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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2007

'Iguano' y 'Steven', dos mandos medios paramilitares, han confesado miles de asesinatos y decenas de atroces descuartizamientos
Especial paramilitarismo: El oficio de matar

Semana

Este es un viaje al corazn de dos asesinos a los que la guerra les dio una razn para matar, la sociedad les permiti seguir y sus instintos les impidieron detenerse.


Cuando estaba en el colegio, Jorge Ivn Laverde, pensaba que algn da sera msico. Le gustaba tocar guitarra, cantar y animar las fiestas de la vereda. Ahora tiene 31 aos, olvid todos los acordes y confiesa que ha matado a cerca de 2.000 personas. Es el 'Iguano' o 'Pedro Fronteras', un paramilitar temido y odiado en Norte de Santander. Sentado en un patio de la crcel de Ccuta, nos cuenta su vida. Sus ojos oscuros e imperturbables son el nico rasgo de su cara que refleja frialdad. Sonre con facilidad, an cuando habla de la muerte y la destruccin. Un leve temblor de manos delata que tiene miedo de contar todo lo que pas.

Hace dos dcadas jams hubiera imaginado que este sera el desenlace de su vida. El 'Iguano' naci en una vereda de Turbo, en la regin bananera de Antioquia, en un hogar tradicional, de campesinos medios, en medio de 15 hermanos. Como haba sido educado bajo normas y valores catlicos estrictos, desde joven era muy disciplinado y responsable. As lleg a terminar con xito todo su bachillerato.

Mientras vivi en el campo, no conoci ms estado que el de la guerrilla del EPL. "En donde yo nac nunca vimos un soldado", dice. Su familia sola estar inconforme con las imposiciones de los insurgentes. "Nunca los vimos como los Robin Hood que decan ser". Aun as, los soportaron estoicamente durante largos aos. Hasta que los guerrilleros los obligaron a abandonar la tierra y luego mataron a uno de sus hermanos. La familia tuvo que irse para Turbo y empezar una nueva vida. Por necesidad, el 'Iguano' se convirti en ayudante de camin y luego en conductor. En los caminos de Urab empez a escuchar con inters la noticia de que haban llegado a la regin los hermanos Fidel y Carlos Castao Gil. "Se deca que venan grupos de campesinos que se haban rebelado contra la guerrilla". De inmediato se sinti identificado con ellos.

Muy pronto se involucr con las autodefensas. Como camionero resultaba muy til, primero transportando vveres, y despus a las tropas que salan a hacer sus recorridos de muerte. "Por qu no? La gente de bien quera a las autodefensas. Decan que con ellas vendra el progreso".

La guerra es una opcin elegida por las personas cuando las oportunidades de ganar son altas, dice el investigador Mauricio Romero. "Los individuos buscan en la guerra seguridad, riqueza y reconocimiento. Si a eso se le suman aliados poderosos y un Estado fragmentado que no ejerce la coercin, entonces tenemos un panorama como el que hemos vivido con los paramilitares".

Esta parece ser, por lo menos en parte, una explicacin para el camino que eligi el 'Iguano'. Empresarios y gobierno local, militares, jueces, comerciantes y hasta sectores de la Iglesia justificaban o apoyaban a los paramilitares. "Hay que reconocerlo, no hubiese sido por la complicidad del Estado, las AUC no hubiesen surgido en el pas ".

'Steven'

Por esa poca, mediados de los aos 90, la vida empezaba a cambiarle a Jos David Velandia alias 'Steven'. Este hombre de 35 aos, de cuerpo macizo y piel morena, pasa sus horas en la crcel La Picota recontando en su cabeza cada uno de sus crmenes. Mira con desconfianza a todos quienes le rodean y habla apenas lo necesario. Aun as ha confesado la muerte de ms de 250 personas, muchos de ellos lanzados al ro, descuartizados o enterrados en fosas.

A pesar de que creci peleando contra la pobreza y la adversidad, en La Dorada, un clido municipio de Caldas, enclavado en la Magdalena Medio, donde los paramilitares ya eran amos y seores. En su juventud pareca inclinarse ms por la ley y el orden que por el crimen. Desde los 10 aos le toc trabajar para ayudarle a su abuela con el sostenimiento de la casa, ya que sus padres se haban separado. En el colegio se destac como futbolista en las selecciones de La Dorada y Caldas, y por sus mritos deportivos pudo terminar su bachillerato con una beca. Al terminar sus estudios decidi ingresar a la Polica como suboficial. Le gustaba el rgimen austero de la Fuerza Pblica y la estabilidad que la institucin le brindaba.

