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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2008

Un noveln cargado de dinamita

Juan Cendales
Rebelin


El aparato de propaganda del uribismo ha producido una espectacular y retorcida historia que podra obnubilar la larga lista de novelones y falsos positivos, de truculencias y de montajes que han caracterizado al gobierno de Uribe, asesorado por personajes tan siniestros como Jos Obdulio Gaviria, J.J. Rendn y el mismo ministro de defensa, Juan Manuel Santos, enemigo pblico del gobierno venezolano, y quien al parecer est detrs de la fantstica historia, segn la cual las Farc no entregaron a los secuestrados que haban prometido por que desde hace meses Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, vive en Bogot con una madre sustituta, despus de haber sido entregado por alguien al Instituto Colombiano de Bienestar familiar en el departamento de Guaviare.

Esta macondiana e increble historia nos recuerda la de El marrano, el joven vendedor de pltanos araucano que Uribe extradit a los Estados Unidos acusado de ser un temible jefe guerrillero y que algunos aos despus los gringos debieron devolver, tras comprobar que solo era un pobre diablo. O la reciente historia de la sper espa. O la historia triste y dolorosa de centenares de humildes campesinos asesinados por el ejrcito y luego presentados como guerrilleros dados de baja. O los sindicalistas araucanos fusilados por el Ejrcito y presentados por el gobierno de Uribe tambin como guerrilleros dados de baja en combate. Son centenares y centenares de historias. De novelones miserables y tristes.

Pero la historia que Uribe llev a Villavicencio para intentar explicar la demora de la las farc en la entrega de los secuestrados es la ms nefasta y demoledora. Con esta historia le dieron estocada final a los saboteos al proceso de entrega de los secuestrados. Por lo menos hasta ahora. Por lo menos hasta ayer. Uribe y Juan Manuel Santos no podan permitir que en Miraflores, la Casa presidencial venezolana, se celebrara con alborozo la llegada del nuevo ao con Emmanuel en brazos de Chvez.

Ya se deca que era muy sospechoso el silencio de Uribe mientras en Villavicencio se desarrollaba el espectacular operativo para recibir a los secuestrados. Se senta recelo de la actitud demasiado complaciente del Comisionado Restrepo. Se sospechaba de tanta garanta ofrecida. Por debajo de la mesa, de espaldas, en forma matrera y ladina como siempre han actuado, preparaban la trampa. Primero intentaron poner un plazo de 72 horas, luego buscaron desmoralizar a los principales delegados internacionales. Restrepo, el comisionado, le insino a las delegaciones de Argentina y de Brasil que sus delegados podran correr peligro en la selva. Que podran ser secuestrados por la guerrilla.

En estas circunstancias se conoci la declaracin de la guerrilla de que los operativos militares les impedan a sus hombres avanzar sin peligros hacia sitios donde pudieran entregar a los secuestrados. Y no es nada raro. Segn el mismo gobierno son veinte mil hombres jungla que estn en la selva muy cerca de la guerrilla. respirndoles en la nuca, como dijo recientemente el jefe del Ejercito. Por su parte Juan Carlos Lecompte, esposo de Ingrid, contaba anoche por CNN que hace pocos das cuando sobrevol la selva para lanzar miles de fotos de los hijos de Ingrid, esperando que alguna cayera en sus manos y fuera un regalo de cumpleaos, permanentemente fue hostigado por los aviones militares que trataban de impedir su amorosa tarea.

Y luego lleg la hora de la rueda de prensa de Uribe en Villavicencio. Y junto a l, Juan Manuel. El temible y siniestro Juan Manuel. El hombre de J.J. Rendn. Y tras largusimas explicaciones, historias, nuevos ofrecimientos de garantas y reafirmacin de compromisos con el proceso humanitario soltaron la bomba.

Emmanuel ya no es Emmanuel. Ahora se llama Juan David Gmez Tapiero y est viviendo en Bogot.

De esta manera no solo se tiraron la fiesta que estaba organizada en Miraflores. Tambin lograron que los brindis de ao nuevo en miles, y quizs en millones, de hogares de Colombia y del mundo, no tuvieran la alegra que estbamos esperando.

Aunque esta apuesta, la del noveln del nio que vive en Bogot y que es Emmanuel, fue demasiado arriesgada.

Y maana no bastar con decir con cara de arriero despistado.

A no pues, es que yo dije que solo era una hiptesis.



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