajo nivel de conciencia o de formacin poltica, es precisamente lo contrario, una expresin de la creciente politizacin de los sectores populares y de sus exigencias de mayor protagonismo y participacin. Se valora como una gran conquista la existencia de mayores niveles de autonoma en el pueblo chavista. Encuentran la explicacin de la derrota electoral en el hecho de que la propuesta de reforma fue elaborada desde arriba, no el resultado de un amplio proceso de participacin desde abajo. Desde esta perspectiva se trataba de una propuesta a contramarcha con las expectativas de participacin democrtica que -gracias a la politizacin de estos aos- hoy tiene la poblacin venezolana.

La extrema subjetivizacin de la reforma y la Comisin designada a dedo previamente (que tena juramento de confidencialidad) fue una total incongruencia con la publicitada democracia participativa y protagnica. Al parecer ya el pueblo se ha empezado a creer el discurso de la participacin y del poder popular. La dirigencia en estas elecciones subestim el nivel de conciencia y politizacin del pueblo.

Fue un error convertir la eleccin por la reforma en un acto de lealtad personal-afectiva (ms que poltica) con el Presidente.

La poblacin tiene hoy ms cultura y conciencia poltica. Eso ha sido un logro de esta revolucin, encabezada por Chvez. No se puede ahora culpabilizar al pueblo por haber intentado discernir por si mismo, encontrando cmo protestar contra graves errores. No vot contra el S, prefiri dar otra oportunidad al Presidente. Eso debe agradecerse.

El error ms grande a nuestro parecer fue resucitar el fantasma de la representatividad. A la dirigencia bolivariana, incluyendo al comandante Chvez y a nuestros ilustres diputados de la asamblea nacional, se les olvid desatar los poderes constituyentes originarios del pueblo, del que tanto hablaron en el ao 99. En otras palabras se olvidaron del sujeto, del pueblo, y creyeron o quisieron convertirse ellos mismos, cmo burcratas o representantes, en el sujeto de la revolucin. De esta forma, hicieron una reforma de su puo y letra que si bien supo recoger algunos contenidos de la calle, en otras cuestiones fue hecha a imagen y semejanza de la burocracia y sobre todo, al no dar espacios a la participacin protagnica, le dio razones a millones de personas del pueblo chavista y revolucionario, para no ir a votar, lo cual es gravsimo para un proceso revolucionario.

En realidad, a diferencia del chantaje propagandstico que se levant para convertir el referendo en plebiscito, y llevar la decisin al terreno de la lealtad, se evidencia una protesta de fondo en el campo bolivariano. A 3.000.000 de bolivarianos no les pareci adecuado, ni la forma como se tramit, ni aspectos medulares del proyecto de reforma constitucional, que si se hubiesen votado temticamente, hubiesen permitido una abstencin menos alta.


6. Una mirada sobre la situacin del proceso de cambio a partir del referndum

El anlisis crtico de los resultados del referndum no se limita en forma acotada a lo que ocurri en el referndum mismo (desde la creacin de la Comisin Presidencial para la elaboracin de la propuesta, hasta las elecciones del 2 de diciembre). El referndum ha sido tomado como un punto de partida para un debate mucho ms amplio sobre las condiciones actuales y limitaciones del proceso bolivariano. Aunque se trata de asuntos estrechamente interrelacionados, es posible agrupar estos debates crticos en dos bloques: los que se refieren principalmente a la gestin pblica (inseguridad, deficiencia de los servicios, desabastecimiento de alimentos, corrupcin, inflacin), y los que enfatizan los aspectos polticos, especialmente los referidos a limitaciones en el ejercicio pleno de la democracia y la participacin.


7. Sobre las deficiencias de la gestin pblica, la inseguridad y la corrupcin

De acuerdo a muchas opiniones, hay un creciente descontento popular con la distancia entre el discurso o retrica de la revolucin y el da a da de la atencin a las necesidades de la gente. Se destacan especialmente la ineficiencia de la gestin pblica, la prepotencia de los funcionarios pblicos, el clientelismo, la escasez de alimentos, falta de continuidad de programas, la inseguridad, la corrupcin y la inflacin.

Existe descontento en la poblacin por no haber sido satisfechas una serie de necesidades bsicas, como la vivienda, tierras, empleo, educacin, seguridad social. En esto influye el burocratismo y la corrupcin presentes en las instituciones del Estado.

