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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2007

El debe y el haber de la regin
Los desafos y las perspectivas econmicas del 2008

Pablo Ramos
APM

Amrica Latina atraviesa un perodo de crecimiento sin antecedentes, en un contexto mundial favorable. Cmo traducir esta bonanza en bienestar general.


El 2007 ya se va, y con el inicio de un nuevo ao es buen momento para esbozar que puede pasar en los prximos doce meses en nuestra Amrica Latina. Para 2008, el panorama a priori es favorable, pero debemos hacer un balance para saber dnde estamos parados y definir hacia dnde vamos.

La regin atraviesa desde el cambio de siglo por un perodo de alto crecimiento, entre el 5 y el 6 por ciento promedios, por encima del mundial. A su vez, esta expansin favorece a todos los pases sin excepcin. El precio de los principales productos de exportacin regional (recursos naturales o commodities) se ha multiplicado, a la vez que han aumentado las cantidades exportadas.

El comercio intraregional tambin ha crecido en forma sustancial. A modo de ejemplo, el intercambio bilateral entre los socios mayores del Mercado Comn del Sur (Mercosur), es decir, Argentina y Brasil, va a rozar los 23.000 millones de dlares, una cifra considerable. Y fuera del terreno meramente econmico, tambin se ha acrecentado el intercambio cultural y el conocimiento entre las poblaciones de las naciones latinoamericanas.

No obstante, estas tasas de expansin no se tradujeron en mejoras de la poblacin. La riqueza generada se ha derramado, pero por sobre todo se ha concentrado en pocas manos en algunos grupos econmicos locales y en corporaciones internacionales. Algunas polticas sociales han tenido tmidos resultados, nada comparndose con la expansin del aparato productivo descrito.

El mundo fuera de nuestra regin aporta a esta expansin. El apetito de China por recursos naturales, sumados a India y a toda Asia en general, es el causante del boom de los commodities. Nada parece indicar que esta tendencia cambie en el mediano plazo, por lo cual el crecimiento no debiera detenerse en igual lapso. Es decir, el contexto va a continuar favorable.

Los desafos son varios. Garantizar el crecimiento, redistribuir progresivamente la riqueza, proteger de la depredacin a los recursos naturales, mejorar los servicios bsicos brindados por el Estado. En este sentido, no todo parece tan claro.

El abanico de ideas econmicas oscila entre el librecambismo de Chile y el socialismo de Venezuela. Por un lado, un grupo de naciones encabezadas por la nacin trasandina, a las que deben sumarse Colombia, Per, Mxico y la mayora de los pases de Amrica Central, que depositan sus esperanzas de crecimiento en la firma de tratados de libre comercio (TLC) bsicamente.

Los miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) tienen una visin ms keynesiana de la economa, aunque entre ellos existen diferencias. Aqu las negociaciones para firmar TLC con otros pases y regiones chocan con los intereses locales y con una idea de desarrollo autnomo que no gusta demasiado a los graduados de Chicago.

Por ltimo, Bolivia, Ecuador y Venezuela que llevan adelante polticas que se encaminan hacia una economa socialista, con control de los recursos naturales (la tierra incluida) por parte de los Estados, y una manifiesta intervencin en todas las esferas econmicas.

Al establecer estas diferencias entre los pases de la regin, llama poderosamente la atencin el espritu de integracin que manifiestan los jefes de Estado. Porque los modelos de Economa Poltica antes descriptos en algn momento van a chocar entre s.

Por las diferencias enunciadas, se hace difcil comprender cmo van a implementarse ciertas polticas econmicas anunciadas en cuanto encuentro presidencial se produzca. En distintas ocasiones se ha mencionado avanzar para poder contar con una moneda nica en Sudamrica. Cuando se menciona este tema, se piensa de inmediato en la Unin Europea (UE) y el euro, la moneda adoptada por 12 naciones del Viejo Continente.

El euro es el fruto de un proceso de confluencia macroeconmica de las naciones participantes durante muchos aos. Y estos requisitos que deban cumplirse pueden definirse de raz neoclsica, o neoliberal. A su vez, se cre el Banco Central Europeo (BCE), que tiene una matriz monetarista, similar a la de la Reserva Federal de Estados Unidos. Es decir, manejar las variables econmicas a partir de la oferta monetaria.

Las medidas que dieron origen al euro se firmaron en Madrid el 15 de diciembre de 1995, y entr en vigencia el 1 de enero de 1999. Se trata de medidas fiscales, de raz neoclsica, aunque con las licencias que se permiten las naciones europeas. Si se piensa en este modelo para la moneda sudamericana, estaramos repitiendo el error de adoptar medidas de pases avanzados en naciones atrasadas. Ms all de las apreciaciones que podamos hacer sobre las propias medidas.

Las crticas se extienden a la discusin dentro del Mercosur sobre el arancel externo comn (AEC) y sobre la poltica comercial en general. Debe convertirse la regin en plataforma de exportacin de las multinacionales? Depende el modelo de integracin que se adopte, esta presuncin puede convertirse en realidad o no. Eventos como la instalacin de la pastera Botnia sobre la vera de un ro compartido entre dos naciones es un ejemplo en este sentido.

El Banco del Sur, creado recientemente, e iniciativas como el Fondo Monetario del Sur, tambin merecen claros y amplios debates. Nos hemos referido a ambos temas, pero la pregunta es la misma: qu modelo es el que se va a tomar? Si se convierten en rplicas de los rganos multilaterales de crdito, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, el futuro no va a ser venturoso.

El terreno en el cual no se ha avanzado demasiado es en la integracin productiva. El motivo principal de este estancamiento es que todas las naciones quieren (y necesitan) importantes inversiones y garantizarse el crecimiento econmico. Por lo cual, ese esfuerzo altruista que se necesita en momentos como los actuales, es retaceado a favor de beneficiar a la produccin fronteras adentro.

Las polticas pblicas deben cambiar radicalmente. Por el lado de los ingresos, nuestra estructura impositiva es regresiva y se debe avanzar hacia una de tipo progresiva, donde los ganadores de la expansin actual y de antao sean quienes ms tributen al Estado. A su vez, la poltica de gastos tambin debe cambiar en este mismo sentido, ya que de poco sirve que las corporaciones paguen altos impuestos si luego se les van a devolver de alguna otra manera.

Incrementar la coordinacin en la defensa del inters sudamericano es central. En este sentido, algunas declaraciones y acciones concretas que se produjeron en los ltimos das (reforma constitucional de Bolivia, el affaire valija en Argentina) parecen confirmar que estamos en el camino correcto.

Avanzar en la integracin, no dejarse vencer por las presiones de los sectores de poder ni creer dogmticamente en las recetas forneas parecieran ser las claves para que el sueo de los Libertadores pueda concretarse. Que as sea.

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