Con el tiempo, sinti que ganaba muy poco dinero y en 1996 se retir para probar suerte como comerciante. Pero fracas. De repente se vio solo -pues su abuela, que era toda su familia, haba muerto- sin dinero, vagando por las calles de La Dorada. En 1997 se anim a trabajar en una campaa poltica en la que prometieron un empleo que nunca le cumplieron. Trabaj como celador por cortas temporadas hasta que dos aos despus se encontr casualmente a un viejo compaero del colegio que le hizo la propuesta que le dara un giro a su vida: vincularse a las autodefensas de Ramn Isaza.

De pistoleros a comandantes

Al igual que 'Steven', el 'Iguano' no haba empuado un arma, hasta el da que ingres a la escuela de combatientes de las AUC. All 'Doblecero' le dio la primera instruccin militar. Empezaron a gustarle los fusiles. No puede decirse que fuera exactamente el odio o la venganza el sentimiento que arda dentro de su cuerpo. Era ms bien el deseo de "ser alguien importante". Soaba con ser un comandante paramilitar. Al fin y al cabo, este no era un oficio para esconder sino para exhibir, que daba prestigio y poder. Algo muy atractivo para un muchacho de 17 aos.

Su obsesin era ascender dentro de la organizacin y, sobre todo, agradarle a su comandante Carlos Castao. Lo logr de manera rpida y eficaz. "La primera vez que mat a alguien tuve miedo porque fue en un combate contra las Farc... despus se volvi rutina". Combatir a la guerrilla o matar civiles, le era indiferente porque a sus vctimas siempre eran revestidas, en el imaginario, con el ropaje de la insurgencia. Sindicalistas, lderes sociales, personas con convicciones comunistas, taxistas, comerciantes, y todo aquel que pensara diferente o se alejara del proyecto de las autodefensas fueron blanco de sus balas. "La guerrilla no manda a hacer inteligencia a guerrilleros con brazalete. Los infiltra como vendedores o trabajadores", dice.

Con la misma lgica, 'Steven' haba empezado su escalada mortal en La Dorada. Nunca olvida al primero de sus muertos: "era una noche del ao 2000. Portaba una pistola Pietro-Beretta 7.65. El rolo manejaba la moto y yo iba de parrillero. La orden era matar a un jbaro. A m me sealaron al muchacho dicindome que era ese negrito mechudito de ah... Le pegu nueve tiros".

'Steven' no se preguntaba dos veces sobre si disparar o no. En La Dorada sala a matar gente da de por medio. Casi siempre operaciones de la mal llamada limpieza social. Dice que matar se le volvi una adiccin. "Si uno se acostumbra a matar a una persona da de por medio, llega el da que no lo puede hacer y siente un desespero como al que le falta la droga. El desespero! El desespero!".

Tanto el 'Iguano' como 'Steven' justifican sus acciones con un dudoso altruismo. El primero intenta mantenerse en una lgica de contrainsurgencia, el segundo enarbola un concepto del orden que lleva a aniquilar todo aquel que segn su lgica "se porte mal". "Durante la guerra se suspende el tab de matar", dice el profesor de la Universidad de los Andes, Ivn Orozco. Y ese "permiso" para matar se basa en ver al supuesto enemigo como alguien que no merece vivir.

Pero lo peor estaba por venir. A medida que las instituciones les permitieron seguir adelante, y la sociedad aceptaba en silencio sus crmenes, las talanqueras morales que les quedaban a ambos se rompieron definitivamente. Y lo que vendra sera escalofriante.

Escenas delirantes

"Sal con buena fama de Urab", dice el 'Iguano'. En 1997 fue enviado al Choc, donde por primera vez actu como tercer comandante de un frente. Poco despus, gracias a su "buen desempeo" fue trasladado a Norte de Santander como jefe del frente de la frontera. Y es all donde produjo una verdadera carnicera. "Cada noche entrbamos a los barrios y haba dos o tres acciones contra el ELN". Lo que el 'Iguano' llama ELN eran muchachos de barrio, gente civil y desarmada. Es el caso de Venancio Contreras, un humilde trabajador que, armndose de valor, denunci la presencia de los paramilitares ante un batalln del Ejrcito. El 'Iguano' lo hizo sacar del bus en que viajaba y despus de verificar que tena en el celular el nombre y nmero del comandante del batalln, le peg cuatro tiros en el pecho.