Otro factor que no puede ser excluido del anlisis es el innegable descontento de sectores populares frente a gobernadores, alcaldes y funcionarios de diverso rango que no han dado la debida atencin a las necesidades de la gente, y que en no pocas oportunidades hacen gala de prepotencia e indolencia ante al reclamo del soberano. La propuesta de reforma pudo verse estrellada tambin frente a esta realidad concreta, porque, entre otras cosas, todava impera con mucha fuerza una cultura clientelar.

Mercales cerrados (locales deteriorados)

Medicaturas de Barrio Adentro Cerradas

Misin Sucre (funcionando en locales en franco deterioro)

Crditos asignados a micro empresas sin las correspondientes evaluaciones ex- post de los proyectos.

...las grandes debilidades presentes en la administracin pblica han desencantado a numerosos sectores de la poblacin. Existe una abierta desvinculacin entre el discurso de la revolucin y su ejecucin prctica. Problemas como el desabastecimiento, que debiera haber sido resuelto de manera elemental en los meses posteriores al paro petrolero del 2002-2003, han generado desasosiego y confusin en la ciudadana.

Y hoy ms que nunca los chavistas estn interpretando la realidad y se dan cuenta de que los estn estafando, de que el discurso va por un lado y la realidad por otro. Por eso la gente me dice todo el tiempo que se siente burlada, que quiere escoger alcaldes y gobernadores que sean de su confianza, no de la confianza del Presidente. Qu ha hecho la gente de confianza del Presidente con Caracas?

Qu han hecho los Barreto, los Bernal, los Rangel? Yo no les digo nada, slo les pido que se den un paseo por el centro de Caracas o la redoma de Petare, ni siquiera hace falta que vayan a ese monumento a la desatencin que es mi barrio. O cualquier otro. Despus hablamos de revolucin.

...el aparente revs sufrido por la reforma constitucional originalmente presentada por el Presidente Hugo Chvez, no puede atribuirse casi de forma exclusiva a la labor proselitista y meditica de quienes lo adversan poltica e ideolgicamente, pero s tiene mucho que ver con la manera como se ha conducido hasta ahora el proceso bolivariano, con una dirigencia poltico-partidista y gubernamental heredera de los vicios clientelares, reformistas, representativos y excluyentes que caracterizaron a sus predecesores en el ejercicio del gobierno.

Descontento en la poblacin, fundamentalmente en los sectores pobres por los ejecutorios del Gobierno Nacional. La ineficiencia de los polticos y los planes del gobierno, la ineficacia de los distintos institutos (Ministerios, etc.)

El abandono fundamentalmente en el 2007 de las misiones (principalmente Barrio Adentro). Aunado a esto una ineficacia e incapacidad galopante en el Gobierno Regional, en las alcaldas y la falta de vinculacin de nuestros concejales y diputados regionales con el pueblo.

Problemas que se han venido agregando, como la inseguridad, el desabastecimiento, el deterioro del problema de la salud, el abandono de Misin Barrio Adentro y la desatencin al que han sido sometidos los ambulatorios y hospitales por parte del gobierno regional.

Funcionamiento de los servicios pblicos. Trabajando sobre la muestra que es nuestra ciudad mariana usted podr darse cuenta de la incapacidad de nuestros gobernantes. Pudiramos calificarlos de psimos el grado de funcionamientos de muchos servicios pblicos bsicos. Muchas expresiones de los habitantes es si as de malos son las condiciones actuales despus de ocho aos de gobierno regional y municipal (vialidad, electricidad, recoleccin de basura, agua potable, culturales, salud.) entonces hacia donde nos lleva el socialismo del siglo XXI?

Una de las principales fuentes de malestar de la poblacin presente en estos debates se refiere a la corrupcin, a los elevados niveles de remuneracin de muchos funcionarios pblicos y la ostentacin que stos hacen de sus bienes y patrones de consumo.

Ya estamos cansados de la corrupcin, de la arrogancia de los alcaldes que no solucionan nuestros problemas y manipulan al PSUV, a los Concejos Comunales, se aprovechan de que somos pobres y le ofrecen becas de quinientos mil bolvares a cierta gente para que controlen todas las organizaciones populares y las pongan al servicio de ellos. De que nuestra vida pareciera que valiera menos. De qu socialismo estamos hablando entonces?

El incremento de los ya altos niveles de corrupcin galopantes a nivel del tren ejecutivo regional, a nivel de los alcaldes, concejales y diputados en nuestro estado.

