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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2007

Entrevista con los Solidarios de Itoitz
No vimos otra opcin que cortar los cables

Jasone Mitxeltorena
Gara


Hace dos semanas prescribieron las penas impuestas a los ocho Solidarios que paralizaron durante un tiempo las obras del pantano de Itoitz. Han pasado ms de diez aos desde aquellos hechos, diez aos en los que el colectivo ha dado a conocer esta problemtica a todo el mundo y en los que tres de aquellos activistas han pasado por prisin. Ahora han contado para GARA por qu lo hicieron y cmo ha sido su periplo desde entonces.

La crnica de los Solidarios sobre los hechos se inicia as: El sbado 6 de abril de 1996, a las 7.15, acompaados por periodistas, ocho miembros de Solidarios con Itoitz provistos con sierras radiales, con las caras cubiertas y vistiendo monos con la inscripcin 'Deconstrucciones Itoiz' paralizaron las obras del pantano. El tono del relato parece fro y distante, pero en ese momento cambiaban las vidas de los ocho activistas. Fueron detenidos y juzgados. Tras conocer la sentencia de crcel, decidieron dar a conocer su lucha e iniciaron una gira por toda Europa. Seran los primeros en estrenar la Noria del Milenio de Londres, en diciembre del 1999, y tambin los nicos que han conseguido acceder a la cpula de San Pedro, en el Vaticano. Durante meses se hicieron or, pero despus lleg una travesa del desierto: la clandestinidad, el exilio y, en tres casos, la crcel. Casi nueve aos largos y duros, en los que su lucha no ha cesado pero en los que el macroproyecto tampoco se ha detenido. En 2004 empez el llenado del pantano, y prximamente se prev la finalizacin de las pruebas, previo a la puesta en marcha definitiva. En este contexto ha tenido lugar la liberacin de Julio Villanueva, tercer encarcelado por el sabotaje de 1996, y la confir- macin de la prescripcin de la pena impuesta a otros siete solidarios. Es una buena nueva, pero no un punto final; ellos mismos alertan de que debe dar fuerzas para seguir luchando, ya que la situacin es ms grave que nunca.

Cuatro de ellos se han reunido con GARA en Nabarreria, en el corazn de Alde Zaharra de Iruea, donde pueden pasear de nuevo sin temor a ser detenidos. Los nombres son lo de menos, porque ante todo conforman un colectivo y huyen del protagonismo. Volviendo la mirada a aquel abril de 1996, enseguida recuerdan la campaa tanto meditica como poltica para criminalizar su batalla en defensa de ama lurra. En la crcel supieron que empezaban a llamarles ecoterroristas. Durante quince das tuvo lugar un bombardeo que recreaba una alarma social ficticia. Nos queran mezclar con ETA, nos imputaban el paro laboral de los 300 trabajadores de la construccin del pantano... Se cre un ambiente que justificara un gran castigo aleccionador.

El entonces presidente navarro Javier Otano lleg a declarar que nuestra accin obedeca a una estrategia 'poltico-militar'. De ah a unas semanas le pillaron a l, citan recordando cmo el entonces lder del PSN tuvo que dimitir al destaparse que haba titulado cuentas bancarias en Suiza.

No haba alarma social, ninguna, responden. Y concluyen que el tiro les sali por la culata a quienes impulsaron esta dinmica. La sociedad respondi de una manera totalmente distinta a la dictada por los grandes medios: Apuntan que en los dos meses que pasaron en prisin tras la accin de las Rotaflex recibieron unas 500 cartas de apoyo. Tenamos miedo, incluso se hablaba de una peticin de crcel de 19 aos [la del Gobierno navarro], pero al mismo tiempo, viendo la respuesta social, nosotros nos sentamos fuertes. Esa respuesta es la que nos sac de la crcel; primero nos ofrecieron la libertad a cambio de pagar dinero, pero iniciamos una huelga de hambre por considerar que, habiendo sido nuestra actuacin pacfica y pblica, no debamos pagar nada. Y nos dejaron en libertad. La lucha dentro de la crcel, y el apoyo recibido fuera, son los que hicieron posible esa libertad. La sociedad lo vio claro, constatan. Aos ms tarde, entienden que el hecho de detenerles uno a uno fue tambin un sntoma del temor oficial a la respuesta de la sociedad.

