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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2007

Carta abierta al Presidente Sarkozy
Acerca del intercambio humanitario de los prisioneros politicos en Colombia y los Estados Unidos

James Petras
Rebelin

Traducido para Cubadebate y Rebelin por Flix Terrones


 Diciembre 10, 2007


Le con gran inters la carta que usted le dirigi al lder de las FARC, Manuel Marulanda. Comparto con usted un impulso humanitario para acabar con el encierro de prisioneros polticos en Colombia. Sin embargo, permtame ser claro, categrico y realista acerca de esto: la liberacin de los prisioneros polticos de las FARC depende de un quid pro quo la liberacin, de los calabozos estatales colombianos, de los combatientes de la resistencia FARC.

Su dramtica y ampliamente publicitada intervencin centr la opinin pblica en los prisioneros de las FARC pero usted dej de mencionar la splica de los prisioneros polticos del gobierno colombiano, torturados y tratados con brutalidad por el presidente, cuyos ms cercanos aliados en el congreso se encuentran a la espera de sentencia por sus vnculos a largo plazo con los escuadrones paramilitares de la muerte y los narcotraficantes.

Djeme comenzar otra vez, presidente Sarkozy. Si usted desea ser un mediador honesto o un consecuente lder humanitario entonces debera actuar de modo imparcial con un espritu de reciprocidad. Hasta ahora, usted ha actuado de una manera unilateral, la cual no ayuda a una resolucin positiva en el intercambio de prisioneros. En vuestros cortos y ampliamente publicitados llamados, usted no ha actuado con buena fe ni ecuanimidad.

Por ejemplo, a comienzos de diciembre usted lanz solemnemente un llamado a las FARC (especficamente a su secretario Manuel Marulanda) por la liberacin unilateral sus prisioneros, incluyendo Ingrid Betancourt. Dicho llamado no tuvo correlato alguno para el presidente Uribe con el objetivo de que liberara a sus prisioneros y aquellos encarcelados por los Estados Unidos. Vuestra demanda pareca ms un gesto publicitario con toda su sustancia vaca y su solemnidad teatral. Piensa usted que el ms astuto y legendario lder guerrillero latinoamericano sera intimidado y tendra cargo de conciencia debido vuestra retrica inflamada por la vida de Ingrid? Vuestra doble moral colonialista no convenci a nadie y ciertamente no avanz en nada el proceso de negociaciones. Vuestra postura tica puede ser divertida para los cincuenteros filsofos parisinos, antes maostas y ahora telenoveleros, pero no tiene lugar en los tratos con revolucionarios serios y consecuentes.

Djeme sugerir que, dado que usted form algo as como una relacin carnal con su buen amigo, el presidente Bush, utilice su encanto para proponerle, como parte del intercambio de prisioneros, la devolucin de los dos lderes de las FARC de regreso a Colombia en lugar de los tres oficiales contrainsurgentes norteamericanos que en este momento se encuentran en prisiones de las FARC. Reciprocidad, seor, es un sine quo non en cualquier negociacin entre iguales.

En segundo lugar, usted hizo una condena pblica de los mtodos y objetivos de las FARC, pero no de los de Uribe. Desde luego, sta no es una manera para empezar las negociaciones. Esto da la impresin de que Uribe es un poltico democrtico, lo cual se encuentra en oposicin con cualquier reporte de derechos humanos elaborado por las Naciones Unidas, organizaciones colombianas, la OEA y la OIT que documentan que Colombia es el lugar ms peligroso del mundo para los periodistas, sindicatos, abogados de derechos humanos y dirigentes campesinos debido al terrorismo promovido por el estado. Resulta presuntuoso de vuestra parte, presidente Sarkozy, el cuestionar las credenciales morales de las FARC desde que usted y su Ministro de Asuntos Exteriores Kouchner le dieron al estado de Israel vuestro apoyo incondicional, pese al hecho de que posee 10000 prisioneros polticos, la mayora de los cuales fueron brutalmente torturados y numerosos nunca han sido oficialmente procesados o inculpados. Un rgimen como el vuestro, cuyo Ministro de Asuntos Exteriores apoya el estrangulamiento econmico (bloqueo de alimentos, medicina, agua y electricidad) de un pueblo entero en Gaza y el bao de sangre de los Estados Unidos en Iraq no tiene autoridad moral para hacer lecturas de mtodos y objetivos. Djeme ser preciso, seor presidente: las FARC no mantuvieron 10000 prisioneros polticos como vuestro aliado, el estado judo, ni invadieron y colonizaron pases independientes como vuestro buen amigo el presidente Bush. Habiendo levantado el velo de la hipocresa gala, djeme ocuparme de los verdaderos problemas a asumir si es que se quieren abrir las negociaciones.


