Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2008

Un nico Estado en la Palestina histrica, basado en la igualdad, es la alternativa ms prometedora a un ya muerto dogma de los dos Estados
La democracia, una amenaza existencial?

Ali Abunimah y Omar Barghouti
The Guardian

Traducido del ingls por Beatriz Morales Bastos



Nuestra intencin, como dos de los autores de un reciente documento en el que se defiende la solucin de un Estado para el conflicto colonial rabe-israel [1], era generar debate. Como era de esperar, los sionistas condenaron la proclamacin considerndola otra prueba del inquebrantable empeo de los intelectuales palestinos y de algunos israeles radicales en la "destruccin de Israel". Algunos activistas pro-palestinos nos acusaron de renunciar a los derechos palestinos inmediatos y crticos en pos de un sueo "utpico".

Inspirada en parte en la Carta de Libertad Sudafricana [2] y en el Acuerdo de Belfast, la mucho ms humilde Declaracin de Un Estado, de la que son autores un grupo de acadmicos y activistas palestinos, israeles e internacionales, afirma que "la tierra histrica de Palestina pertenece a todas aquellas personas que viven en ella y a aquellas que fueron expulsadas o que se exiliaron de ella desde 1948, sin tener en cuenta la religin, el origen tnico o nacional o su actual estatuto de ciudadano". Prev un sistema de gobierno basado en "el principio de igualdad en los derechos civiles, polticos, sociales y culturales para todos los ciudadanos".

Es precisamente esta insistencia bsica en la igualdad lo que es considerado por los sionistas como una amenaza existencial para Israel, que socava sus intrnsecamente discriminatorios cimientos que privilegian a los ciudadanos judos por encima de todos los dems. El primer ministro israel Ehud Olmert fue de una franqueza que es de agradecer cuando admiti recientemente [3] que Israel estara "acabado" si se enfrentaba a una lucha de los palestinos por derechos iguales.

Pero mientras que transformar un rgimen de racismo institucional o apartheid en una democracia se consider en Sudfrica e Irlanda del Norte un triunfo para los derechos humanos y el derechos internacional, se rechaza de plano en el caso israel como una violacin de lo que es esencialmente un derecho sagrado a la supremaca tnico-religiosa (presentado eufemsticamente como el "derecho de Israel a ser un Estado judo").

Los palestinos son exhortados por un interminable desfile de enviados occidentales y de charlatanes polticos el ltimo de los cuales es Tony Blair a arreglrselas con lo que el Congreso Nacional Africano rechaz con toda razn cuando se lo ofreci el rgimen de apartheid de Sudfrica: un mosaico de bantustanes formado por ghettos aislados que est muy por debajo de los requerimiento mnimos de justicia.

Por motivos morales y pragmticos, sinceros defensores del fin de la ocupacin israel tambin han sido crticos severos de la defensa de un Estado. Algunos han argumentado que una propuesta moral se tiene que centrar en el probable efecto que puede tener en el pueblo y particularmente en aquellos que est bajo la ocupacin, privados de sus necesidades ms fundamentales como comida, hogar y servicios bsicos. La tarea ms urgente, concluyen, es hacer un llamamiento a acabar con la ocupacin, no promover ilusiones de un Estado. Aparte de su bastante paternalista premisa de que de alguna manera estos defensores saben lo que necesitan los palestinos mejor que nosotros este argumento es problemtico al asumir que los palestinos, a diferencia de cualquier otro ser humano, estn deseando perder sus ya antiguos derechos a la libertad, la igualdad y la autodeteminacin a cambio de cierto alivio fugaz de su sufrimiento ms inmediato.

La negativa de los palestinos de Gaza a rendirse a la exigencia de Israel de que reconozcan el "derecho" de Israel a discriminarlos, incluso ante el asedio por hambre impuesto por Israel con el apoyo de Estados Unidos y la Unin Europea, no es ms que la ltima demostracin de la falacia de tales asunciones.

Un argumento ms persuasivo expresado ms recientemente por Nadia Hijab y Victoria Brittain afirma que en las actuales circunstancias de opresin, cuando Israel est bombardeando y matando indiscriminadamente, encarcelando a miles de personas en condiciones muy duras, construyendo muros para separar a los palestinos entre s, y de sus tierras y recursos acuferos, robando sin cesar tierra palestina y expandiendo sus colonias, asediando a millones de palestinos indefensos en enclaves diferentes y aislados, y destruyendo gradualmente el propio tejido de la sociedad palestina, hacer un llamamiento a un Estados laico y democrtico equivale a permitir a Israel "salir del atolladero".

