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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2008

La oposicin no indulta

Roberto Hernndez Montoya
Aporrea


Pocas veces se presencia la historia en directo. El 31 de diciembre la protagonizaron dos presidentes antagnicos.

Siempre me sorprende la llaneza con que mis amigos colombianos narran sus atroces realidades. La oligarqua colombiana, desde por lo menos la muerte de Gaitn, ha impuesto las condiciones del horror: secuestros, motosierras, campesinos desplazados, guerrillas, pacificaciones asesinas, gamines, coches-bomba, sicariato, paramilitares, futbolistas asesinados, narcotrfico, qu pena, hermano, lo voy a tener que matar. Sus modales afinados recatan los procedimientos ms repulsivos concebidos por el ser humano. Hasta ahora ese horror fue solo vida interior; desde el 31 es vivido por el Continente solidario.

Uribe verti sobre una Amrica atnita, y comparativamente ingenua, el albaal moral de la oligarqua ms mugrienta del Continente, inventando una telenovela morbosa, jugueteando con la vida y la dignidad de dos nios sufrientes. Implic dos infamias: amenaza de muerte bastante clara a los comisionados internacionales y en Colombia hay que tomarse en serio esas amenazas. Y que ahora ms que nunca no le conviene permitir la aparicin de la madre con el nio, pues si ella aclara las cosas, Uribe quedara ante el mundo como un chigire. Alguien dej caer de paso que habl con Bush, que obviamente le autoriz todo, amenaza obvia al pitiyanqui Sarkozy de que deje la vaina as porque Bush se puede molestar. Ya ves que Sarko no ha dicho nada.

Cuando an la historia no haba volteado la pgina, el presidente Chvez anunci una amnista. La oposicin cnica y mercenaria (me refiero a la dirigencia y no a los bobos que la siguen) descalificar el gesto, pues todo lo degrada y est guiada por dos mil aos de farisesmo de la curia. No corresponder con un indulto en sus urbanizaciones chic, en donde los vecinos bolivarianos son acosados y amenazados de linchamiento. No puede nadie mostrar en la empresa privada su simpata bolivariana sin ser echado al desempleo. La oposicin no nos indultar. Esta amnista est destinada solo a incomodar el discursito del totalitarismo.

La oposicin har, como siempre, el ridculo. Menos mal que no hay una ley contra el ridculo porque ya unos cuantos estaramos presos. O indultados.

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