Nada ms conocer la sentencia, los Solidarios comenzaron una gira por Europa. Considerbamos que haba que sacar partido a lo que se haba creado, y tambin que tanto nosotros como Europa tenamos mucho que decir, explican. El principal objetivo era difundir la problemtica del pantano y denunciar nuestra situacin. Durante nueve meses, se realizaron nueve vistosas acciones y se dieron ms de cien charlas. En la gira nos relacionamos con numerosos grupos que luchan a favor de la tierra; fue una experiencia rica de trueque y una oportunidad de compartir experiencias. La gira fue sustanciosa y tuvo un gran xito; mucha gente conoci de primera mano la problemtica de Itoitz, y los que ya la conocan se involucraron en su defensa. Les lleg tanto que empezaron a actuar por su cuenta. Se implicaron aquellos que se hallan a dos mil kilmetros de aqu, y eso es difcil: la gente tiende a deslegitimizar los problemas, y stos en cambio, lo hicieron suyo. Muchos de los que conocimos en el camino se animaron a participar en las acciones.

Uno de los efectos de la gira fue que a la acampada realizada entre Erdozain y Ekai asisti gente de otras naciones: Se consigui internacionalizar la cuestin de Itoitz, extender el mensaje a todo el mundo.

Pese al xito, reconocen que aquello fue duro, se trabaj mucho, y supuso un gran gasto en recursos: La Polica incautaba todo el material tras cada accin. Y es que no era para menos: Subirse a la Noria del Milenio en Londres, acceder al acto de presentacin del Foro Mundial del Agua celebrado en La Haya o llegar a la cpula de San Pedro en el Vaticano no poda salir gratis. Pero lo hicieron. La accin de Londres, realizada junto a activistas que denunciaban una presa en Narmada (India), lleg a todo el mundo. La presentacin del Foro del Agua tuvo que ser suspendida despus de que varios miembros del colectivo se personaran en la sala desnudos. Los 80 representantes mundiales y periodistas de todo el mundo vieron a aquellos Solidarios en pelotas, en alusin a la situacin en que quedaban los habitantes del valle de Irati y, en general, muchos millones de personas de todo el globo con la mercantilizacin del agua. Y luego, Roma. Nunca se haba conseguido realizar una denuncia dentro del Vaticano. Adems, era el ao Jubileo, por lo que haban dispuesto a 1.500 policas ms para seguridad. Era difcil entrar, y la gente de all tena miedo, aparte de que para ellos era un edificio sagrado, pero de todas formas nos ayudaron y la accin sali para adelante.

Hemos pasado otra forma de crcel

El eco del corte de cables -el vdeo sobre el mismo se proyect en todos los rincones de Euskal Herria y ms- y sus consecuencias -las obras se paralizaron durante un ao, y el coste directo del sabotaje se cifr en torno a mil millones de las antiguas pesetas- pasaron una importante factura a los ocho Solidarios. Desde entonces han pasado muchos aos, que evidentemente han sido duros para ellos. Tienes que dejarlo todo atrs. Si tienes un estrecho contacto con la tierra, es ms duro an. Se da un corte con las races. Es una situacin que no es legal, y ello dificulta el da a da, es difcil conseguir recursos. Es otra forma de crcel; te aleja de tu entorno.

Adems, est el temor constante, una realidad que no les importa admitir: El miedo a ser capturado es a veces insoportable. La tensin, el estrs.... De todas formas, con la fuerza que impregna todo su discurso, recalcan que intentas buscar y encontrar aspectos positivos. Hay buenos momentos; conoces a mucha gente, las relaciones son profundas e intensas... Tienes dos opciones: O te sumes en una depresin, que por una parte es normal, o sales para adelante de una u otra forma. Es una lucha interna.

Tambin subrayan la importancia de ser conscientes de lo que hicieron, de los hechos que desencadenaron esta condena: Si lo hicimos, es porque realmente no vimos otra oportunidad, concluyen.

La manera en que afronta cada uno esa situacin es totalmente personal. Uno de los solidarios explica que yo me haba hecho a la idea de ir a la crcel, y tuve que hacerle frente a otro modo de vida. Ah emerge el instinto de supervivencia. Otro destaca lo duro que ha sido no participar en la defensa de los pueblos: Fue una gran resistencia. Se actu con una dignidad plena, y aunque fue duro, tambin se demostr gran fuerza.