Les preocupan que se debilite un movimiento de solidaridad internacional que "en su mayora est detrs de una solucin de los dos Estados". Pero an ignorando el hecho de que el "Estado" palestino que se ofrece ahora no es ms que unos desunidos bantustanes que sigan bajo la ocupacin israel, el problema real de este argumento es que asume que dcadas de mantener una solucin de los dos Estados no ha dado ningn resultado concreto para detener o siquiera mitigar semejantes violaciones espantosas de los derechos humanos.

Desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo entre Palestina e Israel en 1993 se han intensificado y adems con total impunidad la colonizacin de Cisjordania y todas las dems violaciones israeles del derecho internacional. Esto lo volvemos a encontrar en el reciente encuentro de Annapolis: mientras Israel y los funcionarios de una no representativa y carente de poder Autoridad Palestina cumplen con el formulismo de "conversaciones de paz", continan creciendo las colonias ilegales de Israel y su muro del apartheid, al tiempo que su atroz castigo colectivo a un milln y medios de palestinos de Gaza se intensifica sin que la "comunidad internacional" levante un dedo como respuesta.

Este "proceso de paz", no paz o justicia, se ha convertido en un fin en s mismo porque mientras contine, Israel no se enfrenta a presin alguna para cambiar su comportamiento. La ficcin poltica de que una solucin de los dos Estados siempre est a la vuelta de la esquina, pero nunca a nuestro alcance es esencial para perpetuar la farsa y para preservar indefinidamente el status quo de la hegemona colonial israel.

Para evitar las dificultades de una mayor divisin en el movimiento de los derechos palestinos, coincidimos con Nadia Hijab y Victoria Brittain en urgir a los activistas de todo el espectro poltico, independientemente de sus opiniones sobre el debate acerca de uno o dos Estados, a unirse tras el llamamiento de la sociedad civil palestina al boicot, desinversin y sanciones (BDS, por sus siglas en ingls), como la estrategia de resistencia civil ms firme poltica y moralmente que puede inspirar y movilizar a la opinin pblica mundial para lograr los derechos palestinos.

El enfoque basado en los derechos que est en el centro de este llamamiento ampliamente secundado se centra en la necesidad de corregir las tres injusticias bsicas que definen juntas la cuestin de Palestina: la negacin de los derechos de los refugiados palestinos, entre ellos fundamentalmente el derecho a retornar a sus hogares, tal como lo estipula el derecho internacional; la ocupacin y colonizacin de los territorios de 1967, incluyendo Jerusaln este; y el sistema de discriminacin contra los ciudadanos palestinos de Israel.

Sesenta aos de opresin y cuarenta aos de ocupacin militar han enseado a los palestinos que, independientemente de la solucin poltica que apoyemos, slo a travs de una resistencia popular unida a una presin internacional continua y eficaz podremos tener alguna posibilidad de conseguir una paz justa.

De la mano con esta lucha es absolutamente necesario empezar a plantear y a debatir visiones para un futuro post-conflicto. No es coincidencia que los ciudadanos palestinos de Israel, los refugiados y quienes estn en la dispora, los grupos desposedos por el "proceso de paz" y aquellos cuyos derechos fundamentales son violados por la solucin de los dos Estados hayan desempeado un papel fundamental en sacar adelante nuevas ideas para escapar del impasse.

En vez de considerar la emergente visin democrtica e igualitaria como una amenaza, un trastorno o un desvo estril, ha llegado el momento de considerarlo como lo que es: la alternativa ms prometedora a un ya muerto dogma de dos Estados.

Notas: [1] The One State Declaration Statement, Various undersigned, 29 November 2007 http://electronicintifada.net/v2/article9134.shtml

[2]The Freedom Charter, Adopted at the Congress of the People, Kliptown, on 26 June 1955 http://www.anc.org.za/ancdocs/history/charter.html

[3] "Israel risks apartheid-like struggle if two-state solution fails, says Olmert", Rory McCarthy, Friday November 30, 2007, The Guardian http://www.guardian.co.uk/israel/Story/0,,2219485,00.html

Enlace con el original: http://commentisfree.guardian.co.uk/ali_abunimah_and_omar_barghouti/2007/12/democracy_an_existential_threat.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter