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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2007

Recesin en los Estados Unidos
'Su crisis y algo ms'

Nelson Soza Montiel
Argenpress


Ya pocos dudan de que la recesin en los Estados Unidos no est a la vuelta de esquina. La nica interrogante es saber si ser como la Gran Crisis de 1929 o una ms suave de slo cinco o seis aos. Lawrence Summers, ex ministro de Hacienda bajo el ex Presidente Bill Clinton, piensa que los efectos adversos de sta podran durar ms de una dcada. Otros ruegan al cielo porque la locomotora china no se resienta con la merma del poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses y pueda arrastrar el tren de la economa mundial al menos durante un par de aos.

Muy pocos (el FMI entre ellos) siguen apostando a que slo se trata de un perodo ms prolongado de crecimiento disminuido.

Para Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal (Banco Central) de los EEUU, la probabilidad de que su pas entre en recesin est claramente aumentando y el crecimiento econmico se est acercando a la velocidad (mnima) de sustentacin. Y su sucesor, Ben Bernanke, admite que la economa del pas enfrentar una aguda deceleracin por la contraccin del mercado de la vivienda y un aumento inflacionario por precios mucho ms elevados del petrleo y por la debilidad del dlar.

El lento crecimiento de los empleos, la escasez de crdito comercial, la depresin de los precios de las viviendas, la cada de la produccin industrial y la turbulencia en Wall Street sugieren que la economa ya ha entrado en una recesin o el riesgo de que comience pronto excede del 50 por ciento.

La recesin se presenta como peor que las precedentes. Su profundidad y extensin dependen de la Reserva Federal: puede oponerse a la cada de los mercados y reducir drsticamente las tasas o hacerse a un lado y dejar que caiga quien caiga -caso en el que la recuperacin sera ms rpida-.

Pero tambin depende de lo que hagan (o no hagan) los bancos centrales e inversionistas de todo el mundo con sus reservas de dlares antes de que stos pierdan an ms valor. Nadie quiere desatar una estampida, pero tampoco nadie quiere tener las cmaras llenas del dinero del To Sam.

Sin embargo, el futuro del dlar como la moneda preferida del mundo y la prxima recesin no lo son todo. Ms bien son los sntomas del desplome del sistema bancario moderno actual y de la emergencia de una reingeniera financiera que extirpe la existencia de instrumentos de inversin sustentados no en la economa real, sino que en la mala fe de unos y en la ingenuidad de muchos.

El peor de los escenarios

Ni los efectos directos de la crisis de los prstamos hipotecarios de alto riesgo (subprime) han terminado de digerirse ni todava se producen todos los rebotes de la misma dentro y fuera de los EEUU La estanflacin (el cctel de inflacin con cero crecimiento) es el peor de los escenarios para George Bush, los nueve billones de dlares que su pas adeuda al extranjero y una moneda que sigue derrumbndose.

El Balance Econmico de Amrica Latina divulgado este mes por la CEPAL dice que los riesgos de desaceleracin de la economa estadounidense se basaban en tres factores: las caidas del precio de las propiedades, del consumo de los hogares y de la construccin de viviendas; los efectos de la crisis de las subprimes sobre la valoracin del riesgo y el funcionamiento de los mercados de crdito, y la merma de los crditos respaldados por el valor de las propiedades y de las refinanciaciones de hipotecas.

Todas y cada una de esas condiciones parecen estarse dando: al menos dos millones de propietarios perdern sus viviendas en los EEUU en los meses prximos cuando sus hipotecas sean ejecutadas por impagos, la confianza de los consumidores tambalea, el mercado de la construccin se desmorona y el capital extranjero huye en busca de mejores condiciones.

Dada la interconexin de los mercados financieros, las expectativas de una recesin podran retroalimentarse unas a otras: si los inversionistas terminan de convencerse de que es inminente, nada los obligar a prestar un dinero de recuperabilidad incierta. La crisis de confianza tiene un segundo ingrediente: nadie sabe a cuenta de quines corrern (ni cunto suman) las prdidas. Se supona que un cono de las finanzas estadounidenses como el Citigroup no tendra decenas de miles de millones de dlares expuestos a los subprime. Pero result que s los tena.

La duda no est slo en saber cuntos bancos debern utilizar el salvavidas de la Reserva Federal para evitar la quiebra, sino en cunto caern sus ttulos cuando las prdidas forzosas de los bancos comprometidos trasciendan al pblico.

La Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico ha valorado en US$ 330 mil millones las prdidas burstiles de las entidades financieras provocadas por las turbulencias en los mercados causadas por desplome de los subprime en los EEUU.

La Reserva Federal rebaj nuevamente -a medados de diciembre- las tasas de inters para inyectar morfina a los bancos e inversionistas. Y probablemente deber seguirlo haciendo en 2008 para atenuar las penurias de la recesin. Pero ello precipitar nuevos derrumbes del dlar y disparar los precios de los alimentos o la gasolina. Y servir de nada para amortizar los pagos de hipoteca atrasados o eliminar de los balances bancarios los miles de millones de dlares en crditos de difcil recuperacin.

Tambin convino con otros cuatro bancos centrales (de Europa, Inglaterra, Canad y Suiza) efectuar cuatro subastas por un total de US$ 40.000 millones -aunque podra ser mucho ms- para que los bancos comerciales puedan seguir prestando a empresas y consumidores.