Localizacin de las negociaciones


La insistencia de las FARC en una localizacin especfica no es una eleccin de fauna y follaje sino una garanta para su seguridad frente a numerosos acuerdos violados bajo el rgimen de Uribe. Presidente Sarkozy, vuestra insistencia, de hecho vuestra demanda, de pruebas fotogrficas de la supervivencia de Ingrid Betancourt mostraron el ejemplo ms reciente de la fundamental falta de seguridad que inspira Uribe: los emisarios que le llevaron las pruebas a travs de Venezuela fueron arrestados y encarcelados, violacin de un implcito acuerdo de un comportamiento digno entre usted, el presidente Uribe y el presidente Chvez.

Entre 1984 y 1990, las FARC alcanzaron un acuerdo con los presidentes Betancourt y Gaviria para darle una oportunidad al proceso electoral. Numerosos ex miembros de las FARC junto con otros individuos progresistas y grupos de izquierda formaron la Unin Patritica (UP). A lo largo de cinco aos, ms de 5500 miembros de la UP fueron asesinados, incluidos dos candidatos presidenciales, destruyendo, de este modo, aquellos mtodos electorales tan cercanos a vuestro corazn. Presidente Sarkozy, yo cito a vuestra atencin estos eventos en caso de que vuestros asesores hayan fallado en informarle de los escollos y peligros frente a cualquier negociacin de las FARC con el gobierno colombiano. Ms precisamente, la insistencia de las FARC en la localizacin de las negociaciones responde a la necesidad de proteger a sus lderes y los negociadores de cualquier movimiento repentino de la parte de Uribe con miras a romper las negociaciones y capturar o asesinar a los lderes de las FARC.

Usted debera ser consciente de que Uribe acompa su llamado por un reducido territorio desmilitarizado con una recompensa de $100 millones de dlares ofrecidos a los miembros de las FARC para asesinar o conducir a sus lderes al ejrcito colombiano.


La unilateral imposicin de condiciones de Uribe

Presidente Sarkozy, como usted bien lo sabe, para ingresar en cualquier negociacin, una de las partes no debe, de modo unilateral y arbitrario, imponer sus condiciones en prejuicio de la otra parte, tal y como Uribe lo hizo. El presidente paramilitar no slo decidi la localizacin de las negociaciones sino tambin la duracin y amplitud de la zona desmilitarizada, un tiempo limitado para obtener un acuerdo, el comportamiento subsecuente de los combatientes de la resistencia que fueron liberados y una visita de la Cruz Roja a las prisiones clandestinas de las FARC, as como tambin la insistencia en calumniosas caracterizaciones de sus socios en las negociaciones.

El reducido tamao de la regin desmilitarizada (as como tambin su eleccin y duracin) levanta enormes sospechas acerca de los motivos del gobierno. Mientras ms pequea sea la zona desmilitarizada resulta ms fcil para el rgimen de Uribe el invadir y capturar a los negociadores de las FARC. Una mayor zona desmilitarizada no afecta los puntos esenciales a ser negociados; por el contrario, ella facilita las negociaciones al incrementar la seguridad de los negociadores.