Opulencia de ciertos funcionarios. Expresiones como: si solo en ocho aos de gobierno ya tienen Hummer y fincas entonces a donde nos lleva el socialismo del siglo XXI? Por supuesto que siguen existiendo entonces ciudadanos pendejos porque trabajamos en la comunidad sin pedir nada a cambio y ellos llenndose los bolsillos, es la interpretacin comn que se escucha. (esto pudiera causar abstencin en muchos compatriotas decepcionados).

Es urgente una revolucin en la revolucin que restablezca la confianza de la gente y facilite su movilizacin. Deben caer los corruptos (pues son responsables principales) para modificar el bloque en el poder a favor del pueblo y que sea este el centro de las decisiones.

La corrupcin, no es una enfermedad nueva, es de vieja data, corroe el alma de muchos, es parte de las entraas de muchos funcionarios, pieza fundamental en algunos polticos, alimenta a dudosos empresarios, contamina a ciertos militares, el lema es: cuanto hay pa eso, todo negocio tiene una comisin, toda comisin un porcentaje, todo porcentaje un destinatario, los negocios oscuros establecen profundos lazos con la impunidad.

Todo es negocio, todos tienen su precio, lo importante es hacerse de unos reales, no importa que sea dinero de las misiones, de mercal, de PDVSA, el presupuesto de una alcalda o gobernacin, o est destinado para la construccin de alguna obra pblica, o tan simple como dinero obtenido por la droga, o producto de la venta de armas y municiones a los delincuentes, para que se ejecuten o asesinen al que este en su fuego cruzado.

La gestin del alcalde es psima, eso hay que destacarlo a la hora de explicar los resultados electorales. Por un lado omos hablar de revolucin y socialismo y por el otro vemos una redoma que est hecha un desastre, una anarqua, y unos barrios en donde la nica ley es slvese quien pueda. Y mientras los funcionarios se pasean en Hummers y los parlamentarios gozan de sus prebendas, aqu nos quieren contentar con una bolsa de comida que adems ya no tiene leche, aceite de maz ni azcar.

Tal vez haya que empezar a entender que ser chavista no es necesariamente ser revolucionario, y viceversa. Hay chavistas que lo son porque es el negocio de su vida: les quitas el negocio y se quitan la boina roja.

Es igualmente reiterado el peso que se le asigna a la inseguridad personal como fuente de malestar popular.

...y sepa usted compaero ministro, de que una de las ms validas razones por la cual se perdi la aprobacin del referndum, fue precisamente la falta de proteccin por parte del estado, que sentimos todos los ciudadanos de este pas, para enfrentar el hampa que enluta a todo tipo de hogares, a diario y de todas las tendencias polticas.

Provoca muy poco salir a votar, provoca muy poco salir a la calle para esquivar basura, estircol, vendedores ambulantes que privatizan el espacio pblico, arriesgar la vida por la inseguridad (si no te mata el vecino o el ladrn, te mata la polica) o envejecer en la autopista debido a las trancas infernales de la ciudad.

Otros problemas muy sentidos por la poblacin, como la inseguridad y la inflacin, tampoco han podido ser controlados, y golpean diariamente el respaldo que el pueblo le ha dado a la revolucin. La delincuencia acta libremente por todo el pas, hasta el punto que se han perdido las fronteras entre cuerpos policiales y grupos delictivos.

"Mira, aqu en Petare todos tenemos un muerto (familiar o amigo) a manos del hampa. Y eso a nadie parece importarle, ya es parte del da a da, de ese destino nuestro que est escrito con sangre. Otro muerto ms? Pura estadstica.


8. Los ejes principales del debate poltico

La mayor parte de los debates crticos referidos a los problemas polticos del proceso de cambio se refieren a la necesidad de profundizar las prcticas democrticas, atribuyndole a las limitaciones de la democracia tanto la derrota del referndum, como severos riesgos para el futuro del proceso de cambio. Se reivindica la necesidad del debate, de la confrontacin abierta de ideas, se afirma que ha predominado un estilo de direccin vertical tanto en el estilo del liderazgo de Chvez, en el proceso de conformacin del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), como en las relaciones de funcionarios del gobierno con las organizaciones sociales. Por ltimo se formula la necesidad de organizaciones sociales y polticas autnomas, destacndose las limitaciones que representa para la democracia y la profundizacin del proceso de cambio, el que las organizaciones sociales tengan limitada autonoma con relacin al Estado.
Una y otra vez se hacen llamados a la necesidad de aprovechar esta coyuntura para profundizar el debate.