En la tercera semana de diciembre la Comunidad Europea dispuso una lnea crediticia equivalente a US$ 500 mil millones para los bancos del continente -dineros que se suman a los US$ 600 mil millones que la Federal y -en menor medida- el Banco Central Europeo ya inyectaron a sus respectivos sistemas financieros. Estos enormes recursos serviran para aceitar una maquinaria imposibilitada de seguir otorgando crditos y de pagar a sus acreedores. Cuntos de ellos han sido efectivamente utilizados, cunto de ello sern recuperables, cuntos ms sern necesarios para evitar eventuales quiebras y por cunto tiempo debern los Estados asumir el salvataje de un sistema cuyos engranajes (inversionistas, bancos, agencias clasificadoras de riesgo) idearon e implementaron una maquinaria esencialmente especulativa?

Pero la demanda creciente de liquidez y la preocupacin de los oferentes de crditos sobre los riesgos de una desaceleracin econmica que afecte la calidad de estos pueden dar lugar a un agravamiento de las restricciones crediticias y funcionar como una profeca auto-cumplida que invalide los esfuerzos de los bancos centrales.

Otra crisis ad portas

Segn la Universidad de Michigan, la confianza de los consumidores est a su nivel ms bajo desde el comienzo de la guerra de Irak debido a la incertidumbre sobre los precios del petrleo, los problemas permanentes en el mercado de la vivienda y la mayor inflacin. No puede ser bueno para una economa cuyo 72% del PIB proviene de gastos de consumo y donde los niveles de endeudamiento con dinero plstico estn copados y amenazan una crisis al menos de similares caractersticas a la de los subprimes.

El consumidor estadounidense ha terminado por llegar al lmite de su capacidad: ya no puede recurrir al valor de su casa para conseguir un crdito rpido y tiene al lmite su stock de dinero plstico.

El endeudamiento con tarjetas de crdito es la siguiente preocupacin creciente de los bancos. Tras largos aos de seductoras promociones, los consumidores estadounidense adeudan la asombrosa suma de US$ 915.000 millones, ya no pueden abonar ni siquiera el mnimo y los incumplimientos de pagos se acumulan a un ritmo rcord.

La cesacin de pagos del mercado de tarjetas de crdito tiene un potencial casi tan destructivo como el de la debacle inmobiliaria: la deuda de las tarjetas de crdito fue traspasada a inversionistas del mercado secundario (fondos de pensin, fondos de alto riesgo). Y no pasar mucho antes de que el mercado de valores nuevamente se resquebraje cuando deba elevarse el nivel de riesgo de los bonos respaldados por tarjetas de crdito.

Pocas certezas, muchos riesgos

El ms reciente informe del FMI asegura que los riesgos estn decididamente en baja. Pero a rengln seguido admite que podra sobrevenir una mayor desaceleracin global si recrudecen las presiones inflacionarias, persiste la volatilidad de los mercados petroleros, se acenta la emigracin de divisas extranjeras a los mercados emergentes y se agudizan las presiones sobre los mercados financieros.

Con unos precios del crudo cercanos a los US$ 100 por barril y un mercado petrolero mundial muy ajustado, cualquier problema de suministro o mayores preocupaciones geopolticas (y all estn la guerra de Irak, las tensiones de EEUU con Irn y Venezuela, el Medio Oriente) podran provocar mayores precios del petrleo y nuevas presiones inflacionarias.

A su turno, la creciente volatilidad de los mercados financieros y el peligro de que sus efectos se extiendan a otras reas del mercado financiero genera dudas sobre la posibilidad de que contine la bonanza externa que favorece a Amrica Latina.

La Cepal dice que una desaceleracin de la economa estadounidense no es necesariamente negativa para la economa mundial. Pero deja todo librado a las caractersticas del ajuste: si ste es lento y gradual, podra contribuir a la estabilidad del crecimiento global; si en cambio es un aterrizaje brusco, podra ser un factor profundamente desestabilizador.

El economista neo-keynesiano y profesor de la Universidad de Princeton Paul Krugman -uno de los ms fieros detractores de la administracin Bush- se inclina por lo ltimo: los EEUU se dirigen a un aterrizaje brusco y estn arrastrando consigo al resto del mundo.

Lawrence Summers escribi hace poco en el Financial Times: Hace tres meses era razonable esperar que la crisis de los subprime no sera una amenaza para el modelo global de crecimiento econmico. Esto es todava posible, pero ya no lo ms probable. Incluso si se implementan los cambios polticos necesarios, los EEUU sufrirn una recesin que ralentizar significativamente el crecimiento a escala global. Existe adems el riesgo de que impactos adversos se sientan ms all de esta dcada.

EEUU es el principal comprador de China, y sta es a su vez el principal importador de petrleo y materias primas de los pases emergentes: si Washington reduce sus importaciones, su impacto se proyectar inevitablemente sobre China, que a su vez mermar su demanda de bienes desde los emergentes.

La ltima previsin del Banco Asitico de Desarrollo dice que el crecimiento econmico de China sera de 11,2% en 2007 y 10,8% en 2008. Pero -nuevamente- condicionado a que el petrleo no siga subiendo.

Tambin podra resentirse la solidez de la economa europea. En siete aos el dlar ha perdido un 82% de su valor frente al euro. Siendo un rea econmica grande y con un tipo de cambio flotante, las exportaciones de la euro-zona han sido fuertemente afectadas -provocando serias disputas de comercio con los EEUU Y nuevos declives del billete verde como consecuencia del ltimo recorte de las tasas de inters por la Reserva Federal auguran ms problemas para la economa comunitaria.

La FED ya prohbe a los bancos ofrecer cualquier tipo de prstamo sin escatimar la capacidad del ciudadano de amortizar la deuda, aparte de hipotecar su casa. El norteamericano medio est sper endeudado a travs del uso compulsivo de las tarjetas de crdito y la cifra que se maneja es que cada familia estadounidense est endeudada por el mayor consumo en los 10.000 dlares.


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