"Yo le peda a Dios que no me dejara cometer errores. De hecho yo pensaba muy bien antes de tomar una accin". El 'Iguano' es un hombre estricto, cuyo mayor esfuerzo era cumplir con su deber. Segn dice, le gusta hacer las cosas bien. Por eso orden ms de 2.000 asesinatos. Su obra incluye cerca de 20 fosas, 15 personas muertas tiradas al ro Pamplona, 27 masacres y el asesinato de importantes lderes como el candidato a la gobernacin Tirso Vlez, el defensor del Pueblo Ivn Villamizar, y el ex alcalde de Ccuta, Pauselino Camargo. Tambin el haber matado a varios enemigos del alcalde de la ciudad, Ramiro Surez. Aun as dice: "aqu no se puede decir que vinimos a sembrar terror o que matamos a gente inocente". Niega radicalmente que se hayan cometido descuartizamientos o torturas. Pero las denuncias de las vctimas lo contradicen. Por qu cometieron tantas masacres? "Todo esto se explica con una palabra: guerra. Si no actubamos, iban a actuar contra nosotros, nos iban a atacar".

Para muchos expertos en la guerra, la sevicia nace del miedo. "Con frecuencia, los victimarios sienten que se defienden de otro que representa un peligro. Es el argumento de la guerra justa", dice el antroplogo Alejandro Castillejo. Ese miedo, convertido en pnico y luego en ejercicio del terror, los protege contra la culpa y la expiacin. Por eso el 'Iguano' tiene una mirada indulgente de s mismo: "Nunca abus del poder. Nunca hice dao". Y se alienta diciendo "si hubiera sido cruel no vendran todava a visitarme los arroceros y los camioneros, toda la gente buena de la regin".

Con menos influencia que el 'Iguano' pero usando peores mtodos, 'Steven' se convirti en comandante de una parte de Caldas y Tolima. Aunque nunca fue el primero, pues estaba bajo rdenes de otros, s era el ms temido por su frialdad. Ahora, no tiene pudor en contar cmo se iniciaron los descuartizamientos en su regin: "Uno es un instrumento de la guerra. Tiene que actuar como le toque y donde le toque. Yo descuartic a varias personas vivas... Uno coga de un lado, el otro del otro, y partamos aqu y partamos all y despus botbamos los pedazos a la fosa o al ro".

Estos descuartizamientos solan hacerse para que los miembros del grupo tuvieran agallas. Quien no era capaz de cumplir la orden, se le obligaba. "Yo pona a uno de esos muchachos que andaban con nosotros, de los que crean que ser paramilitar era andar bien vestido, oliendo a bueno, con una pistola y montndosela a todo el mundo".

Los relatos de 'Steven' son estremecedores. La manera como mataron a centenares de personas no tena nada que ver con matar simplemente. Humillaban primero a sus vctimas. A un homosexual lo tortur durante horas con un palo de escoba en el ano, antes de matarlo. "La persona se traa vendada, amarrada de pies y manos, se le quitaba la venda y lo primero que vea era al pelao con el machete. Por lo general se empieza por la cabeza porque la persona muere cuando le cortan la yugular. Hace grgaras... senta la necesidad de terminar ligero porque era incmodo ver a una persona con el suspiro de uff, uff, uff".

Si la ciencia poltica explica la guerra como una eleccin de acuerdo con las oportunidades que esta le ofrezca a una persona, la sicologa parte de la base de que se requiere una personalidad autoritaria para llegar a matar. Segn Neil J. Kressel, en su libro Mass Hate (Odio colectivo), los crmenes pueden ser fruto de la obediencia o de la iniciativa. El 'Iguano' es un ejemplo de un criminal con iniciativa, mientras que 'Steven' explica todos sus crmenes por la obediencia a sus jefes. Jams tuvo la menor duda al ejecutar una orden. Y nunca dej de cumplir ninguna. Tena muy clara su ley: "si mi Dios perdon al que lo azot, lo tortur, lo crucific, por qu no me va a perdonar a m que soy un pobre mortal?"

Sin retorno

El 'Iguano' se ve tranquilo. En la crcel tiene un squito de presos y guardias a su servicio. Dice tener el sosiego que no tena tres aos atrs cuando cada noche sala a matar. "No haba tiempo para dormir, y si lo haca, lloraba, tena sueos. Vea que esta guerra, entre ms das pasaban, en lugar de acabarse, se acrecentaba ms. Pens en retirarme pero entonces esto hubiera quedado a medias. Hoy en da me siento satisfecho de lo que sucedi. Pero no se puede desconocer que fue una guerra terrible". Matar era su oficio. Y no hubo quien lo parara. En dos ocasiones se escap de la crcel. En ambas, con complicidad de funcionarios del Inpec y de la Fiscala. "Cundo cruc la frontera de la crueldad? Cuando vi que la guerrilla iba a ser derrotada pero no exterminada. Siempre habr poblacin y siempre iban a surgir de ella nuevos guerrilleros. Era ms peligroso parar que seguir".

'Steven', por su parte, se queja constantemente de las condiciones de la crcel en la que est. "Al lado de guerrilleros, ladrones, y toda clase de gente", replica. Cuando se le pregunta cul es el valor ms importante para l, responde: "La vida". Cmo, si le quit la vida a tanta gente? "Ese era mi trabajo", dice. Pero aclara que es su propia vida la que ms valora. Y todo estaba permitido si se trataba de defenderse. "Si a m la guerrilla me mataba dos, entonces yo tiraba a matar tres de ellos... Son formas msticas de la guerra", dice.

Desde la crcel de Ccuta, el 'Iguano' piensa en su familia. "Cuando habl por primera vez en versin libre mi mam me llam y me pregunt: Mijo, usted qu fue lo que hizo?". l le devuelve la culpa a la sociedad y al Estado. "Quieren saber que somos criminales pero no el camino que nos llev a tomar estas decisiones. Qu bonito hubiera sido haber nacido en un pas sin guerrilla, donde el Estado hubiera cumplido sus obligaciones. Yo le hubiera aportado la msica. Lo contrario de la guerra!". En lo recndito de su espritu no reconoce sus errores. Ms que una expiacin, su versin libre es apenas parte de un acuerdo oportunista al que le saca el mximo provecho. "Estoy convencido de que diciendo la verdad todo queda en el pasado".

'Steven' en cambio no logra salir de su propio mundo. A esta hora slo le preocupa salvar su vida. "Usted cree que los familiares de los muertos y los desaparecidos me van a perdonar porque yo les pida que me perdonen?", se pregunta. Y a rengln seguido dice que est en "peligro inminente". Teme por retaliaciones que puedan tomar los dolientes del caso ms atroz que mand a ejecutar: el descuartizamiento de nueve cazadores de El Lbano, Tolima, en 2004, varios de los cuales eran menores de edad, y una mujer que iba en el grupo que fue violada antes de morir. 'Steven' asegura que el trabajo lo iniciaron los militares que los capturaron en un retn y se los entregaron a las autodefensas asegurndoles que eran guerrilleros. El resto fue obra del odio. Que se hable de esto en pblico lo perturba profundamente. Tiene un hijo de 8 aos que lo vio por la televisin cuando renda versin libre y se puso a llorar. "Me toc llamarlo y calmarlo, decirle papito, no soy un monstruo... Es que es un golpe muy duro para un nio de 8 aos ver al pap como un Frankenstein".

Sin justificacin

Al final de su libro Eichmann en Jerusaln, la escritora Hannah Arendt -quien fue testigo del juicio contra el criminal de guerra Adolf Eichmann, que termin con la condena a muerte del bucrcarata nazi-, escribe su propia conclusin sobre por qu, ante la justicia, aun en tiempos de guerra, los crmenes siguen siendo una decisin individual, sin atenuantes morales: "...poco importan las accidentales circunstancias interiores o exteriores que te impulsaron a lo largo del camino a cuyo trmino te convertiras en un criminal, por cuanto media un abismo entre la realidad de lo que t hiciste y la potencialidad de lo que otros hubiesen podido hacer (...) Has contado tu historia con palabras indicativas de que fuiste vctima de la mala suerte y nosotros, conocedores de las circunstancias en que te hallaste, estamos dispuestos a reconocer, hasta cierto punto, que si stas te hubieran sido ms favorables muy difcilmente habras llegado a sentarte ante nosotros o ante cualquier otro tribunal de lo penal. Si aceptamos, a efectos dialcticos, que tan slo a la mala suerte se debi que llegaras a ser voluntario instrumento de una organizacin de asesinato masivo, todava queda el hecho de haber, t, cumplimentado y, en consecuencia, apoyado activamente, una poltica de asesinato masivo (...) Esta es la razn, la nica razn, por la que has de ser ahorcado".

Especial revista Semana sobre el paramilitarismo:

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El oficio de matar

El 'Iguano' y 'Steven' fueron dos mandos medios de los paramilitares. El uno ha confesado 2.000 asesinatos y el otro decenas de atroces descuartizamientos. Este es un viaje al corazn de dos asesinos a los que la guerra les dio una razn para matar, la sociedad les permiti seguir y sus instintos les impidieron detenerse.

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