En primer lugar abrir un debate profundo y masivo entre las bases, entre los dirigentes clasistas y populares, entre los voceros y delegados del PSUV, entre los movimientos sociales. Entre todos estos sectores, estoy seguro, saldran las mejores soluciones y propuestas para ser debatidas con el Presidente.

...no se puede subestimar a la disidencia interna, el debate de ideas. Tiene que haber en el chavismo la necesaria reflexin para encontrar el camino de la crtica. Nos hace ms dao el silencio hipcrita, que la crtica.

La derrota no tiene otra explicacin que la ausencia permanente de un debate entre los revolucionarios que permita discernir con claridad las tcticas correctas y las errneas, lo cual hace que actuemos de manera voluntarista y a veces a ciegas, mientras el burocratismo, el verticalismo y el autoritarismo nos corroen por todas partes, y mientras cometemos, una tras otra, una sarta de estupideces comunicacionales que en buena parte nos han llevado al trago amargo de este momento. Y el presidente Chvez es el principal responsable, l mismo debe asumirlo as, porque es l el capitn de este barco, y por haber sido, no pocas veces, impulsor de los factores ms sectarios, prepotentes y autoritarios en muchos mbitos del campo revolucionario.

Ms de una vez debatimos sobre el desmantelamiento de las misiones sociales, de la sorprendente mutacin de las marchas del chavismo en una comparsa de funcionarios, de la absurda poltica de pretender que todo lo que podemos hacer los chavistas es comentar, aplaudir y glosar al presidente cada vez que dice algo, olvidando con esto los principios ms elementales de la prctica revolucionaria como son el debate, la polmica, la autocrtica y el cuestionamiento permanente.

Uno de los aspectos del debate en los cuales se hace ms insistencia es en el referido al tipo de sociedad que se busca construir, a la necesidad de superar las modalidades excluyentes y sectarias que hasta el momento han predominado en el debate, y en la urgencia de discursos y propuestas polticas ms inclusivas capaces de apelar a amplios sectores que no se identifican hoy con el proceso bolivariano, pero que de ninguna manera pueden ser considerados como oligarcas. Son propuestas que apelan a la necesidad de ejercicios de la poltica que superen los esquemas maniqueos de amigo-enemigo, y que avancen hacia la construccin de una contra-hegemona democrtica. Se insiste as en la necesidad de reconocer la existencia de ese otro (de ese 40% de la poblacin) que existe y va a seguir existiendo en el pas, y por ello, la exigencias de polticas, propuestas y discursos dirigidas a mayor inclusin poltica, no a la acentuacin de la polarizacin.

No hay democracia protagnica revolucionaria sin democracia deliberativa, sin democracia interna en el campo bolivariano.

Hay que seguir batallando por el socialismo, pero hay que saber diferenciar la hegemona autoritaria de la contra-hegemona democrtica. La unidad en la diversidad es el camino viable del socialismo plural y libertario. Cualquier socialismo que liquide la pluralidad democrtica, de manera real o imaginaria, no pasar la prueba de la soberana popular.

...la diferencia de los votos entre el S y el No... confirma de manera contundente lo que es obvio para todos: la divisin de los venezolanos, similar a la que existe en otros pases de la regin. Las dos mitades son irreductibles, pero se necesitan.

...el Gobierno debe disponerse a dejar de lado los prejuicios y admitir que existe medio pas que lo enfrenta y, por tanto, facilitar que esa mitad lo haga por la va democrtica.

la revolucin no se ha trado ni a uno ms consigo, no suma, no convoca a esos decepcionados, no los atrae, no los enamora. Los principales responsables de esta incapacidad de crecimiento son las incongruencias de las polticas comunicacionales y los mensajes que surgen desde los factores ms sectarios del chavismo, que se han visto reforzados por acontecimientos recientes. Los que abogamos por polticas comunicacionales de mayor amplitud y por una apertura ms clara hacia las clases medias que sin ser chavistas (no tienen por qu serlo), no estn comprometidas ni con el golpismo, ni con el pasado, ni con actividades antidemocrticas, estamos en desventaja dentro de quienes apoyamos al gobierno.

Hay que comenzar a abrir de verdad los corazones, disear estrategias de contra-manipulacin e ir avanzando hacia un pas que deje de ser -al fin!- 60-40, y pase a ser, al menos, un 80-20, no de chavistas y antichavistas, sino de gente dispuesta a trabajar por la recuperacin definitiva del pas, por su soberana y su independencia, y 20 o menos que empedernidamente sean enemigos de nuestra democracia. El radicalismo simplista carece de capacidad tctica para concebir esta tarea. Es responsabilidad del liderazgo asumir los cambios comunicacionales y polticos que se estn haciendo imprescindibles, dentro del campo revolucionario, en este momento histrico.

Los 3 millones de personas que se abstuvieron no son traidores, comprados por el imperio, o simplemente unos flojos. Los 4 millones que votaron por el NO, no son 4 millones de oligarcas (sin descartar que algunos de esos votos, al menos en un nmero insignificante, son voto-castigo del mismo chavismo). Ellos no constituyen un ejrcito enemigo de 7 millones de personas. Hay que hacer poltica y ganarse a esta gente, superando el errtico estilo: amigo-enemigo. Hay que aperturar espacios para el debate y para la crtica interna revolucionaria, que trasciendan la iniciativa y el discurso oficial...

Unas de las novedades del clima actual del debate es la frecuencia con que, sin poner en duda el papel que ha desempeado y continuar desempeando Chvez en el proceso, se cuestiona su estilo de liderazgo personalista y la incondicionalidad acrtica y oportunista de mucha de la gente que lo rodea.

La gran responsabilidad de la derrota es de aquellos que convencieron a Chvez de que la revolucin depende exclusivamente de su figura personal. Error. Probablemente sin Chvez no haya revolucin, pero slo con Chvez tampoco.

El Presidente necesita estar acompaado de gente que le diga las cosas.

Quin simula lealtad incondicional no es el autntico traidor a diferencia de quienes expresan francamente sus crticas y alertas?

Es sencillo, lo reconociste (Chvez) y nosotros lo aceptamos, el pueblo es el que tiene los cuadros las bases, no es la imposicin a dedo que construye un socialismo distinto, es la fortaleza ideolgica que nos encaminar hacia el verdadero.

El hecho de que le digan s a todo lo que usted (Chvez) dice no es una seal de incondicionalidad sino de cretinismo. No los hace ms revolucionarios sino ms acomodados. No los vuelve ms sujetos del cambio sino de la revolucin sin revolucin, del cambiar todo para no cambiar nada, del gatopardismo.

...el mismo Chvez tiene su cuota de responsabilidad al dejarse rodear por una cohorte de adulantes y reformistas, excluyndose a aquellos que s podran ayudarlo a construir la revolucin socialista, pero que son vctimas del sectarismo irracional y del pragmatismo...

Igualmente y aunque la crtica sea dura (es el momento de hacerla), creemos que con los resultados del 2 de diciembre fue derrotada la prepotencia, la premura y el criterio de infalibilidad del lder, de nuestro Comandante Chvez.

En Venezuela no hay tres millones de traidores: hay un presidente y ciento treinta diputados a quienes les encanta que se les diga que s automticamente y sin discutir.

Esa es la discusin que viene, compa: o nos acostumbramos a entender y a decir en voz alta que Chvez y sus consentidos se pueden equivocar, o ese socialismo que estamos construyendo es pura fantasa.

Hay quienes, por el contrario, reivindican ante todo, el papel insustituible de Chvez.

No podremos construir un liderazgo sustituto o alternativo ni en 5 ni en 10 ni 20 aos y solo Chvez tiene la voluntad poltica y el ascendiente sobre nosotros el pueblo para arrancarle victorias a las derrotas, para movilizarnos en funcin y alrededor de l construyendo la Moral Revolucionaria desde ahora, por ahora y para los aos profundos del devenir de la Especie Humana y entonces si entrar en la hermosa etapa que significa el despeje de la misteriosa incgnita del hombre en libertad.


El verticalismo y las limitaciones a la participacin desde abajo son destacados con relacin a la campaa por el referndum, en relacin con el proceso de conformacin del PSUV, y como problema en muchos sectores de la gestin pblica.

...ninguna de las grandes organizaciones sociales del proceso fueron consultadas cuando se conform el Comando ni despus cuando empez a funcionar. No se tom en cuenta a los verdaderos lderes de las bases que estn en el PSUV.

En el proceso de conformacin del PSUV, y de manera general en la gestin de gobierno, ha ido cobrando fuerza una visin autoritaria de la conduccin poltica. El PSUV ha estado siendo dirigido por personas que no fueron electas por nadie, y sin embargo se expulsa a quienes osan criticar aspectos particulares, como ocurri con el camarada Luis Tascn. Personajes totalmente desacreditados han conducido al PSUV por caminos burocrticos y clientelares.

El Partido Socialista Unido de Venezuela. Este partido nacido desde arriba surge como institucin que se ve como una buena oportunidad para los oportunistas...

...una de las razones que conllev a la escasa votacin de los maestros y estudiantes en capacidad de votar pudo ser la aplicacin de polticas errticas desde el ministerio del Poder Popular para la Educacin como la implementacin sin consultar a los educadores de los talleres de formacin y la escasa iniciativa para la divulgacin del contenido de la Reforma adelantada por las autoridades ministeriales.

Uno de los aspectos ms polmicos de las concepciones y prcticas del gobierno y de la dirigencia poltica del proceso de cambio es el referido a la naturaleza de las prcticas dirigistas que ha establecido el Estado con organizaciones sociales y polticas. Aqu est en juego el asunto medular de la autonoma poltica y organizativa de estas organizaciones como condicin para la profundizacin de la democracia. Es este un asunto que atraviesa buena parte del debate actual.

Existe un debilitamiento de las organizaciones y movimientos sociales, a los cuales se les cercena su autonoma y se les obliga a vincularse clientelarmente con instituciones pblicas y dirigentes polticos. Esta situacin ha debilitado a las propias organizaciones sociales, algunas han desaparecido y otras han visto coartada su capacidad de trabajo, por tener que subordinarse a la linea oficial

Tambin somos responsables por no evitar la abstencin, al no ser capaces de transformar el malestar popular en movilizacin y protesta, por no presionar a los burcratas hasta lograr la satisfaccin de las peticiones populares. Por creer que no era el momento poltico para movilizarnos, confundiendo la lealtad al lder Presidente con la alcahuetera de las prcticas anti-populares, injustas y excluyentes de las polticas y funcionarios gubernamentales, desarraigados del pueblo venezolano.

Para lograr este objetivo debemos superar dos contradicciones histricas: la desarticulacin del movimiento popular y el antagonismo con el Estado Burgus, lo que define claramente una situacin revolucionaria en desarrollo expresada en la creciente protesta popular. La unidad del movimiento popular es posible en una plataforma nacional donde, desde las luchas, desde los logros, desde las conquistas populares de cada sector y cada territorio, nos vinculemos respetando la diversidad y reconocindonos en nuestras luchas.

...hoy las contradicciones del Poder Popular con el Estado son cada vez ms acentuadas, la prueba de esto son las crecientes protestas populares, las cuales ya no se pueden ocultar. El Poder Popular demanda ms participacin, o sea, ejercer el poder real, crear el autogobierno comunal, no ser simplemente gestores o intermediarios de polticas pblicas, las cuales, cuando fracasan responsabilizan a los lderes y organizaciones del Poder Popular.

Comisin Presidencial Estudiantil, no le ayuda a constituirse como movimiento estudiantil verdadero. El grupo de estudiantes que habl extraordinariamente bien en la AN, quienes le haran contrapeso al movimiento estudiantil opositor, termin burocratizndose como el resto de las organizaciones que el Presidente ha decretado su conformacin sin consultar a los liderazgos naturales: FBE, Frente Francisco de Miranda, etc.

El tema de la autonoma aparece con particular fuerza en los debates del mundo sindical, el mbito en el cual han sido histricamente intensas las confrontaciones socialistas sobre las relaciones entre Estado y organizacin social, y entre partido y sindicato. La existencia de una arraigada cultura poltica socialista entre algunos sectores del mundo sindical y la presencia de dirigentes sindicales trotskistas le da particular vigor a estos debates. Son recurrentes las crticas al Ministerio del Poder Popular para el Trabajo por lo que es caracterizado como intentos de dirigir al movimiento sindical desde el gobierno.

A nivel sindical la situacin no puede ser peor. Durante nueve aos no han existido lineamientos claros desde las alturas del gobierno para promover y facilitar la conformacin de un poderoso movimiento de trabajadores que le sirva de sustentacin al proceso revolucionario. Por el contrario, han predominado las actitudes antisindicales por parte de numerosos funcionarios que estn al frente de las instituciones del estado.

Es hora del dilogo y del debate democrtico en el seno del chavismo. Es hora de los acuerdos unitarios, sobre la base del respeto a la diversidad poltica y a la existencia de tendencias sindicales. Si el gobierno no rectifica con urgencia, el respaldo popular hacia el proceso continuar deteriorndose, sentando las bases para que la revolucin siga sufriendo derrotas.