En una mirada retrospectiva, recuerdan que como grupo, hemos sido un colectivo 'alegal'. Desde hace ocho aos hasta ahora, ocho miembros se hallaban en situacin de busca y captura; encarcelados, exiliados o en la clandestinidad. Ha sido una situacin curiosa, hemos sido un colectivo `nebuloso'. Adems de afectarnos personalmente, tambin ha incidido en el grupo, y se ha notado en el carcter del colectivo. La mitad del grupo ramos `ilegales'. El colectivo se constitua en dos bloques: Los `alegales' y los 'ilegales', `a' e `i', pero ninguno con `l' de `legal'.

EL Corte de cables: Un ataque estudiado, transparente y sin violencia fsica

El corte de los cables lleg en un momento muy significativo de la lucha contra el pantano. La Audiencia Nacional haba dado la razn a la Coordinadora de Itoiz y haba determinado que el proyecto era ilegal. Sin embargo, a quien exigi la fianza para detener las obras fue a la oposicin. Una fianza inasumible: 24.000 millones de pesetas. Solidarios con Itoitz ya era un grupo conocido por sus constantes acciones de denuncia. Pero ninguna haba alcanzado tal impacto y repercusin.

Hubo ms aspectos reseables. Varios medios de comunicacin estuvieron presentes en los hechos, con lo que el sabotaje adquiri el carcter de pblico: pese a ser una poca en la que no existan herramientas como el actual Youtube, las imgenes saltaron a todo el mundo. Los autores haban optado por dar esta caracterizacin al sabotaje, por lo que convocaron a un reducido nmero de medios para que la presenciaran y transmitieran abiertamente sus pormenores. Eso supona, entre otras cosas, no ocultar nuestra responsabilidad.

Aquellos das se celebraba en Itoiz una acampada de protesta contra el pantano. La Semana Santa fue la fecha elegida por los autores del sabotaje para tener plena seguridad de que nadie se encontraba trabajando en las obras, explican los Solidarios. La accin consisti en cortar los seis cables del sistema de transporte de hormign a cualquier punto de la presa. Unos cables de 800 metros de longitud, de 62'5 milmetros de grosor y que soportaban pesos de hasta 140 toneladas. La obra se desarrollaba a un ritmo de 4.200 metros cbicos de hormigonado diario (equivalente a 700 camiones) a travs de ese sistema; sin duda, era el corazn de la obra, aseguran en la crnica. Probablemente arriesgaron su vida: debido a la enorme tensin de los cables, un golpe fortuito al cortarlos hubiera resultado fatal.

En cuanto al guarda de seguridad, al contrario de lo que se determin en la sentencia -y tal y como atestigua un video que muestra el momento en que ese vigilante es reducido-, se detalla que fue maniatado y se le arrebat su arma reglamentaria, que fue depositada en el techo de su garita de vigilancia. Este guarda no sufri agresin alguna, siendo el nico que no maltrat a los ocho detenidos, y que incluso se preocup por ellos cuando los vio tan malheridos por la paliza que les dieron otros guardas jurados. Asimismo, aaden que en el video grabado por los periodistas puede observarse cmo este guarda jurado cae de bruces al suelo al pisar la cuerda que an llevaba enrollada en el pie, por lo que desmienten que fueran miembros de Solidarios quienes le agredieran.

Los golpeados, en realidad, fueron ellos. Los guardas de la empresa Protecsa se ensaaron contra los autores de la accin, ante la impasible presencia de la Guardia Civil, segn relataron tanto los Solidarios como los periodistas presentes. A estos ltimos se les oblig a mirar para otro lado en ese momento, pero pudieron comprobar despus los daos sufridos por los activistas. La jueza orden, das ms tarde, que uno de ellos fuera atendido en el hospital, ya que tena un tmpano roto. Todos fueron encarcelados en Iruea, y denunciaron los malos tratos sufridos. Los periodistas presenciales que dieron a conocer los hechos tambin denunciaron haber sido objeto de presiones. Das despus, desconocidos asaltaron la oficina de `Euskaldunon Egunkaria' en Iruea.