En segundo lugar, las negociaciones no deben ser arbitrariamente decididas en el curso de un simple mes dado que hay cuestiones de gran complejidad que necesitan ser resueltas: antes que nada la inclusin de los lderes de las FARC encarcelados en Estados Unidos gracias a su arbitrario traslado realizado por Uribe.

No hay manera alguna para que las FARC acuerden el permiso de entrada a una delegacin de la Cruz Roja para que visite a sus prisioneros, lo cual facilitara a los consejeros de alta tecnologa de Uribe la deteccin y el ataque de las localizaciones de las FARC. La insana obsesin de Uribe por aniquilar fsicamente a las FARC, como ha sido mostrado en sus ltimos arrebatos, contradice su reclamo de asistencia humanitaria por parte de la Cruz Roja.

Es intil mencionar el llamado de Uribe a la imparcial Iglesia para que acuda a las negociaciones es una broma de mal gusto: la Iglesia ha sido una acrtica apologista de Uribe, su organizacin poltica y su encarcelamiento de los senadores que organizaron escuadrones de la muerte y miembros del congreso (treinta, en total). Hay varios grupos de derechos humanos en Colombia que han sido reconocidos internacionalmente por su coraje e imparcialidad, incluyendo Paz y Justicia y Reiniciar que pudieron haber servido de un mejor modo cualquier rol intermediario.

Presidente Sarkozy, dejando de lado las limitaciones y vuestra predecible postura moral, usted ha expuesto con xito el fracaso de Uribe y sus peligrosas medidas para liberar por la fuerza a los prisioneros de las FARC. Por medio de promesas y amenazas, usted obtuvo de Uribe un acuerdo a medias con respecto de la razonable demanda de las FARC de una zona desmilitarizada para las negociaciones. No obstante, las concesiones forjadas por Uribe son elusivas - aquello que entre con una mano lo quita con la otra: l multiplica las concesiones inaceptables precisamente para socavar las negociaciones. Debido a esto, es slo en los detalles que el proceso progresa.

En eso se encuentra el peligro, Presidente Sarkozy. Vuestros ademanes y dems, vuestra exitosa presin con el fin de asegurar un terreno para las negociaciones le ha granjeado el apoyo de varios ciudadanos franceses, sobre todo aquellos profundamente comprometidos en la liberacin de vuestra compatriota, Ingrid. Usted se ha convertido en el engredo de los franceses y los medios de comunicacin occidentales. No esgrimir eso contra usted: usted capta inters, habla y actapero todava no ha alcanzado el xito.

Incluso para empezar las negociaciones, usted debe convencer a Uribe, una vez ms, de ser razonable (al menos con el resto del mundo), olvidar sus agendas escondidas y acceder a una segura zona desmilitarizada de tamao adecuado as como tambin darles a los negociadores el tiempo necesario para resolver sus diferencias. Bajo circunstancias normales usted debe admitir, seor Presidente, que se trata de demandas razonables. Pero, como usted ya debe saberlo, Uribe no es un negociador de buena voluntad ni se encuentra dispuesto a un acuerdo equitativo. Usted se encuentra bajo los proyectores de los medios de comunicacin. Usted tiene un amplio soporte interno e internacional. Usted tiene toda la credibilidad poltica (y el poder) para persuadir, presionar o arrastrar a Uribe a la mesa de negociaciones con el fin de liberar a Ingrid y los dems as como tambin los 500 prisioneros de las FARC que se pudren en los agujeros TB en Colombia y los Estados Unidos. El xito o el fracaso se encuentran ahora en vuestras manos, Presidente Sarkozy. Usted asumi el solemne deber de liberar a Ingrid. Djenos anhelar que usted cumplir con su responsabilidad.

Fraternalmente,

James Petras

Los ltimos tres libros del profesor Petras son The Power of Israel in the United States (2006), Rulers and Ruled in the US Empire (2007) y Multinationals on Trial (2007).

Flix Terrones pertenece a los colectivos Rebelin y Cubadebate.


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