Sindicalistas de bases quieren un cambio urgente en el Ministerio de Trabajo, porque desde all salen tantos atropellos y hasta asalto de sindicatos o desconocimiento de directivas electas democrticamente. Lo mismo sucede en otros sectores.

Construir el poder autnomo desde los colectivos a travs del Bloque Social Revolucionario, bajo el accionar de la movilizacin revolucionaria.

Retomar nuestra conducta participando en la organizacin de los poderes locales y no en alianzas con politiqueros profesionales, secuestradores de la participacin autnoma de los colectivos.

Se trata de construir el socialismo de las mayoras democrticas. Nada ms y nada menos. Para esto, no hay que radicalizar el discurso, hay que profundizar-renovar las prcticas socialistas, democrticas y revolucionarias, desde abajo, de cara a la construccin orgnica de un poder popular autnomo, democrtico y revolucionario.


9. El proceso poltico venezolano ante una disyuntiva crtica

A partir de la derrota en las urnas de la propuesta de reforma constitucional se abre en Venezuela una disyuntiva crtica. Estn en juego una amplia gama de tensiones y opciones de cuya resolucin depender en una buena medida la posibilidad de la profundizacin democrtica del proceso de cambio que vive el pas, o por el contrario, el riesgo de su regresin. Parece evidente que hay mucho malestar con mltiples aspectos de la gestin pblica, y demandas ampliamente extendidas por la profundizacin de la democracia y la participacin. Por primera vez en estos aos, se puede constatar que todo, sin excepcin, est abierto al debate, incluso el estilo del liderazgo de Chvez.

Se ha hecho ms evidente la existencia de una fuerte tensin entre tendencias a fortalecer el estatismo y el control burocrtico-vertical del proceso de cambio por un lado, y exigencias de mayor apertura democrtica, de libre confrontacin de ideas, de mayor pluralidad, la necesidad de la ampliacin de la base de apoyo poltico del cambio, y -muy prioritariamente- de facilitar la autonoma de las organizaciones sociales y populares, por el otro. Del fortalecimiento de las opciones democrticas presentes en esta coyuntura, depender no slo el tipo de sociedad alternativa que se est prefigurando en el presente, sino tambin la capacidad para resistir las amenazas internas y externas que operan y sin duda continuarn operando en contra de la experiencia de transformacin social que se intenta hoy en el pas.

Las elecciones de gobernadores y alcaldes del ao 2008 probablemente obligarn a definir rumbos claros ante las opciones de futuro que hoy estn en juego. Hay entre los sectores populares que apoyan al gobierno, un amplio descontento con alcaldes y gobernadores que fueron vistos como candidatos impuestos, candidatos por los cuales se vot por lealtad a Chvez, a pesar de considerarlos en muchos casos como ineficientes o incluso corruptos. La autonoma demostrada por millones de votantes, an cuando fueron colocados ante las aparentes opciones de votar por Chvez o por Bush, sugiere que en las elecciones del ao 2008, el voto operar de otro modo. Si se intenta imponer candidatos desde arriba, con los recursos del Estado, o con llamados a la lealtad personal al Presidente, con toda seguridad la oposicin saldr ampliamente fortalecida de esas prximas elecciones. En el peor de los casos, esto podra ser el comienzo del fin, el camino hacia un referndum revocatorio, o la victoria de un candidato de la oposicin en las elecciones presidenciales del ao 2012.

Si por el contrario se reconoce -y celebra- la demanda generalizada de mayor transparencia y participacin, si se definen procedimientos y mecanismos de seleccin de los candidatos abiertos, participativos, democrticos, que propicien las iniciativas desde abajo y el reconocimiento de nuevos liderazgos locales y regionales que han surgido en estos aos, se estara dando una fuerte seal de que se ha escuchado la voz del pueblo y se estara dando inicio a una nueva fase ms fecunda, en la cual se consolide, profundice y sobre todo, se democratice el proceso de cambio. Slo este camino consolidara a la experiencia venezolana como una genuina y novedosa alternativa democrtica post-capitalista.




[1]. Los 69 artculos de la propuesta de reforma constitucional fueron sometidos a la consideracin de los electores en dos bloques. Como la diferencias entre las cifras de ambos bloques es muy pequea, este anlisis se basa en los resultados numricos de la votacin correspondiente al bloque A, que inclua los 33 artculos propuestos por Chvez.

[2]. Las elecciones anteriores en los cuales la presidencia por Chvez estaba en juego fueron: la eleccin presidencial del ao 1998, la eleccin presidencial en base a la nueva constitucin (2000), y el referndum revocatorio (2004).