Cronologa: 12 aos de lucha 1995

Nace el grupo Solidarios con Itoitz, que realiza acciones como encadenarse en el balcn del Palacio de Nafarroa, ocupar el despacho del director general de Medio Ambiente, tapiar la sede de la CHE en Iruea, colgarse de los cables que transportan el hormign en Itoitz, o parodiar la presentacin del proyecto de construir una central nuclear en Pitillas.

6/IV/1996

Ocho activistas de Solidarios cortan los cables, lo que acarrea la paralizacin de las obras.

9/IV/1996

El juez ordena prisin incondicional para los ocho participantes de la accin de sabotaje.

20/IV/1996

20 de abril: Ms de 10.000 personas se manifiestan en apoyo a los encarcelados en Iruea, Bilbo, Donostia y Gasteiz, convocados por Eguzki.

7/VI/1996

Tras dos meses en la crcel, los ocho activistas de Solidarios son puestos en libertad.

24/VIII/1996

Miembros de Solidarios acampan en el Monumento a los Fueros de Iruea para denunciar el veto policial a una acampada en Itoitz.

14/V/1997

El Gobierno de Nafarroa pide 19 aos de crcel para cada uno de los ocho autores del corte de los cables. La acusacin particular pide tres aos de crcel.

9/III/1998

Comienza el juicio en la Audiencia de Iruea.

15/IV/1998

El tribunal condena a cada solidario a cuatro aos y diez meses de prisin por detencin ilegal de un vigilante jurado de las obras.

26/X/1999

Miembros de Solidarios se cuelgan de la Noria del Milenio de Londres.

26/XI/1999

Solidarios se suben al tejado del Palacio de la Paz de La Haya.

25/II/2000

25 de febrero de 2000: Solidarios se encaraman a la cpula del Vaticano, en Roma, coincidiendo con el Ao Jubileo.

JUNIO DE 2001

Iaki Garca Koch es detenido en un control en Len. Pasara tres aos en la crcel.

MARZO DE 2004

Ibai Ederra se convierte en el segundo detenido y encarcelado por el sabotaje de 1996.

AGOSTO DE 2007

Julio Villanueva es arrestado en Iruea para cumplir condena al acudir a renovar el carnet.

DICIEMBRE DE 2007

Los tribunales admiten que el plazo de cumplimiento de condena ha prescrito. Villanueva queda libre y el resto de acusados, exonerados de ir a prisin.

Manifestacin en febrero y afn de unir esfuerzos

Los ocho participantes en el sonado sabotaje estn en libertad, pero sin olvidar que en el caso de Ibai Ederra esa situacin sigue estando condicionada, y que otros dos compaeros siguen teniendo pendiente tramitar la prescripcin de las penas. El retorno, en cualquier caso, ha supuesto un respiro y energa para el colectivo, y, tal y como aseguran, refuerza la lucha contra el pantano, que sufra un desgaste por la represin.

La oposicin a Itoitz es amplia, como reconocen: Distintos agentes, cada uno en su mbito, participan en ella. Han subido nuevas gentes al tren, y es el momento ms difcil para el proyecto: Adems de la sociedad, la misma tierra lo cuestiona, dicen en referencia a los constantes terremotos en la zona. Recuerdan que la puesta en marcha se anuncia para marzo, por lo que ahora es el momento de pararlo y vaciarlo. Y subrayan la situacin de los vecinos: Estn peor que en la crcel; sobre ellos pende la espada de Damocles, viven bajo el riesgo de una cattrosfe, con el miedo de cundo caer el monte, que pasar... Psicolgicamente es algo muy difcil de llevar.

Pese a la situacin en que se han hallado, aseguran que no ha habido un cese en la lucha, nuestra situacin era parte de la lucha, y las ganas siempre han estado en nosotros. Si en este momento el pantano est lleno, pues habr que seguir por otro camino. No hemos ni ganado, ni perdido. Si haces algo, igual conseguirs algo, pero si no haces nada ms que esperar a que se caiga el pantano... entonces es seguro que se acaba. Por ello creen ms necesario que nunca la unin entre todos los que participamos en esta lucha. En ese sentido, valoran positivamente el manifiesto firmado por ms de diez colectivos que exigan el vaciado de Itoitz, la paralizacin de las obras del recrecimiento de Esa, y nuevas polticas en torno al agua. El colectivo explica que para aunar fuerzas y reforzar lazos, han organizado una manifestacin para el 23 de febrero.



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