[3]. Simblicamente, quizs lo ms representativo de las deficiencias de la gestin pblica es la visin de un mdulo de Barrio Adentro deteriorado o abandonado. La imagen de dependencias pblicas, que por momentos parecen dedicarle sus principales esfuerzos y recursos a campaas poltico-partidistas, difcilmente puede ser aceptada cuando algunas de esas dependencias no parecen tener la misma eficacia y mstica cuando se trata de responder a las necesidades y demandas de los y las ciudadanos y ciudadanas.

[4]. Encuesta tras encuesta sealan en forma sostenida, que la inseguridad personal ha sido considerada durante lustros por la poblacin venezolana -antes y despus del gobierno actual- como el principal problema del pas. Slo en algunos breves perodos ha sido desplazada la seguridad personal por el desempleo como el principal problema sealado en las encuestas. No se trata slo se una percepcin subjetiva. De acuerdo a cifras del Ministerio del Poder Popular para el Interior y Justicia, la tasa de homicidios por 100 mil habitantes se ha casi duplicado en Caracas y ms que duplicado a nivel nacional entre los aos 1998 y 2006. El total de muertes por homicidio a nivel nacional pas de 4550 en el ao 1998, a 12257 en el ao 2006. (Provea. Situacin de los derechos humanos en Venezuela. Informe anual octubre 2006/septiembre 2007. Caracas, diciembre 2007, p. 336). Las principales vctimas son precisamente los habitantes de barrios populares donde est concentrado el principal apoyo del gobierno.

[5]. Resulta difcil determinar si hay en Venezuela hoy ms o menos corrupcin que en gobiernos anteriores. Lo que si es evidente es que hay una impresin generalizada de que hay extendidos niveles de corrupcin y de impunidad. La ostentacin consumista -automviles de lujo, whisky de 18 aos, restaurantes costosos-, por parte de quienes se han enriquecido durante este gobierno o de quienes reciben remuneraciones extraordinariamente elevadas en comparacin con los ingresos de la mayora de la poblacin, constituyen una provocacin permanente. El Presidente Chvez ha hecho referencia a esta situacin en diversas oportunidades.

[6]. Esto est definido en el artculo 167 de la propuesta de reforma, que establece que uno de las ingresos de los Estados son Los procedentes de un Fondo Nacional de Financiamiento Compensatorio, establecidos en una ley nacional, destinados a corregir los desequilibrios socioeconmicos y ambientales en las regiones y comunidades. Los recursos que se asignen mediante esta ley, sern administrados por los estados, Distrito Federal, municipios y entes del Poder Popular, y su aplicacin estar en concordancia con las polticas establecidas en el Plan de Desarrollo Integral de la Nacin.

[7]. Toda persona tiene derecho a la seguridad social como servicio pblico de carcter no lucrativo, que garantice la salud y asegure proteccin en contingencias de maternidad, paternidad, enfermedad, invalidez, enfermedades catastrficas, discapacidad, necesidades especiales, riesgos laborales, prdida de empleo, desempleo, vejez, viudedad, orfandad, vivienda, cargas derivadas de la vida familiar y cualquier otra circunstancia de previsin social. El Estado tiene la obligacin de asegurar la efectividad de este derecho, creando un sistema de seguridad social universal, integral, de financiamiento solidario, unitario, eficiente y participativo, de contribuciones directas o indirectas. La ausencia de capacidad contributiva no ser motivo para excluir a las personas de su proteccin. (Artculo 86)

[8]. La jornada de trabajo diurna no exceder de ocho horas diarias ni de cuarenta y cuatro horas semanales. En los casos en que la ley lo permita, la jornada de trabajo nocturna no exceder de siete horas diarias ni de treinta y cinco semanales. Ningn patrono o patrona podr obligar a los trabajadores o trabajadoras a laborar horas extraordinarias. Se propender a la progresiva disminucin de la jornada de trabajo dentro del inters social y del mbito que se determine y se dispondr lo conveniente para la mejor utilizacin del tiempo libre en beneficio del desarrollo fsico, espiritual y cultural de los trabajadores y trabajadoras. (Artculo 90)

[9]. Es pertinente aclarar que no se intenta aqu presentar una muestra estadsticamente representativa del debate, sino ms bien un muestrario de su riqueza y diversidad.

[10]. Mara Lilibeth Da Corte, Chvez rega a sus seguidores por la derrota y les dice que se va, El Universal, Caracas, 7 de diciembre,
2007.


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